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martes, 22 de noviembre de 2016

El golpe que cambió Turquía

La noche del 15 de julio del pasado verano, y por primera vez en la historia turca, el pueblo venció a un golpe militar. La gente eligió estar en el lado de la democracia y dejó claro que cualquier cambio tiene que ser a través de las urnas y no de los tanques. La sociedad ha cambiado. La era de los golpes había llegado a su fin trascurridos 36 años desde la asonada de los generales de 1980, que dejó el país hundido  y la economía  colapsada.

La gestión del posgolpe es compleja. El presidente  tiene que recuperar un país mirando al futuro. Es necesario rectificar algunas de sus políticas y consolidar una unidad con la oposición y la sociedad, que fueron factores claves para derrotar a los golpistas

Pero, en algunos aspectos se ha utilizado el golpe para otros fines, y es que Erdogan no perdona. Se ha movido rápidamente para purgar a miles de soldados y generales y sobre todo a los seguidores de su exaliado Fethullah Gülen, a quien acusó de ser el principal instigador del golpe. A Gülen le siguen cientos de miles de devotos y tenía gran poder entre la policía y los jueces, las finanzas, la educación y la prensa. Esta purga está creando divisiones en la sociedad y con  la oposición democrática .

La represión preventiva no es la opción inteligente para mantener la unidad. Turquía necesita reflexionar sobre las causas de la situación actual. No se debe excusar de ninguna forma a los instigadores del golpe, pero hay que juzgarlos de acuerdo a  la ley. El presidente debería considerar las grietas que el golpe ha provocado. Erdogan es posiblemente el presidente más popular de Turquía. Pero su estilo ha servido para polarizar el país. Y lo mismo pasa en el exterior.

Turquía revela una serie de profundas contradicciones. La historia no es solo una elección entre velo o no. Entre Ataturk, Erdogan o Gülen. Entre secular o islámico. Entre kurdos y turcos. Demasiados enfoques contradictorios y conflictivos. Aunque se logró imponer una forma de estabilidad y desarrollo, todavía falta mucho por hacer para conseguir la igualdad entre todos los componentes.

El país se enfrente a muchos peligros: la campaña de terror de Daesh, la situación económica, la insurgencia kurda del PKK, la intervención en la guerra en Siria y los millones de refugiados, las relaciones con  Rusia, EEUU y la UE.

La situación estratégica convierte al país en un actor importante para la estabilidad mundial en una región que está sobre un barril de pólvora. Las tensiones políticas y el terrorismo están en niveles insostenibles y ninguna gran potencia se ha comprometido a apagar el fuego y alejar las llamas. Estados Unidos, el gran actor durante décadas en la zona, ha abandonado su responsabilidad mientras se extiende el fuego hacia otras regiones vecinas como Europa.

El golpe en Turquía ha unido a la gran mayoría de los turcos a corto plazo. Pero para el largo plazo, hay que reconocer la realidad: el país está dividido.

El Periódico de Catalunya, Opinión, Pag. 13, Miércoles, 9 de Noviembre de 2016

martes, 27 de septiembre de 2016

Turquía elige urnas, no tanques

Economía Digital, Lunes, 18 julio 2016

http://www.economiadigital.es/es/notices/2016/07/turquia-elige-urnas-no-tanques-85159.php

Turquía ha vivido 24 horas de guerra civil experimentando un golpe sin precedentes en su historia. La policía disparaba contra soldados, y más soldados tiroteaban a otros soldados, se bombardeó la Asamblea Nacional, la gente salió a las calles para defender al gobierno y la democracia, mientras el presidente Erdogan hacía llamadas para salvar la nación, la democracia y defender la legalidad.

Todos los partidos políticos y la mayoría de los laicos, incluso los que se oponen a Erdogan, sabían que el éxito del golpe habría sido un desastre, porque los militares del golpe no contaban con el apoyo popular y político y hubieran establecido una dictadura catastrófica.

Las consecuencias a corto plazo del fallido golpe de Estado parecen lo suficientemente claras: la posición del presidente Erdogan se fortalece, lo que le permite purgar del ejército a los desleales de las facciones gulenista y kemalista, y tendrá la oportunidad de castigar a sus enemigos, con la erradicación de los supuestos simpatizantes de red Gülen en la justicia, purgar la administración civil, limpiar a fondo del ejército y potenciar el cuerpo de la policía, que le fue fiel y tuvo un papel decisivo en su rescate junto con la revuelta popular

El golpe de Estado abortado supondría la sentencia de muerte del llamado 'Estado profundo o paralelo': un grupo de políticos, militares y de inteligencia seculares que han dirigido Turquía durante gran parte del tiempo desde que Atatürk fundó el Estado turco actual.

El golpe sangriento en que casi 300 personas murieron fue sofocado con relativa facilidad, en una sola noche, lo que indica la debilidad del 'Estado profundo' y el gran éxito de Erdogan que durante 14 años de mandato ha conseguido reducir el papel del ejército en la política, jubilar a los seculares en el alto mando a la vez que promover a oficiales abiertamente fieles a su gobierno, algo inimaginable en un país que fue gobernado por los militares desde 1923.

En uno de los movimientos más atrevidos de la historia de la Turquía moderna impulsó la reforma de la Constitución para adaptarla a los estándares europeos. Aunque en la nueva Carta Magna no se han modificado los artículos que describen a la república como "referente del nacionalismo de Atatürk", y que otorga al Estado la tarea de educar a los jóvenes de acuerdo con su pensamiento.

Sin olvidar a la gran batalla que liberó en su propio partido, con la tendencia del islamista Fethullah Gülen, que conduce ejércitos de cientos de miles de devotos y tiene gran poder en la policía y los jueces, las finanzas, la educación y los medios de comunicación.

En los últimos 14 años Turquía ha vivido una transformación importante intentando la coexistencia entre el Islam y la democracia. A pesar de algunos avances aún se tendrían que hacer muchas cosas mejor. La experiencia del Partido de la Justicia y el Desarrollo en la formación de gobiernos es exitosa, especialmente en gestionar las capacidades económicas. Nadie puede negar el milagro económico que ha logrado duplicar el nivel de ingreso per cápita cinco veces y reducir la tasa de analfabetismo. Además, Turquía es ahora una de las veinte economías del mundo y juega un mayor papel en el escenario mundial.

Mientras que el partido gobernante tiene un mayoría importante de voto popular y parlamentaria no se puede ignorar la enorme, amargada y masiva minoría opositora con más del 40 % de apoyo, que cuestiona el excesivo comportamiento de Erdogan hacia la deriva antidemocrática.

