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lunes, 15 de julio de 2024

La economía del mar azul

   El Mediterráneo, el mar azul por excelencia, como lo definió Julio Verne en 20.000 Leguas de Viaje Submarino, es el nexo de los pueblos de nuestra región, el epicentro de nuestras vidas, el gran catalizador de los principales acontecimientos del pasado, presente y futuro. Pero, además, el Mar Mediterráneo ha sido y sigue siendo un modo de subsistencia de los pueblos de la región, pues obtenemos suministros esenciales y servicios, como la acuicultura y pesca, y es uno de los principales destinos turísticos del mundo.

A pesar de todo este potencial y de la innegable dependencia del Mar, en los últimos años han surgido varios desafíos que ponen en riesgo la estabilidad y el desarrollo económico de la región. Lo vemos en la industria turística o en la seguridad alimentaria -se han interrumpido cadenas de suministro por las cuarentenas y sectores como la pesca están en una situación de máxima vulnerabilidad-. Los desafíos actuales se evalúan en términos de salud, medicina, seguridad alimentaria y energética, mitigación y adaptación al cambio climático, y transferencia de conocimiento y avances científicos. Aunque el desafío de futuro más importante es fortalecer la resiliencia para prevenir pandemias y choques.

Necesitamos aprovechar ese potencial del mar, el 70% de nuestro planeta, para proporcionar el impulso azul a nuestras economías, y construir un mundo más resistente y sostenible. Las comunidades costeras deben adaptarse a los riesgos crecientes. Para 2050, más de 500 ciudades costeras se enfrentarán a un aumento del nivel del mar de al menos 0,5 metros. Los costes de los daños causados por las inundaciones podrían alcanzar los 5,5 billones de dólares en unos años.

El océano es fundamental para la vida en la Tierra. Absorbe una cuarta parte de todas las emisiones de dióxido de carbono y captura más del 90% del calor adicional que generan. La economía azul está valorada en más de 2.5 billones de dólares anuales. Proporciona pescado y marisco a más de 3.000 millones de personas cada día. Transporta alrededor del 90% del comercio mundial. Es una fuente de energía e ingredientes clave para combatir enfermedades. Para muchos, es su medio de vida, un lugar de trabajo y un hogar.

La economía azul proporciona alimentos y agua, genera empleos y es una fuente de crecimiento económico para millones de personas, sobre todo los segmentos de población más pobres y vulnerables. Según una estimación, genera entre 3 y 6 billones de dólares para la economía mundial. Si fuera un país, la economía Azul sería el séptimo más grande del mundo. Estamos hablando de un importante motor del desarrollo urbano y regional. En las ciudades costeras, la economía azul proporciona empleo a millones de personas, incluso en el sector náutico, la investigación biomarina o las tecnologías azules. En España, la economía azul genera una facturación anual de 3.800 millones de euros sólo en Barcelona, y en la región sur de Andalucía representa alrededor del 10,5% del PIB.

Pero la economía azul no va sólo de ingresos económicos, sino también de beneficios no comerciales, como el almacenamiento de carbono, la protección costera, los valores culturales y la biodiversidad. A nivel mundial, los servicios ecosistémicos, como la producción de energía eólica y la protección costera, generan beneficios por valor de 140 billones de dólares al año, lo que representa más de una vez y media el tamaño del PIB mundial.

En este contexto, el Mediterráneo debe cooperar para poner en marcha e implementar un sistema de gobernanza marítima sostenible y así impulsar la contribución económica de los océanos, contribuyendo al cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Por ello, es necesario un nuevo modelo económico que impulse el potencial del Mediterráneo. Hay que unir esfuerzos y fortalecer la colaboración de las comunidades empresariales relacionadas con el sector marítimo regional para aprovechar las oportunidades y enfrentar estos desafíos.

La economía azul abarca muchos sectores con diferentes tipos de oportunidades de inversión. No es tan fácil de definir como ocurre con la economía verde, que tiene que ver con la producción de energías "limpias" para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y mejorar la ciudad de vida de los ciudadanos. Pero, el azul podría ser el nuevo verde. Engloba la seguridad y gestión marítimas, el transporte y las actividades portuarias, la construcción naval, el reciclaje, la energía offshore, la bio-prospección, el papel de los ecosistemas, la pesca y la acuicultura, los servicios.... La educación de la juventud es fundamental para darle forma: la economía azul tiene la capacidad de proporcionar empleos muy necesarios en toda la región.

La economía azul es una fuente  de riqueza y prosperidad para el Mediterráneo. La región debe aprovechar ese potencial y las oportunidades de crecimiento, empleo e inversiones. Las estrategias nacionales deben identificar claramente las prioridades, desarrollar una visión clara para el desarrollo sostenible y garantizar las políticas y las acciones necesarias para promover la economía azul, además de salvaguardar el mar.

Los sectores de esta economía del mar se apoyan en los ecosistemas marinos naturales y los recursos marítimos. Existen interrelaciones evidentes: los turistas requieren transporte marítimo y son grandes consumidores de pescado o marisco tradicional. La energía eólica marina puede interferir con las actividades pesqueras. La construcción naval y el reciclaje dependen en gran medida de la demanda del sector del transporte. Algunas actividades innovadoras (por ejemplo, turismo de pesca) enfatizan aún más la importancia de la integración entre diferentes sectores. La adopción de un enfoque intersectorial es crucial para analizar y desarrollar estrategias que beneficien a varios sectores económicos.

Desarrollar una economía azul saludable y sostenible es imprescindible. Invertir en acciones oceánicas clave como la descarbonización del transporte marítimo, la conservación y restauración de manglares, la producción sostenible de productos del mar o el desarrollo de energías renovables proporciona beneficios globales. No solo beneficios financieros, sino también mejores resultados de salud para los consumidores, una biodiversidad más rica y trabajos más seguros, entre otras prestaciones. Un mar sostenible debe verse no solo como un imperativo de conservación, sino también como una prioridad para el futuro de la economía, el ecosistema y la sociedad.
 
Anwar Zibaoui, EXPANSIÓN, Edición Catalunya, Opinión,  11 Julio 2024



miércoles, 1 de mayo de 2024

España y el mundo árabe: nueva energía

 

Los vínculos entre España y algunos países árabes han mejorado de forma evidente en los últimos años, tanto a nivel político como económico. La proximidad histórica y geográfica siempre habían sido un valor añadido, por la cercanía y las relaciones políticas tejidas durante años, que facilitan la reciprocidad y la expansión de las empresas.

Nunca antes estos lazos habían alcanzado este nivel. Los intercambios comerciales crecieron entre el 80% y el 90% anual, llegando incluso al 150% con algunos países. Hoy, ya no es una excepción que una empresa española gane un contrato y prueba de ello, son los grandes contratos adjudicados en Arabia Saudita, Qatar, Kuwait, Emiratos, Egipto, Argelia o Marruecos a empresas españolas.

Además, el compromiso de España con el mundo árabe se traduce también en la presencia de inversores árabes que aumentaron su apuesta por España, con fondos y empresas que han invertido más de 18.000 millones de euros en los últimos años en diferentes sectores en una muestra de confianza en la economía española.

Los fondos soberanos del Golfo están cambiando sus estrategias de inversión, buscando activos alternativos que aseguren el rendimiento e impacto en su entorno económico, apoyando sus economías locales y creando riqueza para sus generaciones futuras. En 2022, estos fondos invirtieron más de 90.000 millones de dólares. El doble que en 2021. Un 60% se destinó a Europa y América del Norte. Por ello ahora están utilizando su riqueza para reclamar un papel más importante en el escenario mundial, diversificar sus economías y ganar influencia geopolítica.

