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lunes, 16 de julio de 2018

Las paradojas del fútbol


Ahora que el Mundial 2018 en la Rusia de Putin llega a su final, es un buen momento para valorar el impacto del fútbol en la economía, la sociedad y la política.

En lo económico, este deporte espectáculo se consolida como una actividad muy relevante porque tiene lo esencial para todo negocio exitoso, una elevada demanda, representada por millones de consumidores ávidos de buen fútbol​ cada semana.

Y el negocio crece, porque la fiebre del fútbol se expande por el mundo, nadie se escapa de su hechizo, es el deporte rey. Cuenta con más de 1.600 millones de aficionados. Una comunidad de 240 millones de personas, 1,5 millones de clubs, y genera un PIB de medio billón de dólares.

A nivel político, desde la aparición del arte deportivo para competir en las ciudades griegas, la competencia no siempre ha sido solo entre atletas, sino por otros objetivos a menudo ocultos. Es conocido el uso como poder blando de este deporte en el campo de la política bajo regímenes totalitarios y militares, o para aprovechar los contactos, establecer relaciones, aumentar la popularidad o mejorar la imagen de un país. Tampoco se han librado algunos países democráticos. En Italia, Silvio Berlusconi aprovechó el trampolín que le proporcionó el Milán para acceder luego a encabezar el Gobierno de su país.

A nivel social, la pelota ha logrado más que la política tanto en la integración como en destacar la riqueza y las posibilidades de la diversidad en las sociedades europeas.

El fútbol ha ayudado a la integración cultural y étnica y es una encarnación de la diversidad. Las selecciones de Alemania, Francia y Bélgica, entre otras, incluyen jugadores nacidos en África, Sudamérica y el Caribe, o nacidos de padres que emigraron de Argelia, Marruecos, Camerún, Malí, Togo, Mozambique... Es el caso de la selección francesa o la belga que han disputado el liderazgo del Mundial de Rusia o de la selección alemana, que ganó el Mundial de Brasil de 2014 con jugadores de ascendencia turca, africana y magrebí.

La magia del fútbol reúne a equipos nacionales compuestos por jugadores de diferentes orígenes étnicos, todos defendiendo la misma camiseta y colores con pasión. Son la mejor respuesta a las estrechas tendencias ultranacionalistas que los partidos europeos de extrema derecha pretenden explotar. Una paradoja ante las olas racistas de los conservadores europeos defensores de las banderas e identidades únicas.

Lamentablemente, estos avances en la integración en el fútbol no reflejan la difícil realidad experimentada por muchas comunidades, y la de los inmigrantes y refugiados en Europa.

Entre los valores positivos, tenemos el ejemplo de entrenadores de fútbol como Pep Guardiola, Jürgen Klopp o Robert Martínez, que para obtener lo mejor de sus equipos diversos, han desarrollado maneras de motivar al personal con una acción firme y coherente y construyendo y fortaleciendo la cultura de equipo. Algunos directivos de empresa y algunos políticos podrían tomar nota para mejorar su manera de gestionar y conciliar realidades diversas.

También es cierto que hay quien ve el fútbol como un modelo basado en el culto a sus figuras y la glorificación del esfuerzo físico en lugar del esfuerzo intelectual. Hay una ausencia de una conciencia crítica entre el público, ya que cada partido proporciona una felicidad ilusoria e instantánea, y, en muchas ocasiones, se retratan como ideales, sentimientos machistas o racistas.

No tenemos que olvidar importancia de la participación femenina en este deporte, como signo de igualdad y diversidad, y hay que apoyar que, a pesar del enorme esfuerzo, el fútbol femenino sigue sin disponer de suficiente repercusión mediática ni la adecuada inversión económica.

Pero, con el enfoque adecuado, el fútbol en particular puede contribuir al desarrollo atrayendo un cambio social, facilitando el respeto mutuo y un mejor entendimiento. La competición deportiva puede unificar, puesto que todos podemos ser parte de él, sin tener en cuenta ideologías políticas, sexo, raza o religión. El deporte puede ser uno de los instrumentos para abordar la violencia e inseguridad en las regiones en conflicto y para ofrecer mejores oportunidades a los jóvenes. Más allá de choques de civilizaciones o de la confusión provocada por el fanatismo o la ignorancia.