Erdogan es una personalidad extraordinaria e inteligente, pero su estilo ha unido en su contra a todas las contradicciones, tanto internas como externas. El hecho de tener rivales en su propio partido significa que no hay un sucesor claro como para continuar sus reformas. Erdogan parece querer dominarlo todo, es un partido de un solo hombre, lo que representa la fragilidad de su proyecto, una debilidad política que el golpe de Estado fallido acaba de sacar a la luz y demuestra que el reinado de Erdogan es mucho menos seguro que días atrás.

Pero a Erdogan le será aún más difícil continuar con la arrogancia y la política de la negación. La economía es tan importante como la política, sino el avance carece de sentido y la inestabilidad no es beneficiosa. En política nadie cambia si no siente la necesidad de hacerlo. Es posible que Erdogan empiece a descubrir lo difícil que es jugar el papel del sultán, y tratar de acomodar todo para su persona. Nadie puede ganar siempre.

La forma que el presidente turco entiende la democracia mayoritaria tiene que cambiar, se debe respetar la independencia de los poderes –sobre todo el judicial-, el ejército en democracia tiene que asumir de una vez por todas su papel como parte de las estructuras del Estado, y si la sociedad ya ha alcanzado la madurez y es capaz de defender sus derechos es que quiere vivir en democracia y libertad, y que los gobiernos se ganen en las urnas con los votos y no con los tanques, armas y misiles. El experimento democrático ha demostrado su consolidación y fuerza gracias a una sociedad secular vibrante.

Mientras el presidente cabalga triunfante como un coloso sobre los puentes del Bósforo no tiene que olvidar que ha ganado una batalla, pero todavía quedan muchas frentes abiertos y grietas que ponen de manifiesto que el gran edificio no está estable. El futuro de Turquía dependerá de cómo las autoridades responden a las consecuencias del golpe, y cómo van a corregir muchos errores, como la restricción de la libertad de expresión, la oposición a los derechos de la mujer, ignorar las graves acusaciones de corrupción, los polémicos proyectos de leyes de Internet y de la Justicia, acallar los movimientos de protesta en la calle, y la búsqueda de consensos para pacificar la cuestión kurda. Son muchos los que se oponen a sus políticas, pero no todo es conspiración.

Si la inestabilidad persiste puede desestabilizar al país y dañar el crecimiento. Estos acontecimientos ponen de manifiesto el reto de Turquía de transformar su modelo y la ecuación entre Islam-laicismo-democracia. Los turcos no quieren volver a los días oscuros.

lunes, 22 de junio de 2015

Turquia vota un cambio de política, pero no de economía

Economia digital, 15/06/2015
http://www.economiadigital.es/es/notices/2015/06/turquia-vota-cambio-de-politica-no-de-economia-72910.php



Después de trece años, el partido del presidente Erdogan, Justicia y Desarrollo, ha perdido la mayoría absoluta y estará obligado a gobernar en coalición. Muchos son los errores que han provocado este resultado como la gestión del poder, la restricción de la libertad de expresión, la persecución de los periodistas, la oposición a los derechos de la mujer y las minorías.

En política nadie cambia si no siente la necesidad de hacerlo. Es posible que los resultados de las elecciones ayuden a Erdogan a descubrir lo difícil que es jugar el papel de sultán y tratar de acomodar todo a su poder. Nadie puede ganar siempre.

Erdogan llegó al poder en 2002 tras una década turbulenta, cuando una serie de gobiernos de coalición provocaron el colapso económico, la huida de los inversores y una depreciación catastrófica de la lira. Algunos se apresuraron,  pintando escenarios negros, sobre el futuro económico de Turquía fruto de los resultados electorales.

Nadie puede negar el milagro económico impulsado por Erdogan, que ha logrado duplicar el nivel de ingreso per cápita cinco veces en diez años y reducir la tasa de analfabetismo. Además, Turquía, es una de las 20 economías del mundo y juega un mayor papel en el escenario mundial. Atrajo más de 150.000 millones de dólares de inversión extranjera en la última década, 11.000 millones de dólares en 2014, un 6,4% más que en 2013.

Además, 40.000 empresas extranjeras se han instalado en el territorio y la economía ha crecido fuertemente unos 800.000 millones de dólares al año, poniendo al país en la lista de otros como Suiza y Holanda. La renta per cápita aumentó de 3.500 a 10.782 dólares y está previsto que llegue a 35.000 en 2022 con 10 millones de turcos.

Turquía es el sexto mayor socio comercial de la UE, con un volumen de comercio total de 130.000 millones de euros. Es el único país que aumentó las exportaciones a la UE en 2014 con un crecimiento del 4%. Cada vez es visto más como un hub de energía, logística y servicios para las empresas globales. Ocupa el segundo lugar después de la UE en términos de importancia económica para Oriente Medio y el Norte de África.

Las exportaciones se han triplicado, alcanzando un máximo histórico de 157.600 millones de dólares en 2014, aumentando un 4% respecto al año anterior. El 78,8% de las exportaciones del país se produjeron por los productos industriales. Turquía es el sexto destino mundial de turismo. En 2014, recibió 36,8 millones de turistas, con un incremento del 5,5%. Si añadimos los cinco millones de emigrantes turcos que han visitado su país de origen, la cifra se acercará a los 42 millones, un registro significativo.

Turquía planea invertir 186.444 millones euros en redes de transporte, energía e infraestructuras hasta 2022. Rusia ha propuesto construir un nuevo gasoducto a través del Mar Negro hacia Turquía lo que reforzará la condición de este país como corredor energético, que une los mercados europeos con el mayor proveedor de gas de la región.

España representa el 6,1% del comercio bilateral entre Turquía y la UE. Las inversiones españolas en este país se han triplicado, pasando de 1.700 millones de euros en 2008 a 5.000 millones en 2014, y la cifra debería incrementar en los próximos años.

Pero la ambición de Erdogan de mantener el crecimiento plantea graves riesgos y desafíos para una economía que necesita un aterrizaje suave y una fuerte moneda local. La economía crecerá 2,3% este 2015. Parece que la crisis política ha causado poco daño, pero si siguen los choques podría llegar la desaceleración. De momento, su atractivo se mantiene a pesar de la dura competencia a nivel mundial de otras potencias emergentes.

Pero la situación a partir de ahora no será fácil y no todo será pasión. Hará falta conseguir la estabilidad política formando un nuevo Gobierno sólido. Quedan pendientes, todavía, grandes problemas como la inflación, el déficit y la moneda, la dependencia de la inversión extranjera, el tamaño de la economía sumergida y con una población activa de 26 millones y el 50% con menos de 30 años.