Hace unos meses, el principal operador de telecomunicaciones saudita, Saudí Telecom STC adquirió una participación en Telefónica, una importante inversión a largo plazo coherente con su estrategia de crecimiento invirtiendo en sectores vitales de tecnología e infraestructura digital en mercados prometedores, a nivel regional europeo y global.

En los últimos años, el sector energético español ha recibido la atención de grupos y fondos árabes con la gran liquidez financiera. Seguramente una de las operaciones que puede marcar un paso importante sería el interés del grupo energético Taqa, perteneciente a un fondo soberano de Abu Dhabi, ADQ, en convertirse en el socio mayoritario de Naturgy tejiendo una alianza con Criteria. Esta no sería la primera operación de un fondo de este emirato, puesto que en 2011 IPIC -Mubadala se convirtió en el socio mayoritario de Cepsa y tomó participación en Enagás e Iberdrola.

Qatar también ha hecho grandes inversiones en otros sectores, como el inmobiliario, hotelero y en comunicación; el fondo soberano qatarí es el principal accionista de Iberdrola y recordemos la gran participación de IAG en el Corte Inglés.

El grupo argelino Sonatrach compró el 4,1% de Naturgy, y es uno de los primeros proveedores, con un contrato de suministro hasta el 2030. Además, Sonatrach dispone de una gran participación en Medgaz, el gasoducto que une España y Argelia.

Como bloque, la UE es el segundo mayor consumidor de petróleo y gas del mundo, con un consumo de unos 13 millones de barriles de petróleo por día (un 15% del total mundial) y 440.000 millones de metros cúbicos de gas por año (el 13% del total mundial). Por otra parte, Oriente Medio dispone del 47% de reservas mundiales de petróleo, y el 43% de reservas de gas. Aunque solamente entrega el 32% y el 17% respectivamente, por lo que la región se beneficiará del acceso a nuevos mercados.

Hay muchas posibilidades si se opta por sumar y colaborar, más allá de la polémica de reyes y emires. No olvidemos que en algunos países europeos, se hace una defensa selectiva de los derechos humanos de acuerdo con intereses geopolíticos, geoestratégicos y económicos. Porque, en definitiva, se trata de una región en la que conviven tradiciones conservadoras y tecnología punta, gran riqueza petrolera y enormes necesidades de desarrollo, y falta de democracia o transparencia junto a grandes oportunidades que favorecen los intereses de la economía del Estado Español.

A veces, puede haber diferentes prioridades para España y Europa y sus socios tradicionales en el mundo árabe, pero un diálogo regular podría ayudar a alinear esas prioridades y permitirles trabajar al unísono en temas en los que estén de acuerdo.

Anwar Zibaoui. Opinión-Tribuna. EXPANSIÓN Edición Catalunya.23 abril 2024

https://www.expansion.com/catalunya/2024/04/23/66279009468aebaa068b45a2.html

martes, 26 de diciembre de 2023

Argelia y España, la desescalada

Argelia anunció el nombramiento de un nuevo embajador para España. Se cierra así una crisis diplomática que había afectado las relaciones entre Argelia y España desde marzo de 2022, dañando los vínculos económicos y empresariales, y que ahora debe resolverse con prudencia para restaurar los lazos entre ambos países.

Una relación cordial conseguida por Pere Duran Farell, que se comprometió con Argelia, estableciendo unas relaciones privilegiadas, en un momento en que los europeos no miraban hacia el sur. Hoy, los gaseoductos desde Argelia transportan a la UE el 70% de su producción, y el grupo argelino Sonatrach y el grupo catalán Naturgy han establecido una alianza que ha permitido a Argelia convertirse en un importante socio para España y Europa.

En estos años, unas 300 empresas españolas se han instalado en Argelia. Multinacionales de diversos sectores, como construcción y obra pública, energía, alimentación o logística y transporte, y están presentes en decenas de proyectos. Argelia todavía no ha explotado turísticamente su litoral mediterráneo, y también se ofrecen grandes oportunidades en gestión hospitalaria, gestión de servicios públicos, ingeniería e infraestructura, aguas….

Las relaciones entre España y Argelia presentan elementos de complementariedad, con intereses comunes y sin gran competencia. Es un hecho lógico, por la proximidad geográfica, y muy interesante desde el punto de vista global. Además, España ha desempeñado un papel decisivo en el desarrollo de la política mediterránea de la Unión Europea y en la articulación  de unas relaciones bilaterales más sólidas con los países del norte de África, en particular con Argelia...
 
En sus relaciones económicas, el comercio bilateral siempre ha sido deficitario para España, ya que Argelia es un suministrador fundamental de productos energéticos, especialmente gas. En el año 2022 las exportaciones españolas a Argelia alcanzaron los 1.021 millones de euros mientras las importaciones llegaron a los 7.597 millones.
 
Tras las restricciones al comercio bilateral impuestas por Argelia por la crisis diplomática las exportaciones españolas han caído un 75%, contrastando con el repunte de las importaciones de gas debido al mayor precio de los hidrocarburos.

Argelia es el tercer proveedor de gas de Europa, y el octavo mayor productor mundial, y también tiene petróleo, oro y otros recursos naturales, reservas de divisas, fondos de estabilización y una alta tasa de ahorro. Cuenta con una gran y joven población, territorio y una ubicación geográfica envidiable. Pero, también tiene problemas estructurales, como el excesivo peso del estado, la dependencia de los hidrocarburos. El petróleo y el gas son el 98% de las exportaciones, 45% del PIB y 65% de los ingresos. También, el gasto público sobredimensionado con las subvenciones que representan el 25% del PIB.
 
En este mundo turbulento e incierto, con grandes trastornos geoestratégicos, Las fronteras políticas y económicas en las futuras batallas por el desarrollo están condicionadas por el buen gobierno y la mejora del conocimiento. Argelia tiene ambición, pero requiere una estrategia de desarrollo y una visión a largo plazo para construir una economía productiva exitosa, con instituciones sólidas. Su progreso económico dependerá también de su capacidad de mejorar el clima social, atraer inversores y desarrollar una clase empresarial, especialmente las Pymes, Conciliar la eficiencia económica y la cohesión social es clave.

Es probable que esta última crisis entre España y Argelia haya afectado a las percepciones sobre la confianza y la asociación económico y comercial. No está claro cómo Argelia puede reducir la escalada y guardar las apariencias de ejercer un liderazgo fuerte, Pero ambos países deberán hacer juicios diplomáticos cuidadosos en los próximos meses para evitar otras crisis y el daño económico mutuo. Toca facilitar la desescalada para normalizar y estrechar lazos sobre una nueva base solida para unas relaciones de vecindad equilibradas y amistosas.

Anwar Zibaoui, Opinión, ON ECONOMIA, Martes 26 de diciembre



lunes, 28 de noviembre de 2022

Egipto: Las oportunidades superan los riesgos

El Cairo, Egipto

 Las finanzas públicas saneadas, las obras públicas y la apuesta por las renovables ponen de manifiesto la modernización económica del país africano, sede de la Conferencia de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático. 

Tras dos años de pandemia que han impactado en sectores clave de la economía y a pesar de las secuelas de la guerra de Ucrania, la economía de Egipto siguió creciendo y cuenta con el favor inquebrantable del FMI, la UE y los países del Golfo.

El país de los faraones es demasiado grande para fallar y demasiado lleno de historia antigua para caer en la irrelevancia. Y situado en la encrucijada del Mediterráneo, África y Oriente Medio, es tan atractivo como populoso. Con el talento potencial de 100 millones de personas aferradas al rio Nilo, Egipto es una nación de peso con un lugar prominente en la mente cultural, política y religiosa en toda la región.

Además, se está posicionando activamente como parte de la Ruta de la Seda, con vínculos comerciales que abarcan siglos y un gran interés en las rutas comerciales que pasan por el Canal de Suez. Este canal ha servido al mundo durante más de 160 años y es una importante fuente de ingresos, unos 5.000 millones de dólares anuales.

