Mostrando entradas con la etiqueta Cambio Climático. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Cambio Climático. Mostrar todas las entradas

lunes, 15 de julio de 2024

La economía del mar azul

   El Mediterráneo, el mar azul por excelencia, como lo definió Julio Verne en 20.000 Leguas de Viaje Submarino, es el nexo de los pueblos de nuestra región, el epicentro de nuestras vidas, el gran catalizador de los principales acontecimientos del pasado, presente y futuro. Pero, además, el Mar Mediterráneo ha sido y sigue siendo un modo de subsistencia de los pueblos de la región, pues obtenemos suministros esenciales y servicios, como la acuicultura y pesca, y es uno de los principales destinos turísticos del mundo.

A pesar de todo este potencial y de la innegable dependencia del Mar, en los últimos años han surgido varios desafíos que ponen en riesgo la estabilidad y el desarrollo económico de la región. Lo vemos en la industria turística o en la seguridad alimentaria -se han interrumpido cadenas de suministro por las cuarentenas y sectores como la pesca están en una situación de máxima vulnerabilidad-. Los desafíos actuales se evalúan en términos de salud, medicina, seguridad alimentaria y energética, mitigación y adaptación al cambio climático, y transferencia de conocimiento y avances científicos. Aunque el desafío de futuro más importante es fortalecer la resiliencia para prevenir pandemias y choques.

Necesitamos aprovechar ese potencial del mar, el 70% de nuestro planeta, para proporcionar el impulso azul a nuestras economías, y construir un mundo más resistente y sostenible. Las comunidades costeras deben adaptarse a los riesgos crecientes. Para 2050, más de 500 ciudades costeras se enfrentarán a un aumento del nivel del mar de al menos 0,5 metros. Los costes de los daños causados por las inundaciones podrían alcanzar los 5,5 billones de dólares en unos años.

El océano es fundamental para la vida en la Tierra. Absorbe una cuarta parte de todas las emisiones de dióxido de carbono y captura más del 90% del calor adicional que generan. La economía azul está valorada en más de 2.5 billones de dólares anuales. Proporciona pescado y marisco a más de 3.000 millones de personas cada día. Transporta alrededor del 90% del comercio mundial. Es una fuente de energía e ingredientes clave para combatir enfermedades. Para muchos, es su medio de vida, un lugar de trabajo y un hogar.

La economía azul proporciona alimentos y agua, genera empleos y es una fuente de crecimiento económico para millones de personas, sobre todo los segmentos de población más pobres y vulnerables. Según una estimación, genera entre 3 y 6 billones de dólares para la economía mundial. Si fuera un país, la economía Azul sería el séptimo más grande del mundo. Estamos hablando de un importante motor del desarrollo urbano y regional. En las ciudades costeras, la economía azul proporciona empleo a millones de personas, incluso en el sector náutico, la investigación biomarina o las tecnologías azules. En España, la economía azul genera una facturación anual de 3.800 millones de euros sólo en Barcelona, y en la región sur de Andalucía representa alrededor del 10,5% del PIB.

Pero la economía azul no va sólo de ingresos económicos, sino también de beneficios no comerciales, como el almacenamiento de carbono, la protección costera, los valores culturales y la biodiversidad. A nivel mundial, los servicios ecosistémicos, como la producción de energía eólica y la protección costera, generan beneficios por valor de 140 billones de dólares al año, lo que representa más de una vez y media el tamaño del PIB mundial.

En este contexto, el Mediterráneo debe cooperar para poner en marcha e implementar un sistema de gobernanza marítima sostenible y así impulsar la contribución económica de los océanos, contribuyendo al cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Por ello, es necesario un nuevo modelo económico que impulse el potencial del Mediterráneo. Hay que unir esfuerzos y fortalecer la colaboración de las comunidades empresariales relacionadas con el sector marítimo regional para aprovechar las oportunidades y enfrentar estos desafíos.

La economía azul abarca muchos sectores con diferentes tipos de oportunidades de inversión. No es tan fácil de definir como ocurre con la economía verde, que tiene que ver con la producción de energías "limpias" para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y mejorar la ciudad de vida de los ciudadanos. Pero, el azul podría ser el nuevo verde. Engloba la seguridad y gestión marítimas, el transporte y las actividades portuarias, la construcción naval, el reciclaje, la energía offshore, la bio-prospección, el papel de los ecosistemas, la pesca y la acuicultura, los servicios.... La educación de la juventud es fundamental para darle forma: la economía azul tiene la capacidad de proporcionar empleos muy necesarios en toda la región.

La economía azul es una fuente  de riqueza y prosperidad para el Mediterráneo. La región debe aprovechar ese potencial y las oportunidades de crecimiento, empleo e inversiones. Las estrategias nacionales deben identificar claramente las prioridades, desarrollar una visión clara para el desarrollo sostenible y garantizar las políticas y las acciones necesarias para promover la economía azul, además de salvaguardar el mar.

Los sectores de esta economía del mar se apoyan en los ecosistemas marinos naturales y los recursos marítimos. Existen interrelaciones evidentes: los turistas requieren transporte marítimo y son grandes consumidores de pescado o marisco tradicional. La energía eólica marina puede interferir con las actividades pesqueras. La construcción naval y el reciclaje dependen en gran medida de la demanda del sector del transporte. Algunas actividades innovadoras (por ejemplo, turismo de pesca) enfatizan aún más la importancia de la integración entre diferentes sectores. La adopción de un enfoque intersectorial es crucial para analizar y desarrollar estrategias que beneficien a varios sectores económicos.

Desarrollar una economía azul saludable y sostenible es imprescindible. Invertir en acciones oceánicas clave como la descarbonización del transporte marítimo, la conservación y restauración de manglares, la producción sostenible de productos del mar o el desarrollo de energías renovables proporciona beneficios globales. No solo beneficios financieros, sino también mejores resultados de salud para los consumidores, una biodiversidad más rica y trabajos más seguros, entre otras prestaciones. Un mar sostenible debe verse no solo como un imperativo de conservación, sino también como una prioridad para el futuro de la economía, el ecosistema y la sociedad.
 
Anwar Zibaoui, EXPANSIÓN, Edición Catalunya, Opinión,  11 Julio 2024



viernes, 21 de junio de 2024

La cadena de suministro que se avecina

Las cadenas de suministro rara vez se han sentido más frágiles. Desde la sequía en el Canal de Panamá hasta el conflicto que afecta al Mar Rojo, apenas ha pasado poco tiempo sin que surjan nuevos desafíos. Por supuesto, siempre ha habido que lidiar con diferentes problemas geopolíticos, pero la propia globalización se ha puesto en tela de juicio después de la pandemia, con una mayor regionalización de las cadenas de suministro que ha provocado la fragmentación. A lo que cabría añadir una mayor imprevisibilidad e incertidumbre a consecuencia del aumento de la inestabilidad climática.

La industria logística está evolucionando a un ritmo sin precedentes debido, sobre todo, a la necesidad de adaptación continua a los nuevos desafíos que van surgiendo, como las guerras en Ucrania y Gaza o la ruptura de la cadena de suministro en el Mar Rojo. Este contexto ha puesto de manifiesto la importancia de las cadenas de suministro resilientes.

Todas estas crisis han mostrado en poco tiempo lo que podría ser un efecto tsunami en el comercio mundial si no se evalúa correctamente su impacto económico. Dado que el comercio marítimo es vital para Europa es necesario encontrar nuevas opciones que hagan que las rutas sean más eficientes. Se necesita analizar y decidir cómo cambiar la producción y el transporte, de manera que se puedan contrarrestar mejor estos riesgos futuros.

Las empresas priorizan cada vez más el crecimiento a través de la expansión del mercado y el aumento de la demanda en regiones clave. Las expectativas de los consumidores de envíos sin fricciones van en aumento. Ante esta situación, las empresas deben satisfacer de manera eficaz y eficiente estas nuevas demandas, creando conexiones fluidas y aprovechando las tecnologías de vanguardia para ofrecer soluciones a medida y para convertir las infraestructuras logísticas en pasarelas comerciales eficientes.

Las tendencias que más están impactando en la cadena de suministro son la transformación digital, la creciente importancia de la resiliencia y la gestión de riesgos, los programas de sostenibilidad y el aumento de las demandas de comercio electrónico. El análisis de datos, la adopción de la automatización y la robótica, la necesidad de visibilidad de la cadena de suministro y la personalización para mantenerse al día con las expectativas cambiantes de los clientes están revolucionando las operaciones de la cadena de suministro.

