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viernes, 8 de marzo de 2024

Liberar el potencial de las mujeres emprendedoras

 Fomentar el espíritu emprendedor es clave para potenciar el desarrollo económico y el crecimiento en cualquier ámbito pero también para propiciar la diversidad en el sector privado. El espíritu emprendedor es sinónimo de creación de oportunidades de empleo, reducción de la concentración de los poderes económicos, y creación y distribución de riqueza.

Liberar  este espíritu entre las mujeres todavía es más importante, pues no sólo está en juego la igualdad de género sino también un mayor impacto económico y social. Las mujeres son agentes clave para la creación de empresas con una ventaja competitiva, sobre todo porque aportan soluciones innovadoras que mejoran la vida de las personas. Su impacto en la sociedad es determinante.

Aunque se han dado pasos importantes en el fomento del espíritu emprendedor femenino en el Mediterráneo, todavía queda mucho camino por recorrer. Las desigualdades que afectan a las mujeres en el sector empresarial tienen raíces profundas que van desde factores culturales hasta el insuficiente apoyo ofrecido a las empresas lideradas por mujeres, la falta de un marco político que aborde la brecha de género y el reto de promover la conciliación familiar con el trabajo, entre otros. La integración de las mujeres en la economía, en la región mediterránea y África, sigue siendo una asignatura pendiente, a pesar de algunos progresos .  

Hay que favorecer la participación de las mujeres en los órganos de decisión del ámbito económico, político y público. Para ello, sector público y privado deben buscar soluciones conjuntas para garantizar la igualdad de género en cualquier ámbito: igualdad de oportunidades en retribuciones y ascenso -no encasillando a las mujeres en cargos determinados- y fomentando el emprendimiento femenino y una mayor presencia de mujeres en los comités de dirección de las empresas. Ahora más que nunca es fundamental dar nuevos pasos para luchar contra las barreras políticas y regulatorias, allanar el camino para acelerar el acceso a instrumentos financieros, lanzar asociaciones innovadoras con el sector privado, y brindar oportunidades de capacitación para las emprendedoras del Mediterráneo.

Promover una relación positiva entre el avance de las mujeres en la economía y el crecimiento del PIB es una necesidad para hacer frente a los retos y aprovechar plenamente el talento de toda la población, no sólo la mitad de ella. Es prioritario avanzar hacia la inclusión financiera de la mujer y estimular la acción colectiva, comprometiendo a la comunidad financiera internacional a aumentar el financiamiento a las mujeres y especialmente a las pymes dirigidas por mujeres.

Si hablamos de romper estereotipos y cambiar la mentalidad cultural, debemos tener en cuenta también la tecnología, pues está permitiendo que las emprendedoras aporten formas creativas para superar las obsoletas brechas y barreras y dar valor a la economía. Por ello, es importante apoyar a las incubadoras y aceleradoras que ayudan a las empresas dirigidas por mujeres, y dar oportunidades y un mejor acceso a la a información, formación y la financiación.

Las empresas se encuentran en una posición única para derribar barreras y limitaciones basadas en el género y la cultura abordando la desigualdad como uno de los aspectos centrales de la agenda 20230 y así facilitar el acceso al mercado laboral y al mismo tiempo mejorar la retención del empleo femenino. Las empresas pueden responder mucho más eficazmente a las necesidades de las mujeres afectadas por la guerra y los conflictos.

En definitiva, precisamos medidas serias para crear economías inclusivas con empleo femenino. Los gobiernos tienen un papel clave en esta misión, facilitando el marco legal y redirigiendo la inversión pública hacia los elementos intangibles, como la educación y la salud de la mujer, la I+D y la innovación para los proyectos impulsados por mujeres.

Por cada contratiempo y cada fracaso, hay un éxito escondido en las sombras, Hay grandes historias de valentía y ambición de mujeres empresarias. Iniciativas innovadoras, con gran impacto en sus comunidades y que están cambiando mentalidades. El número de mujeres empresarias en el sur del Mediterráneo y África está aumentando con una participación del 22%. Aunque lejos aún del 33% el  promedio mundial.

Con 7.5 millones de microempresas y Pymes impulsadas por mujeres en el sector formal, y cuatro veces más en el sector informal, África lidera las tasas mundiales con mujeres emprendedoras exitosas que guían y contribuyen con su ejemplo a reducir las barreras. Al empoderar a la mujer se favorece a todas su comunidad y se contribuye al crecimiento económico.

La mejora de la situación social, económica y de salud de la mujer son esenciales para un futuro desarrollo sostenible de toda la región.  Se ha demostrado que al empoderar a la mujer se influye en su entorno y se favorece a toda su comunidad, al ayudar a erradicar la pobreza y contribuir al crecimiento económico.

Si buscamos la transformación cualitativa de nuestras sociedades, tenemos que luchar contra las actitudes negativas que frustran a las jóvenes actualmente. Hay que fomentar su esfuerzo, su talento y su confianza en sí mismas para buscar de forma natural un trabajo significativo y una carrera de la que se sientan orgullosas.

Nos jugamos el futuro. Hoy en día, ser conformista no es una opción, porque no ayuda a dinamizar la próxima generación de mujeres líderes de inspiración. 

Anwar Zibaoui, EXPANSIÓN, Economía Opinión, 7 Marzo 2024

https://www.expansion.com/catalunya/2024/03/07/65ea2b67468aeb2d248b4583.html

viernes, 17 de marzo de 2023

Las emprendedoras transforman la escena mediterránea

 

Foro Mujeres, Alejandria, Egipto oct22
A muchos les sorprenderá saber que 1 de cada 3 empresas emergentes o startup en la región mediterránea está fundada o dirigida por mujeres. Un porcentaje más alto que en Silicon Valley. Las mujeres emprendedoras se están convirtiendo en una fuerza a tener en cuenta, y su papel es clave para alcanzar los objetivos de integración regional.