La marea está cambiando, con más turistas regresando, empresas privadas trabajando sobre una base más segura y un programa de reforma estructural en curso.

Egipto necesita adoptar políticas que fortalezcan al sector privado, especialmente las pymes, y promover el crecimiento del empleo con el fin de consolidar el esfuerzo de reactivación económica para seguir creciendo. Las mejoras en los indicadores financieros al mantener la tendencia a la baja del déficit presupuestario y la deuda como porcentaje del PIB son claves para impulsar el entorno empresarial.

El sector privado es el principal motor del crecimiento y de creación de empleos debido a su dinamismo y agregó casi un millón de empleos. También es preciso atraer inversiones y tener mejoras de las exportaciones, Se están adjudicando contratos de proyectos en los sectores de la construcción y el transporte con valores que han aumentado durante los últimos años.

Este mes de noviembre, Egipto ha sido anfitrión de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, COP27, lo que le ofrece la oportunidad de desempeñar un papel destacado en las conversaciones en curso y mostrar los hitos y desafíos de la transición energética del propio país.

El gobierno de Egipto está trabajando en una estrategia de hidrógeno con una inversión de 40.000 millones de euros, un proyecto que incluye la entrega de 1,400 MW de capacidad para 2030, lo que lo convertirá en un jugador potencial clave en los combustibles bajos en carbono. La impresionante transición de Egipto de un déficit de energía crónico a un superávit sustancial es un camino que pueden seguir otros países de la región.

Además de ser una de las economías más grandes de África, puede convertirse en la puerta de entrada al continente. En Egipto las oportunidades económicas disponibles superan los riesgos.

Expansión, Edición Catalunya, Opinión,  23 Noviembre 2022

https://www.expansion.com/catalunya/2022/11/23/637e53d0e5fdea1b0b8b4688.html

lunes, 4 de julio de 2022

Argelia - España - UE y el gas

 

Europa es uno de los mercados consumidores de gas natural más importantes del mundo, y mientras las guerra en Ucrania continúa, el significativo aumento de los precios de los suministros energéticos está creando una fuerte preocupación. Esta escasez de gas en la Unión Europea presenta una oportunidad única para que Argelia amplíe su presencia y consolide su posición como el proveedor de gas más confiable, aprovechando su proximidad geográfica a Europa.

Argelia, es el octavo mayor productor de gas del mundo y tiene un 3% de reservas mundiales probadas, pero su territorio está prácticamente inexplorado y se estima que tiene grandes depósitos naturales de gas por descubrir. La El 5 de julio, celebró sus 60 años de independencia en un momento clave para su relación con Europa.

La UE no puede reemplazar completamente las importaciones de gas ruso a corto plazo, pero está decidida a reducir su dependencia. Un acuerdo con Argelia indicaría a Rusia que existen alternativas y  ayudaría a aliviar la presión sobre los precios.

Cuando el empresario Pere Duran i Farell descubrió las posibilidades de Argelia, en los años 60, pocos europeos apostaban por este país. Sin embargo, el industrial abrió las puertas a unas relaciones privilegiadas entre España y Argelia, multiplicando los contactos y vínculos económicos, y ayudando a construir los gaseoductos que hoy transportan el 70% de la producción de gas argelino a la UE.

España compra GNL de Argelia, pero el enlace del gasoducto a través de Marruecos se cerró en noviembre pasado, tras décadas de disputas entre Argel y Rabat, principalmente, sobre el Sáhara Occidental. Además, las relaciones de Argel con Madrid se enfriaron desde marzo cuando España  apoyó el plan de autonomía del Sahara presentado por Marruecos y rechazado por Argelia, el principal aliado del Polisario.

El conflicto diplomático con España se ha intensificado y ha adquirido una dimensión europea, al recibir Madrid el firme apoyo de la UE. Es una oportunidad para Argel de revisar sus relaciones, y de desempeñar un papel más significativo y convertirse en el  socio  necesario y principal proveedor de gas de la UE. 

España  podría suministrar el gas al resto de Europa, a través de los dos gasoductos que le unen con Argelia: el Durán-Farrel en Gibraltar y el MEDGAZ de Orán a Almería. Aunque sería necesario completar el gasoducto MIDCAT a través de los Pirineos catalanes eso convertiría a España en país Hub. Argelia también precisará políticas públicas para controlar el crecimiento de la demanda interna e impulsar la inversiones que respalden el aumento de producción. 

Las relaciones entre España y Argelia presentan elementos de complementariedad, con intereses comunes y sin gran competencia. Hay más de 300 empresas españolas presentes en  varios sectores y decenas de proyectos en Argelia, también hay grandes oportunidades pendientes en numerosos sectores. 

Argelia y España han superado otras tensiones en los últimos años, y pueden aspirar a construir una relación de vecindad estratégica: La cooperación económica es la antesala del acercamiento político, Proteger las relaciones comerciales y potenciar los  intereses mutuos  pesa más que los temas espinosos.

El Magreb es clave para España y Europa. La UE es el primer socio de la región pero asume un papel secundario ante las situaciones de incertidumbre en la región. No actuar multiplica el riesgo. Se necesita un nuevo enfoque europeo basado en la cooperación económica y la interacción regional, porque una política solo orientada a la seguridad o la energía  no puede ser la única opción.

En Argelia las necesidades hoy son colosales. El tiempo apremia para una población con un futuro incierto. Las autoridades  deben  responder a los enormes anhelos de su pueblo y Europa y España deben ayudar a pavimentar este camino.    

La guerra entre Rusia y Ucrania ha dejado claro que Europa no tiene otra opción que mirar más de cerca y de forma renovada a  Argelia y sus vecinos del sur.

Anwar Zibaoui, Opinión, La Vanguardia 3 Julio 2022

https://www.lavanguardia.com/economia/20220708/8393146/argelia-espana-gas-ue-guerra-ucrania-rusia.html

miércoles, 8 de diciembre de 2021

Gas Mediterráneo y Europa


La economía global parece haber entrado en un "súper ciclo" de materias primas, debido a las expectativas de una fuerte recuperación pospandemia, impulsadas por la vacunación masiva y los programas de estimulo económico. A mayor demanda, suben los precios, y Europa se está viendo muy afectada por su fuerte dependencia energética. La Unión Europea importa alrededor de 40.000 millones de dólares en gas natural, que representa un 23% de sus importaciones totales de energía. Aproximadamente un 43% proviene de Rusia.

La seguridad energética es una preocupación fundamental. La UE debería disponer de alternativas para diversificar sus fuentes de suministro, así como gestionar sus riesgos políticos y económicos, y limitar su dependencia del gas ruso. Los recientes y grandes descubrimientos de gas natural en el Mediterráneo oriental dan a la UE la opción que está buscando, aunque también plantea nuevos retos para gobiernos y actores internacionales en la carrera para explotar la riqueza descubierta.

El Mediterráneo Oriental podría convertirse en una de las principales áreas globales de suministro de gas. Los recursos se estiman en 122 trillones de pies cúbicos de gas, además de 1,7 millones de metros cúbicos de petróleo, localizados en las costas de Siria, Líbano, Chipre, Israel, Egipto y Palestina.

Las cantidades globales pueden justificar los enormes costes de un nuevo gasoducto hasta Italia y el resto de Europa. Desde el sur del mediterráneo, ya están los gaseoductos que transportan el gas de Argelia a UE. Se trata de una oportunidad de desarrollo y crecimiento tanto para los países productores como para la UE, que para el año 2030 precisa importar unos 113.000 millones de metros cúbicos anuales.

