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jueves, 28 de marzo de 2024

La rebelión del Sur Global

 Escalan los conflictos entre las potencias tradicionales, países con altos ingresos y economías avanzadas, mayoritariamente situados en el Norte, y los países y potencias emergentes, en vías de desarrollo, o también llamados países del Tercer Mundo, a los que se designa ahora con un nuevo término: Países del Sur Global o el Mundo del Sur.

"Sur Global" es un concepto que pertenece a la geopolítica, la historia y ahora a la economía. Relaciona regiones con una historia común bajo dominación colonial, y estructuras sociales y económicas con grandes desigualdades. El uso del término se remonta a 1969, en un artículo del activista Carl Oglesby que criticaba la guerra de Vietnam y el control del Norte sobre los recursos del Sur.

En los últimos años y sobre todo cuando estalla la guerra en Ucrania comienza a extender el uso de este término para describir a los países que se mantuvieron neutrales o al margen de este conflicto, aunque la expresión del Sur Global conlleva muchas contradicciones. Engloba desde países democráticos a dictaduras, con gran diversidad en cuanto a sus economías e ingresos, y, los países más importantes, China e India, se encuentran geográficamente en el hemisferio norte. Sin embargo, a todos estos países les unen las dificultades para gestionar sus crisis y financiar su desarrollo.

Muchos de estos países del "Sur Global" pagan más por los intereses de su deuda que por la salud o la educación de sus ciudadanos, no pueden ahorrar y dependen de una economía globalizada en sus flujos comerciales pero la escasa inversión extranjera impide su crecimiento. Su entorno comercial se restringe y fragmenta mientras aumentan los obstáculos, y los aranceles, como las más de 3.000 restricciones comerciales el año pasado. Es una ardua batalla que estos mercados emergentes tendrán que enfrentar en los próximos años

Los países del Norte estaban a la vanguardia desde la Revolución Industrial, en tecnologías, intercambio de conocimiento o innovación. Se han beneficiado de la continua situación de desigualdad en el comercio internacional entre ellos y los países de menos ingresos y salarios. Algunos países desarrollados añadieron a su riqueza lo que fueron explotando de las riquezas del sur por el saqueo colonial, y además, algunos añadieron a sus economías y políticas privilegios de vencedores después de la Segunda Guerra Mundial.

Pero ahora, los países del Sur Global se rebelan contra el concepto de Tercer Mundo y numerosos acontecimientos están sacudiendo el viejo orden. Tras la caída del Muro de Berlín en 1989, desaparecieron los países del Segundo Mundo que habían estado bajo la influencia de la URSS. Y en 2008, los países del Primer Mundo sufrieron una crisis financiera devastadora con efectos políticos incluso más graves que las repercusiones económicas. El escenario actual revela el ascenso de corrientes de extrema derecha y olas de racismo, y extrañas elecciones de líderes políticos inconsistentes que exponen la polarización política, el malestar social y más desigualdad económica en los países desarrollados.

El poder económico se inclina ahora hacia el Este, con la vitalidad de China, India y los países de la ASEAN, que invierten en educación, conocimiento e innovación, y aumentan su productividad y sus ingresos nacionales, mientras florece una clase media joven, ambiciosa y competitiva.

A pesar de los shocks externos y las tensiones internas a las que están expuestos y cómo les afectan los cambios globales, hay un aumento constante de países del Sur Global, también en Latinoamérica, Oriente Medio o África. Impulsados por la cooperación, buscan el beneficio mutuo y hacer frente a problemas comunes, y están encontrando nuevas maneras para abordarlos.

En geopolítica no hay ni buenos ni malos, ni agradables, ni justos, ni injustos. Pero los hay fuertes, menos fuertes y débiles. Seguramente los países del sur global no quieren encontrarse entre los más débiles.

Anwar Zibaoui, ON Economia - Opinión, Jueves, 28 marzo 2024

https://www.elnacional.cat/oneconomia/es/opinion/rebelion-sur-global-anwar-zibaoui_1182495_102.html

martes, 20 de febrero de 2024

Los objetivos de Desarrollo Sostenible se alejan del 2030

 Las turbulencias en materia de seguridad, clima, geopolítica y economía que recorren el mundo sacuden los cimientos mismos de nuestra sociedad. El auge de nacionalismos, proteccionismos y la competencia entre países obstaculizan el progreso en materia de desarrollo sostenible, restringen el crecimiento y complican las perspectivas económicas.