Reducir las emisiones de carbono es ahora una necesidad global. El cambio climático es una preocupación importante y constante, lo que obliga al sector a priorizar la reducción de la huella de carbono. La colaboración entre todos los actores, tanto desde el sector público como desde el privado, es clave para explorar combustibles alternativos y a la búsqueda de soluciones sostenibles pioneras para la industria marítima. Las iniciativas y los proyectos que surgen de la colaboración entre todos los agentes convierten esta industria en uno de los principales motores de la economía para propiciar el cambio positivo que se necesita para afrontar la crisis climática y humanitaria actual. Las asociaciones público-privadas son cruciales para crear entornos favorables a la inversión y promover el crecimiento sostenible.

Por otro lado, los mercados emergentes ofrecen un gran potencial y han demostrado resiliencia frente a los desafíos económicos globales. La industria se está diversificando y adaptando a los nuevos retos, lo que ha dado lugar a regiones más dinámicas y resilientes. En este nuevo escenario, la digitalización y la innovación deben estar en el centro de la estrategia para preparar las cadenas de suministro para el futuro. La implementación de soluciones basadas en IA y Big Data es clave para avanzar hacia una toma de decisiones proactiva y la optimización de la gestión de la cadena de suministro.

Es urgente abordar los riesgos económicos y militares inherentes de la globalización y las rutas comerciales restringidas por factores geográficos, es el momento de repensar como fortalecer la economía en un mundo en turbulencias y crisis. Los desafíos a los que se enfrenta el sector sólo se corresponden con las oportunidades que se presentan. El futuro del comercio, la innovación y la sostenibilidad requieren una acción conjunta para forjar un camino hacia un futuro más resiliente, próspero, sostenible y pacífico. Los increíbles avances que hemos visto en la industria logística nos dan esperanza y nos animan a seguir mirando el futuro con optimismo, convirtiendo los desafíos de hoy y de mañana en prometedoras oportunidades.

Anwar Zibaoui, EXPANSIÓN, Opinión, 14 junio 2024

viernes, 24 de mayo de 2024

Cruceros en el Mediterráneo: navegar hacia el futuro

El turismo de cruceros es uno de los segmentos del mercado turístico internacional que mayor crecimiento ha experimentado en los últimos años.

 El principal motivo es que el sector ha sabido adaptarse a las nuevas necesidades de la demanda, tanto desde el punto de vista del transporte marítimo como del ocio turístico. Se trata de un producto completo que ofrece una gran variedad de destinos así como de experiencias y emociones para todos los públicos. Además, el segmento de los cruceros genera empleo directo e indirecto, pues engloba a las embarcaciones, los puertos, las agencias de viajes, los proveedores y la cadena de suministro de bienes y servicios asociados.

Los datos hablan por sí solos. El mercado mundial de cruceros generó 13.600 millones de dólares de ingresos en 2022, y se espera que crezca un 11% entre 2024 y 2028. En 2023, 31,7 millones de pasajeros optaron por los cruceros en sus vacaciones, de los cuales un total de cuales 7 millones se decantó por el Mediterráneo. Esta región mantiene su posición hegemónica, consolidándose como el segundo mercado de cruceros más importante del mundo, capturando una cuota de mercado del 21,5%. A este ritmo de crecimiento, podría superar el Caribe, que sigue siendo la principal destinación de cruceros debido, sobre todo, a sus excelentes condiciones climatológicas y el atractivo que supone la diversidad de culturas, la dieta y la historia. Ambas regiones se han beneficiado de una tendencia que se ha consolidado en los últimos años, y es que la temporada de cruceros se extiende a todo el año y los itinerarios son cada vez más diferenciados. Las principales empresas internacionales saben que este mar ofrece un enorme espacio para crecer.

En el caso concreto del Mediterráneo, el viento está a favor: la región ha vuelto a los niveles previos a la pandemia y ha tenido una capacidad récord de cruceros en 2023, con más de 170 buques navegando durante todo el año. El mar Mediterráneo cuenta con 45.000 km. de costas, de los cuáles 19.000 km. representan costas isleñas. A lo que cabe añadir otros datos muy significativos: soporta el 30% del comercio marítimo mundial por volumen, tiene una ruta de tránsito para el 25% del tráfico marítimo petrolero y más de 450 puertos y terminales y, además, cuenta con más de 150 puertos en las riberas mediterráneas -existen unos 70 operadores-. Barcelona sigue siendo el puerto principal y el centro de todos los cruceros por el Mediterráneo Occidental.

La batalla de los cruceros se gana en tierra y los grandes puertos del Mediterráneo continúan desarrollando nuevas plataformas y grandes terminales marítimas con inversiones en millones de euros para atraer a millones de pasajeros y ofrecer productos diferenciados. Sin duda, una ganancia financiera real para la economía local. La visión de una flotilla de buques de crucero que se alinean en el puerto también hace que la ciudad sea más atractiva.

El futuro plantea grandes desafíos, sobre todo en términos de replantear el modelo turístico poniendo en el centro del debate la transición verde -impulsar nuevas iniciativas que garanticen la reducción de las emisiones de CO2 y la preservación del medio ambiente y que permitan fomentar el ecoturismo y la fabricación de cruceros eléctricos- y la preservación del patrimonio cultural e histórico de los municipios. Nadie pasa por alto el altísimo impacto medioambiental de este sector. Varios estudios coinciden en que la contaminación que generan los cruceros en los puertos donde atracan equivale a cinco veces el total de vehículos que circulan por su territorio.

Además, es una industria controlada en un 80% por cuatro grandes grupos centrados en pocos puertos con gran impacto. En el caso concreto del Mediterráneo es clave ampliar la oferta hacia otras pequeñas ciudades portuarias para ayudar a vertebrar el territorio, ampliando así la oferta.

Pero si hablamos de los desafíos más acuciantes del sector no podemos olvidarnos de cuestiones relacionadas con los elevados costes de la construcción de los buques, la cualificación de la tripulación, el estricto reglamento de seguridad, inestabilidad política, o el precio del petróleo

El crecimiento espectacular de los cruceros en el Mediterráneo nos indica un camino para ganar la apuesta por promover una sociedad y un modo de vida común a nivel global. Aunque cada destino tiene sus prioridades y estrategias, ahora es más necesario que nunca trabajar conjuntamente para afrontar unos retos que son comunes en toda la región. Es el momento de convertir las amenazas en oportunidades. El Mediterráneo puede obtener una ventaja competitiva mejorando la sostenibilidad y comercializando sus variadas atracciones de manera más coherente para atraer a los visitantes potenciales. La conectividad, las promociones y una cooperación más profunda entre los países del Mediterráneo deben ser una prioridad para todos los agentes del sector. Está en juego el futuro del sector turístico y su impacto en la integración y el desarrollo regional del Mediterráneo.

Hay que apostar por crear una marca común que impulse la complementariedad de las ofertas en lugar de una competencia entre destinos. Otras regiones ya lo han hecho, como el Caribe donde están involucrados 33 países. Los diferentes organismos mediterráneos deben promover un nuevo marco de cooperación y proyectos conjuntos de una nueva alianza mediterránea, clave para navegar hacia un futuro económicamente, ambientalmente  y socialmente sostenible. 

Anwar Zibaoui, EXPANSION, Opinión, 19 Mayo 2024

https://www.expansion.com/catalunya/2024/05/19/664a308fe5fdeaf15b8b45b0.html

jueves, 15 de febrero de 2024

El regreso del proteccionismo comercial

 Desde mediados del siglo pasado, los países desarrollados habían impulsado la liberalización del comercio, levantando restricciones a los flujos del dinero y vinculando las transacciones económicas a las nuevas normas de un orden internacional. Para ello, establecieron organizaciones y concertaron acuerdos vinculantes para garantizar un comercio multilateral libre y un sistema de pagos internacional estable.

Sin embargo, las políticas proteccionistas están regresando. En el sudeste asiático, los gobiernos han empezado a apoyar el sector productivo nacional de sus industrias avanzadas, orientados a la exportación y favoreciendo una competencia efectiva. Y, recientemente, los países occidentales han empezado a adoptar medidas reguladoras, como el de protegerse del cambio climático o por al temor a perder una ventaja en las áreas de alta tecnología.