Las mujeres comparten una tradición de cooperación, pueden aprovechar su fuerza para crear nuevos escenarios, compartir sus experiencias y establecer relaciones empresariales. Es preciso aprovechar la creatividad y el potencial de las jóvenes, darles apoyo, la oportunidad y la libertad para hacer su contribución. Aferrarse a las tradiciones obsoletas es cómodo, pero puede matar el genio de la innovación. La evolución es inevitable y puede ser enriquecedor si todos participan y se abarcan todas las ideas.

El espíritu empresarial es clave para impulsar la inclusión económica de las mujeres, particularmente en el sur del Mediterráneo y en África.

Aunque en algunos países hay reformas para incluir a las mujeres en la fuerza laboral, los puestos de liderazgo y el espíritu empresarial, la integración de las mujeres en la economía en la región Mediterránea es todavía un asunto pendiente

La mitad de la población mundial en edad de trabajar son mujeres, el 50% de las cuales están en sectores empresariales, en comparación con el 80% de hombres. Se estima una pérdida de riqueza debido a la brecha de género del 10% del PIB en las economías avanzadas y más del 30% en la región Mediterránea.

Las cifras son abrumadoras: solamente el 49,2% de la población de la parte sur y oriental del Mediterráneo participa en el mercado laboral en comparación con el 63,5% a nivel mundial, de ellos el 30% son mujeres. El paro femenino alcanza el 41% en mujeres jóvenes. El desempleo entre graduadas llega al 45%, y pese al logro educativo con un mayor acceso a la educación, están excluidas.

Aumentar la participación de la mujer añadiría un 47% al PIB en la próxima década. Alentar a las mujeres jóvenes a emprender y aumentar el número de emprendedoras garantiza ganancias económicas y acelera la igualdad y el desarrollo de toda la comunidad.

Se trata de diversidad e inclusión, no de mujeres versus hombres. Se trata de un equilibrio que contribuya a una toma de decisiones mejor informada. La mujer tiene el potencial para ser un contribuyente al crecimiento económico.

El empoderamiento y la autonomía de las mujeres, así como la mejora de su situación social, económica y de salud, son esenciales para el logro de un desarrollo sostenible.

La tecnología se está convirtiendo en uno de los pocos espacios donde todo se ve posible, incluso romper las normas de género, lo que la convierten en una industria muy atractiva para las mujeres. Es importante apoyar a las incubadoras y aceleradoras que ayudan a empresas dirigidas por mujeres jóvenes, y dar oportunidades y un mejor acceso a la financiación.

A medida que la región del Mediterráneo evalúa cómo reconstruirse después de la pandemia, las empresas emergentes dirigidas por jóvenes emprendedoras podrían ser parte de la solución y ya están transformando la escena en el Mediterráneo. Las obsoletas normas culturales, el apoyo insuficiente a las empresas lideradas por mujeres, la falta de marcos políticos o el reto de equilibrar las responsabilidades con el trabajo no detienen a las empresarias que encuentran formas creativas de superar las barreras para comenzar sus propios negocios.

La independencia financiera es clave y los gobiernos deben promover más préstamos bancarios y microcréditos a las pymes administradas por mujeres y crear un sistema de apoyo completo para dar oportunidades empresariales a las mujeres.

Es el momento de estructurar un entorno propicio para la innovación femenina, con el soporte institucional, financiación y apoyo personalizado para que las mujeres tengan referentes y modelos a seguir que animen a otras jóvenes y a las niñas a emprender, porque a veces no puedes ser lo que no puedes ver.

Anwar Zibaoui, opinión, Economía, 8 marzo 2023

https://www.elnacional.cat/oneconomia/es/opinion/emprendedoras-transforman-escena-mediterranea-anwar-zibaoui_983016_102.html


domingo, 6 de marzo de 2022

Mujeres emprendedoras en estados frágiles

 

El espíritu empresarial es clave para impulsar la inclusión económica de las mujeres sobre todo en el sur del Mediterráneo y África, y especialmente en los estados frágiles.

Las desigualdades que afectan a las mujeres en el sector empresarial tienen raíces profundas que van desde factores culturales hasta el apoyo insuficiente ofrecido a las empresas lideradas por mujeres, la falta de marcos políticos que aborden la brecha de género y el reto de promover la conciliación familiar con el trabajo, entre otros.

La integración de las mujeres en la economía, en la región mediterránea y el continente africano, sigue siendo una asignatura pendiente, a pesar de los progresos realizados en algunos países.  Lamentablemente, la renta per cápita sigue siendo de las más bajas del planeta, la pobreza continúa afectando a amplias capas de la población y la coyuntura internacional ya no es tan favorable como en el pasado.

Por tanto, hace falta una acción seria para crear economías inclusivas y empleo femenino. En esta misión, los gobiernos juegan un rol fundamental a la hora de facilitar un marco legal para favorecer la creación de empresas, liberar el camino para el sector privado y redirigir la inversión pública hacia elementos intangibles, como la educación, la salud, I+D y la innovación.

Además, hay que promover el emprendimiento femenino y aumentar el número de mujeres empresarias, ya que ello favorecerá no sólo el crecimiento económico, sino que ayudará también acelerar la igualdad y reducir la brecha salarial. Se trata de favorecer la inclusión y promover la igualdad.