No es lógico pensar que miles de millones salgan del país de la noche al día por unos resultados que han quitado la mayoría absoluta a un partido que sigue siendo mayoritario con el 42% de los votos. Podrían producirse grandes diferencias entre los partidos políticos, pero al final acordarán un Gobierno de coalición o una nueva convocatoria electoral. La mayoría de los turcos no quiere volver a aquellos días oscuros de hace 13 años. Turquía está saliendo de las sombras y entra en una nueva era, urge corregir el rumbo y retocar el modelo.

Las empresas internacionales detectan la presión, moneda a la baja, inflación alta, escalada política y un temor que podría frenar el crecimiento futuro. Se recomienda, de momento, un enfoque más cauteloso. Turquía no llegará a una etapa peligrosa, sobre todo porque el experimento democrático ha demostrado su consolidación y fuerza. Los kurdos se han reintegrado a la vida política y hay una sociedad secular vibrante. Es un puente de enlace entre oriente y occidente.

viernes, 21 de noviembre de 2014

Participación Programa TVE 2 : Para Todos

Programa, "Para Todos La 2" - Debate: Los Kurdos
Miércoles, 19 noviembre 2014

El pueblo kurdo ha irrumpido como un actor más en la ya compleja situación de Oriente Próximo. Los guerrilleros kurdos han respondido al devastador avance de los yihadistas del Estado Islámico, Pero ¿qué sabemos de este pueblo de cultura milenaria, asentado en un territorio repartido entre cuatro países? Coloquio entre Nazarin Armanian, analista y autora de "los kurdos, kurdistán, el país inexistente", y Anwar Zibaoui



miércoles, 28 de mayo de 2014

Turquía: sigue la pasión

La economía turca creció un 4% en 2013: Parece que la crisis política ha causado poco daño, pero si siguen los choques podría llegar la desaceleración. De momento su atractivo se mantiene fuerte a pesar de la dura competencia a nivel mundial de otras potencias emergentes. 

Turquía atrajo más de 400.000 millones de dólares de inversión extranjera en la última década, y su economía ha crecido fuertemente - unos 800.000 millones de dólares al año- lo que ha permitido que el país se ponga a nivel de Suiza u Holanda. La renta per capita aumentó de 3.500 dólares a 10.782 dólares y llegará a los 35.000 dólares en 2022 para diez millones de la población turca.

El Marmaray es su proyecto del siglo. Inaugurado hace unas semanas, es un túnel que une los continentes de la histórica Ruta de la Seda con un coste de 2.800 millones de dólares. Construido bajo el estrecho del Bósforo por un consorcio internacional y con participación española es sólo uno de las numerosas obras. Otros proyectos incluyen un canal de 50 kilómetros y un megaaeropuerto. Turquía planea invertir 186,444.45 millones de euros en redes de transporte, energía e infraestructuras hasta 2022. La parte del León será para Estambul.

Turquía es el sexto mayor socio comercial de la Union Europea, con un volumen de comercio total de 128.000 millones de euros. Es el único país que aumentó las exportaciones a la UE en 2013 con un crecimiento del 4%, se alcanzaron 50.200 millones de euros, gracias al acuerdo de unión aduanera con la UE y a que cada vez es vista más como un nudo de energía y servicios para las empresas globales. Ocupa el segundo lugar después de la Union Europea en términos de importancia económica para Oriente Medio y el Norte de África.

Las exportaciones se han triplicado, con 151.900 millones de dólares en 2013 en comparación con los 47.200 millones de dólares en 2003. La industria de la automoción destaca en las exportaciones con 21.300 millones de dólares. Turquía es el sexto destino turistico mundial. Recibió 35 millones de visitantes en 2013 e ingresó 23.900 millones de euros. El sector seguros tiene un potencial de crecimiento con sólo una parte de su población (75 millones) teniendo cobertura. En 2013 facturó 24.000 millones de dólares .

Pero no todo es pasión. Quedan pendientes problemas como la inflación, el déficit y la moneda, la dependencia de la inversión extranjera, el tamaño de la economía sumergida y con una población activa de 26 Millones,el 50% con menos de 30 años. Las empresas internacionales detectan la presión, la moneda a la baja, la inflación alta,la escalada política y un temor que podría frenar el crecimiento futuro.

Expansión, Opinión, Ed.Cataluña, Lunes 26 mayo 2014

viernes, 21 de febrero de 2014

Turquía debe corregir el modelo

En muchos medios europeos, y en la propia España, ha sorprendido la imagen del presidente Mariano Rajoy participando en Ankara en un mitin de apoyo al primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan. Es posible que pensase que iba a la inauguración de una estación de metro, obra de la empresa Comsa, pero es muy difícil de entender que el servicio de protocolo que acordó la agenda no se diese cuenta de la naturaleza del acto. Y es que Erdogan vive el periodo más crítico de su mandato. Su capacidad para traducir la retórica en acción es limitada, y sus políticas internas provocan malestar. Ha cometido errores como restringir la libertad de expresión, oponerse a los derechos de la mujer, ignorar las graves acusaciones de corrupción, emprender polémicos proyectos en torno a internet y la justicia, acallar las protestas en la calle o la disidencia en su partido... Y están el tema kurdo y los problemas con países vecinos. Son muchos los que se oponen a sus políticas, pero él no mueve ficha y lo califica todo de conspiración, aunque acaso no sea el único culpable de esta situación.

Erdogan es una personalidad extraordinaria e inteligente, pero su estilo ha unido en su contra todas las contradicciones internas y externas. La pregunta es si su modelo se precipita hacia el fin. En los últimos 12 años Turquía ha vivido una transformación que ha demostrado que el islam y la democracia pueden coexistir. Pero aún se podrían hacer algunas cosas mejor. La experiencia del Partido de la Justicia y el Desarrollo en la formación de gobiernos ha sido exitosa, especialmente al gestionar las capacidades económicas. Nadie puede negar un milagro que ha logrado duplicar el nivel de ingresos per cápita cinco veces en diez años y reducir la tasa de analfabetismo. Turquía es ahora una de las 20 economías principales del mundo y juega un mayor papel en el escenario internacional. Pero siguen pendientes problemas como la inflación, el déficit y la moneda, la dependencia de la inversión extranjera, el tamaño de la economía sumergida y una fuerza laboral de bajo coste: el 50% de una población activa de 26 millones tiene menos de 30 años.

EL PRIMER ministro ha logrado reducir el papel del Ejército en la política, algo inimaginable en un país que fue gobernado por los militares desde 1923. En uno de los movimientos más atrevidos de la historia de la Turquía moderna, impulsó la reforma de la Constitución para adaptarla a los estándares europeos, aunque no se han modificado los artículos 2 y 58, que describen al país como «referente del nacionalismo de Ataturk» y otorgan al Estado la tarea de educar a los jóvenes de acuerdo con su pensamiento.