El deporte puede impulsar la capacidad para adquirir y producir conocimiento, que es un factor fundamental de competitividad. El carácter polivalente del fútbol le permite abarcar funciones educativas, sociales, de salud, además de económicas. Valores positivos como los que transmite, y la pasión con la que lo viven los jóvenes y que fastidia mucho a los grupos que expanden el terror, a los extremistas políticos y a los que aprovechan la división para crecer.

El fútbol, a pesar de muchas contradicciones, tiene una vertiente positiva: puede ayudar a la integración, promocionar la diversidad, crear marcos de encuentros en un momento en que se multiplican los desencuentros y los muros. Millones de fans y seguidores quieren vibrar de emoción con sus futbolistas y sus equipos preferidos más allá de colores, naciones, religiones... Es seguramente el mensaje que se podría lanzar en estos momentos de creciente tensión entre los extremistas de todos los ámbitos y lados.

Crónica Global, Opinión-Pensamiento, Viernes,13 julio 2018

lunes, 3 de abril de 2017

África puede, nada es inevitable

Economía Digital, Jueves, 30/03/2017
Análisis económico y empresarial

http://ideas.economiadigital.es/analisis-economico-y-empresarial/que-pasa-en-africa-conflictos-en-africa_402519_102.html#

Durante la última década, África reunió a seis de las diez economías con mayor crecimiento favorecidas por la exportación de materias primas que representa el 32% del PIB. El impulso del petróleo, y otros recursos, los préstamos baratos de China y Japón y las remesas de la diáspora, el comercio, la construcción o el flujo de capital han permitido que la mitad de los países africanos mejoren su calidad de gobierno, el clima de negocios, y los servicios básicos y esto se ha traducido en un aumento de los niveles de ingresos y la caída de la pobreza del 51% en 2005, al 40% en 2015.

Unos 350 millones de africanos ahora ganan entre 2 y 20 dólares al día. Pero la venta de los productos básicos es intensiva en capital, con poco impacto en el empleo local.

Unos 400 millones de personas aún viven por debajo del umbral de pobreza y 200 millones habitan en Estados frágiles o fallidos. El ingreso medio anual per cápita es de sólo 1.000 dólares, pero los patrones de crecimiento varían mucho entre diferentes Estados.

Cerca de 12 millones de jóvenes ingresan en el mundo laboral cada año, pero sólo una quinta parte consigue un empleo. Hoy, 8 de cada 10 africanos son trabajadores autónomos y pobres atrapados en el sector informal.

Entre 1980 y 2015, África perdió casi 1,5 billones de dólares por la fuga ilícita de capital o la corrupción. Esta cifra representa tres veces la ayuda internacional recibida en el mismo período y es mayor que la inversión extranjera.

La demografía, con 1.200 millones de habitantes, la mitad menores de 18 años, puede ser un dividendo o un desafío, dependiendo del acierto, En 2050, serán 2.000 millones, una persona de cada cinco en el mundo será africano, también uno de cada cuatro trabajadores.

La región es vulnerable. Tiene graves problemas, como la pobreza, la enfermedad, la mortalidad infantil, el cambio climático, la corrupción, los conflictos étnicos, algunas dictaduras corruptas. Y sin embargo, el desastre ya no es homogéneo y está siendo desafiado.

Con este panorama , Todos los días miles de jóvenes desesperados emigran y muchos de ellos se ahogan en el Mediterráneo o intentando saltar vallas como en Melilla, tratando de llegar a Europa, Entonces, ¿por qué el crecimiento del empleo es tan bajo si las perspectivas económicas son buenos?

Al continente, en lugar de centrarse en las cuestiones de la identidad, tras la etapa colonialista y la era de los libertadores, ahora le toca impulsar el crecimiento, concentrarse en el desarrollo y asumir su responsabilidad por el destino económico. Proporcionar las condiciones para crear empleo es urgente.