Un contexto mundial desfavorable está contribuyendo a un lento progreso para alcanzar los objetivos de la agenda 2030. La pandemia ha tenido importantes consecuencias sociales, económicas y medioambientales que poco a poco se van reflejando en los datos. Las crisis y los conflictos en curso han perturbado las cadenas de suministro mundiales y han avivado la inflación y las incertidumbres y han contribuido a la volatilidad de los precios de los alimentos y las materias primas y a un entorno financiero limitado.

Sin embargo, se demuestra la necesidad de cooperación multilateral como única opción para mitigar amenazas a nivel global. Con la idea misma de multilateralismo en entredicho, las organizaciones multilaterales se enfrentan al desafío de evolucionar, aunque no se sabe en qué partes y cómo aplicar las reformas.

Algunos países quieren obstaculizar la colaboración en algunos campos, pero no tienen capacidad para resolver los problemas globales por sí solos. Saben que fracasarán si no cooperan de forma global frente al cambio climático, las crisis de deuda de los países del sur, o las aplicaciones de IA, entre otros muchos temas. Solamente la actividad conjunta de varios países sobre cuestiones determinadas puede aportar soluciones.

El informe de Desarrollo Sostenible 2023 de Naciones Unidas es demoledor. Para 2030, solo se está en camino de alcanzar un 12% de las metas evaluables. Un 50% serán inalcanzables. Y, hasta un 30% de esos objetivos han empeorado en comparación del punto de partida en 2015.

Se esperaba que esta década terminara con el logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, acceso a agua potable, educación inclusiva, ciudades sostenibles, igualdad entre géneros, acceso a energías limpias… pero con los modestos esfuerzos actuales, y un mundo que sufre polarización, fragmentación política y económica no conseguirá objetivos tan importantes como erradicar la pobreza extrema. Una educación inclusiva, ciudades sostenibles, el acceso a agua potable, la igualdad entre géneros, o el acceso a energías limpias...

Nuestro bienestar a medio y largo plazo depende de un entorno saludable respaldado por un desarrollo económico y social sostenible. El cambio climático es el desafío clave de nuestro tiempo y debe estar a la vanguardia de toda toma de decisiones.

Algunas grandes potencias y muchos gobiernos han incumplido todos los compromisos, y son conscientes de que sin la participación empresarial, los objetivos seguirán siendo inalcanzables. Es preciso involucrar al sector privado, que aporta el 60% del PIB mundial y el 90% de los puestos de trabajo. Hay iniciativas, como limitar el calentamiento global a 1,5 grados, que pueden conseguirse en algunas economías avanzadas pero, los países emergentes y en desarrollo precisan más apoyo de los bancos y un sector privado involucrado.

Es importante evitar más restricción para la financiación de proyectos de desarrollo y de acción climática, y que esto en algunos países frágiles no dependa de la movilización de recursos internos y como último recurso sea una financiación en condiciones favorables a largo plazo para proyectos prioritarios vitales.

La cooperación internacional se impulsó para abordar desigualdades e injusticia, las amenazas a la salud, la crisis de deuda y el futuro del comercio, el cambio climático, la movilidad laboral transfronteriza y el deterioro de la paz y la seguridad en el mundo. Hoy el mundo se enfrenta a un nuevo sistema cuyas características y reglas de juego se están configurando de acuerdo con las capacidades de las grandes potencias antiguas y emergentes.

Las reglas para hacer frente a los riesgos y las crisis deben enmarcarse en políticas coherentes con prioridades específicas, no a corto plazo, no en acciones dispersas, sino de acuerdo con un enfoque integrado de progreso hacia el desarrollo sostenible.

A medida que las múltiples crisis dañan más países y regiones, el mundo debe mantener el rumbo e intensificar los esfuerzos para alcanzar los objetivos. A pesar de los desafíos, la visión establecida en la Agenda 2030 sigue siendo tan relevante hoy como lo fue en 2015. Los 17 objetivos siguen proporcionando un marco integral para la acción audaz y transformadora necesaria para construir un mundo más verde, más justo y mejor.

Urge un sistema multilateral reformado, adecuado a su propósito y capaz de hacer frente a los retos del futuro. Para poder alcanzar los objetivos de la agenda 2030, precisamos una reflexión sobre nuevas prácticas en la cooperación internacional y el multilateralismo, sobre todo hacer más que decir para inspirar un cambio positivo.