En Estados Unidos, hay nuevas prácticas comerciales y nuevas leyes que tienen implicaciones en la ciencia, la tecnología y el capital humano, como la Ley de Chips y Ciencia, de 2022. O la ley de reducción de la inflación que proporciona 370.000 millones de dólares en subsidios para inversiones en energías limpias. De esta forma, están trasladando componentes industriales y cadenas de suministro específicos a su territorio, o al de los socios en los que confían; y abordan restricciones específicas al comercio, la inversión y la tecnología con China. Un ejemplo, para evitar depender de las importaciones, es el subsidio con 39.000  millones de dólares a las industrias de desarrollo de los semiconductores, empresas a las que también se prohíbe colaborar con el gigante asiático durante 10 años.

En la Unión Europea también aumentan las voces entres sus miembros para proteger y apoyar la competitividad de las actividades económicas continentales y hacer frente a ese tipo de políticas estadounidenses, por ejemplo, con 160.000 millones de euros destinados a determinados proyectos de innovación, transformación digital, fabricación de baterías y para acción climática.

Recientemente, la Unión Europea anunció la intención de implementar medidas extra para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, exigiendo a las empresas que paguen un precio más alto para obligarlas a adaptarse. Y, para que no se vean perjudicadas por la competencia externa, se ha decidido imponer una tasa adicional a las importaciones de fuera de la UE, como “Mecanismo de ajuste del Límite de Carbono MCC”. Esta medida sin precedentes afectará a las exportaciones de países en desarrollo, especialmente, de acero, fertilizantes, derivados energéticos, aluminio y cemento.

En Japón, el gobierno ha decidido respaldar con 500.000 millones de dólares a 60 grandes empresas para inducir la inversión nacional y reducir la dependencia de China.

En el siglo XVIII, Adam Smith, considerado el padre de la teoría económica moderna, reveló las ventajas del libre comercio sobre la productividad, la especialización y la división del trabajo. Ahora, por primera vez, nos encontramos en un mundo en el que el comercio, el capital y las inversiones se alejan de las reglas del juego establecidas y de los acuerdos internacionales  que lo facilitaban.

Las políticas de liberalización lograron enormes beneficios, aumento de las tasas de crecimiento económico, aumento espectacular del volumen del comercio internacional desde los años sesenta y una disminución del número de personas que sufren pobreza extrema en el mundo.

Por el contrario, las medidas proteccionistas, algunas improvisadas y experimentales, pretenden proteger los intereses económicos nacionales y apoyar a las clases más desfavorecidas. Pero están teniendo un alto coste en subsidios, deuda, impuestos, aranceles e inflación, e impactan en la estrategia de abordar el cambio climático o la transición verde.

Además, amenazan con mayores tensiones con China, la interrupción de cadenas de suministro, y, especialmente grave, tienen un gran impacto en las economías del sur global, y en cómo estos países pueden configurar sus prioridades, políticas, la financiación y el futuro. El proteccionismo no proporcionará una póliza de seguro para la supervivencia.

Para hacer frente a las crisis económicas, es indispensable una respuesta global, y encontrar el equilibrio entre los que producen, pero no consumen y los que consumen pero no producen. Y si bien, cada país puede determinar cómo hacer las cosas en su casa, este reto requiere visión a largo plazo, hay que pensar en las próximas generaciones.

Durante mucho tiempo los vencedores no solo escribían la historia, sino que también buscaban establecer reglas que aseguren que su victoria continúe en formas distintas a la guerra. Hoy los tiempos han cambiado y también las potencias y los actores globales.  

En definitiva, la comunidad internacional debe negociar un pacto de crecimiento global y evitar el aumento del proteccionismo para guiar la toma de decisiones empresariales. La responsabilidad es construir un futuro en común 

Anwar Zibaoui, EXPANSIÓN, Opinión, 15 febrero 2024

https://www.expansion.com/catalunya/2024/02/15/65ce5c1de5fdea64678b4599.html 

lunes, 29 de enero de 2024

Migración: entre el oportunismo y la oportunidad

No hay muchas razones para celebrar el 75 aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. En 1948, la humanidad comenzaba a despertar apostando por la universalidad de los derechos humanos, más allá de las naciones, las culturas y las civilizaciones. En 2024 la migración sigue siendo un problema de todos y la única solución es global.

La gente se ha desplazado de un lugar a otro desde los albores de la historia y antes del nacimiento de las fronteras. Los escritores clásicos reflexionaron mucho sobre el fenómeno y, de hecho, escribieron sobre él, enumerando sus causas y beneficios. Consideraban que era para la liberación de la angustia y la búsqueda de un mejor sustento.

Abordar la migración requiere un enfoque flexible basado en hechos y huir de la demagogia y el oportunismo politizado que capitaliza las corrientes xenófobas de la sociedad.

La migración presenta tanto oportunidades como desafíos. Los responsables de las políticas migratorias deben decidir si la convierten en una herramienta para el desarrollo económico, y la lucha contra la pobreza, o si dejan que siga siendo una fuente de tensión, fuga de cerebros y oportunidades desperdiciadas.

El principal motivo para migrar son las razones económicas, y la mayoría de migrantes se asientan en un país más rico que el suyo. Pero el fenómeno es complejo, muchos países, también los ricos, son emisores y receptores de migrantes al mismo tiempo. 

El impacto del cambio climático es el segundo motivo para migrar, con el 40% de la población mundial expuesta a escasez de agua, sequías, aumento del nivel del mar, inundaciones, ciclones tropicales…

El tercer motivo es la propagación de conflictos, persecución y violencia, con tensiones geopolíticas que han duplicado los desplazamientos forzados durante la última década. No se había visto nada parecido a las actuales oleadas de migración desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Estos refugiados representan el 20% del total de migrantes y el 41% son niños.

Hay alrededor de 184 millones de migrantes en el mundo, es decir el 2,3% de la población mundial, de los cuales 37 millones son refugiados. Alrededor del 43% de los migrantes viven en países de ingresos bajos y medianos.

Hace falta una nueva visión para anticipar el futuro. Construir una movilidad ordenada. Hay que esforzarse en lograr un equilibrio saludable entre realismo y voluntarismo, entre los intereses legítimos de los estados y el respeto de los derechos humanos de los migrantes.

No debemos dejar que la duda se asiente. El tema de la migración es un alimento para el populismo de muchos países cuyos mapas políticos se están configurando.

Las personas migrantes son fuente de prosperidad, motor económico y válvula demográfica. Especular con amenazas a la identidad y cargas a los presupuestos públicos es falsificar los movimientos humanos. La intolerancia ni siquiera es sensible a la desesperación de la gente obligada a huir de guerras y conflictos.

En un momento en que las voces de la globalización son cada vez más tenues, el multilateralismo es casi ingenuo y el orden internacional es un desorden. Se trata de eliminar esta imagen de un mundo cínico que ofrece regularmente facetas horribles. La cuestión de la seguridad debe ser sustituida por políticas de desarrollo socioeconómico encaminadas a reducir las causas fundamentales de la migración precaria.

El desafío está en mostrar que la comunidad internacional está eligiendo una solidaridad responsable y que debe unirse para ofrecer respuestas estructuradas ante hechos importantes de nuestro tiempo a través del diálogo y la cooperación. Ningún país puede enfrentar este desafío por sí solo. Y si no hay alternativa a la cooperación, tampoco hay a la acción.

Además, es probable que la migración aumente en todas sus formas debido a los factores económicos, demográficos, climáticos o los conflictos geopolíticos. Sería prudente que los países de origen, tránsito y destino comiencen a planificar y trabajar de manera integrada a fin de prepararse para lo inevitable. Es preciso un nuevo orden migratorio, más justo y humano y esconder la cabeza solo trae consecuencias nefastas.

Entre la laxitud inaceptable y la seguridad insoportable, hay un camino que opone la solidaridad soberana al nacionalismo excluyente, el multilateralismo al ostracismo y la responsabilidad compartida ante la indiferencia institucionalizada. Porque, al final, de eso se trata: poner fin al desorden, mientras se pone a la humanidad en orden.

