Mostrando entradas con la etiqueta comercio exterior. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta comercio exterior. Mostrar todas las entradas

viernes, 21 de junio de 2024

La cadena de suministro que se avecina

Las cadenas de suministro rara vez se han sentido más frágiles. Desde la sequía en el Canal de Panamá hasta el conflicto que afecta al Mar Rojo, apenas ha pasado poco tiempo sin que surjan nuevos desafíos. Por supuesto, siempre ha habido que lidiar con diferentes problemas geopolíticos, pero la propia globalización se ha puesto en tela de juicio después de la pandemia, con una mayor regionalización de las cadenas de suministro que ha provocado la fragmentación. A lo que cabría añadir una mayor imprevisibilidad e incertidumbre a consecuencia del aumento de la inestabilidad climática.

La industria logística está evolucionando a un ritmo sin precedentes debido, sobre todo, a la necesidad de adaptación continua a los nuevos desafíos que van surgiendo, como las guerras en Ucrania y Gaza o la ruptura de la cadena de suministro en el Mar Rojo. Este contexto ha puesto de manifiesto la importancia de las cadenas de suministro resilientes.

Todas estas crisis han mostrado en poco tiempo lo que podría ser un efecto tsunami en el comercio mundial si no se evalúa correctamente su impacto económico. Dado que el comercio marítimo es vital para Europa es necesario encontrar nuevas opciones que hagan que las rutas sean más eficientes. Se necesita analizar y decidir cómo cambiar la producción y el transporte, de manera que se puedan contrarrestar mejor estos riesgos futuros.

Las empresas priorizan cada vez más el crecimiento a través de la expansión del mercado y el aumento de la demanda en regiones clave. Las expectativas de los consumidores de envíos sin fricciones van en aumento. Ante esta situación, las empresas deben satisfacer de manera eficaz y eficiente estas nuevas demandas, creando conexiones fluidas y aprovechando las tecnologías de vanguardia para ofrecer soluciones a medida y para convertir las infraestructuras logísticas en pasarelas comerciales eficientes.

Las tendencias que más están impactando en la cadena de suministro son la transformación digital, la creciente importancia de la resiliencia y la gestión de riesgos, los programas de sostenibilidad y el aumento de las demandas de comercio electrónico. El análisis de datos, la adopción de la automatización y la robótica, la necesidad de visibilidad de la cadena de suministro y la personalización para mantenerse al día con las expectativas cambiantes de los clientes están revolucionando las operaciones de la cadena de suministro.

Reducir las emisiones de carbono es ahora una necesidad global. El cambio climático es una preocupación importante y constante, lo que obliga al sector a priorizar la reducción de la huella de carbono. La colaboración entre todos los actores, tanto desde el sector público como desde el privado, es clave para explorar combustibles alternativos y a la búsqueda de soluciones sostenibles pioneras para la industria marítima. Las iniciativas y los proyectos que surgen de la colaboración entre todos los agentes convierten esta industria en uno de los principales motores de la economía para propiciar el cambio positivo que se necesita para afrontar la crisis climática y humanitaria actual. Las asociaciones público-privadas son cruciales para crear entornos favorables a la inversión y promover el crecimiento sostenible.

Por otro lado, los mercados emergentes ofrecen un gran potencial y han demostrado resiliencia frente a los desafíos económicos globales. La industria se está diversificando y adaptando a los nuevos retos, lo que ha dado lugar a regiones más dinámicas y resilientes. En este nuevo escenario, la digitalización y la innovación deben estar en el centro de la estrategia para preparar las cadenas de suministro para el futuro. La implementación de soluciones basadas en IA y Big Data es clave para avanzar hacia una toma de decisiones proactiva y la optimización de la gestión de la cadena de suministro.

Es urgente abordar los riesgos económicos y militares inherentes de la globalización y las rutas comerciales restringidas por factores geográficos, es el momento de repensar como fortalecer la economía en un mundo en turbulencias y crisis. Los desafíos a los que se enfrenta el sector sólo se corresponden con las oportunidades que se presentan. El futuro del comercio, la innovación y la sostenibilidad requieren una acción conjunta para forjar un camino hacia un futuro más resiliente, próspero, sostenible y pacífico. Los increíbles avances que hemos visto en la industria logística nos dan esperanza y nos animan a seguir mirando el futuro con optimismo, convirtiendo los desafíos de hoy y de mañana en prometedoras oportunidades.