Para 2030, casi el 60% de la población empobrecida del mundo vivirá en estados frágiles sobre todo en África afectados aún por experiencias pasadas de violencia y que luchan por entregar a sus poblaciones las formas más básicas de gobernanza. Los vínculos entre la fragilidad y la desigualdad han sido la preocupación central de numerosos acuerdos internacionales, en particular, la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, que traza un camino para llegar a sociedades más equitativas y pacíficas. La igualdad de género y más específicamente el empoderamiento de las mujeres son componentes críticos para lograr esos objetivos.

Por esto hay que facilitar el intercambio de experiencias y mejores prácticas, e identificar medidas para mejorar el apoyo a las micro y Pymes dirigidas por mujeres en regiones devastadas por conflictos. La conmovedora experiencia de muchas de las mujeres emprendedoras de algunos países mediterráneos y africanos demuestra la importancia de apoyar a las mujeres como propietarias de negocios incluso en las circunstancias más difíciles, donde la seguridad y muchas de las necesidades básicas no están cubiertas, o cuando las mujeres se resisten e insisten en mantener los negocios existentes y emprender nuevas empresas para apoyar a sus comunidades locales.

Es importante apostar por programas para mejorar la resiliencia de las Pymes de mujeres en contextos frágiles como motores potenciales para la innovación, el empleo y una mejor calidad de vida. Promover estas empresas para aumentar sus oportunidades a través de la facilitación de inversiones directas e indirectas, así como mejorar su ecosistema empresarial y la formación y el crecimiento a través del desarrollo de capacidades empresariales, programas de subvenciones de contrapartida y apoyo a la orientación económica.

Las empresas están en una posición única para derribar los muros y las restricciones basadas en el género y en elementos culturales, abordando la desigualdad como uno de los aspectos centrales de los ODS y así facilitar el acceso al mercado laboral y a la vez mejorar la retención de empleo femenino. Las empresas pueden responder de manera mucho más eficaz a las necesidades de las mujeres afectadas por las guerras y conflictos.

Pero las prácticas comerciales inclusivas pueden no ser suficientes para eliminar las desigualdades estructurales que afectan a las mujeres. Es necesario un cambio sistémico, que aborde los numerosos aspectos que dificultan el camino. Por ejemplo, sin una identidad legal, es imposible, para las mujeres poder acceder y tener derecho a la propiedad de la tierra en algunos países, lo cual es esencial para la vida de las mujeres. A esto hay que añadir, la necesidad de acometer cambios en el sistema financiero orientados a favorecer el empoderamiento de las mujeres y establecer incentivos para la inversión, proporcionando activos que puedan ser apalancados para el desarrollo empresarial, y que ofrezcan una base sólida para la estabilidad financiera.

En África hay una de las tasas más altas del mundo, con 7.5 millones de microempresas y pymes que trabajan en el sector formal liderado por mujeres, y cuatro veces más en el sector informal. Las mujeres pueden jugar un papel clave cuando los esfuerzos se dirigen a cerrar y financiar las brechas económicas. Muchas dominan sectores clave de la economía. Una mujer emprendedora exitosa, guía a otras y contribuye con su ejemplo a reducir las barreras que crean brechas de género cuando se trata de acceder a oportunidades.

Existen también historias de coraje y ambición en el Mediterráneo protagonizadas por mujeres empresarias. Iniciativas innovadoras, con gran impacto en su comunidad y que están cambiando mentalidades. Si bien el número de mujeres empresarias en el Sur del Mediterráneo y África se encuentra en ascenso con una participación del 22%, pero lejos del promedio mundial del 33%. En definitiva, es imprescindible continuar avanzando para favorecer la inclusión económica de las mujeres en la economía formal y mejorar sus ingresos su participación en la economía aumenta la clase media y reduce las desigualdades.

Anwar Zibaoui, Opinión, Atalayar,  6 marzo 2022

https://atalayar.com/blog/mujeres-emprendedoras-en-estados-fr%C3%A1giles


miércoles, 10 de marzo de 2021

Una nueva África tras la pandemia

  El 1 de enero entró en vigor la nueva Zona de Libre Comercio Continental de África. El proceso de integración económica y comercial puede marcar la diferencia en la viabilidad de la competitividad económica del continente. El proyecto ofrecerá un mercado unificado de 1.300 millones de personas y puede determinar el éxito de África como última frontera del crecimiento global.

La mayoría de los países africanos han escapado hasta ahora de los peores impactos de la COVID-19, pero éste amenaza a la región con su primera recesión en 25 años. Algunos  países  están  realizando reformas e inversiones que serán cruciales para un desarrollo y recuperación sostenidos.

  Una nueva África es posible

Está emergiendo una nueva África con un sentido de urgencia y un propósito y aspiración de volverse autosuficiente. Pero deben superarse numerosos obstáculos para que el bloque alcance su máximo potencial.

El Covid-19 ha demostrado que África es demasiado dependiente de la exportación de productos básicos, y de las cadenas de suministro globales. La región corre el riesgo de quedarse atrás a medida que otras regiones reconfiguran sus posiciones comerciales.

En el nuevo escenario económico pos-COVID-19, las cadenas globales de suministro están acortándose, lo que obliga a Europa a variar su estrategia y fortalecer su asociación con el sur. Es esencial construir el eje Europa-Mediterráneo-África y convertirlo en un área de competitividad y desarrollo solidario.

  CFTA Área de Libre Comercio Continental

La pandemia agrava La falta de comercio interregional, lo que ha impedido al continente desarrollar todo su potencial. La entrada en vigor del Área de Libre Comercio es, por tanto, una gran oportunidad al acelerar la integración y generar nuevas fuentes de prosperidad a partir de sus propios flujos comerciales y nacionales.

El mercado africano único puede aumentar su comercio interior del 18% actual a un 25% para 2023. La movilización es inmensa, pero también lo son las recompensas, el factor clave es la integración.