Anwar Zibaoui, ON Economía, Opinión, 20 Febrero 2024

https://www.elnacional.cat/oneconomia/es/opinion/objetivos-desarrollo-sostenible-se-alejan-2030-anwar-zibaoui_1162504_102.html

lunes, 18 de diciembre de 2023

El comercio y la acción climática

 Finaliza la Cumbre del Clima, celebrada en Emiratos Árabes Unidos y de nuevo envuelta en  polémicas, contradicciones y esperanzas. Limitar el calentamiento global requiere un esfuerzo colectivo y un proceso de negociación y deliberación que permita tomar decisiones consensuadas. Se espera que los acuerdos adoptados para una transición hacia el abandono de los combustibles fósiles permitan avanzar, aunque sea tan lentamente, en un tema fundamental para  nuestro futuro. 

No se debate la importancia del comercio como motor de desarrollo y progreso de una sociedad. El comercio implica la producción y distribución global de bienes y servicios, y representan una cuarta parte de las emisiones, pero también implican el bienestar y la supervivencia de la población. Por ello, el comercio debe participar de la transición hacia las energías limpias y la reducción de las emisiones globales.

Hay que unir al sector del comercio a nivel mundial en una hoja de ruta con cambios transformadores que repercutan directamente en el panorama económico. El desafío debe convertirse en una oportunidad para el comercio sostenible, especialmente en mercados como el africano o asiático que precisan fortalecer sus infraestructuras, crear capacidad y atraer inversiones esenciales. En este momento, los bienes procedentes de los mercados en vías de desarrollo son tres o cuatro veces más caros por el alto coste logístico.

Es imprescindible facilitar la transferencia de tecnología y conocimientos para ayudar a todos los países en sus esfuerzos de adaptación. Un ejemplo es el acceso a bienes y servicios ambientalmente preferentes. El comercio de productos respetuosos con el medio ambiente aumentó un 4% en 2022, con especial crecimiento de los vehículos eléctricos, los envases no plásticos y las turbinas eólicas, y alcanzando un máximo de 2.9 billones de dólares.

En logística, también deben identificarse las rutas comerciales marítimas en las que se pueden construir instalaciones de abastecimiento de combustibles alternativos, e impulsar barcos que funcionen con energías limpias. Y ya que las cadenas de suministro son interdependientes, es esencial la colaboración de las empresas del sector para un futuro sostenible y neutro en carbono. No hay que olvidar que el transporte marítimo representa un tercio del total de las emisiones mundiales.

Otro gran desafío es la producción de energías renovables y la electrificación masiva, que con un coste de 32 billones de dólares a nivel mundial requerirá grandes inversiones en los mercados emergentes. Los gobiernos y empresas deben colaborar e impulsar las tecnologías y las prácticas comerciales con los objetivos del Acuerdo de París. 

En definitiva, necesitamos colaboración, multilateralismo y alianzas para construir resiliencia en las cadenas de suministro, para invertir en nuevas infraestructuras, para crear sistemas inteligentes y para educar en tecnologías climáticas. Los gobiernos y las empresas deben aliarse para impulsar un crecimiento inclusivo y sostenible. No actuar tiene impactos políticos, económicos y climáticos negativos demostrados, especialmente, en los mercados emergentes y los países en desarrollo.

Transformar el comercio para la resiliencia climática es posible. La política comercial debe fomentar el cambio. Los subsidios, por ejemplo, pueden acelerar la transición energética y desarrollar mercados para productos eficientes en carbono y eliminar gradualmente la actividad económica insostenible. La transición climática es un viaje colectivo hacia un futuro sostenible. La colaboración es vital para el futuro de nuestro planeta y la humanidad.

Anwar Zibaoui, Opinión, EXPANSIÓN Catalunya, Tribuna, 18 diciembre 2023

https://www.expansion.com/catalunya/2023/12/18/658034bee5fdea33688b45af.html


martes, 5 de diciembre de 2023

El Mediterráneo necesita un plan para el cambio climático

La evidencia científica demuestra que se está produciendo un cambio climático provocado por el hombre. Las consecuencias son graves y globales, con continuos ejemplos de desastres naturales, como inundaciones o sequías, un aumento de la temperatura media y el conocimiento de que los recursos disponibles están limitados y se precisan soluciones.