El potencial de la región es considerable. Además del petróleo y el gas, cuenta con un sistema de energía hidroeléctrica, recursos eólicos, radiación solar de los más altos del mundo, así como grandes extensiones de desierto.Técnicamente, la región podría ser uno de los grandes actores energéticos y cubrir las necesidades de una buena parte del planeta. Pero, los descubrimientos de yacimientos de gas están revolviendo la olla de agitación regional. La ausencia de un Ley de demarcación de límites marítimos y el apetito de otros jugadores como Rusia y China provocan una situación volátil y altamente complicada.

Es esencial encontrar las mejores soluciones económicas y estratégicas que optimicen las operaciones, movilicen los recursos necesarios y favorezcan la viabilidad a largo plazo. Algunos países tendrán que unir sus fuerzas si quieren aprovechar sus recursos. Todos los actores públicos y privados del sector son conscientes de las ventajas de una visión compartida que desarrolle la cooperación energética entre las dos orillas del Mediterráneo e impulse la construcción de un mercado de gas natural en la región.

La Vanguardia,

lunes, 24 de mayo de 2021

Renovables en el presente para sustentar el futuro

 Sea cual sea la nueva normalidad, ésta estará definida por las decisiones que se tomen ahora.

 Por ello, es imprescindible aprovechar los rayos de esperanza en forma de iniciativas y propuestas que nos ha dejado el tsunami del Covid-19

No podemos permitirnos repetir los mismos errores y volver al mismo paradigma de un modelo económico insostenible; ni tampoco volver a la vieja actitud de encarrilar la economía a expensas del planeta. Los desastres naturales y el cambio climático son problemas que están afectando al mundo de manera drástica. Conocemos la limitación de los recursos disponibles, por lo que nos enfrentamos a la responsabilidad de responder debidamente con soluciones duraderas.
 
La opción es crear un concepto de vida sostenible que aborde los problemas actuales con el objetivo de proporcionar un futuro mejor y, al mismo tiempo, preservar tradición y herencia. Imaginar una comunidad que brinde a sus residentes muchas oportunidades para disfrutar de una alta calidad de vida y se esfuerce por conservar y mejorar su economía, su medio ambiente y la salud y el bienestar de su gente. Es decir, un proyecto autónomo y sostenible para el que la preservación del medio ambiente sea una prioridad y donde las personas adopten un estilo de vida productivo y saludable. Algo que supone un gran desafío.
 
La prisa por volver a "los negocios como siempre" no debe conducirnos a volver a otra década de emisiones de gases de efecto invernadero sin precedentes y a los 10 años más calurosos en la historia de la humanidad. La década de 2010 será recordada como la que nos llevó a un dato potencialmente catastrófico de 3,2 grados de calentamiento Celsius en el mundo.

Renovables para sustentar el futuro
 
La recuperación mundial solo puede estar liderada por una transición energética global que integre paquetes de estímulo para la energía renovable en presupuestos nacionales de todo el planeta, lo que facilitaría la creación de empleo y un mayor crecimiento económico.
 
Las soluciones renovables pueden agregar 98 billones de euros a la economía global en los próximos años, generando más empleos, un mayor crecimiento económico, mejores condiciones de vida y un bienestar mejorado en un clima sostenible y bajo en carbono, que asiente a su vez las bases para un desarrollo económico estable a largo plazo.
 
En la última década, el mundo ha invertido casi 3 billones de dólares en energías renovables, lo que ha hecho que aumente al doble la capacidad energética instalada. Las energías renovables representan un 25% de la generación de energía y un 35% de la capacidad energética mundial. Los costes de la energía solar y eólica se han reducido, haciendo que sean ahora a menudo las fuentes más baratas de nueva capacidad energética.
 
Aunque los estragos causados en las cadenas de suministro globales también impactan en la industria de las energías renovables, ya que las piezas, materiales y suministros para proyectos se enviarán desde diferentes partes del mundo.
 
En la región mediterránea el enfoque hacia la sostenibilidad y la energía renovable debe ser integral e impulsar los cambios necesarios no solo en la producción y el consumo, sino también en las colaboraciones entre las múltiples partes interesadas: en asociaciones público-privadas, en el pensamiento económico ecológico y en las opciones de financiación verde. Somos conscientes de que todos deben participar de este movimiento para producir el impacto imprescindible para un cambio duradero.
 
El empoderamiento y la inclusión de la juventud y las mujeres es vital para promover la adopción de prácticas sostenibles y de fuentes de energía limpia. La mayor de la contribución de las mujeres a la construcción de un futuro sostenible ha hecho que el sector sea más dinámico.
 
La necesidad de un plan integral para impulsar las energías renovables de manera sostenible es primordial, ya que el aumento de la población y la diversificación económica han llevado a una mayor demanda energética. Las energías renovables, aunque son un participante relativamente reciente en el panorama energético regional, tienen un gran potencial para reducir los costes de la energía a largo plazo; reducir las emisiones de carbono; conservar la escasez de agua, y crear empleos. Sin las energías renovables, no podemos construir el mundo de nuevo. 

Barcelona, 24 Mayo 2021


versión en inglés

viernes, 14 de agosto de 2020

Gas Mediterráneo, ¿Un dividendo o un desafio?


  Los recientes acontecimientos que han tenido lugar en el Mediterráneo oriental por la batalla del gas originan perspectivas peligrosas en las relaciones entre los países vecinos de la región.

El descubrimiento de los últimos yacimientos de gas está incrementando la agitación regional, provocando diversas reacciones: la tensión entre Turquía, Grecia y Chipre; entre Líbano e Israel; la ausencia de una ley de demarcación de límites marítimos entre Líbano, Israel y Chipre, o la guerra en Siria y el apetito de otros jugadores externos como Rusia, China y Qatar, provocan una situación volátil y altamente complicada.

Estos descubrimientos han generado nuevas expectativas en el mercado mundial de la energía; plantean nuevos retos para gobiernos y actores internacionales, e inician la carrera para explotar la riqueza descubierta. Además, tienen implicaciones económicas regionales, ya que probablemente se podría convertir el Mediterráneo oriental en una de las principales áreas globales de suministro de gas. Los recursos de la región se estiman en 122 trillones de pies cúbicos de gas, además de 1,7 millones de metros cúbicos de petróleo en las costas de Siria, Líbano, Chipre, Israel, Egipto y Palestina.

Estados Unidos y Rusia, los mayores productores mundiales de gas natural, están preparados para desempeñar un papel en la intermediación y el beneficio de las próximas crisis. Todo ello conlleva que las potencias europeas, a pesar de ser las principales beneficiarias de esta riqueza, podrían quedar relegadas.

A la región mediterránea no le sobran conflictos ni desafíos estratégicos para los próximos años, y hay muchos factores que se unen para desencadenar una posible crisis. Por ejemplo, los planes de expansión de Turquía en el Mediterráneo, un conflicto que casi desencadena una guerra entre Turquía y Grecia hace unas semanas y que se evitó por los esfuerzos y presiones realizados por la canciller Angela Merkel. Al mismo tiempo, la tensión prevalece en el frente libio, con el riesgo de un conflicto egipcio-turco. En cualquier caso, Europa se encuentra involucrada en luchas de poder y energía en el Mediterráneo.

En la era del eclipse europeo dentro del escenario de las relaciones internacionales, Francia, Italia y España intentan mantener la presencia europea activa en el Mediterráneo porque constituye, junto con Asia occidental y África del Norte, una extensión de la seguridad económica y estratégica europea. Por lo tanto, Europa estaría cometiendo un grave error si la seguridad del Mediterráneo oriental se deja en manos de otras partes.

La seguridad energética es una preocupación fundamental. La UE debería disponer de alternativas para diversificar sus fuentes de suministro, así como sus riesgos políticos y económicos, además de limitar su dependencia del gas ruso, que representa el 38% de sus importaciones. La crisis en Ucrania y la posibilidad de una interrupción en el suministro de gas a Europa muestran la necesidad de obtener soluciones, y los recientes y grandes descubrimientos en el Mediterráneo oriental dan a la UE la opción que justamente está buscando.