Hay grandes diferencias entre el país más rico y el más pobre, pero también existen preocupaciones comunes, el riesgo político y el déficit democrático contaminan la región con conflictos internos y transfronterizos. Las trabas a la integración regional son la seguridad, las débiles infraestructuras de energía y  transporte y la baja capacidad de procesado de productos. Una África unida, se convertiría en el mayor exportador mundial de petróleo, oro, cobre y cobalto entre otros muchos productos. Además, la población llegará a 2.500 millones de personas en 2050.  

El continente no sólo es rico en recursos, su fuerte demografía, sus diversos ecosistemas, y su diversidad abren muchas  opciones de futuro.

África precisa crear 100 millones de empleos en los próximos 5 años para satisfacer el crecimiento de la población y también, para evitar convertirse en el mayor exportador de inmigrantes y el escenario ideal de países fallidos.

Es urgente acelerar el ritmo de  reformas en el sistema educativo. Dos tercios de los jóvenes creen que su formación no está en línea con el mercado laboral. Cerrar la brecha reduciría la pobreza un 13% y las desigualdades un18%. La proporción general de la población que vive bajo la línea de pobreza ha disminuido pero la pandemia podría cambiar la tendencia otra vez hacia la pobreza extrema.

La integración regional puede aumentar la inversión, la competitividad y el tamaño del mercado y mejorar participación continental en el comercio mundial.

En África, los Estados deben facilitar el papel de las empresa y  estas deben ser las socias para ayudar a  resolver los problemas de los ciudadanos. La mujeres también pueden jugar un papel clave. Ya están liderando 7.5 millones de microempresas y pymes en el sector formal, y cuatro veces más en el sector informal. Es preciso reducir las barreras que crean brechas de género y favorecer la liberación económica de las mujeres y su espíritu empresarial.

Es el momento de superar los retos para crear riqueza y contribuir al bien común fortaleciendo el tejido social de manera sostenible y respetuosa  con la dignidad humana y la naturaleza. África debe confiar en sus jóvenes y mujeres y enfrentarse a sus desafíos.

El Periódico de Catalunya, Opinión, Pag. 27 Martes, 9 Marzo 2021

lunes, 8 de marzo de 2021

Mujer Mediterránea, motor del cambio y la recuperación

 


Mediterranean Forum Entrepreneurs Forum BCN 2020

  Las mujeres de la región mediterránea se han enfrentado a la pandemia en condiciones particularmente duras. 

Han liderado el frente de la salud con un 79% de enfermeras. Pero a pesar de sus múltiples responsabilidades, las mujeres en la región tienen las tasas más bajas de participación en la economía y fuerza laboral del mundo.

En la etapa post COVID-19, las mujeres pueden marcar la diferencia en el proceso de recuperación y apostar por un nuevo modelo de desarrollo. 

 Ahora es el momento para que ocupen el lugar que les corresponde en la economía, en los puestos de liderazgo en la región, de y que actúen como el motor del cambio y recuperación.

La integración de las mujeres en la economía en la región mediterránea sigue siendo una asignatura pendiente, a pesar de los progresos en algunos países. Lamentablemente la renta per cápita sigue siendo de las más bajas, la pobreza continúa afectando a amplias partes de esta región y la coyuntura internacional ya no es tan favorable como en el pasado.

La mitad de la población mundial en edad de trabajar son mujeres, el 50% de ellas en sectores empresariales frente al 80% de hombres. Se estima una pérdida de riqueza debido a la brecha de género del 10% del PIB en las economías avanzadas y de más del 30% en la región Mediterránea.

Las cifras son abrumadoras: solamente el 49,2% de la población en la parte sur y oriental del Mediterráneo participa en el mercado laboral en comparación con el 63,5% a nivel mundial. De estas cifras, tan solo el 30% son mujeres, alcanzando el paro femenino el 41% en mujeres jóvenes. El desempleo entre graduadas llega al 45% y, pese a que ahora existe un mayor acceso a la educación, todavía están excluidas. En realidad, aumentar la participación de la mujer añadiría un 47% al PIB en la próxima década.

Se trata de una baja tasa de participación en la economía del sur del mediterráneo, con tan solo un 16%, mientras que el promedio mundial es del 33%. Ello implica una triple pérdida en capital humano, en crecimiento y en igualdad social. Con la participación de la mujer en el trabajo se aumenta la clase media y se reducen las desigualdades sociales y de género.

Incorporar a las mujeres es una necesidad que condiciona el éxito o el fracaso del desarrollo económico y social de toda la región. En el proceso de integración mediterránea, es preciso conseguir el equilibrio de género y la igualdad de oportunidades. Hay que disponer de estrategias a largo plazo con programas específicos, ya que el apoyo a las mujeres podría añadir 12 billones de dólares al PIB mundial para el año 2025.

Alentar a las mujeres a emprender y aumentar el número de emprendedoras garantiza ganancias económicas y acelera la igualdad. Se trata de diversidad e inclusión, no de mujeres versus hombres. Se trata de un equilibrio que contribuya a una toma de decisiones mejor informada. La mujer tiene el potencial para ser un contribuyente al crecimiento económico.

Hay mucho en juego. Muchas dificultades se podrían evitar facilitando las condiciones para promover su papel en la economía, eliminando los obstáculos reales para que las mujeres asciendan en el escalafón corporativo, ofreciendo igualdad de oportunidades en retribuciones y ascenso, y no encasillando a las mujeres en cargos determinados.

Las desigualdades que afectan a las mujeres en el sector empresarial tienen, entre otras causas, las normas culturales, el apoyo insuficiente a las empresas lideradas por mujeres, la falta de marcos políticos que aborden la brecha de género, y el reto de equilibrar las responsabilidades familiares con el trabajo.