La región Mediterránea sufre especialmente esta degradación y sus consecuencias. Aumento del nivel del mar, salinización de las zonas costeras, desertificación, la contaminación del aire y el agua o temperaturas récord amenazan a todos los países mediterráneos que, además, dependen de la agricultura y el turismo. La escasez de agua no entiende de fronteras, países o religiones, y la situación exige movilizarnos y construir juntos un futuro con un medio ambiente sostenible.

La única solución es colaborar para ser efectivos. Los países mediterráneos deben mejorar la cooperación científica y técnica, invertir en tecnologías propias, evitar derroches, adoptar mejores sistemas de gestión del agua y otros recursos, revisar la deforestación, parar la desertificación y compartir información. Sin planificación las condiciones empeorarán y obligarán a grandes movimientos de personas, como refugiados climáticos, y más caos y problemas con altos costes económicos y sociales.

Ante los grandes desafíos comunes. La región precisa una forma diferente de operar y vivir, con respuestas conjuntas, urgentes y efectivas, gestionar mejor los recursos, detener la amenaza al desarrollo, también gestionar el turismo y conservar el gran patrimonio histórico común.

El gran desafío mediterráneo es global, va más allá de los países y sus fronteras. Debemos crear un concepto de vida sostenible que aborde los problemas actuales con el objetivo de proporcionar un futuro mejor a las nuevas generaciones. Solamente coordinando los esfuerzos en una visión compartida integral de los actores públicos y privados de la región permitirá diseñar soluciones factibles y efectivas.

Las primeras acciones están previstas, acelerar la transición energética y reducir las emisiones de carbono, mientras se promueven prácticas sostenibles que impliquen a todos. 

La necesidad de un plan regional para impulsar las energías renovables de manera sostenible es primordial, ya que el aumento de la población y la diversificación económica han llevado a una mayor demanda energética. Las energías renovables, aunque son un participante relativamente reciente en el panorama energético regional, tienen un gran potencial para reducir los costos a largo plazo, reducir las emisiones de carbono, conservar la escasez de agua y crear empleos. 

En la región Mediterránea el enfoque para combatir el cambio climático y caminar hacia la sostenibilidad y la energía renovable debe ser  integral, impulsando los cambios necesarios no solo en la producción y el consumo, en las colaboraciones entre las múltiples partes interesadas, en asociaciones público-privadas, en el pensamiento económico ecológico y en las opciones de financiación verde. Todos deben participar de este movimiento para producir el impacto necesario para un cambio duradero.

Tomarse en serio el cambio climático representa una importante oportunidad para las economías de la región ,ya que su futuro depende de la diversificación, la eficiencia y la conectividad. El cambio climático está remodelando el discurso político en todo el mundo y cambiando las prioridades de los inversores . Esto, a su vez, está impulsando a las empresas a priorizar la agenda climática.

La región, en particular el sector privado, necesita acelerar la inversión en tecnología climática, invertir en infraestructuras de transporte más eficientes como ferrocarriles, refrigeración urbana, desalinización de agua y tecnología agrícola sostenible. 

Todas las empresas y organizaciones de la región tendrán que integrar la financiación climática en sus políticas fiscales. Se necesita crear espacio fiscal para aumentar el financiación para la adaptación climática. La necesidad de aumentar la financiación climática es de aproximadamente 7 billones de dólares a nivel mundial para finales de esta década, y se espera que el sector privado cubra el 80% del déficit de financiación.

A finales de noviembre, en Dubái, se celebra la 28ª Conferencia sobre el Cambio Climático o COP28. Cada vez hay más conciencia de lo que está en juego, y mejoran las expectativas de un espíritu de acción colectiva y respuesta verdaderamente global. Ante el grado de afectación y la repercusión directa en nuestra región, los países Mediterráneos no deberían quedarse atrás.
 
Será preciso un esfuerzo colectivo, una ayuda considerable de las potencias mundiales más ricas que han causado mayor daño al clima en los países más afectados.  Una recuperación verde colectiva debe ser el camino a seguir si queremos garantizar la sostenibilidad del planeta y un futuro más brillante para las generaciones Mediterráneas actuales y futuras.

Anwar Zibaoui, Opinión, ON Economía, 29 Noviembre 2023

sábado, 30 de septiembre de 2023

Barcelona, global y mediterránea

Las ciudades son un reflejo de las dificultades y los retos a los que se enfrentan los países. Sin embargo, con las herramientas adecuadas, pueden hacer frente a muchos problemas y actuar como estabilizadores y motores de crecimiento económico. Influyen en su entorno, y su competitividad determina cada vez más la riqueza y la pobreza de sus países.

