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viernes, 21 de junio de 2024
La cadena de suministro que se avecina
viernes, 12 de abril de 2024
La ruta de China no es un camino de seda
China se replantea la estrategia de su gran proyecto de desarrollo de infraestructura global y cooperación internacional.
La estrategia cambió su denominación y ahora se llama "Iniciativa de la Franja y la ruta", en inglés, "Belt and Road Initiative BRI" o también, "One Belt, One Road". Se trata de un enorme proyecto que se enfrenta a serios problemas y nuevas propuestas de otras potencias como EEUU y UE, por lo que las autoridades chinas están ahora cambiando el enfoque hacia lo que llaman “reinicio estratégico.”
Con casi 3.000 proyectos en marcha desde 2011, la iniciativa China ha alterado el panorama mundial, conectando China con toda Europa, vinculándose a países de Oriente Medio y Asia Central y Meridional, y estableciendo una fuerte presencia en África.
Aunque ha tenido éxito en crear oportunidades de inversión y desarrollo para las empresas chinas, también está encontrando obstáculos. Como la desaceleración tras la pandemia, desafíos económicos internos, algunas quejas de los países que compartieron la carga financiera y acumulan deuda bilateral sin ver beneficios económicos y la creciente preocupación por la influencia China en las economías emergentes más vulnerables.
Al fin y al cabo, la iniciativa comenzó como un programa de conexión de infraestructuras, pero abarca todos los aspectos de las transacciones bilaterales y multilaterales. En su origen está la visión china del mundo y es el vehículo principal en la agenda China en su plan de liderazgo global. Por eso, algunos países occidentales, encabezados por EEUU, dudan de sus intenciones, y advirtieron a los países clientes de la BRI que no permitan que sus puertos y centros logísticos se conviertan en una ventaja estratégica para China.
En 2021, la Unión Europea lanzó la “Iniciativa Global Compact”, para invertir 300.000 millones de euros hasta 2027 en proyectos de conectividad, en África, América Latina, Europa oriental y el Cáucaso, Asia y el Pacífico y el Mediterráneo pero también para ganar autonomía estratégica, y siguiendo la agenda de reducción de riesgos de la UE.
En 2023, también se ha lanzado un nuevo gran proyecto entre la India, EEUU y la UE. El India-Middle East-Europe Economic Corridor (IMEC) es esencialmente un corredor ferroviario y marítimo a través de Oriente Medio que compite directamente con las ambiciones económicas y la creciente influencia China. Son países con capacidad tecnológica y financiera y proponen una alternativa viable que causa preocupación en Beijing.
China fue la economía más afectada por la pandemia de COVID-19, y sus cierres periódicos de ciudades para erradicar el virus paralizaron la fábrica del mundo. Se tensionaron las cadenas de suministro global afectando a los alimentos, tecnología, energía y electrónica. Algunos precios se dispararon mientras los fabricantes buscaban ubicaciones alternativas perturbando los mercados. El impacto se siente hasta hoy.
La “Iniciativa la Franja y la Ruta” pretendía aprovechar las bases existentes para ayudar a los países a alinear sus estrategias de desarrollo y por ello la pandemia le afectó tanto. Obviamente, China ha bajado el ritmo de sus proyectos para conectarse con África, Asia y Europa. Entre 2015 y 2019 implementaron un promedio de 318 proyectos al año con una inversión anual promedio de 256.000 millones. Entre 2020 y 2022 bajó a una media de 261 proyectos, con una inversión anual reducida a 60.000 millones. En 2023, solamente se realizaron 83 proyectos, con un valor total de 35.000 millones de dólares.
Haciendo balance, las guerras, las disputas, la fragmentación económica y las barreras al comercio cuestan a la economía mundial unos 17 billones de dólares. El 7% del PIB en 2022. Los números son claros, el mundo debe invertir en lo que nos une, no en lo que nos divide.