Pero las mujeres emprendedoras constituyen una realidad cada vez más consolidada y presente en el mediterráneo, y su papel es clave para alcanzar los objetivos de integración regional. Las mujeres comparten una tradición de cooperación, pueden aprovechar su fuerza para crear nuevos escenarios, compartir sus experiencias y establecer relaciones empresariales.

Es preciso aprovechar la creatividad y potencial de las mujeres. Se les debe dar el apoyo, la oportunidad y la libertad para que puedan realizar su contribución. Aferrarse a las tradiciones obsoletas es cómodo, pero puede matar el genio de la innovación. El cambio es inevitable y puede ser enriquecedor si todos participan y se abren a las ideas y puntos de vista de los otros.

La participación de las mujeres en la economía es una prioridad y un imperativo debido a su impacto positivo para impulsar el crecimiento económico. Con su contribución podemos reducir las desigualdades sociales porque la prosperidad es interdependiente de la inclusión. También del hecho de que ningún emprendimiento es sostenible si no incorpora y refleja a su sociedad.

Es imposible avanzar en la región sin construir juntos una sociedad basada en la igualdad de oportunidades o sin asegurar la participación de las mujeres en el desarrollo económico y empresarial. Las mujeres son actores importantes para la creación de empresas y cuentan con una ventaja competitiva: son innovadoras que creen nuevas soluciones para mejorar la vida de las personas. Su impacto en la sociedad puede ser determinante y clave para el desarrollo y la recuperación en esta etapa post COVID-19. Sin ellas es imposible avanzar, ya que son socias en las evoluciones y revoluciones, como lo son en la sociedad.

Anwar Zibaoui, Opinión, Marzo 2021

https://www.innovaspain.com/mujer-mediterranea-motor-del-cambio-y-la-recuperacion/ 

https://www.economiadehoy.es/mujer-mediterranea-motor-del-cambio-y-la-recuperacion 

https://www.territoriobitcoin.com/mujer-mediterranea-motor-del-cambio-y-la-recuperacion/

https://www.revistaaral.com/opinion/mujer-mediterranea-motor-cambio-recuperacion_15145029_102.html 



domingo, 29 de noviembre de 2020

MEDA ECONOMIC WEEK 2020 Press Info I


  Un año más, y ya son 14 ediciones, celebramos en ASCAME, la MEDA ECONOMIC WEEK 2020.

La "Mediterranean Week of Economic Leaders" es una evento de referencia celebrado en Barcelona, para promover la cooperación empresarial y reforzar la Región Mediterránea en el mundo.

https://www.medaeconomicweek.org/

El evento ha tenido lugar el 18, 19 y 20 de Noviembre 2020 en formato hibrido, bajo el eslógan: " Time to act: Stronger together".   Los temas tratados en la cumbre han sido la Innovación, la transformación y Digitalización, Industria de la Salud, Turismo, Hoteles y Congresos, Financiamiento Multilateral, Mujeres Emprendedoras, Juventud, Pymes, Startups, Oportunidades Mediterráneas y Africanas, junto con la presentación de nuevas iniciativas y proyectos.

Organizada por la Asociación de Cámaras de Comercio e Industria del Mediterráneo (ASCAME) y la Cámara de Comercio de Barcelona, ​​con la colaboración de las principales organizaciones euromediterráneas, MedaWeek Barcelona se posiciona como el encuentro anual para dar voz a los intereses del Mediterráneo. sector privado y compartir tendencias sobre el desarrollo socioeconómico de los países que integran la región.

Este año, bajo el lema 'Es hora de actuar: más fuertes juntos', MedaWeek Barcelona ha abordado la situación post-COVID-19 de los sectores clave de las economías mediterráneas y las oportunidades que surgen de la necesidad de integración euromediterránea. Además, con motivo del 25 Aniversario del Proceso de Barcelona, ​​se presentó en el acto una nueva declaración para reposicionar al Mediterráneo como actor clave para la recuperación.


EL PAPEL DE BARCELONA EN EL MEDITERRÁNEO - Anwar Zibaoui, Nov 2020

  

 Este mes de noviembre se cumplen 25 años de la Declaración de Barcelona. A pesar de las buenas intenciones, el resultado no está a la altura de las aspiraciones de los Mediterráneos. No obstante, muchos de los objetivos del proceso siguen siendo válidos y, por ello, hay que trabajar para mejorar una prosperidad compartida basada en las relaciones sur-sur y norte-sur. Europa sigue siendo el primer socio económico de los países del sur de la parte oriental del Mediterráneo. Las crisis económicas, de identidades, de refugiados, y la pandemia, han minado la cohesión de los Estados miembros de la UE y de los países mediterráneos, creando obstáculos para avanzar en el proceso de integración regional. Esto nos recuerda la importancia del colectivo, de la proximidad, la interdependencia y la necesidad de contar con una visión a largo plazo

Ahora nos enfrentamos a una situación desconocida, a una pandemia que ha paralizado nuestras economías y confinado a millones de personas. Estamos en medio de un tsunami sin precedentes que ha arrasado a toda la aldea global. Los antecedentes históricos revelan que una situación de este tipo podría alterar los sistemas políticos y económicos, reconfigurar ideas y teorías sagradas, e imponer cambios radicales en el estilo de vida.

Los modelos económicos en vigor están sin aliento por la velocidad a la que se suceden los cambios. Están teniendo lugar numerosas transformaciones que los gobiernos luchan por regular y, ahora más que nunca, es preciso dar respuestas que estén a la altura.