Pero solo serán capaces de hacer frente a los desafíos si se basan en proyectos de asociación público-privada y modelos de participación activa de todos en pro del crecimiento de la ciudad, el bien común, y el desarrollo del país.

La covid fue un duro examen para las ciudades.Tuvieron que evaluar sus capacidades y comprobar si el entorno urbano era resistente, si funcionaban los instrumentos de apoyo, si la gestión de riesgos era eficaz y eficiente, o si un enfoque diferente y más sostenible habría ayudado a manejar mejor la situación.

Porque es el momento de la ciudad sostenible, siguiendo el modelo histórico de ciudad mediterránea, compacta y compleja, a la vez que eficiente y estable socialmente. Es el momento de la ciudad habitable, que proporcione un buen lugar para vivir y atraiga empresas y talento y continuar construyendo su resiliencia a pesar de la pandemia, crisis y guerras. Es el momento de las ciudades, en las que reside el verdadero poder más allá de los estados, y Barcelona no es excepción.

Es una etapa clave para el futuro de Barcelona. En el mundo en que vivimos, entre la globalización y la regionalización, la ciudad debe encontrar su propio espacio, hacer frente a nuevos retos y encontrar nuevas vías de crecimiento económico. Es un buen momento para que Barcelona, a pesar de algunos contratiempos, consolide el rol como plataforma de enlace del Mediterráneo. Es posible transformar Barcelona en un centro clave para el Mediterráneo. Que organizaciones internacionales y regionales y las grandes empresas multinacionales seleccionen la ciudad como sede, como base para cubrir o ampliar su expansión en mercados vecinos o como centro de enlace para toda la región.

Barcelona es la sede de importantes organizaciones mediterráneas, su carta de presentación no podría ser mejor. Dispone en un reducido espacio de un gran puerto, de una zona de actividades logísticas, de un gran aeropuerto internacional y de una Zona Franca que la dota de una oportunidad única para ser más competitiva y liderar la logística regional. También dispone de infraestructuras, de una gran oferta hotelera, de distritos de innovación y económicos que son herramientas útiles para seguir impulsando una coherente política de promoción internacional capaz de desarrollar una oferta de servicios a instituciones y empresas que sea a la vez cuantitativa y de calidad.

Barcelona tiene el alcance para convertirse en actor clave en la escena global actuando como líder regional renovando su apuesta por el Mediterráneo, pero es preciso tener una estrategia clara, un discurso sólido, conocimiento profundo de las competencias y demostrar esa capacidad de creación de la cultura de intercambio, el diálogo, la integración y la cooperación.

Anwar Zibaoui, Economía, LA VANGUARDIA, 23/09/2023

https://www.lavanguardia.com/economia/20230923/9248791/barcelona-global-mediterranea.amp.html?utm_term=botones_sociales
 

 

miércoles, 21 de junio de 2023

Los BRICS revolucionan el sistema internacional

En 2001, el economista Jim O'Neill inventó el acrónimo BRIC,                                          iniciales de Brasil, Rusia, India y China. 

Países con economías emergentes, con grandes cantidades de recursos naturales y millones de habitantes. Hoy ya representan el 45% de la población del planeta. 

En los últimos diez años, son el origen de más del 50% del crecimiento económico mundial, pero solo tienen el 15% de los derechos de voto en el Banco Mundial y el FMI.

No son un grupo homogéneo pero tras unos inicios titubeantes, comenzaron a cooperar.  Añadieron la S de Sudáfrica en 2011, y aunque ahora los BRICS también están sufriendo los impactos del conflicto de Ucrania y otras crisis globales, mantienen expectativas de crecimiento. En estos momentos, asistimos a una nueva configuración internacional con el restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre Irán y Arabia Saudita, y nuevas adhesiones de países importantes a los BRICS.

La nueva fórmula propuesta por China el año pasado, son los BRICS+, con países como Argelia, Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Irán, Egipto, Argentina, México o Nigeria. Con estas incorporaciones, el PIB de los BRICS+ pasaría al 30% mundial. También se les llama los Próximos Once (N-11) incluyendo a Bangladés, Corea del Sur, Filipinas, Indonesia, Pakistán, Turquía y Vietnam. La idea es apoyar el multilateralismo y crear mecanismos de cooperación como el Nuevo Banco de Desarrollo o el Fondo de Reservas.