África necesita integración, sigue sufriendo discriminación en su propio continente. También inversión en Agricultura, Industria, infraestructuras, tecnología y educación para impulsar la creación de los puestos de trabajo necesarios.

África es rica, con el 30% de los recursos naturales y 60% de la tierra cultivable del mundo. Sin embargo, la mayoría de los agricultores son pobres. Pero el continente importa anualmente por valor 35 mil millones de dólares productos alimentarios.

África podría ser el granero del mundo y satisfacer las necesidades alimentarias de 9 mil millones de personas en 2050, pero debe liberar todo su potencial y hacer una transformación radical de su agricultura. Los agricultores y el sector agroalimentario podrían generar un mercado de un billón de dólares en 2030, y millones de puestos de trabajo si pudieran tener acceso a fondos, electricidad, regadío y mejor tecnología .

El continente tiene que apostar por la industrialización que es un requisito previo para la transformación económica. La industria representa el 10% del PIB , mientras la agricultura el 12%, pero emplea el 60%. Esto demuestra que la riqueza de África no es está donde está la gente. Esta es la paradoja del crecimiento con un mercado laboral débil.

No hay industrialización, ni siquiera en la producción agrícola. Como en Asia empieza a ser más caro fabricar productos. debido al aumento de costos de mano de obra, se genera oportunidades sin precedentes para África. Puede ofrecer su mano de obra intensiva y así ayudar a resolver el problema persistente de desempleo. Abordar este tema complejo, es un imperativo puesto que las verdaderas causas son estructurales.

La región también tiene otra gran ventaja: puede dar un salto tecnológico evitando muchas etapas que los países desarrollados tuvieron que hacer. Casi 800 millones de teléfonos móviles circulan en el continente, e Internet puede originar menores costes. Si hay una cosa en la que los expertos están de acuerdo es que África presentará una de las mayores oportunidades de crecimiento en el mundo en los próximos años.

África puede, como lo hicieron otras regiones, En el desarrollo nada es inevitable, pero debe tener una visión clara de cómo crecer, y cómo se utiliza el crecimiento en beneficio de sus poblaciones. No se trata de crecer para el beneficio de una pequeña elite. La cuestion central es resolver las contradicciones, apostando por más justicia, y más dignidad y mejora de la calidad de vida para los pueblos africanos, principalmente para sus jóvenes, que son los pilares de su presente y futuro.

lunes, 20 de marzo de 2017

Las mujeres son la clave del desarrollo en el Mediterráneo


Economía Digital, Barcelona, 08/03/2017
http://www.economiadigital.es/ideas/mujeres-emprendedoras-mediterraneo_400416_102.html

"Las mujeres pueden aportar hasta 12 billones de euros al PIB mundial, pero su integración depende de un sistema educativo eficiente y de una apuesta clara por la igualdad"

La integración de las mujeres en la economía en la región mediterránea sigue siendo una asignatura pendiente, a pesar de los progresos en algunos países. Lamentablemente, la renta per cápita en varios de ellos sigue siendo de las bajas, la pobreza continúa afectando a amplias partes de esta región y la coyuntura internacional ya no es tan favorable como en el pasado.

El capital humano constituye un factor de competitividad que determina el crecimiento y una apuesta de los inversores. Por ello es necesario desarrollar todas las competencias a través de un sistema educativo eficiente y una política de empleo adecuada a las necesidades de una economía en desarrollo.

En este proceso de integración mediterránea, incorporar a las mujeres es una necesidad que condicionará el éxito o el fracaso del desarrollo económico y social de toda la región,

Las mujeres emprendedoras constituyen una realidad cada vez más consolidada y presente en el Mediterráneo, y su papel en la construcción de este gran edificio es clave para alcanzar los objetivos de integración regional. Ellas comparten una tradición de cooperación, y deben aprovechar su fuerza para crear escenarios, compartir experiencias y establecer relaciones empresariales.

El avance económico que pueden catapultar las mujeres podría añadir 12 billones de euros al PIB mundial en el 2025. Desde 2012, la tasa de actividad empresarial entre las mujeres ha aumentado en un 7% en 61 países del mundo, mientras que el déficit empresarial entre hombres y mujeres también se redujo en un 6%: el 11% de las mujeres participa actualmente en la actividad empresarial frente al 16% de los hombres.