Anwar Zibaoui, Opinión, Economía, ElNacional.cat, 22 enero 2024

https://www.elnacional.cat/oneconomia/es/opinion/migracion-entre-oportunismo-oportunidad-anwar-zibaoui_1148005_102.html


 

 

lunes, 18 de diciembre de 2023

El comercio y la acción climática

 Finaliza la Cumbre del Clima, celebrada en Emiratos Árabes Unidos y de nuevo envuelta en  polémicas, contradicciones y esperanzas. Limitar el calentamiento global requiere un esfuerzo colectivo y un proceso de negociación y deliberación que permita tomar decisiones consensuadas. Se espera que los acuerdos adoptados para una transición hacia el abandono de los combustibles fósiles permitan avanzar, aunque sea tan lentamente, en un tema fundamental para  nuestro futuro. 

No se debate la importancia del comercio como motor de desarrollo y progreso de una sociedad. El comercio implica la producción y distribución global de bienes y servicios, y representan una cuarta parte de las emisiones, pero también implican el bienestar y la supervivencia de la población. Por ello, el comercio debe participar de la transición hacia las energías limpias y la reducción de las emisiones globales.

Hay que unir al sector del comercio a nivel mundial en una hoja de ruta con cambios transformadores que repercutan directamente en el panorama económico. El desafío debe convertirse en una oportunidad para el comercio sostenible, especialmente en mercados como el africano o asiático que precisan fortalecer sus infraestructuras, crear capacidad y atraer inversiones esenciales. En este momento, los bienes procedentes de los mercados en vías de desarrollo son tres o cuatro veces más caros por el alto coste logístico.

Es imprescindible facilitar la transferencia de tecnología y conocimientos para ayudar a todos los países en sus esfuerzos de adaptación. Un ejemplo es el acceso a bienes y servicios ambientalmente preferentes. El comercio de productos respetuosos con el medio ambiente aumentó un 4% en 2022, con especial crecimiento de los vehículos eléctricos, los envases no plásticos y las turbinas eólicas, y alcanzando un máximo de 2.9 billones de dólares.

En logística, también deben identificarse las rutas comerciales marítimas en las que se pueden construir instalaciones de abastecimiento de combustibles alternativos, e impulsar barcos que funcionen con energías limpias. Y ya que las cadenas de suministro son interdependientes, es esencial la colaboración de las empresas del sector para un futuro sostenible y neutro en carbono. No hay que olvidar que el transporte marítimo representa un tercio del total de las emisiones mundiales.

Otro gran desafío es la producción de energías renovables y la electrificación masiva, que con un coste de 32 billones de dólares a nivel mundial requerirá grandes inversiones en los mercados emergentes. Los gobiernos y empresas deben colaborar e impulsar las tecnologías y las prácticas comerciales con los objetivos del Acuerdo de París. 

En definitiva, necesitamos colaboración, multilateralismo y alianzas para construir resiliencia en las cadenas de suministro, para invertir en nuevas infraestructuras, para crear sistemas inteligentes y para educar en tecnologías climáticas. Los gobiernos y las empresas deben aliarse para impulsar un crecimiento inclusivo y sostenible. No actuar tiene impactos políticos, económicos y climáticos negativos demostrados, especialmente, en los mercados emergentes y los países en desarrollo.

Transformar el comercio para la resiliencia climática es posible. La política comercial debe fomentar el cambio. Los subsidios, por ejemplo, pueden acelerar la transición energética y desarrollar mercados para productos eficientes en carbono y eliminar gradualmente la actividad económica insostenible. La transición climática es un viaje colectivo hacia un futuro sostenible. La colaboración es vital para el futuro de nuestro planeta y la humanidad.

Anwar Zibaoui, Opinión, EXPANSIÓN Catalunya, Tribuna, 18 diciembre 2023

https://www.expansion.com/catalunya/2023/12/18/658034bee5fdea33688b45af.html


martes, 5 de diciembre de 2023

El Mediterráneo necesita un plan para el cambio climático

La evidencia científica demuestra que se está produciendo un cambio climático provocado por el hombre. Las consecuencias son graves y globales, con continuos ejemplos de desastres naturales, como inundaciones o sequías, un aumento de la temperatura media y el conocimiento de que los recursos disponibles están limitados y se precisan soluciones.

La región Mediterránea sufre especialmente esta degradación y sus consecuencias. Aumento del nivel del mar, salinización de las zonas costeras, desertificación, la contaminación del aire y el agua o temperaturas récord amenazan a todos los países mediterráneos que, además, dependen de la agricultura y el turismo. La escasez de agua no entiende de fronteras, países o religiones, y la situación exige movilizarnos y construir juntos un futuro con un medio ambiente sostenible.

La única solución es colaborar para ser efectivos. Los países mediterráneos deben mejorar la cooperación científica y técnica, invertir en tecnologías propias, evitar derroches, adoptar mejores sistemas de gestión del agua y otros recursos, revisar la deforestación, parar la desertificación y compartir información. Sin planificación las condiciones empeorarán y obligarán a grandes movimientos de personas, como refugiados climáticos, y más caos y problemas con altos costes económicos y sociales.

Ante los grandes desafíos comunes. La región precisa una forma diferente de operar y vivir, con respuestas conjuntas, urgentes y efectivas, gestionar mejor los recursos, detener la amenaza al desarrollo, también gestionar el turismo y conservar el gran patrimonio histórico común.

El gran desafío mediterráneo es global, va más allá de los países y sus fronteras. Debemos crear un concepto de vida sostenible que aborde los problemas actuales con el objetivo de proporcionar un futuro mejor a las nuevas generaciones. Solamente coordinando los esfuerzos en una visión compartida integral de los actores públicos y privados de la región permitirá diseñar soluciones factibles y efectivas.

Las primeras acciones están previstas, acelerar la transición energética y reducir las emisiones de carbono, mientras se promueven prácticas sostenibles que impliquen a todos. 

La necesidad de un plan regional para impulsar las energías renovables de manera sostenible es primordial, ya que el aumento de la población y la diversificación económica han llevado a una mayor demanda energética. Las energías renovables, aunque son un participante relativamente reciente en el panorama energético regional, tienen un gran potencial para reducir los costos a largo plazo, reducir las emisiones de carbono, conservar la escasez de agua y crear empleos. 

En la región Mediterránea el enfoque para combatir el cambio climático y caminar hacia la sostenibilidad y la energía renovable debe ser  integral, impulsando los cambios necesarios no solo en la producción y el consumo, en las colaboraciones entre las múltiples partes interesadas, en asociaciones público-privadas, en el pensamiento económico ecológico y en las opciones de financiación verde. Todos deben participar de este movimiento para producir el impacto necesario para un cambio duradero.

Tomarse en serio el cambio climático representa una importante oportunidad para las economías de la región ,ya que su futuro depende de la diversificación, la eficiencia y la conectividad. El cambio climático está remodelando el discurso político en todo el mundo y cambiando las prioridades de los inversores . Esto, a su vez, está impulsando a las empresas a priorizar la agenda climática.

La región, en particular el sector privado, necesita acelerar la inversión en tecnología climática, invertir en infraestructuras de transporte más eficientes como ferrocarriles, refrigeración urbana, desalinización de agua y tecnología agrícola sostenible. 

Todas las empresas y organizaciones de la región tendrán que integrar la financiación climática en sus políticas fiscales. Se necesita crear espacio fiscal para aumentar el financiación para la adaptación climática. La necesidad de aumentar la financiación climática es de aproximadamente 7 billones de dólares a nivel mundial para finales de esta década, y se espera que el sector privado cubra el 80% del déficit de financiación.

A finales de noviembre, en Dubái, se celebra la 28ª Conferencia sobre el Cambio Climático o COP28. Cada vez hay más conciencia de lo que está en juego, y mejoran las expectativas de un espíritu de acción colectiva y respuesta verdaderamente global. Ante el grado de afectación y la repercusión directa en nuestra región, los países Mediterráneos no deberían quedarse atrás.
 
Será preciso un esfuerzo colectivo, una ayuda considerable de las potencias mundiales más ricas que han causado mayor daño al clima en los países más afectados.  Una recuperación verde colectiva debe ser el camino a seguir si queremos garantizar la sostenibilidad del planeta y un futuro más brillante para las generaciones Mediterráneas actuales y futuras.

Anwar Zibaoui, Opinión, ON Economía, 29 Noviembre 2023

lunes, 28 de noviembre de 2022

Egipto: Las oportunidades superan los riesgos

El Cairo, Egipto

 Las finanzas públicas saneadas, las obras públicas y la apuesta por las renovables ponen de manifiesto la modernización económica del país africano, sede de la Conferencia de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático. 