Hasta el momento, el protagonismo en inversión y consumo y el 40% de PIB mundial correspondía a EEUU y Europa, incluida Gran Bretaña, con menos de mil millones de habitantes. Pero, los países emergentes han aumentado su participación en el comercio mundial, cuestionan y ponen en entredicho la arquitectura actual de las relaciones internacionales, planteando problemas hasta ahora ignorados por los países desarrollados, como el desequilibrio en la economía mundial.

El Nuevo Banco de Desarrollo, NBD, con sede en Shanghái, creado con la contribución de los bancos centrales de los BRICS, nació como alternativa a los organismos financieros internacionales tradicionales. Con objetivos como escapar de la hegemonía del dólar al promover el uso de las monedas nacionales, estimular la demanda interna de los países, el comercio e inversión, o intentar evitar la especulación financiera de divisas. Los créditos se usarían para para construir infraestructuras y reducir el riesgo de inflación.

Hasta ahora, el sistema financiero internacional estaba controlado por un reducido grupo de países que también tienen el mayor poder de voto y decisión en los organismos multilaterales. Este consenso de los BRICS es el mayor acuerdo financiero desde la creación de las instituciones de Breton Woods en 1944, un avance histórico si se mantiene la transparencia de los propósitos y ayuda a reformar el sistema para beneficiar a todos.

La estabilidad financiera de los BRICS es un elemento positivo para la economía global, y con estos pasos, los países emergentes toman la responsabilidad de su propio desarrollo y disponen de recursos para financiarlo.

Esto demuestra la importancia del mercado de capitales en la intermediación y los activos líquidos como los derivados, más que a un proceso de asignación del ahorro hacia proyectos de financiación para el desarrollo. No hay que olvidar que el gasto en infraestructura es un pilar esencial para potenciar el desarrollo económico, social y ambiental, ampliar el acceso a los servicios de los más vulnerables, y reducir la desigualdad.

Los BRICS se consideraron en origen, como un simple mecanismo para presionar a los países ricos y participar en la gestión de la economía mundial. El alumno avanza al maestro, y veremos si la cooperación y las nuevas combinaciones de potencias emergentes pueden desempeñar un papel en el escenario mundial y son capaces de ofrecer alternativas. La marca ha calado, convertida en sinónimo de cambio, mercados y crecimiento, pero deben demostrar que son un grupo coherente y pueden trabajar en equipo.

La estrategia de los BRICS es promover el codesarrollo, basado en el respeto a la elección soberana del sistema político y económico de cada nación, teniendo en cuenta su historia y cultura. Pero, hay que ser realista, cada país defiende sus propios intereses porque en la práctica de las relaciones internacionales y sobre todo económicas, no hay fraternidad ni sentimientos, sólo intereses.

Anwar Zibaoui, Opinión, EXPANSIÓN, 19 Junio 2023

https://www.expansion.com/catalunya/2023/06/19/64903310e5fdeada2b8b465b.html



jueves, 19 de mayo de 2022

La velocidad del cambio

   Nos enfrentamos a tiempos interesantes y desafiantes sin ninguna  duda. Y la velocidad del cambio será superior a lo que esperábamos. El mundo se estaba volviendo más pequeño y pensamos que la globalización era el destino de la humanidad, y que los tratados y acuerdos habían acercado a las naciones. Ahora, esa certeza está siendo puesta a prueba.

Estamos en el futuro de un pasado en el que, como zombis, resucitan los regímenes y los gobiernos y la invasión rusa de Ucrania de finales de febrero de 2022 nos recuerda a septiembre de 1939. En realidad es la ley del más fuerte, bien ilustrada en la "Fábula del lobo y el cordero" de La Fontaine, que parece ser la norma de las relaciones internacionales.

Los avances científicos, económicos, sociales y técnicos logrados durante la última década superan a los alcanzados en 100 años Los logros de los últimos dos años superan aún más a los de la última década y el ritmo futuro será aún más rápido. El escenario es ilusionante.

Y sin embargo, pueblos y sociedades luchan por recursos escasos en medio de una crisis climática que se exacerba y la amenaza de otra pandemia o de enfermedades más peligrosas que el COVID-19.

En este momento clave, la cooperación mundial es aún más necesaria porque nos enfrentamos a una crisis global todavía evitable.