Pero sólo el 49,2% de la población en la parte sur y oriental del Mediterráneo participa en el mercado laboral, en comparación con el 63,5% a nivel mundial. Entre los graduados, el desempleo ha alcanzado niveles insostenibles. Entre las mujeres, llega al 45%, y pese al logro educativo están excluidas, aumentar su participación añadiría un 47% al PIB la próxima década en lugar del 18% actual.

Es preciso disponer de una estrategia a largo plazo supeditada a programas específicos que hagan frente a la rapidez de los cambios del entorno y que garanticen el respeto de los derechos de los grupos e individuos. Es imposible avanzar en la región sin construir juntos una sociedad basada en la igualdad de oportunidades, o sin asegurar la participación de las mujeres en el desarrollo económico y empresarial.

Hay que apostar por programas que promuevan las mujeres emprendedoras y empresarias en la vida económica de los países mediterráneos, elaborando políticas específicas con su implicación y participación. Esto fomentará y estimulará su emergencia y consolidación.

Es preciso aprovechar la creatividad y potencial de las mujeres. Se les debe dar el apoyo, la oportunidad y la libertad para hacer su contribución. Aferrarse a las tradiciones obsoletas es cómodo, pero puede matar el genio de la innovación. El cambio es inevitable y hay que aceptarlo porque sin duda puede ser enriquecedor si todos participan y abarcan las ideas y puntos de vista de todos los segmentos de la población.

Hay mucho en juego. Muchas dificultades se podrían evitar facilitando las condiciones para promover su papel en la economía, eliminando los obstáculos reales para que las mujeres asciendan en el escalafón corporativo. Teniendo igualdad de oportunidades en retribuciones y ascenso, y no encasillando a las mujeres en determinados cargos.

Las mujeres son actores importantes para la creación de empresas con una ventaja competitiva, son innovadoras que pueden crear nuevas soluciones para mejorar la vida de las personas. Su impacto en la sociedad puede ser determinante.

Promover una relación positiva entre el avance de las mujeres en la fuerza laboral y el crecimiento del PIB es una necesidad para hacer frente a los retos económicos de la región y aprovechar plenamente el talento de toda la población, no sólo la mitad de ella. Las mujeres emprendedoras son claves para el desarrollo económico, sin ellas es imposible avanzar, ya que son socias en estas evoluciones y revoluciones, como lo son en la sociedad.

jueves, 9 de marzo de 2017

La evolución del seguro en África

El sector del Seguro es un componente importante de la economía tanto por su papel social y económico, cubriendo los riesgos personales y de negocios, como por ser un actor de inversiones de gran magnitud. En este sector, África es la gran asignatura pendiente. Es un mercado muy prometedor y el desarrollo del seguro está estrechamente ligado al crecimiento económico.

África es rica, con el 30% de los recursos naturales y 60% de la tierra cultivable del mundo.  Aunque esto no ha beneficiado a la población de un continente en el que 400 millones de personas aún viven por debajo del umbral de pobreza. El ingreso medio anual per cápita es de sólo 1.000 dólares, pero los patrones de crecimiento varían mucho entre diferente estados. La mitad de los países africanos han mejorado su calidad de gobierno, el clima de negocios, los servicios básicos y los niveles de ingresos y esto se ha traducido en la caída de la pobreza al 40%. La región es vulnerable por la pobreza, la enfermedad, el cambio climático, la corrupción, y los conflictos. Sin embargo, el desastre ya no es homogéneo y está siendo desafiado.

Los  54 países de África, con una población de 1.200 millones de personas, generaron 2,2 billones de dólares en 2015, un 3% del PIB  Mundial. El sector asegurador representa el 1,5% de las primas a nivel mundial y un volumen de 69.000 millones de dólares. Esta situación puede parecer paradójica, en un continente en lucha contra los riesgos. El sector del seguro debería ser visto como una prioridad.  Varios elementos pueden explicar la baja penetración: razones económicas, frenos sociales, las deficiencias de los poderes públicos, la economía informal y la fragmentación de los mercados. Factores todos que son un verdadero obstáculo. 