Anwar Zibaoui, EXPANSIÓN, Opinión, 14 junio 2024

viernes, 12 de abril de 2024

La ruta de China no es un camino de seda

   China se replantea la estrategia de su gran proyecto de desarrollo de infraestructura global y cooperación internacional.

 La estrategia cambió su denominación y ahora se llama "Iniciativa de la Franja y la ruta", en inglés, "Belt and Road Initiative BRI" o también, "One Belt, One Road". Se trata de un enorme proyecto que se enfrenta a serios problemas y nuevas propuestas de otras potencias como EEUU y UE, por lo que las autoridades chinas están ahora cambiando el enfoque hacia  lo que llaman “reinicio estratégico.”

Con casi 3.000 proyectos en marcha desde 2011, la iniciativa China ha alterado el panorama mundial, conectando China con toda Europa, vinculándose a países de Oriente Medio y Asia Central y Meridional, y estableciendo una fuerte presencia en África.

Aunque ha tenido éxito en crear oportunidades de inversión y desarrollo para las empresas chinas, también está encontrando obstáculos. Como la desaceleración tras la pandemia, desafíos económicos internos, algunas quejas de los países que compartieron la carga financiera y acumulan deuda bilateral sin ver beneficios económicos y la creciente preocupación por la influencia China en las economías emergentes más vulnerables.

Al fin y al cabo, la iniciativa comenzó como un programa de conexión de infraestructuras, pero abarca todos los aspectos de las transacciones bilaterales y multilaterales. En su origen está la visión china del mundo y es el vehículo principal en la agenda China en su plan de liderazgo global. Por eso, algunos países occidentales, encabezados por EEUU, dudan de sus intenciones, y advirtieron a los países clientes de la BRI que no permitan que sus puertos y centros logísticos se conviertan en una ventaja estratégica para China.

En 2021, la Unión Europea lanzó la “Iniciativa Global Compact”, para invertir 300.000 millones de euros hasta 2027 en proyectos de conectividad, en África, América Latina, Europa oriental y el Cáucaso, Asia y el Pacífico y el Mediterráneo pero también para ganar autonomía estratégica, y siguiendo la agenda de reducción de riesgos de la UE.  

En 2023, también se ha lanzado un nuevo gran proyecto entre la India, EEUU y la UE. El India-Middle East-Europe Economic Corridor (IMEC) es esencialmente un corredor ferroviario y marítimo a través de Oriente Medio que compite directamente con las ambiciones económicas y la creciente influencia China. Son países con capacidad tecnológica y financiera y proponen una alternativa viable que causa preocupación en Beijing.

China fue la economía más afectada por la pandemia de COVID-19, y sus cierres periódicos de ciudades para erradicar el virus paralizaron la fábrica del mundo. Se tensionaron las cadenas de suministro global afectando a los alimentos, tecnología, energía y electrónica. Algunos precios se dispararon mientras los fabricantes buscaban ubicaciones alternativas perturbando los mercados. El impacto se siente hasta hoy.

La “Iniciativa la Franja y la Ruta” pretendía aprovechar las bases existentes para ayudar a los países a alinear sus estrategias de desarrollo y por ello la pandemia le afectó tanto. Obviamente, China ha bajado el ritmo de sus proyectos para conectarse con África, Asia y Europa. Entre 2015 y 2019 implementaron un promedio de 318 proyectos al año con una inversión anual promedio de 256.000 millones. Entre 2020 y 2022 bajó a una media de 261 proyectos, con una inversión anual reducida a 60.000 millones. En 2023, solamente se realizaron 83 proyectos, con un valor total de 35.000 millones de dólares.

Haciendo balance, las guerras, las disputas, la fragmentación económica y las barreras al comercio cuestan a la economía mundial unos 17 billones de dólares. El 7% del PIB en 2022. Los números son claros, el mundo debe invertir en lo que nos une, no en lo que nos divide.

Los vaivenes económicos afectaron a la iniciativa de la Franja y la Ruta, que además se enfrenta al rechazo de algunos países. Pero, China  está obligada a mantener sus esfuerzos por expandirse y desarrollar una imagen positiva. El proyecto de la ruta de India, y el Global Compact de la UE están en sus inicios pero ya ofrecen alternativas. Es probable que todas estas iniciativas coexistan durante algún tiempo. Las decisiones tomadas por los asociados darán forma al entorno, la economía y la geopolítica mundial en la próxima década.