La aceleración destaca en la economía digital que se ha multiplicado por ocho en los últimos dos años, alcanzando los 4 billones de dólares. El aprendizaje a distancia se ha multiplicado por 11. La telemedicina aumentó un 154 % y su valor de mercado alcanzará los 400.000 millones de dólares en los próximos cinco años. La cantidad de dispositivos conectados a Internet se duplicará de 26.000 millones a fines de la última década a 50.000 millones en solo dos años.

La naturaleza de los problemas que enfrentamos hoy en día es tal que ningún país puede afrontarlos solo. En el mundo interconectado, los acontecimientos en un país puede tener un impacto significativo sobre todos los demás. Problemas como cambio climático, pandemias, seguridad alimentaria y otros requieren de enfoques de colaboración para resolverlos.

El camino es resolver los desafíos del siglo XXI, como la pobreza, las crisis de salud, las turbulencias económicas, que requieren acciones rápidas para mejorar la calidad de vida. Por el momento, no hay un equilibrio entre los que producen, pero que no consumen y los que consumen pero no producen. 

Necesitamos planes y herramientas que se basen en la creatividad y la tecnología para asumir la responsabilidad de las comunidades y lograr la prosperidad. Quizás la historia más hermosa sucede mañana.


https://www.expansion.com/catalunya/2022/05/16/62828f50468aebe90b8b45f4.html# 

Anwar Zibaoui, Opinión  DIARIO EXPANSIÓN, Edición Catalunya 16 Mayo 2022

miércoles, 8 de diciembre de 2021

Gas Mediterráneo y Europa


La economía global parece haber entrado en un "súper ciclo" de materias primas, debido a las expectativas de una fuerte recuperación pospandemia, impulsadas por la vacunación masiva y los programas de estimulo económico. A mayor demanda, suben los precios, y Europa se está viendo muy afectada por su fuerte dependencia energética. La Unión Europea importa alrededor de 40.000 millones de dólares en gas natural, que representa un 23% de sus importaciones totales de energía. Aproximadamente un 43% proviene de Rusia.

La seguridad energética es una preocupación fundamental. La UE debería disponer de alternativas para diversificar sus fuentes de suministro, así como gestionar sus riesgos políticos y económicos, y limitar su dependencia del gas ruso. Los recientes y grandes descubrimientos de gas natural en el Mediterráneo oriental dan a la UE la opción que está buscando, aunque también plantea nuevos retos para gobiernos y actores internacionales en la carrera para explotar la riqueza descubierta.

El Mediterráneo Oriental podría convertirse en una de las principales áreas globales de suministro de gas. Los recursos se estiman en 122 trillones de pies cúbicos de gas, además de 1,7 millones de metros cúbicos de petróleo, localizados en las costas de Siria, Líbano, Chipre, Israel, Egipto y Palestina.

Las cantidades globales pueden justificar los enormes costes de un nuevo gasoducto hasta Italia y el resto de Europa. Desde el sur del mediterráneo, ya están los gaseoductos que transportan el gas de Argelia a UE. Se trata de una oportunidad de desarrollo y crecimiento tanto para los países productores como para la UE, que para el año 2030 precisa importar unos 113.000 millones de metros cúbicos anuales.

El potencial de la región es considerable. Además del petróleo y el gas, cuenta con un sistema de energía hidroeléctrica, recursos eólicos, radiación solar de los más altos del mundo, así como grandes extensiones de desierto.Técnicamente, la región podría ser uno de los grandes actores energéticos y cubrir las necesidades de una buena parte del planeta. Pero, los descubrimientos de yacimientos de gas están revolviendo la olla de agitación regional. La ausencia de un Ley de demarcación de límites marítimos y el apetito de otros jugadores como Rusia y China provocan una situación volátil y altamente complicada.

Es esencial encontrar las mejores soluciones económicas y estratégicas que optimicen las operaciones, movilicen los recursos necesarios y favorezcan la viabilidad a largo plazo. Algunos países tendrán que unir sus fuerzas si quieren aprovechar sus recursos. Todos los actores públicos y privados del sector son conscientes de las ventajas de una visión compartida que desarrolle la cooperación energética entre las dos orillas del Mediterráneo e impulse la construcción de un mercado de gas natural en la región.