Pero hay muchas argumentos para el optimismo: un crecimiento anual de más del 4%, un enorme potencial demográfico, una población joven, una creciente clase media, la diáspora, los grandes proyectos de infraestructura, la innovación, etc. Unos 800 millones de teléfonos móviles circulan en África y proporcionan acceso directo a la cadena de distribución. Internet puede ayudar a reducir los costes.

Fomentar el desarrollo de los seguros en sus tres componentes - prevenir, proteger y reparar - exige impulsar un sistema de armonización y convergencia normativa entre los distintos mercados, eliminar el déficit de confianza y los prejuicios y proteger a los asegurados en los procesos de compensación. África puede mostrar que en el desarrollo nada es inevitable y que la realidad emergente se podría convertir en permanente.

Expansión, Edición Catalunya, Opinión, pag.2,  Martes, 7 Marzo, 2017

lunes, 16 de enero de 2017

Los jóvenes de una primavera frustrada

Decenas de miles de jóvenes decepcionados y sin empleo se han radicalizado y estan dispuestos a todo.

Con 40 millones de jóvenes desempleados, unos 27 millones sin educación ni formación, Oriente Próximo y el Magreb tienen la mayor tasa de paro de jóvenes en el mundo: un 27,2 %. Es un problema grave, que aumentará, porque la mitad de los 380 millones de habitantes de la región son menores de 25 años y la población puede llegar a los 700 millones en 2050.

El desempleo fue uno de los factores fundamentales de los movimientos de protesta de la llamada Primavera Árabe. Junto con la lucha contra la corrupción y una mayor participación democrática. Pero, casi seis años después, el cumplimiento de estas expectativas se ve lejano y el duro invierno ha provocado que decenas de miles de jóvenes decepcionados se radicalicen, se unan a organizaciones extremistas o intenten emigrar lejos de la guerra y la miseria. Debido al fracaso político y económico, sus vidas se han transformado en un infierno, no hay futuro, y solo por vivir están dispuestos a todo, incluso a asumir el riesgo de morir.

Para frenar la tragedia hay que proporcionar herramientas, un proyecto, alternativas para acomodar la enorme energía de la juventud. No se les puede decir: “siéntate y permanece callado” por que se les está empujando al bando equivocado. Es preciso usar esa fuerza para reconstruir la región, liberarla del sectarismo, la tiranía y la injusticia.

Sólo el 49,2% de la población de la región participa en el mercado laboral, en comparación con el 63.5% a nivel mundial. Entre los graduados, el desempleo ha alcanzado niveles insostenibles. Entre las mujeres llega al 45%, y pese al logro educativo están excluidas. Aumentar su participación añadiría un 47% al PIB la próxima década. El mundo árabe debe crear 60 millones de nuevos puestos de trabajo para el año 2020 sólo para mantener las tasas de desempleo constantes.

El mayor desafío es crear empleo al mismo ritmo que el crecimiento de la población. La demografía puede ser un dividendo o un desafío, dependiendo del acierto.  
Desde 2010 hasta 2015, la región ha perdido 613.800 millones de dólares en actividad económica, casi el 6% del PIB. Algunos países árabes están al borde de la ruina económica y financiera por las guerras y la inestabilidad política. Además, los riesgos geopolíticos surgen por el terrorismo y la insistencia de algunos gobernantes en no dejar sus sillas aunque esto cueste cientos de miles de vidas  y millones de desplazados.

La oportunidad para la región se está escapando. Se necesita una acción seria para crear economías inclusivas y empleo juvenil. Se requiere un enfoque dual en la creación de puestos de trabajo, incluido el autoempleo, y adaptar los conocimientos al mercado laboral, liberar el camino para el sector privado, una mayor inversión pública en infraestructuras, en sanidad y educación.

Pese a este panorama, los jóvenes de la región necesitan tener esperanza y un deseo de estabilidad y prosperidad. Nada es más poderoso que la esperanza de una vida mejor.