Pero el primer ministro ha conseguido la legalización de las letras Q, W y X, prohibidas desde 1928 para imponer la homogeneidad cultural y asimilar a las minorías. Legalizar unas letras puede parecer trivial, pero su proscripción era una forma de opresión. También se ha levantado la prohibición de la enseñanza en lengua kurda, aunque de momento solo en escuelas privadas. Y la gestión de Erdogan para el ingreso en la UE ha tenido pequeños avances, pero Europa debe cambiar de paradigma y permitir que Turquía se convierta en miembro para poder salir del pasado y demostrar en qué se ha convertido: una vibrante sociedad secularizada, un puente con Oriente.

Su gran batalla ha surgido en su propio partido, con la tendencia del islamista Fethullah Gülen, que conduce ejércitos de cientos de miles de devotos y tiene gran poder en la policía, los jueces, las finanzas, la enseñanza y los medios de comunicación. En marzo se celebran elecciones municipales, un gran duelo que pondrá de manifiesto quién de los dos es el más fuerte en el partido.

Erdogan tampoco ha llevado a cabo una política regional equilibrada. Su estrella, en ascenso con la primavera árabe, chocó en el 2013 con numerosos factores: el golpe en Egipto contra Morsi, el estancamiento del conflicto de Siria y la apertura a Occidente del nuevo presidente iraní, Hassan Rouhani.

Es fácil decir que otros quieren convertir en invierno la primavera turca. Pero a Erdogan le será aún más difícil continuar con la arrogancia y la política de la negación. La economía es tan importante como la política. Si no, los avances estarán carentes de sentido, porque la inestabilidad no será beneficiosa. En política nadie cambia si no siente la necesidad de hacerlo. Es posible que Erdogan empiece a descubrir lo difícil que es jugar el papel del sultán y tratar de acomodarlo todo para convertirse en presidente. Nadie puede ganar siempre. Pero a pesar de los periodos de oscuridad, Turquía está saliendo de las sombras y entra en una nueva era en la que le urge corregir el rumbo y moverse para limpiar el polvo de la cara del modelo.

El Periódico de Catalunya, Opinión, Pag.8; Miércoles, 19 febrero 2014

jueves, 24 de mayo de 2012

kurdistán Iraquí



¿Se pueden hacer negocios o trabajar en Irak?: Es una pregunta frecuente que se ha planteado en los últimos años y más insistente ahora, debido a la crisis y la búsqueda de alternativas para crecer en los pocos mercados que quedan por descubrir. Sí, es posible, pero con cuidado.  Irak con una población  de 31 millones de ciudadanos, se considera una potencial mina de oro. A los nueve años de la invasión que derrocó a Saddam Hussein, sigue siendo una economía estatal y pendiente del petróleo.

Las empresas privadas todavía esperan desempeñar un papel importante en la reconstrucción del país. Tras años de guerras, Irak requiere grandes inversiones en infraestructuras. Sin embargo, la seguridad sigue siendo la gran preocupación, la corrupción es generalizada y las tensiones entre las facciones son factores de riesgo.

Pero en este artículo analizamos, el Kurdistán iraquí una región del norte del país que ha hecho progresos significativos. Cada vez en boca de mas empresarios que la comparan con Dubái cuando ven numerosas grúas por todas partes. La región autónoma cuenta con un mayor nivel de vida y menor incidencia de la violencia que el resto del país. En los últimos dos años sólo ha habido dos atentados importantes.

Desde 2004, el Gobierno regional de Kurdistán recibe el 17 % del presupuesto federal de Irak. Una cifra  basada en estimaciones de población que los kurdos consideran injusta, ya que se encuentran en su territorio las mayores campos petrolíferos, como Kirkuk.

Irak ingresó 83.000 millones dólares USA por venta de petróleo en 2011, y el PIB crecerá un 12,6% este año. El Kurdistán, gracias a Su estabilidad, atrajo en los últimos años 16.000 millones dólares de inversión en el sector de petróleo y gas, hasta 2010, había captado 13.000 millones en inversiones, la mayoría de capital nacional, en otros sectores.

Desde el año pasado crece el interés y la presencia de empresas internacionales, sobretodo en el sector inmobiliario, en vivienda, seguido de la industria y el comercio. Hay poca industria propia y un sector agrícola insuficiente, lo que implica dependencia de los productos importados, incluidos los alimentos.

Turquía se ha convertido en uno de los socios más importantes, con intercambios de 5.000 millones de dólares. Hay más de 740 empresas turcas y la palabra “Kurdistán”, ya no es ningún tabú, algo inimaginable hace poco tiempo dadas las tensiones en Turquía con la Minoría kurda.

La afluencia de inversión a lo largo de los últimos años también ha causado una especie de burbuja inmobiliaria por la falta de viviendas y el regreso de los expatriados. Hay oportunidades y se puede trabajar pero con tanta incertidumbre e incógnitas tener socio local es la clave del éxito. 

Publicado en Expansión, Opinión, Edición Catalunya Pag. 2, Miércoles, 16 de mayo de 2012

lunes, 16 de abril de 2012

El despertar de Turquía


Turquía siempre ha actuado como un puente cultural, económico y físico entre Europa y Asia. Su situación geoestratégica entre Oriente y Occidente rodeado por el Mediterráneo, el mar Negro y el Egeo, hace del país una plataforma vecina para todo el mundo. Esta ventaja única atrae cada vez a más empresas, aumenta la competencia del país y ofrece una oportunidad muy atractiva.


Turquía hoy con mayor crecimiento económico y estabilidad política se siente, al igual que los países BRIC, que debe estar jugando un mayor papel político y económico en el escenario mundial, Es el país número 16 en el mundo en términos de su economía

Las relaciones bilaterales entre España y Turquía crecen de forma espectacular, La presencia de grupos españoles aumenta. Turquía es el segundo destinos para las exportaciones e inversiones españolas fuera de la UE. Los intercambios comerciales alcanzaron los 7.824 millones de euros en 2011, un 20% más que en 2010. Esto supone un 2,02% del total de exportaciones españolas. Es el noveno destino mundial y el segundo fuera de la UE. España con un 2,61% , ocupa el octavo puesto en el ranking de exportadores mundiales a Turquía y el cuarto dentro de la UE. Es el octavo destino de las exportaciones turcas, con una participación del 3,1%, pero con el 1,3% del total de la importación española, donde ocupa el décimo-octavo puesto.