Desde 2010 hasta 2019, las orillas sur y oriental de la región han perdido 950.000 millones de dólares en actividad económica. Estas cifras se traducen en casi el 8% del PIB. Algunos países de la región están al borde de la ruina económica y financiera por las guerras y la inestabilidad política. Además, surgen riesgos geopolíticos y un horizonte de futuro sin esperanza.

Oportunidad histórica

Europa está ante una oportunidad histórica de incidir en el desarrollo y la interdependencia económica de la zona mediterránea. Para ello, la UE debe asumir una política global y prioritaria Mediterránea.

El Mediterráneo y la UE necesitan una relación diferente a todos los niveles. El modelo actual debe ser renovado ante los nuevos problemas económicos, geopolíticos, la pandemia y el cambio climático. Los tiempos han cambiado y hay que hablar sin rodeos: es esencial saber concretamente lo que el Mediterráneo quiere de Europa y lo que Europa está buscando en el Mediterráneo.

Este inesperado diálogo no debe ser solo una relación entre los donantes que buscan reducir el número de migrantes y los beneficiarios que dependen de la ayuda y los fondos, sino que tiene que ser una relación entre iguales.

Por esta razón, hace falta una renovada política europea para el Mediterráneo. La elaboración de un ‘Plan compacto’ sería una solución realista para resolver los problemas endémicos. Un plan que busque revitalizar el comercio, la inversión y estimular el espíritu empresarial. Un proyecto centrado en impulsar un nuevo modelo de desarrollo en el marco del Green Deal o del Acuerdo Verde Europeo, en un momento en el que Europa busca fuentes alternativas de crecimiento y sostenibilidad y la región necesita una transformación política y económica.

Es imperativo formular respuestas urgentes y soluciones efectivas para enfrentar juntos desafíos comunes. Es el momento de repensar el Mediterráneo para que sea un actor positivo en la escena internacional.

El Mediterráneo no se puede permitir quedar al margen de estas evoluciones en vista del potencial humano y material del que dispone. Esa suma debe convertirse en un elemento de competitividad y en una ventaja comparativa en relación con otras economías.

La crisis hace más relevante este desarrollo porque en la carrera entre EEUU y China, Europa solo encontrará su lugar en el nuevo orden mundial aliado a sus socios del Mediterráneo para crear un polo competitivo global. Pero requiere desplazar el centro de gravedad hacia el sur.

ASCAME ha sido pionera en el lanzamiento de una estrategia integral. La Semana Mediterránea de Líderes Económicos de Barcelona, cita anual desde hace 14 años del sector privado de Europa, el Mediterráneo y África, se inscribe en el marco de las líneas de actuación para la cooperación económica entre la UE y los países Mediterráneos y está encaminada hacia la creación de una zona de integración económica, así como hacia la consolidación de Barcelona como la principal referencia económica de la región mediterránea.

Los 25 años transcurridos también han permitido que se desarrolle una visión sobre cuáles son los principales problemas del Mediterráneo y qué tipos de propuestas podrían implementarse a la hora de buscar respuestas que autoricen el desarrollo y la construcción de un futuro común entre las dos orillas.

Un largo camino que ha permitido configurar futuras alianzas para crear un entorno que favorezca la convivencia y la cooperación entre los pueblos de ambas orillas. Esta acción permitiría la integración de las generaciones emergentes y el arraigo de los valores de tolerancia y aceptación del otro más allá de los estereotipos trillados, lejos de cualquier forma de exclusión y rechazo que engendre irreparablemente una lógica de confrontación y antagonismo.

Es posible construir una relación sana, sin prejuicios, con una gestión común de problemas comunes. Es posible crear un enfoque global e integrado y una responsabilidad compartida. Tenemos el mismo objetivo: el desarrollo común.

La UE debe implicarse ya que su futuro está estrechamente relacionado con la capacidad de desarrollo de la región. Hay demasiada urgencia para tener prisa. ¡No se puede ser próspero entre los pobres!

https://revistas.eleconomista.es/franquicias/2020/noviembre/el-papel-de-barcelona-en-el-mediterraneo-KF5214419


 




viernes, 23 de octubre de 2020

La economía social y un nuevo modelo de desarrollo

La pandemia del COVID-19 ha revelado muchas grietas en nuestras sociedades, haciendo que afloren problemas políticos, económicos y sociales comunes en todo el mundo.

Por una parte, el sistema capitalista está en crisis. Es el mismo sistema que en el pasado ayudó a la liberación del dominio de los regímenes feudales y desarrolló la productividad. No obstante, se han ido perdiendo las normas y reglas éticas para conseguir ganancias inmediatas por codicia y visión a corto plazo.

Por otra, también hay una crisis social. Las instituciones del contrato social que habían logrado durante décadas el equilibrio y poner los cimientos de sociedades modernas y regímenes democráticos están en peligro. El sistema que proponía solidaridad e igualdad se ha degenerado.

Por ello hoy debemos emprender importantes reformas y transiciones para que la inclusión, la justicia, la sostenibilidad y la igualdad sean los cimientos de un nuevo modelo de desarrollo. Ante esta situación, la economía social aporta soluciones para hacer frente a la crisis con un cambio de perspectiva.

       La economiía social

La economía social es ya una parte fundamental del sector privado y contribuye al desarrollo sostenible y la competitividad. Es un actor empresarial de primer nivel que dinamiza las economías de países como España, Francia o Portugal. En la Unión Europea genera el 8% del PIB y representa el 10% del total de las empresas. En los países ribereños del Mediterráneo tiene un alto impacto socio-económico con más de 3,2 millones de empresas de economía social que generan 15 millones de empleos.