Los vaivenes económicos afectaron a la iniciativa de la Franja y la Ruta, que además se enfrenta al rechazo de algunos países. Pero, China está obligada a mantener sus esfuerzos por expandirse y desarrollar una imagen positiva. El proyecto de la ruta de India, y el Global Compact de la UE están en sus inicios pero ya ofrecen alternativas. Es probable que todas estas iniciativas coexistan durante algún tiempo. Las decisiones tomadas por los asociados darán forma al entorno, la economía y la geopolítica mundial en la próxima década.
Anwar Zibaoui, EXPANSIÓN, Opinión economía, 7 abril 2024
https://www.expansion.com/catalunya/2024/04/07/6612bfeae5fdea1f2e8b45a2.html
jueves, 15 de febrero de 2024
El regreso del proteccionismo comercial
Desde mediados del siglo pasado, los países desarrollados habían impulsado la liberalización del comercio, levantando restricciones a los flujos del dinero y vinculando las transacciones económicas a las nuevas normas de un orden internacional. Para ello, establecieron organizaciones y concertaron acuerdos vinculantes para garantizar un comercio multilateral libre y un sistema de pagos internacional estable.
Sin embargo, las políticas proteccionistas están regresando. En el sudeste asiático, los gobiernos han empezado a apoyar el sector productivo nacional de sus industrias avanzadas, orientados a la exportación y favoreciendo una competencia efectiva. Y, recientemente, los países occidentales han empezado a adoptar medidas reguladoras, como el de protegerse del cambio climático o por al temor a perder una ventaja en las áreas de alta tecnología.
En Estados Unidos, hay nuevas prácticas comerciales y nuevas leyes que tienen implicaciones en la ciencia, la tecnología y el capital humano, como la Ley de Chips y Ciencia, de 2022. O la ley de reducción de la inflación que proporciona 370.000 millones de dólares en subsidios para inversiones en energías limpias. De esta forma, están trasladando componentes industriales y cadenas de suministro específicos a su territorio, o al de los socios en los que confían; y abordan restricciones específicas al comercio, la inversión y la tecnología con China. Un ejemplo, para evitar depender de las importaciones, es el subsidio con 39.000 millones de dólares a las industrias de desarrollo de los semiconductores, empresas a las que también se prohíbe colaborar con el gigante asiático durante 10 años.
En la Unión Europea también aumentan las voces entres sus miembros para proteger y apoyar la competitividad de las actividades económicas continentales y hacer frente a ese tipo de políticas estadounidenses, por ejemplo, con 160.000 millones de euros destinados a determinados proyectos de innovación, transformación digital, fabricación de baterías y para acción climática.
Recientemente, la Unión Europea anunció la intención de implementar medidas extra para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, exigiendo a las empresas que paguen un precio más alto para obligarlas a adaptarse. Y, para que no se vean perjudicadas por la competencia externa, se ha decidido imponer una tasa adicional a las importaciones de fuera de la UE, como “Mecanismo de ajuste del Límite de Carbono MCC”. Esta medida sin precedentes afectará a las exportaciones de países en desarrollo, especialmente, de acero, fertilizantes, derivados energéticos, aluminio y cemento.
En Japón, el gobierno ha decidido respaldar con 500.000 millones de dólares a 60 grandes empresas para inducir la inversión nacional y reducir la dependencia de China.
En el siglo XVIII, Adam Smith, considerado el padre de la teoría económica moderna, reveló las ventajas del libre comercio sobre la productividad, la especialización y la división del trabajo. Ahora, por primera vez, nos encontramos en un mundo en el que el comercio, el capital y las inversiones se alejan de las reglas del juego establecidas y de los acuerdos internacionales que lo facilitaban.
Las políticas de liberalización lograron enormes beneficios, aumento de las tasas de crecimiento económico, aumento espectacular del volumen del comercio internacional desde los años sesenta y una disminución del número de personas que sufren pobreza extrema en el mundo.