Hay una demanda creciente de productos como las máquinas y aparatos mecánicos y eléctricos, materiales de fundición, vehículos, tractores y materias plásticas. Sectores atractivos para la inversión o cooperación son energía, agua, medio ambiente, banca, construcción, transporte, automóvil, equipamiento de hospitales, agroindustria y el sector turístico entre otros.  

La economía turca ha adquirido gran impulso favorecida por un entorno positivo y la mejora de todos los indicadores y expectativas. El fortalecimiento de sus bases es la consecuencia de la implantación de un programa económico riguroso desde 2004.La renta nacional ha llegado a los 240.000 millones de dólares. En este período de reconstrucción económica, un rápido incremento de la eficiencia impulsó el poder competitivo; además se observa un fuerte crecimiento en la producción industrial.

A falta de avances en la adhesión a la UE  y para compensar la desaceleración en las economías de Europa, su mayor socio, Ankara ha intensificado sus relaciones con Oriente Medio, Se ha traducido en un aumento espectacular de sus exportaciones a esta región del 150 %. Los vínculos son cada vez más fuerte la ruta de seda se reabre de nuevo.

Con su impresionante crecimiento y su posición, rodeado de cientos de millones de habitantes, el país disfruta de estabilidad, apertura económica, un sistema financiero atractivo, y un bajo nivel de deuda pública - inferior al 40% del PIB - dinamismo empresarial, y un mercado joven y urbano.

En resumen, Turquía tiene un enorme potencial, y es, sin duda, un país de grandes oportunidades que acaba de despertar.


Expansión, Edición Catalunya, Martes 10 Abril 2012

miércoles, 21 de marzo de 2012

Visita a Turquía del Presidente Ecuatoriano Rafael Correa

  Radio Francia Internacional en Español
 Noticias del Francia y del Mundo en Castellano
 Análisis Enfoque Internacional


http://www.espanol.rfi.fr/americas/20120313-rafael-correa-realizara-visita-oficial-turquia

El presidente ecuatoriano Rafael Correa visita esta semana Turquía, donde consolidará una serie de acuerdos comerciales y se reunirá con su homólogo turco Abdullah Gül. Entrevistados: Anwar Zibaoui, economista y coordinador de la Asociación de Cámaras de Comercio e Industria del Mediterráneo, y Augusto Saá Corriere, embajador de Ecuador en Turquía

Breve comentario en Radio  RFI Español, Martes 13 Marzo 2012

lunes, 12 de diciembre de 2011

Turquía : Oriente, Occidente y la ruta de la Seda



Economia Digital, Opinión, Lunes, 12 de Diciembre de 2011

http://www.economiadigital.es/es/notices/2011/12/turquia_oriente_occidente_y_la_ruta_de_la_seda_24857.php


Tal vez la Turkish Airlines, elegida como la mejor aerolínea de Europa, sea el reflejo de la Turquía de hoy. Su situación, en un punto donde Asia, Europa y África están muy próximas entre sí, rodeada por el Mediterráneo, el mar Negro y el Egeo, acercan al país no sólo a las regiones más próximas, sino también a todo el mundo.
  
A esta posición estratégica se le une una estabilidad política, apertura económica, reformas, un sistema financiero atractivo, bancos regulados y capitalizados y un bajo nivel de deuda pública, que supone el 40% del PIB. Además, cabe destacar el proceso de adhesión a la Unión Europea, el dinamismo empresarial, y un mercado joven y urbano, avalado por un crecimiento económico continuado. 

El FMI lo considera el país con mayor potencial económico de Europa. En 2011, está previsto que llegue a un crecimiento del 10%, un dato deslumbrante. Teniendo en cuenta el estancamiento de la zona euro, en este contexto, incluso los problemas estructurales de su economía serían envidiables. Por eso, Turquía aspira a jugar un mayor papel político y económico en el escenario mundial.

Por la falta de avances en la adhesión a la UE y para compensar la desaceleración en las economías de Europa, su mayor socio, Ankara ha intensificado sus relaciones con Oriente Medio. Los acuerdos se han traducido en un aumento espectacular de sus exportaciones a esta región del 150%. Las empresas turcas están dominando el mercado de la construcción en algunos países, lo que se traduce en mayores vínculos y la apertura de una nueva ruta de la Seda

En los 10 años de gestón de Erdogan, las exportaciones han crecido de 31.300 millones de dólares en 2001 a 114.000 millones en 2010. Asimismo, las importaciones ascendieron de 41.400 millones a 185.500 millones en la última década. La economía turca ha conseguido un gran impulso después de la crisis del 2001, favorecida por un entorno positivo y la mejora de todos los indicadores y expectativas.

El fortalecimiento de las bases económicas es una consecuencia de la implantación, desde 2004, de un programa económico riguroso. La renta nacional ha llegado a los 240.000 millones de dólares. En este período de reconstrucción económica, se impulsó el poder competitivo y se observa un fuerte crecimiento en la producción industrial. 

Sin embargo, el país debe resolver problemas pendientes para poder convertirse en una economía avanzada. El déficit actual de las cuentas asciende a 75.000 millones de dólares, un 10 % del PIB, la inflación está en aumento, y la lira se ha devaluado en un 20%.

Las bajas tasas de ahorro han conducido a una gran dependencia de los fondos de inversión. La economía sumergida en algunos sectores llega al 40% de la actividad. Otro problema estructural son las calificaciones del mercado laboral. Turquía tiene 75 millones de habitantes, una población activa de 26 millones de personas  y un 50%, menor de 30 años. 

Por otra parte, las relaciones bilaterales entre España y Turquía crecen. La presencia de grupos españoles en el país turco van en aumento. Turquía es uno de los principales destinos para las exportaciones e inversiones españolas fuera de la UE. Los intercambios comerciales alcanzaron los 6.817 millones de euros en 2010, un 20% más que en 2009. Esto supone un 2% del total de las exportaciones españolas. 

Es el noveno destino del mundo y el segundo fuera de la UE. España, con el 2,61%, ocupa el octavo puesto del ranking de exportadores mundiales a Turquía y el cuarto dentro de la UE. Es el octavo destino de las exportaciones turcas, con una participación del 3%.

Existe una gran demanda de productos como maquinaria, aparatos eléctricos, materiales de construcción y vehículos. Otros sectores que resultan atractivos para invertir en Turquia son la energía, la banca, construcción, transporte, industria auxiliar del automóvil, equipamiento de hospitales, agroindustria y el sector turístico, entre otros. Así, las previsiones de crecimiento son mayores que en cualquier otro gran mercado, tanto emergente como desarrollado. En resumen, Turquia tiene un enorme potencial que supone grandes oportunidades para el tejido empresarial.