Anwar Zibaoui, EXPANSIÓN, Opinión economía, 7 abril 2024

https://www.expansion.com/catalunya/2024/04/07/6612bfeae5fdea1f2e8b45a2.html

jueves, 15 de febrero de 2024

El regreso del proteccionismo comercial

 Desde mediados del siglo pasado, los países desarrollados habían impulsado la liberalización del comercio, levantando restricciones a los flujos del dinero y vinculando las transacciones económicas a las nuevas normas de un orden internacional. Para ello, establecieron organizaciones y concertaron acuerdos vinculantes para garantizar un comercio multilateral libre y un sistema de pagos internacional estable.

Sin embargo, las políticas proteccionistas están regresando. En el sudeste asiático, los gobiernos han empezado a apoyar el sector productivo nacional de sus industrias avanzadas, orientados a la exportación y favoreciendo una competencia efectiva. Y, recientemente, los países occidentales han empezado a adoptar medidas reguladoras, como el de protegerse del cambio climático o por al temor a perder una ventaja en las áreas de alta tecnología.

En Estados Unidos, hay nuevas prácticas comerciales y nuevas leyes que tienen implicaciones en la ciencia, la tecnología y el capital humano, como la Ley de Chips y Ciencia, de 2022. O la ley de reducción de la inflación que proporciona 370.000 millones de dólares en subsidios para inversiones en energías limpias. De esta forma, están trasladando componentes industriales y cadenas de suministro específicos a su territorio, o al de los socios en los que confían; y abordan restricciones específicas al comercio, la inversión y la tecnología con China. Un ejemplo, para evitar depender de las importaciones, es el subsidio con 39.000  millones de dólares a las industrias de desarrollo de los semiconductores, empresas a las que también se prohíbe colaborar con el gigante asiático durante 10 años.

En la Unión Europea también aumentan las voces entres sus miembros para proteger y apoyar la competitividad de las actividades económicas continentales y hacer frente a ese tipo de políticas estadounidenses, por ejemplo, con 160.000 millones de euros destinados a determinados proyectos de innovación, transformación digital, fabricación de baterías y para acción climática.

Recientemente, la Unión Europea anunció la intención de implementar medidas extra para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, exigiendo a las empresas que paguen un precio más alto para obligarlas a adaptarse. Y, para que no se vean perjudicadas por la competencia externa, se ha decidido imponer una tasa adicional a las importaciones de fuera de la UE, como “Mecanismo de ajuste del Límite de Carbono MCC”. Esta medida sin precedentes afectará a las exportaciones de países en desarrollo, especialmente, de acero, fertilizantes, derivados energéticos, aluminio y cemento.

En Japón, el gobierno ha decidido respaldar con 500.000 millones de dólares a 60 grandes empresas para inducir la inversión nacional y reducir la dependencia de China.

En el siglo XVIII, Adam Smith, considerado el padre de la teoría económica moderna, reveló las ventajas del libre comercio sobre la productividad, la especialización y la división del trabajo. Ahora, por primera vez, nos encontramos en un mundo en el que el comercio, el capital y las inversiones se alejan de las reglas del juego establecidas y de los acuerdos internacionales  que lo facilitaban.

Las políticas de liberalización lograron enormes beneficios, aumento de las tasas de crecimiento económico, aumento espectacular del volumen del comercio internacional desde los años sesenta y una disminución del número de personas que sufren pobreza extrema en el mundo.

Por el contrario, las medidas proteccionistas, algunas improvisadas y experimentales, pretenden proteger los intereses económicos nacionales y apoyar a las clases más desfavorecidas. Pero están teniendo un alto coste en subsidios, deuda, impuestos, aranceles e inflación, e impactan en la estrategia de abordar el cambio climático o la transición verde.

Además, amenazan con mayores tensiones con China, la interrupción de cadenas de suministro, y, especialmente grave, tienen un gran impacto en las economías del sur global, y en cómo estos países pueden configurar sus prioridades, políticas, la financiación y el futuro. El proteccionismo no proporcionará una póliza de seguro para la supervivencia.

Para hacer frente a las crisis económicas, es indispensable una respuesta global, y encontrar el equilibrio entre los que producen, pero no consumen y los que consumen pero no producen. Y si bien, cada país puede determinar cómo hacer las cosas en su casa, este reto requiere visión a largo plazo, hay que pensar en las próximas generaciones.