Por el contrario, las medidas proteccionistas, algunas improvisadas y experimentales, pretenden proteger los intereses económicos nacionales y apoyar a las clases más desfavorecidas. Pero están teniendo un alto coste en subsidios, deuda, impuestos, aranceles e inflación, e impactan en la estrategia de abordar el cambio climático o la transición verde.
Además, amenazan con mayores tensiones con China, la interrupción de cadenas de suministro, y, especialmente grave, tienen un gran impacto en las economías del sur global, y en cómo estos países pueden configurar sus prioridades, políticas, la financiación y el futuro. El proteccionismo no proporcionará una póliza de seguro para la supervivencia.
Para hacer frente a las crisis económicas, es indispensable una respuesta global, y encontrar el equilibrio entre los que producen, pero no consumen y los que consumen pero no producen. Y si bien, cada país puede determinar cómo hacer las cosas en su casa, este reto requiere visión a largo plazo, hay que pensar en las próximas generaciones.
Durante mucho tiempo los vencedores no solo escribían la historia, sino que también buscaban establecer reglas que aseguren que su victoria continúe en formas distintas a la guerra. Hoy los tiempos han cambiado y también las potencias y los actores globales.
En definitiva, la comunidad internacional debe negociar un pacto de crecimiento global y evitar el aumento del proteccionismo para guiar la toma de decisiones empresariales. La responsabilidad es construir un futuro en común
Anwar Zibaoui, EXPANSIÓN, Opinión, 15 febrero 2024
https://www.expansion.com/catalunya/2024/02/15/65ce5c1de5fdea64678b4599.html
lunes, 18 de diciembre de 2023
El comercio y la acción climática
Finaliza la Cumbre del Clima, celebrada en Emiratos Árabes Unidos y de nuevo envuelta en polémicas, contradicciones y esperanzas. Limitar el calentamiento global requiere un esfuerzo colectivo y un proceso de negociación y deliberación que permita tomar decisiones consensuadas. Se espera que los acuerdos adoptados para una transición hacia el abandono de los combustibles fósiles permitan avanzar, aunque sea tan lentamente, en un tema fundamental para nuestro futuro.
No se debate la importancia del comercio como motor de desarrollo y progreso de una sociedad. El comercio implica la producción y distribución global de bienes y servicios, y representan una cuarta parte de las emisiones, pero también implican el bienestar y la supervivencia de la población. Por ello, el comercio debe participar de la transición hacia las energías limpias y la reducción de las emisiones globales.
Hay que unir al sector del comercio a nivel mundial en una hoja de ruta con cambios transformadores que repercutan directamente en el panorama económico. El desafío debe convertirse en una oportunidad para el comercio sostenible, especialmente en mercados como el africano o asiático que precisan fortalecer sus infraestructuras, crear capacidad y atraer inversiones esenciales. En este momento, los bienes procedentes de los mercados en vías de desarrollo son tres o cuatro veces más caros por el alto coste logístico.
Es imprescindible facilitar la transferencia de tecnología y conocimientos para ayudar a todos los países en sus esfuerzos de adaptación. Un ejemplo es el acceso a bienes y servicios ambientalmente preferentes. El comercio de productos respetuosos con el medio ambiente aumentó un 4% en 2022, con especial crecimiento de los vehículos eléctricos, los envases no plásticos y las turbinas eólicas, y alcanzando un máximo de 2.9 billones de dólares.
En logística, también deben identificarse las rutas comerciales marítimas en las que se pueden construir instalaciones de abastecimiento de combustibles alternativos, e impulsar barcos que funcionen con energías limpias. Y ya que las cadenas de suministro son interdependientes, es esencial la colaboración de las empresas del sector para un futuro sostenible y neutro en carbono. No hay que olvidar que el transporte marítimo representa un tercio del total de las emisiones mundiales.
Otro gran desafío es la producción de energías renovables y la electrificación masiva, que con un coste de 32 billones de dólares a nivel mundial requerirá grandes inversiones en los mercados emergentes. Los gobiernos y empresas deben colaborar e impulsar las tecnologías y las prácticas comerciales con los objetivos del Acuerdo de París.