Las cantidades globales pueden justificar un nuevo gasoducto entre el Mediterráneo oriental e Italia y el resto de Europa. Desde el sur del Mediterráneo, ya están los gasoductos que transportan el gas desde Argelia a la UE, a donde se dirige el 70% de la producción del país magrebí. Argelia es el tercer exportador mundial de gas con una capacidad de producción de 80.000 millones de pies cúbicos de GNL. Pero sería necesario completar el gasoducto MIDCAT a través de los Pirineos catalanes, cuya capacidad prevista es precisamente de 8.000 millones. Eso convertiría a España en país ‘hub’ o de tránsito, proporcionándole así grandes ingresos y beneficios económicos.

Una de las ventajas de la explotación de gas mediterráneo no es solo la gran oportunidad de desarrollo y crecimiento para los nuevos países productores, sino también para la UE, que para el año 2030 necesitará importar unos 113.000 millones de metros cúbicos anuales.

Hasta el 2035, se espera que la demanda de gas natural crezca en un promedio del 1,9% al año, superando a todas las demás fuentes de energía. Se prevé también que el consumo mundial de energía crezca un 41% hasta 2035.

Los riesgos internos y geopolíticos son las principales causas de todo esto. Algunos países tendrán que unir sus fuerzas si quieren aprovechar sus recursos y encontrar las mejores soluciones económicas y estratégicas para optimizar sus operaciones. Deberán tener en cuenta que explotar esas enormes reservas de gas y atraer la inmensa inversión extranjera no será posible sin promover un entorno pacífico y estable entre ellos.

Esta crisis de la COVID-19 nos recuerda la importancia del colectivo, la proximidad, la interdependencia y la necesidad de contar con una visión compartida a largo plazo, algo esencial para movilizar los recursos necesarios para desarrollar la cooperación energética entre las dos orillas del Mediterráneo e impulsar la construcción de un mercado energético en la región.

Han existido diversas iniciativas en el ámbito de la cooperación euro-mediterránea de energía que no han generado resultados significativos. Por ello, los principales actores públicos y privados deberían multiplicar sus esfuerzos para cambiar esta tendencia, puesto que todos son conscientes de la dependencia mutua en materia de energía entre Europa y el Mediterráneo.

https://atalayar.com/blog/gas-del-mediterr%C3%A1neo-%C2%BFun-dividendo-o-un-desaf%C3%ADo

https://elcandelerotecnologico.com/2020/07/31/gas-mediterraneo-un-dividendo-o-un-desafio/

https://www.cronicaeconomica.com/gas-mediterraneo-un-dividendo-o-un-desafio-146086.htm

viernes, 10 de julio de 2020

Impulsando la Economía Azul en el Mediterráneo

El mundo está evaluando los efectos de la COVID-19 y las vías hacia la recuperación, entre las que destaca la Economía Azul como una prioridad post pandemia. 

El mar tiene un papel esencial que protagonizar en términos de salud, medicina, seguridad alimentaria y energética, en la mitigación y adaptación al cambio climático y en la investigación científica; pero también, y quizás lo más relevante para el futuro tras el virus, en fortalecer la resiliencia para prevenir otros choques similares.

Es preciso centrarse en aprovechar las oportunidades compartidas a nivel regional y global para resolver el impacto de la crisis del coronavirus y trabajar para la recuperación. Algo que se hace evidente en el dominio global que nos une: el mar. Necesitamos aprovechar ese potencial, que representa el 70% de nuestro planeta, para proporcionar el impulso azul a nuestras economías, y construir un mundo más resistente y sostenible.

El océano es fundamental para la vida en la Tierra. Absorbe una cuarta parte de todas las emisiones de dióxido de carbono y captura más del 90% del calor adicional que estas generan. La economía azul está valorada en más de 2,5 billones de dólares anuales; proporciona pescado y marisco a más de 3.000 millones de personas cada día, y transporta alrededor del 90% del comercio mundial. Es una fuente de energía e ingredientes clave para combatir las enfermedades. Para muchos, es sin duda su medio principal de vida, un lugar de trabajo y un hogar.

El mar para los mediterráneos es determinante y protagonista de todo lo que ocurre: medio de vida, transporte, y comunicación. Es como el gran catalizador de todo lo que sucede, ya que de una u otra forma siempre está presente.

Los habitantes del Mediterráneo dependemos extensamente del mar. Obtenemos suministros esenciales y servicios, desde la acuicultura, pasando por la pesca, hasta el turismo. Y, de hecho, la pandemia ha puesto en riesgo todo esto. La industria turística mundial tendrá que hacer frente a incertidumbre y profundos desafíos en los próximos años. El Mediterráneo prevé una disminución del 52% en las llegadas de turistas en 2020 con una caída del 25% del PIB. La seguridad alimentaria también está en riesgo porque se han interrumpido cadenas de suministro por las cuarentenas en un sector tan vulnerable como el de la pesca.

El Mediterráneo debe cooperar para poner en marcha e implementar un sistema de gobernanza marítima sostenible que beneficiará a ambas orillas y así impulsar la contribución económica de los océanos, todo ello en el contexto de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas.

Es necesario un nuevo modelo económico que impulse el potencial del Mediterráneo. Hay importantes oportunidades para la inversión en la economía azul y el desarrollo sostenible. Se debe, por tanto, unir esfuerzos y fortalecer la colaboración de las comunidades empresariales relacionadas con el sector marítimo regional para aprovechar estas oportunidades y enfrentar estos desafíos.

La llamada economía azul abarca muchos sectores con diferentes tipos de oportunidades de inversión. No es tan fácil de definir como la economía verde, en la que se encuentran las conocidas como energías limpias. Pero el azul podría ser hoy el nuevo verde. Este engloba la seguridad y gestión marítimas, el transporte y las actividades portuarias, la construcción naval, el reciclaje, la energía ‘offshore’, la bioprospección, el papel de los ecosistemas, la pesca y la acuicultura, los servicios.... Además, la educación de la juventud es fundamental para darle forma: la economía azul tiene la capacidad de proporcionar empleos muy necesarios en toda la región.

La economía azul es una fuente esencial de riqueza y prosperidad para el Mediterráneo. La región debe aprovechar ese potencial y las oportunidades de crecimiento, empleo e inversiones que esta proporciona. Las estrategias nacionales deben identificar claramente las prioridades, desarrollar una visión estratégica para el desarrollo sostenible y garantizar las políticas y las acciones necesarias para promover la economía azul, además de salvaguardar el mar.

Los sectores de esta economía del mar se apoyan en los ecosistemas marinos naturales y los recursos marítimos. Existen interrelaciones evidentes: los turistas requieren de transporte marítimo y disfrutan de pescado o marisco tradicional. La energía eólica marina puede interferir con las actividades pesqueras. La construcción naval y el reciclaje dependen en gran medida de la demanda del sector del transporte. Algunas actividades innovadoras (por ejemplo, el turismo de pesca) enfatizan aún más la importancia de la integración entre diferentes sectores. La adopción de un enfoque intersectorial es crucial para analizar y desarrollar estrategias que beneficien a varios sectores económicos.

Desarrollar una economía azul saludable y sostenible es imprescindible. Invertir en acciones oceánicas clave como la descarbonización del transporte marítimo, la conservación y restauración de manglares, la producción sostenible de productos del mar o el desarrollo de energías renovables, proporciona beneficios globales. No se trata solo de beneficios financieros, sino también de mejores resultados de salud para los consumidores, una biodiversidad más rica y trabajos más seguros, entre otras prestaciones. Un mar sostenible debe verse no solo como un imperativo de conservación, sino también como una prioridad para el futuro de la economía, el ecosistema y la sociedad.








viernes, 5 de junio de 2020

Acelerando la Economía Verde en el gran Mediterráneo


Otra de las consecuencias de esta pandemia de la COVID-19 en el mundo son los cielos azules, los árboles verdes y las noches estrelladas.