Tras dos años de pandemia que han impactado en sectores clave de la economía y a pesar de las secuelas de la guerra de Ucrania, la economía de Egipto siguió creciendo y cuenta con el favor inquebrantable del FMI, la UE y los países del Golfo.

El país de los faraones es demasiado grande para fallar y demasiado lleno de historia antigua para caer en la irrelevancia. Y situado en la encrucijada del Mediterráneo, África y Oriente Medio, es tan atractivo como populoso. Con el talento potencial de 100 millones de personas aferradas al rio Nilo, Egipto es una nación de peso con un lugar prominente en la mente cultural, política y religiosa en toda la región.

Además, se está posicionando activamente como parte de la Ruta de la Seda, con vínculos comerciales que abarcan siglos y un gran interés en las rutas comerciales que pasan por el Canal de Suez. Este canal ha servido al mundo durante más de 160 años y es una importante fuente de ingresos, unos 5.000 millones de dólares anuales.

La marea está cambiando, con más turistas regresando, empresas privadas trabajando sobre una base más segura y un programa de reforma estructural en curso.

Egipto necesita adoptar políticas que fortalezcan al sector privado, especialmente las pymes, y promover el crecimiento del empleo con el fin de consolidar el esfuerzo de reactivación económica para seguir creciendo. Las mejoras en los indicadores financieros al mantener la tendencia a la baja del déficit presupuestario y la deuda como porcentaje del PIB son claves para impulsar el entorno empresarial.

El sector privado es el principal motor del crecimiento y de creación de empleos debido a su dinamismo y agregó casi un millón de empleos. También es preciso atraer inversiones y tener mejoras de las exportaciones, Se están adjudicando contratos de proyectos en los sectores de la construcción y el transporte con valores que han aumentado durante los últimos años.

Este mes de noviembre, Egipto ha sido anfitrión de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, COP27, lo que le ofrece la oportunidad de desempeñar un papel destacado en las conversaciones en curso y mostrar los hitos y desafíos de la transición energética del propio país.

El gobierno de Egipto está trabajando en una estrategia de hidrógeno con una inversión de 40.000 millones de euros, un proyecto que incluye la entrega de 1,400 MW de capacidad para 2030, lo que lo convertirá en un jugador potencial clave en los combustibles bajos en carbono. La impresionante transición de Egipto de un déficit de energía crónico a un superávit sustancial es un camino que pueden seguir otros países de la región.

Además de ser una de las economías más grandes de África, puede convertirse en la puerta de entrada al continente. En Egipto las oportunidades económicas disponibles superan los riesgos.

Expansión, Edición Catalunya, Opinión,  23 Noviembre 2022

https://www.expansion.com/catalunya/2022/11/23/637e53d0e5fdea1b0b8b4688.html

domingo, 31 de julio de 2022

La nueva normalidad del turismo Mediterráneo


 RESUMEN:

El sector turístico se ha visto muy afectado en los dos últimos años por la lucha contra la pandemia del COVID-19. La vuelta a la normalidad no está a la vista, ya que el coronavirus aún no está totalmente controlado. Sea cual sea la nueva normalidad, con la progresiva relajación de las normas sanitarias y la reapertura de las fronteras, los turistas están volviendo, sobre todo a los destinos vacacionales del sur de Europa: en el primer semestre de 2022, hubo un crecimiento del 11,7% en los destinos europeos del Mediterráneo, mientras que Oriente Medio y África experimentaron un descenso del 20,8%.

Cuatro países mediterráneos se encuentran entre los destinos más populares del mundo: Francia, España, Italia y Turquía. El Mediterráneo es el primer destino turístico del mundo, ya que representa el 35% de todas las llegadas de turistas internacionales y el 30% de los ingresos del turismo mundial. Alberga el 20% de la capacidad hotelera mundial. En los 24 países mediterráneos hay 10.000 destinos, unos 100.000 hoteles y cerca de un millón de restaurantes. El turismo mediterráneo también representa el 13% de las exportaciones de los países mediterráneos y el 23% del sector de los servicios, dando empleo a millones de personas.

Pero la pandemia ha dejado al descubierto numerosas debilidades del sector turístico mediterráneo, que se enfrenta a un exceso de capacidad hotelera, a la burocracia, a la falta de flexibilidad e innovación; a las crisis económicas recurrentes y a la escasa cooperación entre todos los agentes del sector. Muchos países del sur de la región sufren de incertidumbre e inestabilidad política. Y como su principal fuente de divisas se ve afectada, las consecuencias económicas pesan especialmente en estos países, desanimando a los inversores, exacerbando el desempleo y empujando a las poblaciones jóvenes a emigrar. El cambio climático, las catástrofes naturales, los incendios, los huracanes, las sequías y la escasez de recursos, así como los terribles atentados terroristas, plantean grandes problemas al turismo. Lo que ocurre en cualquier parte del mundo afecta dramáticamente a todo el sector turístico.

En la actualidad, todos los países vacacionales más populares del sur de Europa están afectados por una ola de calor extrema, con temperaturas muy por encima de los 40 grados y sin lluvias durante meses. Italia está luchando no sólo con una crisis de gobierno, sino también con una sequía e innumerables incendios forestales. La situación en España es similar, con incendios especialmente graves en el noroeste, en la frontera con Portugal y en Cataluña, pero las llamas también arden en el centro de España y en Andalucía. Ante la tensa situación, el vecino Portugal ha declarado el tercer estado de emergencia más alto. Se han quemado decenas de miles de hectáreas de bosque y se han destruido casas; los incendios también se han cobrado vidas humanas.

 La pandemia ofrece la oportunidad de convertirse en un punto de inflexión para el sector hacia un turismo basado en la sostenibilidad. Para ello, todo el sector turístico mediterráneo necesita urgentemente apoyo para permitir su transformación basada en los tres pilares de la sostenibilidad -económica, medioambiental y social- con la ayuda de las empresas locales y la innovación digital. El turismo del futuro requiere un replanteamiento de toda la cadena de valor, destinos, empresas y turistas. El turismo orientado a la comunidad promueve un comportamiento responsable del consumidor al fomentar un intercambio cultural y un entendimiento más profundos que el tradicional turismo de sol y playa. La concienciación de los veraneantes es especialmente importante en este sentido, ya que los consumidores determinan la demanda y son un poderoso motor de cambio. El turista medio ha cambiado después de la pandemia y, en general, busca experiencias personales en lugar de un turismo de masas. Esta tendencia a la individualización va acompañada de mayores expectativas en términos de calidad, higiene y precauciones de seguridad.

Para seguir atrayendo a los turistas en el futuro y asegurar la posición de liderazgo de la región mediterránea en el mundo, es necesaria la creación de un organismo formal de la industria turística mediterránea. El turismo mediterráneo sigue siendo un sector irregular, heterogéneo y fragmentado. Un foro común para el sector turístico mediterráneo podría aunar voces y representar intereses comunes, compartir recursos, asegurar precios, negociar contratos, proporcionar apoyo legal en disputas y comunicarse con los gobiernos. El objetivo debe ser un plan para consolidar el sector para una cooperación más profunda en la región y coordinar un mercado turístico mediterráneo coherente, moderno y eficiente. Sólo juntos podrán los países mediterráneos hacer realidad este objetivo en la nueva normalidad.

Anwar Zibaoui, Opinión, Economía,  Turismo Mediterráneo, 29 julio 2022

https://www.freiheit.org/es/espana-italia-portugal-y-dialogo-mediterraneo/turismo-en-el-mediterraneo-la-nueva-normalidad

 https://www.freiheit.org/

 ARTICULO EXTENDIDO: 

"""La batalla contra el covid-19 continúa mientras se convierte en una enfermedad crónica que todavía no está bajo control. La pandemia ha expuesto numerosas vulnerabilidades y problemas, sin embargo, nos encontramos ante una oportunidad única de reiniciar sectores como el turismo y ofrecer un nuevo modelo más sostenible.