La prosperidad es interdependiente de la inclusión y la sostenibilidad. Y es que ningún emprendimiento es sostenible si no incorpora y refleja la sociedad. La economía social es un sector vibrante de la economía y fomenta sociedades sostenibles e inclusivas, junto con empleo y crecimiento, pero necesita ecosistemas adaptados y propicios para prosperar.

El Mediterráneo se enfrenta a un serio desafío demográfico y precisa crear seis veces más empleos que los disponibles actualmente. Con un desempleo juvenil del 35%, un 45% en las mujeres, la situación es bastante peligrosa en algunos países. Tener un ecosistema empresarial sano, inclusivo y sostenible, produciría prosperidad y canalizaría todo ese potencial.

En Europa, la economía social engloba una pluralidad de empresas y entidades consolidadas con éxito que aportan empleos, cohesión social y son un factor clave en la implementación de la Agenda 2030 de Desarrollo Sostenible. Por ello, el Mediterráneo precisa potenciar estos valores y modelos empresariales, establecer un marco legislativo que les permita operar a nivel regional, y apoyar su crecimiento y el acceso a la financiación para que puedan contribuir al desarrollo socioeconómico de la región.

    Un nuevo modelo de desarrollo

Se necesita una acción coordinada y seria para crear economías inclusivas y empleo juvenil. Además, se debe facilitar el camino al sector privado y una mayor inversión pública en infraestructuras, sanidad y educación, que proporcione las herramientas requeridas. Hace falta un proyecto que dé alternativas para acomodar la enorme energía de la juventud y de las mujeres, opciones que mejoren su representación dentro del gobierno de las organizaciones, y usar esa energía para la reconstrucción económica y social.

Es posible favorecer el proceso de innovación y experimentación, además de la colaboración entre todos los actores del mercado, incluso en sectores de actividad no conectados a la economía social.

La clave para ello es reconocer el valor agregado de las organizaciones de economía social, mejorar su capacidad de informar de las dimensiones sociales y económicas de sus acciones, y utilizar ese potencial para combatir el desempleo.

Los bancos tradicionales podrían mejorar sus prácticas de evaluación de riesgos para estimar con mayor precisión el riesgo asociado en préstamos a organizaciones de economía social, crear instrumentos financieros adecuados para estas organizaciones, y aumentar la participación mediante fondos de garantía dedicados. También sería adecuado animar a los actores de la economía social a movilizar sus propios recursos financieros creando fondos mutualistas. El objetivo es apoyar el emprendimiento social y las empresas sociales.

La economía social debe formar parte de un nuevo modelo de desarrollo económico, que englobe también una revolución digital, verde y azul, para lograr un sistema justo, igualitario e inclusivo que pueda satisfacer las expectativas sociales y reducir la brecha de injusticia. La lucha contra la desigualdad y la pobreza debe estar en el centro de este gran desafío.

Barcelona, 2 octubre 2020

http://www.ascame.org/en/social-economy-and-new-model-development 

https://www.territoriobitcoin.com/la-economia-social-y-un-nuevo-modelo-de-desarrollo/ 

https://elcandelerotecnologico.com/2020/10/02/la-economia-social-y-un-nuevo-modelo-de-desarrollo/ 

https://www.economiadehoy.es/noticia/63715/ 

https://www.observatoriorh.com/orh-posts/la-economia-social-y-un-nuevo-modelo-de-desarrollo.html 

https://www.interempresas.net/TIC/Articulos/315371-La-economia-social-y-un-nuevo-modelo-de-desarrollo.html 

http://www.rrhhdigital.com/editorial/143788/La-economia-social-y-un-nuevo-modelo-de-desarrollo 

 

https://www.eldigitalcastillalamancha.es/el-comentario/362028927/La-economia-social-y-un-nuevo-modelo-de-desarrollo.html




lunes, 6 de mayo de 2019

Alaa Saleh, icono de una revolucion. Sudán

Alaa Saleh, fuente elperiodico.com
"Nunca esperé que mi imagen se extendiera tanto, pero me alegra que el mundo haya podido ver que hay una revolución en Sudán". Así se expresa la joven Alaa Saleh, estudiante de ingeniería, que personifica el espíritu de la revuelta liderada por los jóvenes y las mujeres y que provocaron la caída del general.

Desde su independencia, Sudán ha perdido 63 años con regímenes militares, dos guerras civiles, diferentes intentos de autonomía y graves conflictos étnicos, religiosos y económicos. Además, el régimen de El-Bashir ha desperdiciado tres décadas, y se mantuvo en el poder a pesar de Darfur, de las acusaciones de genocidio y crímenes contra la humanidad, de las acusaciones de colaborar con el terrorismo y de la galopante corrupción.

Esta situación y la persistencia de la crisis económica, el deterioro de las condiciones de vida, y la propagación de la corrupción, la impunidad y los privilegios, convencieron a la población de rebelarse porque no había esperanza de reforma, por falta de voluntad del poder.

Ahora, Sudán necesita extraer lecciones de los sucesivos golpes y revueltas. Es importante escuchar a la gente, fortalecer las instituciones, y que los partidos, los sindicatos y los militares aprendan las lecciones del pasado. Sudán necesita una estabilidad refrendada por la voluntad de sus ciudadanos y un gobierno que busque compensar lo que se ha perdido, un gobierno que se preocupe por los problemas de la pobreza, el desempleo y la educación.

Los acontecimientos en Sudán desde el derrocamiento del Al-Bashir y la asunción del poder por parte de un Consejo militar, contrastan con lo que ha pasado en algunos países de la primavera árabe debido a la ausencia de organizaciones civiles con capacidad de compensar el vacío que dejan los dictadores.