El Periódico de Catalunya, Pag. 2 Opinión, Jueves, 12 enero 2017

sábado, 30 de abril de 2016

Conocimiento útil

Sólo es útil el conocimiento que nos hace mejores. Esta frase de Sócrates puede resumir hoy la situación de muchos sistemas educativos en el Mediterráneo que están produciendo una generación de graduados sin la formación y capacitación adecuada para contribuir a la economía. En la región hay déficit de conocimiento y paro juvenil. Esto tiene profundas implicaciones para la seguridad y la prosperidad para el conjunto del Mediterráneo. La capacidad para adquirir y producir conocimiento es un factor fundamental de competitividad en la economía globalizada.

Las presiones demográficas auguran un fuerte incremento de la demanda en el mercado laboral. El 30% de la población mediterránea tiene menos de 15 años. Esto podría ser una enorme fuente de dinamismo, pero con el paro juvenil entre el 25% y el 55%, el riesgo por la falta de oportunidades impulsa la inestabilidad, como pasa en diferentes países de la zona.

Sin ignorar  la crisis económica, éste es el problema estructural que produce jóvenes graduados con carnet de paro o el abandono de los estudios. Si el paro universitario es dramático, en jóvenes sin formación es peligroso. En la orilla sur del Mediterráneo, 27 de los 40 millones de jóvenes parados no tienen formación.

Para resolver esta cuestión apremiante, gobiernos, empresas y el mundo educativo deben unir esfuerzos para alinear las habilidades con las necesidades. Las empresas pueden desempeñar un papel importante en el proceso de creación de empleo mediante el aprovechamiento adecuado de sus propios ecosistemas, mientras que el sector académico tiene que adoptar un enfoque más práctico y desarrollar programas de formación adecuados centrándose en las prioridades inmediatas. Al mismo tiempo, los gobiernos deben conducir reformas sistémicas de largo plazo y tienen que cambiar el marco de una posición de mando y control, a una de comunicación y convocatoria. Se necesita un nuevo enfoque, y sólo trabajando todos en una asociación múltiple se puede aspirar a tener resultados significativos.

La esencia del paradigma de desarrollo es el enfoque que se dirige a inflar la economía y embellecer la marca país. Las grandes infraestructuras son necesarias en el proceso de modernización; sin embargo, no se debería ignorar que las personas son la verdadera riqueza de un país.

La educación es inseparable del empleo: La necesidad de mejoras en los sistemas educativos es un imperativo que definirá nuestro futuro. Hay que  actuar dando prioridad a la educación; de lo contrario, tendremos que prepararnos para el impacto.

Expansión, Edición Catalunya, Opinión, Pag.2, Lunes, 25 abril 2016

viernes, 4 de marzo de 2016

Internacionalización

En la internacionalización, aparte de la oportunidad, la seguridad y el marco jurídico hay otros muchos requisitos. Lo principal es el conocimiento de los mercados y su atractivo: la disponibilidad de unos mecanismos de soporte que lo permitan, las diferentes posibilidades de acompañamiento, especialmente de financiación y recursos humanos, la desaceleración del crecimiento en algunos mercados, la competencia en otros, la complejidad operativa o la búsqueda de talento.
Estos factores pueden frenar o acelerar el plan de expansión internacional, pero hay otro factor que se perfila cada vez de una importancia mayor, el cultural, sea para entrar en mercados exteriores  o para tener equipos capaces de gestionar esta aventura . 
Trabajar y hacer negocios en otro país implica tener que tratar con un entorno que en ocasiones es muy distinto al propio. Muchos no están formados para gestionar las diferencias. Eso provoca malentendidos,  conflictos y pérdidas de productividad, daños y perjuicios para la empresa y su marca. Las compañías deben desarrollar modelos de negocio altamente flexibles que les permitan responder a nuevas oportunidades y amenazas.
Las empresas internacionalizadas más exitosas serán aquellas que tengan el factor cultural como parte de su estrategia y que incorporan las influencias, prácticas y valores de otras culturas. Los nuevos equipos directivos y empresas serán cosmopolitas, multinacionales, en empresas con socios extranjeros, cadenas de suministro mundiales y ventas internacionales.
El mundo no es plano: está lleno de baches y turbulencias. Aparecen nuevos actores y mercados, la globalización aumenta y  las oportunidades son a menudo más difíciles de encontrar. Se necesita un cultura dinámica, un modelo para sumar diversidad y capacidades y utilizar esta sinergia de manera efectiva más allá del pensamiento clásico.
Las empresas, como las personas, envejecen. Comienzan  con ganas de sobrevivir, alimentadas por una energía juvenil e ideas frescas. Compiten, se expanden, maduran , y, finalmente, sin no se adaptan a los nuevos entornos  se desvanecen.
Contar con los mejores ejecutivos, alentar un liderazgo multicultural, un estilo incluyente que cultive la capacidad para sacar lo mejor de una fuerza laboral diversa, equipos  capaces de interactuar con otras culturas, escuchar, observar, respetar y aprender de ellos debe ser un elemento central en el proceso de internacionalización. En resumen disponer de perspectiva global, espíritu internacional y ciudadanía global.

