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viernes, 8 de marzo de 2024

Liberar el potencial de las mujeres emprendedoras

 Fomentar el espíritu emprendedor es clave para potenciar el desarrollo económico y el crecimiento en cualquier ámbito pero también para propiciar la diversidad en el sector privado. El espíritu emprendedor es sinónimo de creación de oportunidades de empleo, reducción de la concentración de los poderes económicos, y creación y distribución de riqueza.

Liberar  este espíritu entre las mujeres todavía es más importante, pues no sólo está en juego la igualdad de género sino también un mayor impacto económico y social. Las mujeres son agentes clave para la creación de empresas con una ventaja competitiva, sobre todo porque aportan soluciones innovadoras que mejoran la vida de las personas. Su impacto en la sociedad es determinante.

Aunque se han dado pasos importantes en el fomento del espíritu emprendedor femenino en el Mediterráneo, todavía queda mucho camino por recorrer. Las desigualdades que afectan a las mujeres en el sector empresarial tienen raíces profundas que van desde factores culturales hasta el insuficiente apoyo ofrecido a las empresas lideradas por mujeres, la falta de un marco político que aborde la brecha de género y el reto de promover la conciliación familiar con el trabajo, entre otros. La integración de las mujeres en la economía, en la región mediterránea y África, sigue siendo una asignatura pendiente, a pesar de algunos progresos .  

Hay que favorecer la participación de las mujeres en los órganos de decisión del ámbito económico, político y público. Para ello, sector público y privado deben buscar soluciones conjuntas para garantizar la igualdad de género en cualquier ámbito: igualdad de oportunidades en retribuciones y ascenso -no encasillando a las mujeres en cargos determinados- y fomentando el emprendimiento femenino y una mayor presencia de mujeres en los comités de dirección de las empresas. Ahora más que nunca es fundamental dar nuevos pasos para luchar contra las barreras políticas y regulatorias, allanar el camino para acelerar el acceso a instrumentos financieros, lanzar asociaciones innovadoras con el sector privado, y brindar oportunidades de capacitación para las emprendedoras del Mediterráneo.

Promover una relación positiva entre el avance de las mujeres en la economía y el crecimiento del PIB es una necesidad para hacer frente a los retos y aprovechar plenamente el talento de toda la población, no sólo la mitad de ella. Es prioritario avanzar hacia la inclusión financiera de la mujer y estimular la acción colectiva, comprometiendo a la comunidad financiera internacional a aumentar el financiamiento a las mujeres y especialmente a las pymes dirigidas por mujeres.

Si hablamos de romper estereotipos y cambiar la mentalidad cultural, debemos tener en cuenta también la tecnología, pues está permitiendo que las emprendedoras aporten formas creativas para superar las obsoletas brechas y barreras y dar valor a la economía. Por ello, es importante apoyar a las incubadoras y aceleradoras que ayudan a las empresas dirigidas por mujeres, y dar oportunidades y un mejor acceso a la a información, formación y la financiación.

Las empresas se encuentran en una posición única para derribar barreras y limitaciones basadas en el género y la cultura abordando la desigualdad como uno de los aspectos centrales de la agenda 20230 y así facilitar el acceso al mercado laboral y al mismo tiempo mejorar la retención del empleo femenino. Las empresas pueden responder mucho más eficazmente a las necesidades de las mujeres afectadas por la guerra y los conflictos.

En definitiva, precisamos medidas serias para crear economías inclusivas con empleo femenino. Los gobiernos tienen un papel clave en esta misión, facilitando el marco legal y redirigiendo la inversión pública hacia los elementos intangibles, como la educación y la salud de la mujer, la I+D y la innovación para los proyectos impulsados por mujeres.

Por cada contratiempo y cada fracaso, hay un éxito escondido en las sombras, Hay grandes historias de valentía y ambición de mujeres empresarias. Iniciativas innovadoras, con gran impacto en sus comunidades y que están cambiando mentalidades. El número de mujeres empresarias en el sur del Mediterráneo y África está aumentando con una participación del 22%. Aunque lejos aún del 33% el  promedio mundial.