 La reducción de la circulación de vehículos y de las actividades industriales ha despejado el aire en ciudades habitualmente contaminadas, dejando a sus residentes asombrados. Esto no significa necesariamente que estemos progresando para mitigar el cambio climático, pero sí demuestra hasta qué punto nuestras acciones afectan a la naturaleza.

La COVID-19 ha interrumpido cadenas de suministro y financiación, y también afectará a los nuevos proyectos de energía solar y eólica. Sin embargo, las energías renovables serán el único sector energético que presenten crecimiento de su demanda este año. De hecho, el carbón verá su mayor disminución de demanda desde la II Guerra Mundial.

Nos encontramos en un contexto particular y complejo, marcado por crecientes incertidumbres económicas, políticas, de seguridad y geoestratégicas. Por ello, es imperativo formular respuestas urgentes y soluciones efectivas para afrontar juntos los grandes desafíos comunes. Es el momento de repensar el Mediterráneo para que sea un actor positivo y reactivo en la escena internacional. Hay que establecer una reflexión mediterránea adecuada para la región en su conjunto porque no se trata solo de energía limpia, sino de una forma diferente de operar, una normalidad diferente.

La región vive inmersa en múltiples desafíos: la pandemia, el desarrollo económico, el cambio climático, la demografía, los jóvenes, la inclusión de la mujer, el paro, la urbanización, la educación, la democracia... Y a pesar de todo, estamos condenados a tener éxito. La región Mediterránea cuenta con una de las poblaciones más jóvenes del mundo. Casi el 50% tiene menos de 30 años. Es increíblemente emocionante y nos obliga a mirar hacia el futuro. Necesitamos nuevas ideas que satisfagan las necesidades de esa población tan joven.

Hay muchos desafíos en juego, en particular en la gestión del turismo y la lucha contra la contaminación. El cambio climático es una seria amenaza para el desarrollo y la sostenibilidad. Es preciso gestionar los recursos, impulsar las políticas energéticas, y conservar nuestro gran patrimonio histórico común.

La hoja de ruta a seguir se puede basar en los Objetivos de Desarrollo Sostenible 2030. El alcance es ambicioso: poner fin a la pobreza, lograr una educación inclusiva, ciudades sostenibles, el acceso a agua potable, la igualdad entre géneros, el acceso a energías limpias... El problema es que muchos gobiernos ya han incumplido todos los compromisos anteriores y, sin la participación empresarial, estos objetivos seguirán siendo inalcanzables. Es preciso involucrar al sector privado, que no olvidemos que aporta el 60% del PIB mundial y el 90% de los puestos de trabajo.

El cambio climático y la escasez de agua en el Mediterráneo acrecentarán el impacto de los diferentes conflictos y retos. La mayoría de países han empezado a sufrir las consecuencias de la contaminación y sus efectos sobre la población y los demás aspectos de la vida. Hay una creciente conciencia de que la situación afecta a todo el mundo: no entiende de nacionalidad, religión, ni ideas políticas, ni orillas de un mar. Por tanto, la situación nos exige movilizarnos y construir juntos un medio ambiente sostenible.

En el Mediterráneo, es urgente impulsar la creación de economías eficientes en recursos y resistentes al clima. Es el primer paso hacia un futuro que debe incrementar la cooperación entre sus dos riberas y para ello se requieren medidas para ordenar los usos, así como para proteger un ecosistema.

La Economia Verde en el gran Mediterráneo

La economía Verde proporciona una gran oportunidad para fomentar un desarrollo global con crecimiento sostenible y en línea con la Agenda 2030. Está presente en las tecnologías limpias, las energías renovables, los servicios de agua, el transporte verde, la economía circular, la edificación verde, la agricultura sostenible y la conservación ambiental, entre otros. Los empleos verdes ya no son un espejismo sino una realidad cuyo tiempo parece que ha llegado. Todo ello no ofrecerá sino oportunidades de negocios y empleo.

El potencial de la región es considerable. Las energías renovables pueden ser el catalizador para estimular este crecimiento sostenible en el Mediterráneo. Además de energía hidroeléctrica y recursos eólicos, cuenta con la radiación solar más alta del mundo y con grandes extensiones de desierto. Técnicamente, la región podría cubrir sus propias necesidades y las del resto del mundo solamente con energía solar. La inversión total prevista en el sector de energías renovables hasta 2030 será de 250.000 millones de euros. Riqueza debe estar al servicio del Mediterráneo, de sus economías y sus pueblos.

La industria puede despegar de una recesión masiva, aunque todavía no hayan comenzado los esfuerzos para ello. Es imprescindible tener ambición y formular una nueva visión global mediterránea para que la región se convierta en líder en economía verde. Los parques solares a gran escala y los parques eólicos en tierra ofrecen la fuente de electricidad más barata para aproximadamente dos tercios de la población mundial. El futuro es optimista.

El impacto de la COVID-19 debe acelerar una transición global al 100% de energía renovable con una estrategia regional para alcanzar este rumbo. Debemos crear sistemas de energía sostenibles y abordar las emisiones de CO2.

Saldremos de esta pandemia más fuertes y debemos aprovecharla también para ser más inteligentes. La sostenibilidad tiene que ser una parte importante de la era post COVID-19 en la agenda global. Desde las decisiones individuales hasta las acciones corporativas y gubernamentales, debemos adoptar una economía verde, renovable y circular.

Para garantizar el desarrollo sostenible, los países mediterráneos deben invertir en recursos humanos proporcionando financiación para su desarrollo. El cambio climático afecta todos los aspectos de nuestras vidas: nuestro medio ambiente, nuestra economía y nuestra salud. El tiempo de hablar ha terminado. Es el momento de tomar medidas.

Una nueva era amanece para este sector, situando a esta región en el corazón de la industria global. Una planificación a largo plazo y una visión compartida son esenciales para movilizar los recursos necesarios que desarrollen la cooperación energética entre las dos orillas del Mediterráneo. Todos somos conscientes de la dependencia mutua en materia de energía entre Europa y el Mediterráneo. Hay opciones.

Barcelona, 25 Mayo 2020 











jueves, 19 de diciembre de 2019

Mediterráneo sostenible

Encajado entre África, Asia y Europa, con una gran biodiversidad y características históricas que lo hacen único, el mar Mediterráneo se enfrenta hoy a numerosos desafíos.  Su futuro y el de toda la región pasa por resolver múltiples amenazas: el desarrollo económico, el cambio climático, la demografía, la desigualdad entre el norte y el sur, la población joven, la inclusión de la mujer, el paro, el exceso de urbanización, la democracia, la gestión del turismo, la contaminación, el tráfico marino...

Es imprescindible mejorar la gestión de este mar común y de sus recursos, como por ejemplo la política energética, especialmente en el campo del gas y la energía solar, y conservar su inmenso patrimonio. La historia del Mediterráneo siempre ha estado dependiente  del clima  y la dieta: no hay que olvidar que los productos del suelo dependen del cielo.

En los próximos años, las consecuencias del calentamiento global se volverán más graves. Si no se toman medidas urgentes, el cambio climático y la escasez de agua en el Mediterráneo acrecentarán el impacto de los diferentes conflictos y añadirán nuevos retos. Es preciso ordenar los usos, gestionar los recursos y conseguir la sostenibilidad.