En definitiva, necesitamos colaboración, multilateralismo y alianzas para construir resiliencia en las cadenas de suministro, para invertir en nuevas infraestructuras, para crear sistemas inteligentes y para educar en tecnologías climáticas. Los gobiernos y las empresas deben aliarse para impulsar un crecimiento inclusivo y sostenible. No actuar tiene impactos políticos, económicos y climáticos negativos demostrados, especialmente, en los mercados emergentes y los países en desarrollo.
Transformar el comercio para la resiliencia climática es posible. La política comercial debe fomentar el cambio. Los subsidios, por ejemplo, pueden acelerar la transición energética y desarrollar mercados para productos eficientes en carbono y eliminar gradualmente la actividad económica insostenible. La transición climática es un viaje colectivo hacia un futuro sostenible. La colaboración es vital para el futuro de nuestro planeta y la humanidad.
Anwar Zibaoui, Opinión, EXPANSIÓN Catalunya, Tribuna, 18 diciembre 2023
https://www.expansion.com/catalunya/2023/12/18/658034bee5fdea33688b45af.html
lunes, 13 de noviembre de 2023
África, integración y las grandes potencias
El potencial del continente africano es enorme.
África tiene aproximadamente la mitad de reservas mundiales de oro, del 12% al 15% de las reservas globales de petróleo, el 8% de gas natural y un tercio de las reservas minerales del mundo. También posee el 60% de las tierras agrícolas cultivables del mundo, y cuenta ya con una población de 1.300 millones de personas, el 60% menores de 25 años.
Sin embargo, también es el continente más afectado por acontecimientos globales geopolíticos, económicos, climáticos y de guerras o pandemias; y precisa crear 100 millones de empleos en los próximos 5 años para satisfacer el crecimiento de su población, y evitar convertirse en el mayor exportador de inmigrantes, que huyen de la violencia y los países fallidos.
En 2021, entró en vigor la nueva Área Continental Africana de Libre Comercio (AfCFTA por sus siglas en inglés) o Zona de Libre Comercio Continental, integrando 55 países. El proceso fue complejo pero la integración puede marcar la diferencia e impulsar su viabilidad económica. El mercado africano único puede aumentar su comercio interior del 18% actual a un 25% en 2025, y mejorar la competitividad y la participación de África en el comercio mundial.
Un África unida, se convertiría en el mayor exportador mundial de petróleo, oro, cobre y cobalto entre otros muchos productos, y el continente no es solamente rico en recursos. Su población llegará a los 2500 millones en 2050, y con sus diversos ecosistemas y su diversidad ofrece numerosas opciones de futuro. Las trabas a la integración son la seguridad, las débiles infraestructuras de energía y transporte y la baja capacidad de procesado de productos.
El éxito del proyecto determinará el futuro de África como última frontera del crecimiento global. En el contexto de lucha por el liderazgo mundial entre China y EEUU, se está desarrollando una carrera por aprovechar las oportunidades que se abren en África. EEUU planea ya como conquistar el continente y China construye sus rutas de la seda del siglo XXI, la iniciativa OBOR "Un cinturón, una ruta" que entra en África a través del puerto de Nairobi, en el océano Índico. Mientras, Rusia también ha entrado en esta competición promoviendo golpes de estados en varios países del continente. Estos movimientos deberían alertar a los europeos del riesgo de cerco geoeconómico, ya que la UE no tiene un plan coherente para África.
El valor del comercio exterior africano se estima en 1.016.000 millones de dólares. De estos, Europa es el primer socio comercial, con 298.000 millones de dólares, pero dedica solo un 3% de sus inversiones al continente. China es el segundo socio, con 261.000 millones, y es el primer inversor, con un 20% de sus inversiones globales.
En este nuevo escenario económico, Europa debe variar su estrategia y fortalecer su asociación con el sur. Es esencial construir el eje Europa-Mediterráneo-África, convertirlo en un área de crecimiento y competitividad, y evitar problemas de inmigración al favorecer el desarrollo en origen.