El sector turístico mediterráneo ya enfrentaba la sobreoferta de capacidad hotelera, la burocracia, la falta de flexibilidad e innovación, crisis económicas o la poca colaboración entre todos los actores del sector. Problemas como el cambio climático, los desastres naturales y la limitación de recursos disponibles o desafíos como actos de terrorismo sin sentido, incendios, huracanes o sequias. Lo que ocurre en cualquier lugar del mundo afecta a todo el sector turístico de forma drástica.

Sea cual sea la nueva normalidad, con la reapertura gradual de fronteras, los viajeros empiezan a llegar a sus destinos y es el momento de responder debidamente con soluciones duraderas y definir el futuro.
Porque a pesar de la pandemia y la guerra en Ucrania los indicadores son buenos. En el primer semestre de 2022, se ha producido un crecimiento del 11,7% en los destinos mediterráneos europeos. Aunque, Oriente Medio y África registraron una disminución del 20,8%.  La  región mediterránea tiene el 20% de la capacidad de alojamiento hotelero a nivel mundial. Los 24 países mediterráneos cuentan con 10.000 destinos, unos 100.000 hoteles y un millón de restaurantes.

Cuatro países mediterráneos están entre los principales destinos mundiales Francia, España, Italia, Turquía. El Mediterráneo es la zona principal de turismo del mundo, acoge el 35% de todas las llegadas de turistas internacionales y el 30% de los ingresos por turismo a nivel mundial. El turismo mediterráneo también representa el 13% de las exportaciones de los países mediterráneos, el 23% del sector de servicios y emplea a millones de personas. Sin embargo, el turismo mediterráneo sigue siendo un sector irregular,  heterogéneo y fragmentado.

Muchos países del sur de la región pagan cara la factura de la pandemia, de la inseguridad y de la inestabilidad política. Y con su principal fuente de divisas impactada, las consecuencias lastran unas economías con problemas profundos, ahuyentan a los inversores, incrementan la inestabilidad, agravan el desempleo, empujando a sus jóvenes a emigrar.

Ahora el sector turístico mediterráneo  requiere un apoyo vital que facilite su transformación hacia un nuevo modelo más resiliente, verde y azul, que fortalezca las economías locales de forma equilibrada y sostenible.

La pandemia puede ser el punto transformador de las economías mediterráneas. Sabemos que debemos reducir a la mitad las emisiones de gases de efecto invernadero para 2030. Ha comenzado una Cuarta Revolución Industrial, con nuevas herramientas digitales, que son un poderoso acelerador de la inclusión, la competitividad y la cooperación y que mejora la sostenibilidad. Desde la crisis financiera mundial de 2008, sabemos que hay que evolucionar. Si bien históricamente, el turismo ha demostrado una gran capacidad para adaptarse, innovar y recuperarse de la adversidad, esta situación sin precedentes requiere nuevos enfoques, una respuesta solida y asociación a varios niveles
Los retos presentes y futuros para el Mediterráneo pasan por convertirse en un destino turístico sostenible e imponen una responsabilidad compartida basada en los tres pilares de la sostenibilidad: económico, ambiental y social. El turismo del futuro incorpora objetivos de desarrollo equilibrado y focalizado, y precisa un cambio de actitud de toda la cadena de valor: destinos, empresas y turistas deben enfrentarse a los desafíos y involucrarse en las nuevas medidas y acciones que garanticen su sostenibilidad, eficiencia y rentabilidad.

Un turismo impulsado por la comunidad también promueve el comportamiento responsable del consumidor al fomentar un intercambio cultural y una comprensión más profundos que el turismo tradicional de sol y playa. No hay que olvidar la importancia de la concienciación del visitante. Los consumidores son un poderoso motor de cambio. Sus voces y demandas tienen el poder de mejorar la economía y el bienestar

El nuevo viajero post-pandemia ha cambiado y buscará experiencias más personales, alejándose de los destinos masivos. Este viajero ha desarrollado mayores expectativas de higiene y seguridad , y es probable que cambie a experiencias de vacaciones que se centren en la calidad en lugar. Es un cambio de enfoque importante.

La industria turística mediterránea carece de un organismo formal que pueda reunir a todas sus voces, y represente y coordine sus intereses compartidos. Hace falta establecer un organismo  único que actúe como foro del sector para fomentar una mayor colaboración y unidad, compartir recursos, asegurar precios, renegociar contratos, brindar soporte legal para disputas y comunicarse con los gobiernos. Es preciso mejorar la capacidad de continuar atrayendo turistas, con el fin de afianzar la posición  de liderazgo  a nivel mundial

El camino está claro: impulsar la cooperación y coordinación de un mercado turístico mediterráneo coherente, moderno y eficiente. Un sector rentable, que genere no solo ingresos sino también puestos de trabajo y beneficie a toda la población. Un sector preparado ante el cambio climático y alineado con los Objetivos de Desarrollo. Sin un plan global que consolide su liderazgo, la recuperación y perdurabilidad  está en peligro.

El impacto del turismo no solo es importante en la economía. También es una experiencia de aprendizaje que abre nuevas perspectivas a otras culturas, facilita la comprensión de la historia, y el modo de vida de otros pueblos. No es de extrañar que algunos de los mejores escritos de la literatura han sido producidos por escritores viajeros como Marco Polo e Ibn-Battuta."""

Anwar Zibaoui JULIO 2022


lunes, 7 de septiembre de 2020

Seguridad Alimentaria y Sostenibilidad en el Mediterráneo

El COVID-19 ha creado una mayor conciencia de la importancia de la seguridad alimentaria entre productores, empresas, gobiernos y consumidores.

La producción agrícola es uno de los pilares de la economía, ya que representa el 3% del PIB mundial y casi el 30% del empleo global. Sin embargo, los mercados agrícolas son inestables, y reaccionan a pronósticos especulativos de los operadores, con variaciones en los precios, como ya ocurrió en 1986, 1996 o 2008. Los fuertes aumentos de precios desencadenan disturbios y revueltas entre los consumidores, además de una elevada inestabilidad en ingresos para los productores: las pymes agroalimentarias y granjas.

En 2020, esta situación se ha complicado por el cierre de fronteras para contener la pandemia. La inseguridad alimentaria, que afecta ya casi al 40% de la población mundial por la falta de alimentos o su mala calidad, se ve mucho más comprometida por el incorrecto funcionamiento de las cadenas de suministro y la salud pública.

Además, debido a la globalización de los mercados, las cadenas agroalimentarias se han fragmentado, lo que las hace más vulnerables a las crisis económicas y de salud. Estas crisis, que se suman a la degradación de los recursos naturales (tierra, agua, biodiversidad) y al cambio climático, cuestionan directamente el sistema alimentario agroindustrial.

Es el momento de planteamientos eficientes. Las dietas alimentarias patrimoniales, como la Dieta Mediterránea, deben constituir la base de la construcción de sistemas alimentarios regionales, basados en aspectos como la proximidad, solidaridad y autonomía, y por lo tanto, ser así más resistentes a las crisis económicas y sociales, de salud o del clima.

Al movilizar la agroecología, la bioeconomía circular y la gobernanza participativa, estos sistemas tienen la capacidad de garantizar un desarrollo local sostenible recuperando el mercado interno de los productos locales. Todo ello permite contribuir a reducir las fracturas territoriales revitalizando las zonas rurales, y también exportar a un mercado internacional más concienciado.

Es urgente una nueva visión y asociación del sector agrícola y alimentario en el Mediterráneo, basado en redes de desarrollo conjunto, que ayuden a superar las crisis, actuales y futuras.

Una visibilidad a largo plazo compartida es esenial para movilizar los recursos necesarios que desarrollen la cooperación agrícola entre las dos orillas del Mediterráneo e impulsen la construcción de un mercado integrado regional.

La industria agrícola ha pasado en las últimas décadas por una fase de innovación. Ahora, la seguridad alimentaria, las nuevas tendencias y la sostenibilidad significan más oportunidades para las PYMEs agroalimentarias, tan necesarias para apoyar la seguridad alimentaria mundial.

Digitalizar el sector con el fin de aumentar la producción agrícola y hacer frente a los riesgos climáticos ha demostrado su relevancia y promueve la cadena de valor en términos de productividad, trazabilidad, calidad, acceso al mercado o control de la salud.

Las granjas modernas usan soluciones y software para intervenir en parcelas, cumplir con regulaciones, monitorear la certificación de exportación o administrar la fuerza laboral.