Hoy la mayoría de países están comenzando  a sufrir los efectos de la contaminación y hay una creciente conciencia de que el cambio climático no tiene fronteras, nacionalidad o religión y no se puede detener construyendo muros. Afecta a todos. La situación exige movilizarse y construir juntos un futuro sostenible.
En el Mediterráneo es urgente impulsar la creación de economías eficientes en recursos y resistentes al clima. Es el primer paso hacia un futuro que debe incrementar la cooperación entre las riberas del Mediterráneo, proteger su ecosistema, impulsar los empleos verdes y fomentar el crecimiento sostenible en línea con la Agenda 2030.

Resulta necesario buscar un consenso global con la participación de todos los actores públicos y privados  en torno a los principios generales de afrontar el desafío climático con una combinación de solidaridad social e internacional, innovación tecnológica y oportunidades de negocios.

El potencial de la región es considerable. Cuenta con un sistema de energía hidroeléctrica, recursos eólicos y radiación solar de las más altas del mundo. Técnicamente, la región podría cubrir sus necesidades y la del resto del mundo a través de energía solar.

Todos los recursos deben estar al servicio del Mediterráneo y sus economías y sus pueblos. Ahora es el momento de estimular este crecimiento sostenible en el Mediterráneo .

EXPANSIÓN, Edición Catalunya, Pag.2. Miércoles, 18 Diciembre 2019

miércoles, 10 de abril de 2019

España-Argelia algo más que el gas

Argelia vive momentos históricos con una situación que empieza a alarmar a la Unión Europea y en especial a España. Argelia es el octavo mayor productor de gas del mundo y el tercer proveedor de la UE, que absorbe el 70% de su gas. En España casi la mitad del gas consumido proviene de Argelia a través de dos gasoductos: el Duran-Farell, con 12.000 millones anuales de metros cúbicos de capacidad, y el MEDGAZ, de Orán a Almería, con 8.000 millones anuales de capacidad. 

La alianza entre la empresa estatal de hidrocarburos de Argelia, Sonatrach, y Naturgy abrió nuevos horizontes a ambos grupos, y reforzó las relaciones bilaterales, lo que permitiría a Argelia consolidarse como un importante socio de España.

Si se completara el gasoducto MIDCAT, a través de los Pirineos, España podría suministrar el gas argelino a la UE, con numerosos beneficios y Argelia mejoraría su posicionamiento en el mercado mundial del gas. Para 2030, la UE necesitará incrementar los metros cúbicos anuales de gas importados. Hoy, un tercio del gas natural consumido procede de Rusia, y transita por la red ucraniana de gasoductos, lo que generó preocupación tras las crisis de Ucrania en 2013.

Con el carismático empresario Pere Duran i Farell empezó todo, al descubrir las posibilidades de Argelia cuando pocos apostaban por este país. El ingeniero catalán desarrolló numerosos proyectos y gracias a su visión, se materializó el primer gasoducto entre España y Argelia.

Además del gas, unas 300 empresas españolas se han instalado en Argelia en los últimos años. Muchas son multinacionales de sectores como la construcción y la obra pública. Las relaciones bilaterales son estratégicas por su proximidad geográfica, los intereses, comunes, por presentar elementos de complementariedad pero sin gran competencia. 

El gas y el petróleo representan el 60% de los ingresos y el 96% de las exportaciones. Los ingresos de los hidrocarburos ascendieron a 980.000 millones de dólares en el periodo 2000-2017. Pero las importaciones e inversiones fueron de 800.000 millones de dólares, por lo que es preciso contener la sangría y aplicar más rigor y reformas financieras. 

El tiempo apremia para una población con un futuro incierto que ha alcanzado los 42 millones de personas (un 65% tiene menos de 25 años) y aspira hoy al progreso económico. Argelia cuenta con todos los recursos humanos y materiales para hacer su revolución económica y situarse entre las economías emergentes, pero debe responder a los anhelos de su gente. Europa y España pueden ayudar a pavimentar este camino. 

Expansión, Ed.Catalunya, Pag.2, Martes, 9 abril 2019

martes, 3 de abril de 2018

La batalla por el gas Mediterráneo

La carrera por las fuentes de energía ha desempeñado un papel clave en la formación de la historia de Oriente Medio desde finales del siglo XX; este fue el caso en el Golfo, Irak y Libia. 

Ahora, el descubrimiento de gas natural en el Mediterráneo Oriental abre nuevas expectativas, nuevos retos e inicia la carrera para explotar la riqueza descubierta. Además tiene implicaciones económicas, probablemente podría  convertir el Mediterráneo oriental en una de las principales áreas globales de suministro de gas,con recursos estimados en 122 trillones de pies cúbicos de gas, en las aguas territoriales de Chipre, Egipto, Israel, Líbano, Palestina y Siria.

Hay cierto optimismo, e interés europeo en el desarrollo del gas natural mediterráneo como contrapeso a las importaciones de gas ruso. Es preciso un entorno estable para atraer inversores y producir, y los jugadores pueden ser inducidos a resolver sus disputas pacíficamente. Lamentablemente, una combinación de fronteras inestables, maquinaciones diplomáticas y riesgos económicos podría envolver al Mediterráneo oriental en conflictos graves.

Los descubrimientos de yacimientos de gas están revolviendo la olla de agitación regional y provoca diversas reacciones. Las fronteras marítimas están en disputa. Hay tensión entre Líbano e Israel, y entre Turquía y Chipre por los límites marítimos, y la guerra en Siria y el apetito de otros jugadores externos como EEUU, Rusia y China provocan una situación volátil y altamente complicada.
EEUU y Rusia, los mayores productores mundiales de gas natural, están preparados para desempeñar un papel en la intermediación y el beneficio de las próximas crisis. Las potencias europeas, a pesar de ser el principal beneficiario de estas riquezas, podrían quedar relegadas.

Rusia es actualmente la potencia dominante en esta zona del Mediterráneo entre Turquía, Chipre, Egipto y Siria. Moscú ya se ha asegurado un papel preeminente en los sectores del petróleo y gas sirio en los próximos años, incluidas las reservas de gas en alta mar. Esta red de relaciones y la presencia militar podrían convertir a Rusia en el primer árbitro en las crisis en la región. Lo que le permitiría vigilar de cerca el desarrollo de las riquezas del gas del Mediterráneo oriental, que los europeos necesitan para disminuir su dependencia de Rusia.

La seguridad energética es una preocupación fundamental. La UE debería disponer de alternativas para diversificar sus fuentes de suministro, así como reducir sus riesgos políticos y económicos, y limitar su dependencia del gas Ruso que representa el 38% de sus importaciones. La crisis en Ucrania y la posibilidad de una interrupción en el suministro de gas a Europa muestran la necesidad de tener soluciones. La explotación de gas Mediterráneo no es solo una  gran  oportunidad de desarrollo para los nuevos países productores, sino también para la UE que el año 2030 necesitará unos 113 mil millones de metros cúbicos anuales.

El potencial de la región es considerable además del petróleo y el gas. Cuenta con sistemas de energía hidroeléctrica, eólicos y de radiación solar de los más avanzados. La región podría ser uno de los grandes actores energéticos del mundo. Hasta el 2035, se espera que la demanda de gas natural crecerá en 1,9% anual.

Los problemas internos y geopolíticos son las principales causas de riesgo. Algunos países tendrán que unir sus fuerzas si quieren aprovechar sus recursos y encontrar las mejores soluciones económicas y estratégicas para optimizar sus operaciones. Deberían tener en cuenta que para explotar esas grandes reservas de gas y atraer la inmensa inversión no será posible sin  promover un entorno pacífico y estable. Pero estas enormes riquezas no han calmado la región, al contrario, los conflictos parecen inevitables.

Una visión compartida y a largo plazo es esencial para movilizar los recursos necesarios para desarrollar la cooperación energética mediterránea y construir un mercado de gas natural regional. Muchas iniciativas en el ámbito de la cooperación euro-mediterránea no han generado resultados significativos. Los principales actores deberían multiplicar sus esfuerzos. Todos, de una manera u otra, pierden en esta batalla a pesar que son conscientes de la dependencia energética mutua entre Europa y el Mediterráneo y de como EEUU y Rusia están utilizando este espacio como otro campo de batalla en su competencia cada vez mayor en el mundo.