Durante mucho tiempo los vencedores no solo escribían la historia, sino que también buscaban establecer reglas que aseguren que su victoria continúe en formas distintas a la guerra. Hoy los tiempos han cambiado y también las potencias y los actores globales.  

En definitiva, la comunidad internacional debe negociar un pacto de crecimiento global y evitar el aumento del proteccionismo para guiar la toma de decisiones empresariales. La responsabilidad es construir un futuro en común 

Anwar Zibaoui, EXPANSIÓN, Opinión, 15 febrero 2024

https://www.expansion.com/catalunya/2024/02/15/65ce5c1de5fdea64678b4599.html 

lunes, 18 de diciembre de 2023

El comercio y la acción climática

 Finaliza la Cumbre del Clima, celebrada en Emiratos Árabes Unidos y de nuevo envuelta en  polémicas, contradicciones y esperanzas. Limitar el calentamiento global requiere un esfuerzo colectivo y un proceso de negociación y deliberación que permita tomar decisiones consensuadas. Se espera que los acuerdos adoptados para una transición hacia el abandono de los combustibles fósiles permitan avanzar, aunque sea tan lentamente, en un tema fundamental para  nuestro futuro. 

No se debate la importancia del comercio como motor de desarrollo y progreso de una sociedad. El comercio implica la producción y distribución global de bienes y servicios, y representan una cuarta parte de las emisiones, pero también implican el bienestar y la supervivencia de la población. Por ello, el comercio debe participar de la transición hacia las energías limpias y la reducción de las emisiones globales.

Hay que unir al sector del comercio a nivel mundial en una hoja de ruta con cambios transformadores que repercutan directamente en el panorama económico. El desafío debe convertirse en una oportunidad para el comercio sostenible, especialmente en mercados como el africano o asiático que precisan fortalecer sus infraestructuras, crear capacidad y atraer inversiones esenciales. En este momento, los bienes procedentes de los mercados en vías de desarrollo son tres o cuatro veces más caros por el alto coste logístico.

Es imprescindible facilitar la transferencia de tecnología y conocimientos para ayudar a todos los países en sus esfuerzos de adaptación. Un ejemplo es el acceso a bienes y servicios ambientalmente preferentes. El comercio de productos respetuosos con el medio ambiente aumentó un 4% en 2022, con especial crecimiento de los vehículos eléctricos, los envases no plásticos y las turbinas eólicas, y alcanzando un máximo de 2.9 billones de dólares.

En logística, también deben identificarse las rutas comerciales marítimas en las que se pueden construir instalaciones de abastecimiento de combustibles alternativos, e impulsar barcos que funcionen con energías limpias. Y ya que las cadenas de suministro son interdependientes, es esencial la colaboración de las empresas del sector para un futuro sostenible y neutro en carbono. No hay que olvidar que el transporte marítimo representa un tercio del total de las emisiones mundiales.

Otro gran desafío es la producción de energías renovables y la electrificación masiva, que con un coste de 32 billones de dólares a nivel mundial requerirá grandes inversiones en los mercados emergentes. Los gobiernos y empresas deben colaborar e impulsar las tecnologías y las prácticas comerciales con los objetivos del Acuerdo de París. 

En definitiva, necesitamos colaboración, multilateralismo y alianzas para construir resiliencia en las cadenas de suministro, para invertir en nuevas infraestructuras, para crear sistemas inteligentes y para educar en tecnologías climáticas. Los gobiernos y las empresas deben aliarse para impulsar un crecimiento inclusivo y sostenible. No actuar tiene impactos políticos, económicos y climáticos negativos demostrados, especialmente, en los mercados emergentes y los países en desarrollo.

Transformar el comercio para la resiliencia climática es posible. La política comercial debe fomentar el cambio. Los subsidios, por ejemplo, pueden acelerar la transición energética y desarrollar mercados para productos eficientes en carbono y eliminar gradualmente la actividad económica insostenible. La transición climática es un viaje colectivo hacia un futuro sostenible. La colaboración es vital para el futuro de nuestro planeta y la humanidad.

Anwar Zibaoui, Opinión, EXPANSIÓN Catalunya, Tribuna, 18 diciembre 2023

https://www.expansion.com/catalunya/2023/12/18/658034bee5fdea33688b45af.html


lunes, 13 de noviembre de 2023

África, integración y las grandes potencias

 El potencial del continente africano es enorme

África tiene aproximadamente la mitad de reservas mundiales de oro, del 12% al 15% de las reservas globales de petróleo, el 8% de gas natural y un tercio de las reservas minerales del mundo. También posee el 60% de las tierras agrícolas cultivables del mundo, y cuenta ya con una población de 1.300 millones de personas, el 60% menores de 25 años.