Turquia, un Modelo con un pero

  Turquía, al igual que otros países, fue sorprendida por el estallido de las revueltas populares árabes. Al principio, hizo una pausa, y empezó por revisar su estrategia y posiciones. Es el país mejor preparado para resistir la marea. En el poder está un partido con raíces islamistas, pero con una Constitución laica, legitimado por las urnas en unas elecciones multipartidistas libres. Un país que ha forjado un discurso islamista moderado, sin olvidar su paraguas de la OTAN. Sus políticas económicas han dado sus frutos, y sus tasas de crecimiento son ejemplares. Forma parte de la región y de su cultura, y tiene capacidad para entender esta parte compleja del mundo, las aspiraciones de su gente, y las razones que hay detrás de sus frustraciones. Así que Turquía decidió abrazar la primavera árabe.

Turquía es un actor importante, pero tras más de una década presionando por ser miembro de la UE sin éxito, intenta buscar su lugar formando parte de una gran unión regional. porque se siente aislada entre la UE de 27 miembros, los 22 miembros de la Liga Árabe y los 10 miembros de la Comunidad de Estados Independientes.

Y a falta de avances en la adhesión a la UE, Ankara estrecha sus lazos con sus vecinos musulmanes, es uno de los pocos países que puede afirmar que abarca dos continentes, mientras la cuestión de si su identidad se encuentra en Europa o Asia se ha convertido en un debate perenne.

Turquía siempre ha navegado entre Europa y Oriente Próximo, pero con más crecimiento económico y estabilidad política en los últimos 15 años, siente, al igual que los países BRIC (Brasil, Rusia, India y China), que debe tener un mayor papel en el escenario mundial y regional. ya que es la 16ª economía del mundo.

Turquía también tiene una política realista y equilibrada, y cuenta con un Ejército fuerte y clave para la OTAN. Por lo tanto, se presenta como un jugador regional necesario, capaz de servir a la causa de la estabilidad y un puente de Occidente con la región. El jugador turco parece ser muy hábil para ganar a la gente de la región como lo demostró con la adopción de la causa palestina, pero está al principio del camino.
El giro hacia el Este se ha acelerado por la prolongada recesión en las economías de Europa. Turquía cuenta entre sus principales socios comerciales de la UE con cuatro de los mercados más grandes: Alemania, Reino Unido, Italia y Francia. Sin embargo, la crisis financiera ha minado sus importaciones. Mientras tanto, el comercio con Oriente Próximo y el norte de África continúa creciendo y en el 2011 la región absorbe el 20% de las exportaciones turcas.

Pero Turquía tiene mucho más que ofrecer y puede presentarse como un modelo convincente para las nuevas democracias emergentes que buscan la construcción de un nuevo orden político para sustituir a los autócratas caídos, porque tiene un legado de dictadura militar y la posterior recuperación democrática, y muestra que es posible para un Estado musulmán convertirse en una democracia, hacer que crezca su economía y encontrar una relativa estabilidad política y social. Egipto o Túnez pueden ser los primeros en probarlo.

La expansión del papel de Turquía en los últimos cinco años ha sido el reflejo de su expansión económica y se debe también a la disminución del poder de otros actores. Esta estrategia está empezando a dar sus frutos y su voz está siendo escuchada.

Después de las elecciones parlamentarias de junio del 2011 y el tercer triunfo del AKP con una aplastante mayoría, su líder, Recep Tayyip Erdogan, se apresuró a sugerir que la preeminencia de su partido musulmán en la política turca tenía un significado más amplio para la región. En su discurso de victoria comentó que también ganaron Sarajevo, Beirut, Damasco, o Jerusalén, tanto como Estambul.

Negar que hay problemas y adoptar una doble estrategia como lema de la política exterior, sobre todo con los vecinos, demostró en momentos críticos que es muy complicado de aplicar, pero la manera con que Turquía trata las crisis de sus vecinos y cómo responde al posible colapso de los regímenes es y será el mayor desafío para Erdogan.

Este papel de Turquía no está exento de dificultades y contradicciones. Como lo demuestra en los últimos días el recrudecimiento del eterno problema kurdo y la incapacidad de encontrar una solución. Un tema sensible para su seguridad nacional es la estabilidad en el norte de Irak y sobre todo Siria, con más de 800 kilómetros de fronteras comunes. La presencia de dos millones de kurdos sirios al otro lado de la frontera constituye un motivo de preocupación a la luz de la relación de estos con los kurdos en Turquía e Irak y el temor de Turquía a un Estado kurdo en la región.

Es un modelo que otros países árabes pueden mirar para ver los desafíos en el equilibrio entre la religión, el laicismo y la democracia, pero también en la cuestión de las minorías, asignatura que Turquía tiene pendiente de aprobar.

El Periódico de Catalunya, Opinión, Pag. 8, Jueves, 8 de diciembre de 2011

jueves, 24 de marzo de 2011

Los daños colaterales de una invasión


Ahora que comienza la cuenta atrás del previsible ataque a Iraq, es importante analizar los efectos que podría tener en las previsiones de crecimiento de la economía mundial, en el mercado del petróleo y en la situación económica de la región de Oriente Medio y el norte de África. Es decir,un balance de los daños colaterales,aunque el ambiente de preguerra ya está incidiendo seriamente, ante todo por el alza de mas de un 25% del precio del crudo.

En los últimos meses se han publicado muchos análisis sobre el coste que puede representar para Estados Unidos la guerra en Iraq. Algunos estudios relacionaban este coste con el tiempo de la duración de la contienda. Consideran que cuanto más largo, peor, estimando un coste de unos 50.000 millones de dólares en el supuesto de una guerra relámpago y de 900.000 millones en el de una contienda larga y difícil. Pero a diferencia de la guerra del Golfo de 1991,esta vez Estados Unidos debería asumir la totalidad de los costes.

El shock que podría provocar una guerra de tiempo indefinido en la economía mundial es incalculable. Las consecuencias serían, sin duda, muy graves. Ello es así debido a que su actual estado de debilidad impediría que pudiese soportar una guerra de larga duración o un precio del crudo muy alto.

Si el costo de la guerra del Golfo en el año 1991 fue de unos 160.000 millones de dólares,cantidad que aún hoy están pagando los países de la zona, una nueva guerra – de previsiones inciertas y tiempo indefinido –  provocaría unos daños imposibles de calcular y de los que las economías en desarrollo de la región tardarían muchos años en recuperarse. El fracaso del tan ansiado crecimiento económico podría provocar revueltas y una gran inestabilidad, con consecuencias muy graves para todos los países de la zona. Esta situación alejaría a los inversores, paralizaría muchos proyectos de inversión, privatización o planes de infraestructuras y tendría efectos negativos en las exportaciones. Todo ello podría acarrear enormes daños colaterales en sus economías y, en definitiva,en su desarrollo y en el equilibrio regional.