En 2019, nuevas empresas agrícolas mundiales invirtieron casi 20.000 millones de dólares en tecnologías digitales. En el Mediterráneo el desafio se encuentra en promover una agricultura moderna, competitiva, global y sostenible en recursos para aumentar el atractivo del sector y ofrecer oportunidades de empleo a jóvenes en un mercado laboral dependiente de la tecnología.

La disponibilidad, el acceso y el consumo de alimentos de calidad son necesarios para el bienestar. En zonas como el África Subsahariana, 4 de cada 10 personas viven en extrema pobreza con menos de 1.90 $ por día. Y, lamentablemente, el número de personas desnutridas está en aumento en todo el mundo, debido a efectos combinados de sequias, inundaciones, plagas, conflictos internacionales, o variaciones en los precios de las materias primas. El Objetivo de Desarrollo Sostenible de cero hambre para 2030 ya casi es inasumible.

Sin embargo, hay opciones. Es posible implementar estrategias para lograr la seguridad alimentaria ayudando a los agricultores y pequeños productores. Es preciso eliminar las barreras. Invertir en energías renovables como la eólica, solar e hidroeléctrica a través de asociaciones público-privadas para aumentar el suministro de electricidad y facilitar la producción y el procesamiento local de alimentos. Es posible mejorar las infraestructuras, carreteras, y caminos para conectar las zonas productoras rurales y agrícolas con los mercados, así como facilitar subsidios directos a los productores rurales que son los que pueden evitar el hambre y la pobreza extrema.

La pandemia de Covid-19 está agravando los problemas ya existentes. Por este motivo, urge impulsar medidas para reactivar el sector agroalimentario y evita su asfixia. Pero también es imperativo sentar las bases para un nuevo modelo de desarrollo sostenible. Es el momento de tomar decisiones valientes

https://atalayar.com/blog/seguridad-alimentaria-y-sostenibilidad-en-el-mediterr%C3%A1neo

 http://www.ascame.org/en/food-security-and-sustainability-mediterranean 

 https://haycanal.com/noticias/14820/seguridad-alimentaria-y-sostenibilidad

 https://elcandelerotecnologico.com/2020/07/16/seguridad-alimentaria-y-sostenibilidad-en-el-mediterraneo/ 

https://www.territoriobitcoin.com/seguridad-alimentaria-y-sostenibilidad-en-el-mediterraneo/ 

 

viernes, 24 de abril de 2020

El turismo también saldrá de esta crisis

Beirut,2012
El turismo será uno de los sectores más afectados por la pandemia del Covid-19, ya que este sector no puede aislarse del contexto local, nacional o mundial en el que opera. Muchos empleos se están viendo amenazados en todo el mundo y en especial en la región mediterránea, porque ya se trate de epidemias, pandemias, guerras, crisis económicas o desastres naturales, lo que ocurre en el entorno afecta también al turismo.

Por su carácter transversal, el sector del turismo impacta en otras 70 actividades económicas y representa el 10% del PIB y el 10% del empleo en el mundo. De los 7.200 millones de habitantes del planeta, 1.500 millones cruzaron en 2019 alguna frontera por viajes de placer. Los ingresos generados por el turismo aumentaron hasta los 1,7 billones de dólares, alcanzando casi los 5.000 millones de dólares diarios. Una cifra récord. En la última década, el crecimiento del turismo ha sido vertiginoso con un 69% más de turistas internacionales y las consecuencias de todo ello dependerán de cuál sea el tipo de gestión. Si ésta es responsable, el turismo estimulará el crecimiento inclusivo, creará empleos y pymes, atraerá inversiones e impulsará la economía.

El Mediterráneo es la zona principal de turismo del mundo con cerca de 400 millones de turistas: el 32 % de todas las llegadas de turistas internacionales y el 30% de los ingresos por turismo a nivel mundial. Representa el 13% de las exportaciones, el 23% del sector servicios y emplea a más de 20 millones de personas. En el Mediterráneo, el turismo es una locomotora para el crecimiento y puede serlo además para la recuperación económica ya que puede liderar la creación de empleo y cubrir la necesidad de financiación externa por una mayor afluencia exterior. Esta capacidad de arrastre de otros sectores y sus beneficios colaterales resultan multiplicadores.

En momentos pasados, el sector turístico demostró su capacidad para superar crisis y adaptarse a los cambios, impulsar el crecimiento y crear puestos de trabajo, a pesar de los desafíos económicos, geopolíticos, del terrorismo o de los desastres naturales. El optimismo es clave, pero es necesario un cambio. La crisis obliga a repensar el modelo económico. Es preciso examinar las formas de hacer y encontrar nuevos caminos para la comercialización, reinventarse y crecer. Hay que trabajar con los territorios, revisar el turismo social y cuidar el patrimonio; en definitiva, apostar por un turismo sostenible. La misma perspectiva de cambio climático supone una seria amenaza para el desarrollo y la sostenibilidad. Existen muchos desafíos determinantes para el futuro, particularmente en términos de gestión del turismo, el clima y el medio ambiente, la estrategia y la sostenibilidad. Es urgente potenciar la oferta presente en todos los países del Mediterráneo, tanto por su diversidad cultural como por su importancia histórica, haciendo especial énfasis en la gran biodiversidad existente.

Salir de esta gran crisis y poner en valor el turismo en el Mediterráneo es la respuesta más obvia. Pero, ¿cuál es la estrategia? ¿Qué herramientas pondrán en marcha los actores económicos y las comunidades? El intercambio de prácticas y la coordinación entre los países de las dos orillas debería ser la prioridad.
Los gobiernos, el sector privado y la comunidad internacional deben trabajar juntos para superar el COVID-19 y esta crisis social y económica sin precedentes. Sin embargo, la capacidad de estímulo variará considerablemente de un país a otro. Varios factores entrarán en juego, tales como infraestructuras, recursos humanos, capacidad económica e incluso factores políticos. Es urgente mitigar el impacto de la crisis, garantizar la recuperación del turismo y permitir que el sector desempeñe un papel de liderazgo en la recuperación general.

Para acelerar la recuperación, es necesario impulsar medidas de estímulo y proporcionar incentivos financieros para la inversión y explotación turística y preparación para el futuro. Proporcionar incentivos para la retención laboral, apoyar las pymes y las stratups del sector y proteger a los grupos más vulnerables. Revisar impuestos, y cargos y regulaciones que afectan el transporte y el turismo. Garantizar la protección del consumidor y la confianza. Impulsar los eventos y congresos. Promover nuevos trabajos y la adquisición de habilidades, especialmente digitales. Incluir el turismo en los mecanismos de emergencia económica a nivel nacional, regional y mundial para restablecer la confianza y estimular la demanda. Crear mecanismos y estrategias de gestión de crisis. En conclusión, priorizar el turismo en los programas de recuperación nacionales, regionales o internacionales y en la ayuda al desarrollo.

A pesar de que la situación resulta alarmante, la imagen no es tan sombría. Hay una gran capacidad, un enorme potencial para recuperar el lugar esencial en las economías nacionales dentro del marco de prioridades de desarrollo sostenible. La pandemia es una oportunidad sin precedentes para reconfigurar el sector y garantizar, no solamente su crecimiento, sino su sostenibilidad, con la inclusión y la responsabilidad como prioridades. Es el momento de diversificar mercados, productos y servicios. Invertir en sistemas de análisis de mercado, inteligencia económica y transformación digital, y en capital humano y talentos.

Hasta ahora, los intereses turísticos nacionales y la competitividad entre los países mediterráneos han primado. Ha llegado el momento de apostar por la cooperación regional y la voluntad de aunar esfuerzos para salir reforzados de esta pandemia.

Hay que seguir. Es posible enfrentarse a retos, incertidumbres, pandemias y el desafío del cambio climático mejor organizados y con mejores perspectivas para la perdurabilidad a largo plazo. Una vez más, el turismo también saldrá de esta crisis.

Opinión, Barcelona, Miércoles, 15 Abril 2020





















jueves, 19 de diciembre de 2019

Mediterráneo sostenible

Encajado entre África, Asia y Europa, con una gran biodiversidad y características históricas que lo hacen único, el mar Mediterráneo se enfrenta hoy a numerosos desafíos.  Su futuro y el de toda la región pasa por resolver múltiples amenazas: el desarrollo económico, el cambio climático, la demografía, la desigualdad entre el norte y el sur, la población joven, la inclusión de la mujer, el paro, el exceso de urbanización, la democracia, la gestión del turismo, la contaminación, el tráfico marino...