Expansión, Edición Catalunya, Pag.2, Opinión, Martes 1 marzo 2016

lunes, 21 de septiembre de 2015

Rescatar Túnez

La economía de Túnez ha entrado en recesión el segundo trimestre debido a una serie de factores, como una caída de la inversión, de las exportaciones y de la producción de sus sectores no manufactureros, y una fuerte caída de ingresos por turismo, de un 59,6 %, debido a los ataques terroristas. Esto aumentará la tasa de desempleo - del 15%-  y afectará a la recuperación.

El turismo es su principal industria y aporta el 10% del PIB y el 15% del empleo, de manera que el golpe a este sector daña a la estabilidad política y económica.

La economía ha experimentado una fuerte caída desde 2011,y sólo ha conseguido crecer un 3%, muy por debajo de las tasas necesarias para proporcionar puestos de trabajo para la creciente población.

Su principal Socio comercial es Europa, y la demanda se ha reducido por la crisis en la zona euro.

Túnez tiene los ingredientes para re-dinamizar su economía: una fuerza de trabajo bien formada, situada entre el Mediterráneo y el Sahara, que actúa como un enlace de negocios para Europa y África. Apertura económica, turismo, energía y sol, son factores importantes para conseguir atraer la inversión, pero el país tendrá que apostar por un sistema que proteja la economía, y que de garantías a los inversores eliminando restricciones y trámites burocráticos de la anterior etapa de la corrupción.

El modelo económico actual  ha llevado a una baja inversión, baja productividad y bajo valor añadido. Existe una necesidad urgente de una reforma fundamental en todos los sectores de la economía, sobretodo las leyes bancarias y de inversión.

La inversión extranjera podría proporcionar un impulso necesario, dado que el país dispone de escasos recursos financieros, El Gobierno tiene que actuar con urgencia para reintegrar a los jóvenes desilusionados en la vida económica y política. Si falla, el riesgo de un retorno a la agitación popular es muy alto. En Túnez, el espíritu empresarial podría ser el vehículo para la innovación, pero eso requiere un cambio de mentalidad. Se debe animar y facilitar que los jóvenes puedan crear sus propias empresas.

La recuperación está indisolublemente vinculada a dinamizar la economía y el turismo. Un clima político más estable y la ayuda internacional, sobretodo de la UE, serán claves. Para ello se necesita invertir en democracia, paz y seguridad; y un desarrollo más equilibrado. Esto atraerá la inversión y un repunte continuo del turismo, y sus   beneficios ayudarán a promover la estabilidad social, pero además, el gobierno debe trabajar con el sector privado.

Expansión, Edición Catalunya, Pag. Opinión, Lunes, 21 septiembre 2015

sábado, 21 de febrero de 2015

Internacionalización, expatriados y recursos humanos

Economia digital, Dimarts 17/02/2015
http://www.economiadigital.es/es/notices/2015/02/internacionalizacion-expatriados-y-recursos-humanos-66505.php


La internacionalización ya no es sólo una oportunidad sino una necesidad que las empresas deben emprender. Es atreverse a conquistar lo desconocido pero teniendo lo necesario para lograr los objetivos.