Sin embargo, también es el continente más afectado por acontecimientos globales geopolíticos, económicos, climáticos y de guerras o pandemias; y precisa crear 100 millones de empleos en los próximos 5 años para satisfacer el crecimiento de su población, y evitar convertirse en el mayor exportador de inmigrantes, que huyen de la violencia y los países fallidos.

En 2021, entró en vigor la nueva Área Continental Africana de Libre Comercio (AfCFTA por sus siglas en inglés) o Zona de Libre Comercio Continental, integrando 55 países. El proceso fue complejo pero la integración puede marcar la diferencia e impulsar su viabilidad económica. El mercado africano único puede aumentar su comercio interior del 18% actual a un 25% en 2025, y mejorar la competitividad y la participación de África en el comercio mundial.

Un África unida, se convertiría en el mayor exportador mundial de petróleo, oro, cobre y cobalto entre otros muchos productos, y el continente no es solamente rico en recursos. Su población llegará a los 2500 millones en 2050, y con sus diversos ecosistemas y su diversidad ofrece numerosas opciones de futuro. Las trabas a la integración son la seguridad, las débiles infraestructuras de energía y transporte y la baja capacidad de procesado de productos.

El éxito del proyecto determinará el futuro de África como última frontera del crecimiento global. En el contexto de lucha por el liderazgo mundial entre China y EEUU, se está desarrollando una carrera por aprovechar las oportunidades que se abren en África. EEUU planea ya como conquistar el continente y China construye sus rutas de la seda del siglo XXI, la iniciativa OBOR "Un cinturón, una ruta" que entra en África a través del puerto de Nairobi, en el océano Índico. Mientras, Rusia también ha entrado en esta competición promoviendo golpes de estados en varios países del continente. Estos movimientos deberían alertar a los europeos del riesgo de cerco geoeconómico, ya que la UE no tiene un plan coherente para África.

El valor del comercio exterior africano se estima en 1.016.000 millones de dólares. De estos, Europa es el primer socio comercial, con 298.000 millones de dólares, pero dedica solo un 3% de sus inversiones al continente. China es el segundo socio, con 261.000 millones, y es el primer inversor, con un 20% de sus inversiones globales.

En este nuevo escenario económico, Europa debe variar su estrategia y fortalecer su asociación con el sur. Es esencial construir el eje Europa-Mediterráneo-África, convertirlo en un área de crecimiento y competitividad, y evitar problemas de inmigración al favorecer el desarrollo en origen.

Está emergiendo una nueva África que debe aprovechar las oportunidades que le ofrece la integración e invertir sus recursos en su desarrollo. Hay que superar muchos obstáculos para que el bloque alcance su máximo potencial pero es posible. Y será esencial evitar el impacto negativo de la competición entre EEUU y China por reservar su parte de las riquezas del continente.

Los países africanos tendrán que mejorar su gobernanza y promover el crecimiento. Es el momento de superar los retos y las diferencias, crear riqueza, fortalecer el tejido social de manera respetuosa y sostenible con la dignidad humana y la naturaleza. África debe confiar en su gente y enfrentarse a sus desafíos y el futuro de África será el que los africanos quieran.

Anwar Zibaoui, Opinión, EXPANSIÓN, Tribuna, 8 noviembre 2023 

https://www.expansion.com/catalunya/2023/11/08/654ba1de468aeb03128b463b.html

lunes, 16 de octubre de 2023

Comercio mundial en un mundo fragmentado

El comercio es un ecosistema extremadamente complejo que involucra no solo a un importador y un exportador, sino también a otros actores en las cadenas de suministro físicas y financieras, que cubren múltiples países e industrias. Esto da lugar a diferentes estándares, reglas y marcos legales.

Desde 1990, el comercio mundial se ha cuadruplicado, y el PIB mundial se ha duplicado. Como resultado, el número de personas que viven en la pobreza extrema se había reducido.