Es imprescindible mejorar la gestión de este mar común y de sus recursos, como por ejemplo la política energética, especialmente en el campo del gas y la energía solar, y conservar su inmenso patrimonio. La historia del Mediterráneo siempre ha estado dependiente  del clima  y la dieta: no hay que olvidar que los productos del suelo dependen del cielo.

En los próximos años, las consecuencias del calentamiento global se volverán más graves. Si no se toman medidas urgentes, el cambio climático y la escasez de agua en el Mediterráneo acrecentarán el impacto de los diferentes conflictos y añadirán nuevos retos. Es preciso ordenar los usos, gestionar los recursos y conseguir la sostenibilidad.

Hoy la mayoría de países están comenzando  a sufrir los efectos de la contaminación y hay una creciente conciencia de que el cambio climático no tiene fronteras, nacionalidad o religión y no se puede detener construyendo muros. Afecta a todos. La situación exige movilizarse y construir juntos un futuro sostenible.
En el Mediterráneo es urgente impulsar la creación de economías eficientes en recursos y resistentes al clima. Es el primer paso hacia un futuro que debe incrementar la cooperación entre las riberas del Mediterráneo, proteger su ecosistema, impulsar los empleos verdes y fomentar el crecimiento sostenible en línea con la Agenda 2030.

Resulta necesario buscar un consenso global con la participación de todos los actores públicos y privados  en torno a los principios generales de afrontar el desafío climático con una combinación de solidaridad social e internacional, innovación tecnológica y oportunidades de negocios.

El potencial de la región es considerable. Cuenta con un sistema de energía hidroeléctrica, recursos eólicos y radiación solar de las más altas del mundo. Técnicamente, la región podría cubrir sus necesidades y la del resto del mundo a través de energía solar.

Todos los recursos deben estar al servicio del Mediterráneo y sus economías y sus pueblos. Ahora es el momento de estimular este crecimiento sostenible en el Mediterráneo .

EXPANSIÓN, Edición Catalunya, Pag.2. Miércoles, 18 Diciembre 2019

miércoles, 23 de octubre de 2019

Financiación sostenible

La sostenibilidad empieza a estar en la agenda de La banca y los entornos industriales y comerciales de la mayoría de economías. Además de los temas financieros, hay factores ambientales, sociales y de gobernanza que tener en cuenta. Se reforman las políticas públicas y hay una nueva conciencia comunitaria ante los negocios.

Porque crece el consenso: nuestro bienestar a medio y largo plazo depende de un entorno saludable respaldado por un desarrollo económico y social sostenible. El cambio climático ha sido descrito como el desafío clave de nuestro tiempo y debe estar a la vanguardia de toda toma de decisiones.

Se está creando conciencia a través de iniciativas de la ONU, como los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y el Acuerdo de París, que busca limitar el calentamiento a 1,5 grados centígrados. Hay economías avanzadas que están más cerca de cumplir estos requisitos, pero los países emergentes y en desarrollo enfrentan una brecha de financiación que requiere del apoyo de la banca y el sector privado.

A medida que inversores y empresas aceptan las implicaciones que supone el cambio climático y la cuestión ambiental, la inversión sostenible ganará y se tomarán las decisiones comerciales adecuadas. A nivel mundial, se han lanzado iniciativas como los Bonos Climáticos y los Principios de Finanzas de la Economía Azul Sostenible de la UE.

La sostenibilidad está impulsando la innovación en el sector financiero. Se empieza a incentivar al prestatario con descuentos o mejores condiciones financieras si es más sostenible. Otras acciones buscan financiar a las PYME en los países en desarrollo, apoyar las microfinanzas y proporcionar fondos para proyectos sostenibles. De hecho, la industria está viendo un fuerte aumento en el desarrollo de productos que impactan positivamente el medio ambiente, como las emisiones globales de bonos verdes.

Con la conciencia de los ODS en su punto más alto y la demanda de los inversores que buscan más opciones que ayuden a hacer de este mundo un lugar más sostenible, las instituciones financieras están en una posición única para crear un impacto positivo y contribuir a la creación de un mercado autosuficiente  que respalde una economía verde. Las finanzas tocan todos los aspectos del ciclo. Hay grandes oportunidades para que los bancos transfieran más de sus balances a proyectos sostenibles para apoyar el desarrollo social.

EXPANSIÓN, Edición Catalunya, Pag.2 Miércoles, 23 octubre 2019

martes, 5 de febrero de 2019

La migración tiene su pacto


El pasado mes de diciembre 164 países aprobaron en Marrakech el primer Pacto sobre Migración Segura, Ordenada y Regular. No tiene carácter vinculante, pero la comunidad internacional pudo llegar a un compromiso. Un acuerdo, a pesar de las voces en contra de los que intentan tapar con muros o fingen no ver las crisis humanitarias, y de quienes dudaron de que se alcanzaría un consenso.

La coincidencia del pacto de Marrakech sobre emigración con la conmemoración del 70 aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos no fue fortuita. En 1948, la humanidad comenzaba a despertar apostando por la universalidad de los derechos humanos, más allá de las naciones, las culturas y las civilizaciones. De manera similar, en 2018, la migración global es un problema de todos y la única solución es global, no levantando muros y fronteras entre países.

Hace falta una nueva visión para anticipar el futuro. Construir una movilidad ordenada. Hay que esforzarse en lograr un equilibrio saludable entre realismo y voluntarismo, entre los intereses legítimos de los Estados y el respeto de los derechos humanos de los migrantes.

El acuerdo es una pequeña victoria, pero no debe ocultar lo obvio. Este Pacto Mundial será criticado si se queda en papel mojado. Hablar de "dignidad del migrante" o de "mayor cooperación" sin medidas vinculantes no es suficiente.

Más allá de su victoria diplomática, el Pacto Mundial parecerá modesto si no está seguido de efectos. No debemos dejar que la duda se asiente. El tema de la migración es un alimento para la extrema derecha y el populismo de muchos países cuyos mapas políticos se están reconfigurando.

Existe una manera falsificada de analizar los movimientos humanos como amenaza a la identidad o una carga sobre los presupuestos públicos. No quiere ver que las personas son fuente de prosperidad, motor económico y válvula demográfica. La intolerancia ni siquiera es sensible a la desesperación de la gente obligada a huir de las guerras y los conflictos.

La migración no es un problema de seguridad. La cuestión de la seguridad no puede ignorar los derechos de los migrantes: son inalienables. Un migrante no es más o menos humano, a ambos lados de una frontera. La cuestión de la seguridad no puede negar ni detener la movilidad. Gestionarla, puede transformarla en una palanca de desarrollo sostenible, al igual que la comunidad internacional está trabajando para implementar la Agenda 2030, los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

El Pacto Mundial es una promesa que la historia juzgará. Todavía no es hora de celebrar su éxito. El desafío está en mostrar que la comunidad internacional está eligiendo una solidaridad responsable. El desafío es unirse ante el populismo y traer respuestas estructuradas ante hechos importantes de nuestro tiempo a través del diálogo y la cooperación internacional. Ningún país puede, por sí solo, enfrentar estos desafíos. Y si no hay alternativa a la cooperación, tampoco hay alternativa a la acción.

En un momento en que las voces de la globalización son cada vez más tenues, el multilateralismo es casi ingenuo y el orden internacional en torno a las Naciones Unidas es asimétrico y desigual. Se trata de eliminar esta imagen de un mundo cínico que ofrece regularmente facetas horribles. La cuestión de la seguridad debe ser sustituida por políticas de desarrollo socioeconómico encaminadas a reducir las causas fundamentales de la migración precaria.

Entre la laxitud inaceptable y la seguridad insoportable, hay un camino que opone la solidaridad soberana al nacionalismo excluyente, el multilateralismo al ostracismo y la responsabilidad compartida ante la indiferencia institucionalizada. Porque, al final, de eso se trata: poner fin al desorden, mientras se pone a la humanidad en orden.

El Pacto Mundial no es un fin en sí mismo. Sólo tiene sentido a través de su implementación efectiva. Por eso la Conferencia de Marrakech es, ante todo, una llamada a la acción. Abre la puerta hacia un nuevo orden migratorio, más justo y más humano.

Crónica Global, Pensamiento, Viernes, 1 febrero 2019