Muchos son los desafíos, pero la clave es una apuesta decidida por conocer el mercado y planificar la estrategia. Por ello hay que reformular la cultura empresarial y adaptarse al entorno internacional. No es cosa de una noche o de un día. Lleva su tiempo. Jack Welch tardó años en cambiar la cultura de General Electric.

Las empresas deben tener en cuenta factores como el crecimiento de los mercados, la competencia, la complejidad operativa, sin olvidar la política y adoptar enfoques audaces para la gestión del talento. Así como crear puentes de conexión con los poderes. Pero sobre todo hallar los buenos ejecutivos o líderes, cada vez más difíciles de encontrar.

Uno de los grandes retos para una empresa es dónde comenzar su aventura internacional. En este viaje hay que tener en cuenta muchos requisitos para evitar piedras en el camino. Lo principal es el conocimiento de los mercados y su atractivo, porque tiene que asegurar una disponibilidad de soporte que permita englobar este proceso de internacionalización. Además de tener en cuenta las diferentes posibilidades de acompañamiento, especialmente de financiación, y sobre todo los recursos humanos, pieza fundamental para alcanzar sus objetivos. Este factor se perfila con mayor importancia y suele ser causa de fracasos o éxitos.

Según la consultora Talengo, las empresas españolas han perdido 2.460 millones de euros en los últimos tres años por haber elegido mal a los directivos que capitaneaban sus planes de expansión en el extranjero. El informe cifra el coste del fracaso por cada ex patriado en 300.000 euros.

Trabajar y hacer negocios en otro país implica tener que tratar con un entorno en ocasiones muy distinto al propio. Muchos no están formados para gestionar las diferencias. Eso provoca malentendidos, irritaciones, conflictos, pérdidas de productividad y daños y perjuicios para la empresa y su marca.

Los obstáculos más difíciles no son los códigos de vestimenta o los hábitos alimenticios, sino los que se ocultan debajo de la superficie: los instintos, el subconsciente, el comportamiento natural de la rutina. Las cosas que pertenecen a la esencia de la identidad como ciertas actitudes respecto a tales cosas como la vida, la muerte, la familia, el dinero, el tiempo, el destino, la voluntad, las leyes, moral, la amistad, la honestidad.

En el mundo emergen grandes oportunidades, pero también nos enfrentamos a múltiples  desafíos. Esto exige a las empresas tener líderes globales capaces de interpretar y decodificar a diferentes situaciones, incluso la competencia o el interés por los puntos de vista. Del mismo modo que las ganas por aprender de otras culturas y la preocupación por entender las perspectivas de otras personas. Así como estar bien informados sobre temas económicos y políticos para comprender la complejidad inherente a los asuntos internacionales desde múltiples perspectivas nacionales. Además de analizar las dimensiones que permiten comprender las diferencias entre países y áreas geográficas: reparto del poder, control de lo incierto.

Por último, deben fomentar las relaciones con asociados y amigos de todo el mundo y tener la capacidad de trascender las barreras culturales y cultivar la confianza. Los verdaderos líderes tienen que crear puentes, gestionar recursos y talento a través de fronteras culturales y políticas buscando nuevas formas para crear valores.

No sólo las multinacionales, cada vez más pymes tienen cadenas de suministro mundiales, accionistas extranjeros, asociaciones empresariales o cámaras de comercio integradas por empresas de continentes lejanos. Algunos equipos directivos y juntas son multinacionales.

Las empresas deben contar con los mejores ejecutivos o empleados considerando la expatriación como elemento central en su proceso de internacionalización. También podrían alentar un liderazgo multicultural, un estilo incluyente y adaptable que cultiva la capacidad para sacar lo mejor de una fuerza laboral diversa.

Un buen ejecutivo internacional tiene que ser capaz de interactuar con otras culturas, escuchar y observar, respetar, aprender de ellos y ver cómo se pueden crear sinergias. En resumen, disponer de perspectiva global, espíritu empresarial internacional y la ciudadanía global.