El comercio y la inversión son motores para el crecimiento, la innovación, y el empleo. Está reconocida la contribución que una economía global próspera hace al sistema multilateral. Pero incluso los más grandes defensores del libre comercio saben que para que el sistema internacional fomente la cooperación y la competencia, y evite guerras comerciales o militares, es necesario que las instituciones creen mecanismos para fomentar la cooperación, coordinación e incluso integración, así como en la resolución pacífica de disputas. Es evidente que el sistema actualmente no cumple con sus objetivos. Organismos como la Organización Mundial de Comercio (OMC) y otras son inadecuadas, su reforma es necesaria para mejorar su funcionamiento e impulsar el progreso.

Años y décadas sin un desarrollo real de un sistema multilateral no solo han llevado a la parálisis, sino que también han amenazado la eficacia de los organismos internacionales especializados, columna vertebral del éxito del sistema internacional.

La OMC atraviesa una etapa delicada que requiere un arduo trabajo y consenso entre sus miembros, así como la flexibilidad y el compromiso político necesarios para tener éxito. Todos los países y actores comerciales están llamados a mostrar flexibilidad y trabajar por el establecimiento de consensos para superar los desafíos y el estancamiento y reafirmar el compromiso con los principios y objetivos establecidos en el Acuerdo de Marrakech por el que se establece la OMC, y el fortalecimiento del sistema multilateral de comercio y la apuesta por un sistema justo y equilibrado que encarna una OMC reformada, que asegure una distribución equitativa de los beneficios del comercio internacional y garantice el derecho al desarrollo de los países menos favorecidos.

El cambio climático y la seguridad geopolítica, las epidemias, la superpoblación, la desigualdad, el hambre, la seguridad alimentaria, las migraciones o el desempleo requieren de enfoques de colaboración para resolverlos a nivel mundial, pero no aparece ningún tipo de consenso mundial. Algunos de estos problemas están interconectados y no pueden ser rescatados a través de soluciones provisionales.

Hace falta un nuevo impulso para revitalizar el sistema multilateral para enfrentarse a los nuevos desafíos, un nuevo comienzo que podría conducir a una revisión de la agenda no solo de la OMC sino de todas las agencias de la ONU, así como el papel del Consejo de Seguridad, lo que necesariamente implicaría una revisión del papel y las prioridades de la Asamblea General de las Naciones Unidas. Esto podría ser seguido por un moderno proceso de “trabajo en red” entre los aparatos políticos y de desarrollo de la ONU y las otras agencias especializadas. Si esto se materializa, se habría iniciado el proceso de modernización del sector multilateral. Sin embargo, esto no es un asunto fácil, llevará tiempo y la transición del proceso de reforma no será automática.

Estamos entrando en una nueva fase de comercio y geopolítica en un mundo fragmentado, para contrarrestar esta situación y el proteccionismo, Se necesita más colaboración, un multilateralismo fortalecido y alianzas. También se debe pensar en construir resiliencia en las cadenas de suministro como inversión a largo plazo.

Los gobiernos y las empresas deben colaborar para invertir en nuevas infraestructuras, sistemas inteligentes, tecnologías climáticas, educación y capacitación. Esto no solo impulsará la resiliencia, sino que también permitirá un crecimiento inclusivo y sostenible. No actuar ahora podría tener impactos políticos, económicos o climáticos, especialmente en los mercados emergentes y los países en desarrollo.

Es necesario fortalecer el papel de la OMC en el establecimiento de reglas que promuevan un comercio libre, justo e inclusivo, y que facilite un entorno empresarial y de inversión transparente y abierto.

La urgencia de una economía más inclusiva y sostenible en un mundo cada vez más complejo obliga a centrarse en los desafíos sistémicos del planeta, favoreciendo la acción colectiva porque los problemas actuales ya no pueden ser resueltos solo por los gobiernos. Es preciso dar nuevas respuestas y una claridad de visión, agilidad y pragmatismo.

La cooperación es clave para impulsar el cambio necesario que garantice la resiliencia, la sostenibilidad y la prosperidad en el futuro para todas las comunidades del mundo.

Anwar Zibaoui, elnacional.cat ONEconomia, Opinión, Viernes, 13 octubre 2023








martes, 9 de mayo de 2023

Internacionalización y brecha cultural

 "las empresas más exitosas en el ámbito internacional son aquellas que tienen el factor cultural como parte de su estrategia y que incorporan las influencias, prácticas y valores de otras culturas"

 
En el proceso de internacionalización empresarial, además de la oportunidad, la seguridad y el marco jurídico hay otros requisitos. Lo principal es el conocimiento transversal de los mercados y sus atractivos. La disponibilidad de unos mecanismos de soporte. Las diferentes posibilidades de acompañamiento, especialmente de financiación y recursos humanos que serán precisos. La competencia o la complejidad operativa. Y hay otro factor que se perfila cada vez con una importancia mayor: el cultural. Estos factores pueden frenar o acelerar el plan de expansión internacional.