La Vanguardia,

martes, 10 de agosto de 2021

Marruecos y España: Priorizar el interés mutuo

Son conocidos los desacuerdos históricos entre Marruecos y España: el tema de Ceuta y Melilla o la visión sobre una solución del conflicto del Sahara. Cuestiones que aparecen cada cierto tiempo, tensan el entorno y complican la situación. Es urgente superar el contencioso y evitar exponer los intereses mutuos a serios peligros.

Demasiados estereotipos perjudican las relaciones entre España y Marruecos. Sin embargo, se necesitan mutuamente y su relación es estratégica para ambos. Desplazando las cuestiones delicadas, los dos países están creando fuertes vínculos políticos, económicos, militares, sociales y culturales. Porque el único camino son la cooperación y los intereses compartidos. Y es imprescindible encontrar las formulas que beneficien a las dos sociedades a ambos lados del estrecho.

Marruecos y España han superado otras tensiones en los últimos 15 años. Muchas veces facilitadas por  la aproximación entre los tejidos empresariales de ambos países, que han dado muestras de dinamismo y efectividad. 

Es bien sabido: la cooperación económica es la antesala del acercamiento político, y la base para un crecimiento sostenido. Los datos son claros: España es el primer socio comercial de Marruecos, el segundo mercado fuera de la UE y el primero de África. Los intercambios comerciales alcanzaron los 16.000 millones de euros en 2019. 22.000 empresas españolas exportan a Marruecos y más de 1.500 están presentes en múltiples sectores. Son socios naturales por cercanía y complementariedad.

El comercio Marruecos-UE representa el 60% del comercio exterior de Marruecos, España es el primer cliente de Marruecos con el 41,6% del total de la UE y el principal proveedor de Marruecos con el 35,6% del total de la UE.

Ampliar la cooperación multilateral entre ambos países en relación a África y Europa facilita poner en marcha proyectos de interés común y especialmente, en beneficio del continente africano. Marruecos y España podrían desempeñar un papel importante en sus continentes, por todo ello es importante avanzar e impulsar una mejor alianza euroafricana.

El camino es construir y reforzar el eje Rabat - Madrid para hacer prosperar el Mediterráneo y África, porque la geografía obliga. Los dos países enfrentan los mismos riesgos geopolíticos, sociales y medioambientales. Hay que aprender a desarrollar proyectos juntos: nueva economía, energías renovables, el túnel ferroviario debajo del Estrecho de Gibraltar entre otros, que pueden ser un catalizador formidable para un acuerdo bilateral.

Pese a las conocidas fricciones es posible llegar a consensos. No hay que olvidar, que casi toda la sociedad y los partidos políticos marroquís, consideran al Sahara Occidental como parte de su unidad territorial. También es conocida la herencia histórica, la sensibilidad a la causa de los saharauis en algunos ámbitos políticos y de la sociedad civil en España.

Han pasado 14 años desde que Marruecos presentó al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, su "Plan de Autonomía del Sáhara Occidental". Esta propuesta puede ser una base para empezar a encontrar una solución en el marco  de la ONU. España tiene que proponer espacios que ayuden a aproximar las posiciones.

Porque este conflicto ha impactado en el proceso de la construcción de la Unión del Magreb Árabe, en un momento crítico que exige aunar voluntades, reparar las grietas y buscar salidas de futuro para todos los pueblos del Magreb. En este proceso Argelia y Marruecos, que son los actores principales, deben buscar salidas para el conflicto del Sahara, fomentar la estabilidad en la región y neutralizar el peligro que representan las organizaciones jihadistas que están ganado terreno en el Sahel.

España y Marruecos pueden aspirar a construir una relación parecida a la que se mantiene con   Francia y Portugal, o con el Reino Unido, El interés mutuo minimiza problemas. Las relaciones humanas, turísticas, comerciales y culturales  pesan mucho más que los temas espinosos. 

Ni España puede perder un socio estratégico como Marruecos, ni Marruecos puede perder a España. Urge reconstruir la confianza que es vital para permitir la reconstrucción de soluciones orientadas al futuro sostenibles. Impulsar la cooperación es un antídoto para eliminar potenciales factores de desestabilización, y crear puentes entre los 14 km de estrecho que los separan, para protegerles de olas imprevistas.

Períodico El Mundo, Estrategia y negocios, Opinión, Viernes 6 agosto, 2021

https://www.elmundo.es/economia/2021/08/06/610bdc64e4d4d8c6018b45c3.html