Está emergiendo una nueva África que debe aprovechar las oportunidades que le ofrece la integración e invertir sus recursos en su desarrollo. Hay que superar muchos obstáculos para que el bloque alcance su máximo potencial pero es posible. Y será esencial evitar el impacto negativo de la competición entre EEUU y China por reservar su parte de las riquezas del continente.
Los países africanos tendrán que mejorar su gobernanza y promover el crecimiento. Es el momento de superar los retos y las diferencias, crear riqueza, fortalecer el tejido social de manera respetuosa y sostenible con la dignidad humana y la naturaleza. África debe confiar en su gente y enfrentarse a sus desafíos y el futuro de África será el que los africanos quieran.
Anwar Zibaoui, Opinión, EXPANSIÓN, Tribuna, 8 noviembre 2023
https://www.expansion.com/catalunya/2023/11/08/654ba1de468aeb03128b463b.html
lunes, 16 de octubre de 2023
Comercio mundial en un mundo fragmentado
martes, 9 de mayo de 2023
Internacionalización y brecha cultural
"las empresas más exitosas en el ámbito internacional son aquellas que tienen el factor cultural como parte de su estrategia y que incorporan las influencias, prácticas y valores de otras culturas"
martes, 14 de febrero de 2023
Internacionalización: Navegar en la incertidumbre
La realidad es que vivimos en un mundo complejo, con conflictos políticos, económicos, religiosos, étnicos... que tienen efectos reales en la economía e impactan en los procesos de internacionalización. Las empresas inversoras y exportadoras sienten la presión. Las políticas institucionales deben elaborar y aplicar estrategias que respondan de manera significativa y creativa a las situaciones que ocasionan desconfianza, profunda incertidumbre o violencia.
El mundo está pasando por cambios nunca vistos en la historia humana. Nos enfrentamos a cuatro transiciones transformadoras. Transición energética: de fósil a renovable. Transición tecnológica: de lo físico a lo digital. Transición económica: de Oeste a Este. Y transición demográfica: de naciones envejecidas a naciones jóvenes. Son los nuevos desafíos que nos llevan a un cambio global, un futuro diferente.
Una comprensión de los riesgos es tan fundamental para que empresas y gobiernos tomen decisiones inteligentes como lo es para que los exportadores o inversores elijan las opciones o los proyectos correctos. Las opciones para los gobiernos son múltiples, desde políticas proteccionistas hasta el libre comercio. Por otro lado, el dinero se protege, por lo que los inversores también tienen la libertad de elegir dónde quieren colocarlo.
El objetivo de cualquier proceso de internacionalización en este mundo en conflicto es elaborar una estrategia de expansión internacional que ayude a reducir riesgos. Es posible adaptar el enfoque a las nuevas complejidades operacionales, comprender las relaciones políticas entre países, las opciones para crear sinergias y conseguir acuerdos favorables.
La crisis de salud de los últimos años y la guerra de Ucrania han hecho evidente que las empresas deben diseñar sus cadenas de suministro en torno a la competitividad del riesgo, en lugar de solo el costo, con cadenas de suministro más cortas y ágiles, y la creación de flujos comerciales que no dependan de destinos demasiado lejanos.
Las empresas operan en estos tiempos cada vez más desafiantes. La incertidumbre geopolítica, la gran complejidad de los mercados y un entorno normativo en constante cambio contribuyen a la proliferación de riesgos comerciales y regulatorios. Para superar los desafíos, hay que tener estrategias basadas en un amplio conocimiento del mercado y desarrollar las habilidades y los conocimientos que anticipen el cambio y la interrupción. Ser ágil para reaccionar ante las condiciones del mercado en constante cambio, porque incluso en momentos de crisis e inseguridad, hay oportunidades.
Anwar Zibaoui, EXPANSIÓN, edición Catalunya, 12 febrero 2023
https://www.expansion.com/catalunya/2023/02/12/63e9130fe5fdea07688b45b7.html