En Arabia Saudí los expertos muestran su preocupación. En caso de conflicto se incrementarían las pólizas de seguros en la zona,los inversores extranjeros se alejarían y podría precipitarse la salida de los cuadros técnicos extranjeros que trabajan en el país. A su vez, ello minaría la confianza en los mercados financieros e inmobiliarios y del consumo, provocando perdidas de miles de millones de dólares.

En lo que se refiere a Turquía,que sufre en la actualidad la peor crisis económica desde el año 1945, un conflicto prolongado en Iraq podría costarle la pérdida demás de 28.000 millones de dólares procedentes principalmente de dos vías: en primerlugar, de los ingresos procedentes del paso del petróleo iraquí – un 60% del petróleo iraquí– por los oleoductos que atraviesan el territorio turco hasta el puerto otomano de Yihan.Y en segundo lugar, de los 50.000 barriles que los contrabandistas transportan diariamente desde Iraq y que venden a un precio muy económico a los agricultores e industriales de las zonas fronterizas, favoreciendo su competitividad. A ello hay que añadir el trato preferencial que las empresas turcas tienen en Iraq. En el año 2001, las exportaciones alcanzaron los 1.000 millones de dólares. Las autoridades turcas valoran en más de 35.000 millones de dólares las perdidas causadas por la situación que vive Iraq desde el año 1991.

Egipto, por su parte, calcula en más de 10.000 millones de dólares sus posibles pérdidas,siendo el sector turístico el más afectado, pero no el único.Una guerra en Iraq también mermaría los ingresos por el canal de Suez, así como las exportaciones (un 25% del total tiene como destino el mercado iraquí,por un valor de 5.000 millones de dólares).Tal escenario complicaría todavía más la fragilidad de la economía egipcia, que todavía no se ha recuperado de los efectos del 11-S, hasta el punto de que podría colapsar sus perspectivas de futuro.

Siria podría ser uno de los países más afectados. Tras dos décadas de conflictos con Iraq, en los últimos dos años ha establecido unas relaciones económicas privilegiadas,que se han traducido en un incremento espectacular de sus exportaciones al país vecino por valor de unos 2.000 millones de dólares.Así pues,las consecuencias de un conflicto bélico podrían afectar negativamente al proceso de apertura económica emprendido y las reformas estructurales que las autoridades sirias están realizando muy lentamente.

Jordania sería, sin embargo,el país más afectado de todos los de la zona.La dependencia de la economía jordana de Iraq es notoria,ya que supone un 5% de su producto interior bruto (PIB). Ello se debe en gran medida a su dependencia energética del crudo iraquí.

El reino hachemí consume anualmente unos 45 millones de barriles de crudo, por un valor estimado de unos 800 millones de dólares, de los cuales Iraq ofrece gratuitamente la mitad y le vende la otra mitad a un precio de 19 dólares por barril. Además, el 20% de sus exportaciones va destinado al vecino mercado iraquí.  A esto hay que añadir los efectos sobre el turismo, el comercio de tránsito, la industria y el sector de transporte, que emplea más de 7.000 camiones en su comercio con Iraq.

Israel tampoco se salva de los posibles daños colaterales de una guerra en Iraq. El país sufre su mayor crisis económica desde el año 1953 y acaba de pedir una ayuda financiera a Estados Unidos por valor de 12.000 millones de dólares, con un paro que afecta al 12% de la población activa. Además, cerró el año 2002 con un crecimiento negativo,las inversiones extranjeras han caído un 10% y las exportaciones un 5,4%, y el sector turístico se ha desplomado. Y a todo ello se suman dos años de conflicto continuo con Palestina.

Pero, por encima de todo,destaca el alto coste humano en muertos,heridos y refugiados que la guerra podría provocar. Se trata de un coste imposible de cuantificar y, en definitiva,de un nuevo sufrimiento añadido a la ya muy castigada población civil de Iraq, un país sobre el que se cierne la amenaza  de la destrucción sin saber muy bien cuál es el futuro incierto que le aguarda después.

La Vanguardia, pag.8, Internacional. Martes, 4 Marzo de 2003

Turquía : los retos del futuro

El objetivo del nuevo Gobierno  del partido Justícia y Desarrollo tras su victoria electoral, es el cumplimiento de los compromisos internacionales adquiridos con la integración en el espacio europeo.

En este sentido, el esfuerzo realizado por Turquía por acercarse a Europa, y no es algo novedoso sino que se remonta ya a mediados del siglo XIX, la voluntad de Turquía por estar en Europa hace que la historia se repita. A pesar de la aprobación del Parlamento Turco de una serie de medidas políticas de gran transcendencia como la derogación de la pena de muerte, la concesión de derechos culturales a la minoria kurda, el apoyo manifestado por la UE a las medidas adoptadas, la realidad muestra que la travesía será muy larga.

Cabe recordar que la posición geoestratégica de Turquía con una superficie de 779.452 kilómetros (3% en Europa y 97% en Asia); con un papel regional clave, posible ruta alternativa del petróleo del Mar Caspio; único miembro musulman de la OTAN, le ha permitido ser receptor de grandes ayudas económicas para hacer frentre a los desastres económicos y naturales.

Los flujos de ayuda internacional tienen una importancia vital para su supervivencia económica debido a la escasez de recursos financieros del país. Así, la aportación total del Fondo Monetario Internacional (FMI) entre los años 2002-2005 se prevé que alcance los 35.000 millones de euros, lo que convertiría a Turquía en el primer deudor del FMI.

De ahí que la principal preocupación de las autoridades económicas turcas se haya centrado en superar la precaria situación económica del país, la peor desde 1945, y emprender un programa de reformas estructurales que permita recuperar la confianza de los inversores extranjeros.

A la hora de analizar la integración turca en la UE hay que tener en cuenta los siguientes datos demográficos y económicos: Turquía tiene una tasa de crecimiento demográfico del 1,8% - una de las más altas de los países de la OCDE y de la OTAN- con más de 65 millones de habitantes. Esta cifra aumentará a los 80 millones en el 2025; 98% de la población de religión musulmana; 10 millones de minoría kurda; 2.200 euros/PIB habitante,  15% de paro, y una deuda externa en torno a los 120.000 millones de euros.

Además, el país sufre una notable dependencia económica de Europa; el 85% de las inversiones, el 50% de sus importaciones tienen como origen la UE.