Sueños y esperanza

El Consejo militar tiene el apoyo de los principales países de la región pero debe evitar perder la confianza de los sudaneses, que mantienen la sentada ante el cuartel general del ejército hasta conseguir reducir los tiempos de transición para elegir un Parlamento, reestructurar el Tribunal Constitucional y entregar el poder al nuevo Gobierno elegido. El movimiento popular que participó en las protestas es amplio, variado pero con un objetivo común, aunque difieren en la estrategia del día siguiente.

El camino hacia la libertad no va a ser fácil. Choca con las tradiciones de los gobiernos autoritarios y el radicalismo que intentan permanecer a cualquier precio. Pero una nueva generación, con un rol principal de mujeres que quieren asumir su propio destino. El gran error sería devolver a Sudán a la pesadilla de la tiranía después del sueño de la revolución. Urge ayudar a Sudán para deshacerse de la herencia del pasado y la confusión del presente para construir un futuro mejor. A pesar de la deriva de la primera ola de revoluciones de la primavera árabe, las movilizaciones en Argelia y Sudán están abriendo una nueva etapa y restaurando la esperanza de un cambio democrático. 

El Periódico online, opinión, Domingo, 05 Mayo 2019 

martes, 11 de diciembre de 2018

Etiopia, marcando el camino en África

"Somos cuatro hermanas y mi padre nos animó a ser mejores que los hombres en conocimientos. Hoy estoy aquí para agradecérselo y decirle que misión conseguida". Así, Sahle-Work Zewde, la nueva presidenta de Etiopia, comenzó su discurso ante el Parlamento que la eligió por unanimidad a finales de octubre. Prometió trabajar para conseguir la igualdad de género y promover la paz. Diplomática de carrera, ha desempeñado cargos en las Naciones Unidas y es la única mujer jefa de Estado en África en estos momentos. 

Etiopia sigue en su rápido proceso de cambios y reformas políticas y económicas impulsadas por su primer ministro, y artífice del cambio, Abiy Ahmed Ali, que tras el nombramiento, declaró: "En una sociedad patriarcal como la etíope, la elección  de una mujer como jefa de Estado no solo establece una base para el futuro sino que también normaliza a las mujeres como responsables de la toma de decisiones en la vida pública "

La reconciliación con Eritrea, tras 20 años de conflictos, y más de 80.000 muertos, fue otro paso decisivo que puede dar rienda suelta al potencial económico en toda la zona.  Tras la gran hambruna en 1984 por la sequía, los conflictos políticos y las guerras que ocasionaron la muerte de casi un millón de personas, Etiopía ha logrado en los últimos años pasar de un PIB de 8.000 millones de dólares en el  2000 a los 72.000 millones de dólares registrados el año pasado.

Su economía crece favorecida por la modernización de sus infraestructuras, carreteras, ferrocarriles y energía. Las proyecciones para los próximos años son optimistas con tasas del 7% y  9% de crecimiento. Influye  la fuerte demanda interna, las grandes inversiones públicas en infraestructuras y la inversión extranjera. China es el mayor socio comercial y primer inversor de Etiopía. El valor acumulado de los proyectos gestionados por los chinos superó los 22.000 millones de dólares, además China ha establecido en Etiopía un zona económica especial para sus empresas.

La economía sigue su buena marcha

Existen dudas sobre si el país podrá sostener el crecimiento por mucho tiempo, por los desafíos sociales y las condiciones climáticas. La acumulación del descontento obligará al gobierno a abordar adecuadamente la ira de la gente y proteger sus derechos. Pero, a pesar de todo, la economía sigue su buena marcha. Es el segundo país más poblado del continente africano, y el 13º país del mundo, con una población de 100 millones. Muchos inversores ven el potencial de mercado de esta enorme base de consumidores.

Estratégicamente ubicada en el mar Rojo y el golfo de Adén, en el Cuerno de África. Etiopia es una entrada natural a África, está situada al lado del Oriente Medio, y en el camino de las rutas marítimas más transitadas del mundo. Su amplio mercado interno, y los reducidos costes laborales hacen del país un lugar muy atractivo para producir bienes de consumo. Además, tras la construcción de la presa Gibe III, la mayor de toda África, la producción de energía hidroeléctrica puede satisfacer, no solo sus necesidades, sino ayudar a países vecinos. también se están haciendo grandes progresos  para convertirse en el mayor productor de energía eólica del continente.

La agricultura emplea el 60% de la población

A pesar de no tener mar, el país está dando pasos de gigante en el intento de industrializarse.  El objetivo es convertirse en un país competitivo para las industrias de manufactura ligera en el mundo, y su estrategia se basa en las experiencias de Corea, Taiwán y China. Etiopía está ahora conectada con el mar rojo a través del puerto de Djibouti vía un ferrocarril eléctrico. Sin embargo, el mercado laboral es débil. La industria representa el 10% del PIB mientras la agricultura representa el 12%, pero emplea el 60% de la población. Será preciso abordar este tema porque las verdaderas causas son estructurales.

Etiopia tiene mucho que ganar con la paz y la estabilidad, las repercusiones en todo el Cuerno de África son importantes. Además es vital para proteger las rutas marítimas de la piratería y el terrorismo, especialmente el crucial estrecho de Bab El Mandeb.

Etiopia puede ser un modelo en África, y demostrar que en el desarrollo nada es inevitable, pero debe tener una visión a largo plazo, y cómo se utiliza el crecimiento y el dividendo de la paz en beneficio de todo su pueblo. Todavía hay mucho por hacer, pero está en el camino. Debería contar con el apoyo de la comunidad internacional, porque un Cuerno de África pacífico contribuye a un mundo más seguro.

El Periódico de Catalunya, EDICIÓN DIGITAL - Opinión
Lunes, 26 Noviembre 2018