Los contactos interculturales forman parte de la actividad diaria de muchas empresas. Trabajar y hacer negocios con alguien de otro país implica tener que tratar con un entorno que en ocasiones es muy distinto al propio. Muchos profesionales no están formados para gestionar estas diferencias culturales. Eso provoca malentendidos, conflictos y pérdidas de productividad. Por el contrario, quien entiende las diferencias culturales es capaz de prever lo que va a pasar y adaptarse. Incluso es capaz de aprovechar las complementariedades culturales y crear sinergias.

Un equipo culturalmente diverso proporciona una visión más profunda del consumidor y tendrá un conocimiento superior de las idiosincrasias políticas y sociales. La diversidad es una oportunidad. Es clave comprender las diferencias entre regiones en aspectos como el valor del tiempo, el reparto del poder, el control de lo incierto, las emociones, el grado de individualismo, cómo cultivar la confianza... Estos conocimientos facilitan trascender las barreras culturales, cultivar la confianza y crear los puentes que se necesitan para crear valor.

Los obstáculos más difíciles para hacer negocios con otras culturas no son los códigos de vestimenta o los hábitos alimenticios. Los factores principales son los que se ocultan bajo la superficie, los instintos, el subconsciente que pertenece a la esencia de nuestra identidad. Las actitudes respecto a cosas tales como la vida, la muerte, la familia, el dinero, el tiempo, el destino, la voluntad, las leyes, la moral, la amistad, la honestidad.

En un mundo en cambio continuo se necesita una cultura dinámica que sume capacidades y diversidades para encontrar las oportunidades y aprovechar las sinergias más allá del pensamiento clásico. Es posible fracasar en una expansión internacional por subestimar los desafíos culturales.

Las empresas internacionalizadas más exitosas son aquellas que tienen el factor cultural como parte de su estrategia y que incorporan las influencias, prácticas y valores de otras culturas.

Las empresas que cierran la brecha y construyen una inteligencia cultural, con equipos que se adaptan a las diferentes formas de hacer, porque no se trata sólo de habilidades sino de valores, tienen una ventaja clara. Serán receptivas a "hacer negocios", independientemente hacia dónde van.
 
Es necesario alentar el liderazgo multicultural, ejecutivos con un estilo inclusivo, con equipos capaces de interactuar con otras culturas, escuchando, observando, respetando y aprendiendo en el proceso de internacionalización. En resumen disponer de perspectiva global, espíritu internacional y ciudadanía global.
 
Expansión, Opinión, A.Zibaoui 24 abril 2023

martes, 14 de febrero de 2023

Internacionalización: Navegar en la incertidumbre

2022 ha sido un año de continuos sobresaltos ante noticias como la destrucción de vidas y propiedades en Ucrania, los precios de los combustibles subiendo, la inflación desbocada, amenazas con ampliar la guerra en Europa o el cambio climático afectando a numerosas zonas del mundo.

La realidad es que vivimos en un mundo complejo, con conflictos políticos, económicos, religiosos, étnicos... que tienen efectos reales en la economía e impactan en los procesos de internacionalización. Las empresas inversoras y exportadoras sienten la presión. Las políticas institucionales deben elaborar y aplicar estrategias que respondan de manera significativa y creativa a las situaciones que ocasionan desconfianza, profunda incertidumbre o violencia.

El mundo está pasando por cambios nunca vistos en la historia humana. Nos enfrentamos a cuatro transiciones transformadoras. Transición energética: de fósil a renovable. Transición tecnológica: de lo físico a lo digital. Transición económica: de Oeste a Este. Y transición demográfica: de naciones envejecidas a naciones jóvenes. Son los nuevos desafíos que nos llevan a un cambio global, un futuro diferente.

Una comprensión de los riesgos es tan fundamental para que empresas y gobiernos tomen decisiones inteligentes como lo es para que los exportadores o inversores elijan las opciones o los proyectos correctos. Las opciones para los gobiernos son múltiples, desde políticas proteccionistas hasta el libre comercio. Por otro lado, el dinero se protege, por lo que los inversores también tienen la libertad de elegir dónde quieren colocarlo.