La UE siempre ha otorgado a Turquía un trato privilegiado. Algunas muestras del evidente interés de Europa por lograr la estabilidad de Turquía son: el Tratado de Unión Aduanera (a pesar de la exclusión en el mismo de los capítulos agrícola y de servicios), los fondos Meda 2000-2006 (con mas de 3.000 millones de euros), el auxilio económico prestado por la UE a Turquía en los organismos financieros internacionales.

Ahora bien, estas relaciones han topado también con el mismo muro que encontraron en el pasado los defensores turcos del acercamiento a Europa. Esto es, el problema de la minoría Kurda, la ocupación del norte de la isla de Chipre, la armonización jurídica, la necesidad de acometer reformas económicas estructurales, asentar el sector bancario y continuar con el programa de privatización.

A pesar de las importantes reformas, todavía quedan muchos asuntos que necesitarán su tiempo; tiempo que puede ser decisivo a la hora de redibujar el papel de Turquía en Europa y su aportación a una nueva realidad capaz de ofrecer respuesta a los desafíos económicos y los retos culturales.

Expansión Edición Catalunya, Pag.6, Martes 10 de diciembre de 2002

Los temores de Jordania a la guerra a Iraq



Jordania vive con preocupación una posible guerra en Iraq, tanto por las consecuencias directas que ello pueda tener en su economía,como por el futuro papel estratégico que puede estar destinada a desempeñar en la región. Hasta su ventajosa situación geoestratégica le ha reportado numerosas ayudas de la comunidad internacional y una relación privilegiada con la economía iraquí, que representan un 5% de su PIB. Un hipotético cambio en Iraq podría cuestionar o redibujar el interés de la comunidad internacional en el reino hachemí, caracterizado hasta la fecha por su tradicional papel de estabilidad en medio de las fuertes turbulencias regionales.

Para entender la estrecha imbricación existente entre las economías de Iraq y Jordania hay que tener en cuenta varios aspectos.En primer lugar, la fuerte dependencia  energética jordana del crudo iraquí. Jordania consume anualmente unos 45 millones de barriles de crudo, por un valor estimado de unos 800 millones de dólares, de los cuales Iraq ofrece gratis la mitad y le vende la otra mitad,descontando 5 dólares por barril al precio del mercado internacional. Además, el territorio jordano es el principal camino de paso de las importaciones iraquíes que llegan a través del puerto de Aqaba,considerado el pulmón y la salida de Iraq al mar Rojo, y cuya importancia geoestratégica se ha visto incrementada primero, por el cierre del único puerto iraquí Al-Bakr durante los años ochenta en el marco de la guerra Irán-Iraq, y luego por el embargo internacional a Iraq, que lleva más de doce años.

A esto hay que añadir el hecho de que Iraq no sólo sea un mercado comercial natural de Jordania, si no un mercado casi en exclusividad con respecto a otros mercados vecinos de Iraq gracias a los conflictos políticos y militar es de Iraq con estos países. Así, por ejemplo, las exportaciones jordanas oficiales a Iraq representaron en el 2001 el 12% de sus exportaciones ( 230 millones de dólares ) a lo que hay que añadir la entrada de mercancías de contrabando (valoradas en 500 millones de dólares), que en los primeros 9 meses de este año han aumentado un 19%. Por su parte, las importaciones jordanas a Iraq representan el 14% del total.

Por todo ello, un cambio en el poder político de Bagdad afectaría sin lugar a dudas a la economía jordana. Un Iraq integrado en la comunidad internacional y abierto a sus vecinos provocaría un cambio radical en las relaciones económicas exclusivas que mantiene con Jordania y la competencia con otros países vecinos (ejemplos: Siria, Egipto, Arabia Saudí o Líbano), que encontrarían en el mercado iraquí grandes oportunidades para sus productos de consumos y agroalimentarios en competencia directa con los jordanos. Otro aspecto que también preocupa a Jordania es la posible apertura de las fronteras orientales de Iraq a Asia central y Turquía. Unas hipotéticas buenas relaciones con Irán y Turquía redibujarían una nueva realidad comercial,favorecida por las potencialidades de estos dos mercados vecinos.

Un cambio de régimen político en Iraq y la cosecha de los frutos de un hipotético acuerdo de paz en Oriente Medio,que Jordania siempre ha apostado por recoger,puesto que su papel histórico en la zona le ha permitido ser receptor de grandes ayudas internacionales,podría cambiar de signo a favor de un nuevo poder proamericano en Bagdad y la creación de un Estado palestino. A su vez, Israel,otro de los vecinos importantes de Jordania, con el que tiene un tratado de paz que no ha dado los frutos económicos deseados por el reino hachemí, también podría cambiar el sentido de sus escasas inversiones hacia el mercado iraquí, un mercado interior mucho más grande ( 24 millones habitantes), el segundo productor de petróleo y tierras más fértiles. Con todo, algunos analistas apuntan hacia un crecimiento de la economía jordana y restan importancia a las consecuencias de un cambio de régimen en Iraq, apoyándose en una apertura global del mercado iraquí a mercancías jordanas, ya que factores geográficos y culturales impulsarían a Iraq a seguir dando petróleo a un precio económico como señal de buena vecindad.

Otro factor que considerar es la presencia norteamericana en Iraq, y los grandes proyectos y contratos para su reconstrucción,estimados en unos 100.000 millones de dólares. Sin obviar las grandes posibilidades de Iraq,lo cierto es que también hay que tener en cuenta que con un PIB de 30.000 millones de dólares, su economía sufre las consecuencias de más de 22 años de guerras; de un gasto de 180.000 millones de dólares que debe abonar a Kuwait en concepto de compensación por la invasión en 1991 y con una deuda externa superior a 75.000 millones de dólares con un servicio de deuda entre 5.000 y 10.000 millones dólares anuales.

 Aunque Iraq también tiene un dato a su favor: posee el 35% de las reservas mundiales de petróleo y tiene capacidad de producirlo en los próximos 15 años. En todo caso, la economía jordana sufrirá a corto plazo las consecuencias de un conflicto militar y un cambio de régimen en Bagdad.De todas maneras, si bien es cierto que inicialmente ello puede producir una situación de inestabilidad, a medio plazo puede permitirle potenciarlas relaciones bilaterales,dado el conocimiento mutuo y los vínculos existentes no sólo geográficos sino también entre la comunidad empresarial de ambos países.

En resumen, las puertas están abiertas a toda suerte de posibilidades, entre las que no cabe descartar la integración económica entre ambos países, que dependerá del ritmo de las relaciones regionales que EE.UU. quiera tejer en Oriente Medio.

La Vanguardia, Pag.8 Internacional.  Miércoles, 4 diciembre de 2002