El Periódico de Catalunya, Opinión, Pag.2, Sábado, 24 de Marzo de 2018

lunes, 20 de febrero de 2017

La revolución del gas mediterráneo

Expansión, Opinión, Edición Catalunya, Pag.2, Martes, 17 febrero 2017

Líbano ha sido el último país en aprobar los decretos que permiten iniciar la licitación de bloques de gas y unirse a la carrera regional para explotar la  riqueza  descubierta  en el Mediterráneo Oriental.

El descubrimiento de gas natural tiene implicaciones económicas regionales enormes. Los recursos estimados en 122 trillones de pies cúbicos de gas, además de 1.700 millones de metros cúbicos de petróleo en las costas de Siria, Líbano, Chipre, Israel, Egipto y Palestina, y las expectativas del mercado de la energía plantean nuevos retos para estos países que deben organizarse para tomar ventaja de la situación.

La explotación del gas Mediterráneo no es solo una  oportunidad de desarrollo y crecimiento para los nuevos países productores, sino también para la Unión Europea. Se ha renovado el interés en aumentar la capacidad de las exportaciones de gas a través del Mediterráneo, para limitar la dependencia del gas ruso, y compensar la posible interrupción del suministro de gas a Europa, como en la crisis de Ucrania.

El potencial de la región es considerable. Además del petróleo y el gas, cuenta con un sistema de energía hidroeléctrica, recursos eólicos, el nivel de radiación solar más alto del mundo, así como grandes extensiones de desierto. Técnicamente, la región podría ser uno de los grandes actores energéticos y cubrir sus necesidades y las de una parte del planeta.

Hasta el año 2035, se espera que la demanda de gas natural crezca en un promedio del 1,9% al año, superando a todas las demás fuentes de energía.

Estas riquezas energéticas están revolviendo la agitación regional y provocando diversas reacciones. Hay tensión entre Líbano e Israel, y entre Turquía y Chipre. La ausencia de una Ley de demarcación de límites marítimos entre Líbano, Israel y Chipre, más la guerra en Siria y el interés de otros jugadores como Rusia y Qatar pueden provocar una situación volátil y altamente complicada. 

Hay problemas internos, medioambientales y riesgos geopolíticos. Algunos países tendrán que unir sus fuerzas si quieren aprovechar sus recursos, y todos deberán encontrar las mejores soluciones económicas y estratégicas para optimizar sus operaciones. Porque explotar esas grandes reservas y atraer la inversión extranjera no será posible a menos que promuevan un entorno pacífico y estable.

Una visión compartida a largo plazo es esencial para movilizar los recursos necesarios y desarrollar la cooperación energética entre las dos orillas, además de para construir un mercado del gas natural mediterráneo. ¿Serán capaces de hacerlo?

jueves, 12 de noviembre de 2015

La apuesta árabe en España

El sector energético de España está siendo centro de atracción por parte de grupos y fondos árabes. Especialmente de países productores de hidrocarburos del Golfo que disponen de gran liquidez financiera para realizar importantes adquisiciones y tienen nuevas estrategias. El último capítulo lo han protagonizado Gas Natural Fenosa y el fondo soberano de Kuwait (KIA) que invierte 490 millones de euros en GPG, una filial de Gas Natural de la que se convierte en el segundo accionista con el 25%. A finales del 2014, KIA, en una alianza con el fondo australiano Macquarie, ya se hizo con la empresa E.ON España, por 2.500 millones de euros.

En el 2011, el grupo argelino Sonatrach compró el 3,8% de Gas Natural Fenosa por 600 millones, y es su primer proveedor, con un contrato de suministro hasta el 2030. Además, Sonatrach tiene presencia en Renagosa y en MedGaz. El 50% del gas natural que abastece a España proviene de Argelia.

Mientras tanto, una de las consecuencias de la crisis de Ucrania fue la preocupación europea por los suministros energéticos. Un tercio del gas natural consumido por la UE procede de Rusia y el 40% transita por la red ucraniana de gasoductos. España se ha postulado como alternativa y podría suministrar al resto de Europa el 50% de esa cantidad a través de los dos gasoductos que la unen con Argelia: el Pere Duran-Farell en Gibraltar, de 12.000 millones metros cúbicos anuales de capacidad, y el MEDGAZ de Orán a Almería, con 8.000 millones metros cúbicos. Pero para ello sería necesario completar el gasoducto MIDCAT a través de los Pirineos catalanes, cuya capacidad prevista es precisamente de 8.000 millones. Eso convertiría a España en 'país Hub' lo que proporciona grandes beneficios económicos. La vuelta del fondo kuwaití no es la única apuesta árabe por España. Ha estado precedida por Qatar, Omán, Argelia, Emiratos Árabes Unidos y otros inversores en los últimos años.

Seguramente la operación más importante hasta el momento, pero no la última, la efectuó en el 2011 el fondo IPIC, de Abu Dhabi, al hacerse con la totalidad de Cepsa por 4.000 millones. Cepsa, favorecida por este nuevo dueño y su músculo financiero, ha logrado cerrar operaciones de adquisiciones clave, como comprar Coastal Energy de EEUU por 1.630 millones o participar en Medgaz, entre otras operaciones.


Qatar también se mueve en España. A parte de sus importantes inversiones en el sector inmobiliario, hotelero o deportivo --la última, la inversión de 1.000 Millones en El Corte Inglés uno de sus fondos soberano-- Qatar Holding se convirtió en el principal accionista de Iberdrola con el 14,2%. Omán mantiene una relación privilegiada con Enagás, de la que tiene el 5%, y también adquirió el 10% de CHL entre otras. Arabia Saudí es el cuarto suministrador de crudo de España. Ha hechos varias inversiones en diferentes sectores, como hoteles, moda, sector de derivados de petróleo, y un grupo saudí ha adquirido el 100% de Fotowatio FRV, una compañía importante de desarrollo solar.

En los últimos años, España ha multiplicados los vínculos económicos con algunos países árabes. Cada vez es más numerosa la presencia de empresas de España en la zona, atraídas por las grandes oportunidades. Un buen ejemplo son los grandes contratos adjudicados en Arabia Saudí, Qatar, Kuwait, Emiratos, Egipto, Argelia o Marruecos.

Como bloque, la UE es el segundo mayor consumidor de petróleo y gas del mundo. Consume unos 13 millones de barriles de petróleo por día (el 15% del total mundial) y 440.000 millones de metros cúbicos de gas por año (el 13% del total mundial). Oriente Próximo y el norte de África tienen el 51,7% y el 46,9% de las reservas mundiales de petróleo y gas, respectivamente, mientras solo suministran el 32% y el 17% de la respectiva producción de petróleo y gas global, lo que sugiere que la región se beneficiará de accesos a nuevos mercados.

Más allá de polémicas sobre reyes y emires, contrastes y equilibrios, riqueza y enormes necesidades, falta de democracia o transparencia, nunca antes las relaciones de España con esta región habían alcanzado estos niveles. Un ejemplo es el crecimiento de los intercambios comerciales hasta el 90% anual, llegando incluso al 150% con algunos países. La proximidad histórica y geográfica acerca a España al mundo árabe, lo que es un valor añadido que facilita la expansión y la cooperación económica y las inversiones, aunque los inversores son a menudo difíciles de convencer por la multiplicación de las ofertas. Muchos son los factores a tener en cuenta, tal vez el menos conocido es la política, que se ha vuelto el más importante ,y todo es menos predecible.

El Periódico de Catalunya, Opinión, Pag. 8, Lunes 9 Noviembre 2015