El objetivo de cualquier proceso de internacionalización en este mundo en conflicto es elaborar una estrategia de expansión internacional que ayude a reducir riesgos. Es posible adaptar el enfoque a las nuevas complejidades operacionales, comprender las relaciones políticas entre países, las opciones para crear sinergias y conseguir acuerdos favorables.

La crisis de salud de los últimos años y la guerra de Ucrania han hecho evidente que las empresas deben diseñar sus cadenas de suministro en torno a la competitividad del riesgo, en lugar de solo el costo, con cadenas de suministro más cortas y ágiles, y la creación de flujos comerciales que no dependan de destinos demasiado lejanos.

Las empresas operan en estos tiempos cada vez más desafiantes. La incertidumbre geopolítica, la gran complejidad de los mercados y un entorno normativo en constante cambio contribuyen a la proliferación de riesgos comerciales y regulatorios. Para superar los desafíos, hay que tener estrategias basadas en un amplio conocimiento del mercado y desarrollar las habilidades y los conocimientos que anticipen el cambio y la interrupción. Ser ágil para reaccionar ante las condiciones del mercado en constante cambio, porque incluso en momentos de crisis e inseguridad, hay oportunidades.

Anwar Zibaoui, EXPANSIÓN, edición Catalunya, 12 febrero 2023

https://www.expansion.com/catalunya/2023/02/12/63e9130fe5fdea07688b45b7.html

  

martes, 1 de marzo de 2022

Nuevo impulso a la OMC

Una economía global próspera necesita un comercio que impulse el crecimiento, la innovación y el empleo. Es el único sistema para conseguir un mundo desarrollado equilibrado y justo. Y hasta los más grandes defensores del libre comercio saben que el sistema precisa mecanismos para fomentar la cooperación, impulsar la coordinación e integración, evitar guerras comerciales o militares y resolver disputas de forma pacífica. Es evidente que actualmente, el sistema no cumple con sus objetivos. La Organización Mundial del Comercio, OMC necesita una reforma para mejorar su funcionamiento e impulsar el progreso.

El orden económico y comercial establecido desde la Segunda Guerra Mundial está llegando a su fin. En este momento, los estados buscan asegurar sus intereses políticos y económicos mediante aranceles y otras medidas proteccionistas. Estas nuevas "guerras comerciales" paralizan el sistema y amenazan la eficacia de organismos internacionales especializados como la OMC, que se estableció para fortalecer un sistema multilateral de comercio.

Es imprescindible una actualización de sus principios y objetivos, en la que todos los países y actores muestren flexibilidad y establezcan consensos para superar su estancamiento. Necesitamos un sistema que asegure la distribución equitativa de los beneficios del comercio internacional garantizando el desarrollo de los países menos favorecidos.

Porque en este nuevo mundo poscovid, el poder es difuso y las relaciones internacionales se están volviendo impredecibles. La políticas proteccionistas y los sentimientos nacionalistas chocan con la realidad de la globalización, que no se puede detener, pero debe ser más inclusiva, sostenible y debería crear trabajo. Se precisa una nueva OMC con claridad de visión, estrategia y pragmatismo.

Problemas como el cambio climático y la seguridad geopolítica, las epidemias, las superpoblación, la desigualdad, el hambre, las migraciones o el desempleo requieren de enfoques de colaboración que solamente pueden resolverse a escala mundial. Pero no aparece ningún tipo de consenso. Estos problemas están interconectados y no pueden ser resueltos a través de soluciones provisionales.

Nunca en la historia reciente se ha vivido cambios tan fundamentales. Para enfrentarse a estos nuevos desafíos, es necesario un nuevo impulso que revitalice el sistema multilateral. Una OMC fortalecida y respaldada por reglas inclusivas que promuevan el comercio, el desarrollo empresarial y la inversión, puede desempeñar un importante papel en la recuperación de la economía mundial tras el impacto de la Pandemia de COVID-19.

La naturaleza de los problemas que enfrentamos hoy en día es de tal magnitud que ningún país puede hacer frente a ellos en solitario. En un mundo interconectado los acontecimientos en un país o una región pueden tener un impacto significativo sobre todos los demás.

No hay mejor comercio que el de la acción correcta. Él comercio, no es un arma sino una fuerza para un crecimiento inclusivo que erradique la pobreza porqué la actividad económica debe ser un verdadero instrumento de paz y prosperidad.

 
Anwar Zibaoui; La Vanguardia, opinión,economía, 05 febrero 2022