Con 7.5 millones de microempresas y Pymes impulsadas por mujeres en el sector formal, y cuatro veces más en el sector informal, África lidera las tasas mundiales con mujeres emprendedoras exitosas que guían y contribuyen con su ejemplo a reducir las barreras. Al empoderar a la mujer se favorece a todas su comunidad y se contribuye al crecimiento económico.

La mejora de la situación social, económica y de salud de la mujer son esenciales para un futuro desarrollo sostenible de toda la región.  Se ha demostrado que al empoderar a la mujer se influye en su entorno y se favorece a toda su comunidad, al ayudar a erradicar la pobreza y contribuir al crecimiento económico.

Si buscamos la transformación cualitativa de nuestras sociedades, tenemos que luchar contra las actitudes negativas que frustran a las jóvenes actualmente. Hay que fomentar su esfuerzo, su talento y su confianza en sí mismas para buscar de forma natural un trabajo significativo y una carrera de la que se sientan orgullosas.

Nos jugamos el futuro. Hoy en día, ser conformista no es una opción, porque no ayuda a dinamizar la próxima generación de mujeres líderes de inspiración. 

Anwar Zibaoui, EXPANSIÓN, Economía Opinión, 7 Marzo 2024

https://www.expansion.com/catalunya/2024/03/07/65ea2b67468aeb2d248b4583.html

lunes, 24 de octubre de 2022

Barcelona, a por el talento

 

Desde el final de la Segunda Guerra Mundial, el comercio y los flujos de capital se han liberalizado más que en cualquier otro momento de la historia, mientras que la movilidad humana sigue estando muy restringida. Sin embargo, en una economía del conocimiento global, los países que no compitan por trabajadores altamente cualificados se quedarán atrás.  

Ahora es el momento de aprovechar los beneficios de la movilidad del talento para que contribuya a la diversidad en la economía y a generar oportunidades de empleo que requieren a su vez de movilidad nacional o mundial. Mientras que la mayor parte del mundo desarrollado está envejeciendo, muchos países en desarrollo tienen una proporción cada vez mayor de jóvenes.

El talento sin fronteras crea valor. En un mundo impulsado por los flujos de personas, capitales e ideas este talento es el gran revulsivo para la economía, la creación de nuevas empresas y la internacionalización. En EEUU, Canadá o Emiratos Árabes, donde conviven y trabajan diferentes nacionalidades, las empresas más exitosas son las que incorporan las influencias y valores de otras culturas, y permiten a un amplio espectro de personas participar activamente y aprovechar el potencial para sacar lo mejor de su diversidad.

Sumar capacidades, creatividades y culturas genera sinergias y riqueza. Y al hablar de inmigración a menudo se olvida que la diversidad es lo único que todos tenemos en común.

Las ciudades deben emprender un proceso integral y continuo que comienza con la atracción de talento potencial, se centra en la retención de los mejores y asegura su desarrollo profesional sostenido. Solo resistirán aquellas ciudades que apuestan por crear entornos competitivos diferenciados, por innovar, por generar actividades de valor mientras facilitan redes y servicios logísticos eficientes y mayores niveles de satisfacción.

Barcelona aparece ya como destino para el talento internacional, y será sede de la Red Europea para la Retención de talento internacional (ENGAGE) desde 2023. La ciudad dispone de infraestructuras, una gran oferta hotelera, distritos de innovación útiles para la promoción internacional, y puede desarrollar una oferta que sea a la vez cuantitativa y de calidad. Pero debe consolidar y rentabilizar su marca y reputación y facilitar la atracción, llegada y retención de talento, empresas, centros académicos e instituciones internacionales, para beneficiar a la ciudad y sus ciudadanos.

La capital catalana ocupa una posición estratégica, y su modelo puede ser una referencia para el intercambio, el dialogo y la integración. Pero hay que consolidar la apuesta como ciudad plataforma y centro decisivo en el Mediterráneo. Para ello, es preciso aunar voluntades, y recursos y remar en una sola dirección.

Barcelona ha conseguido una transformación espectacular y un dinamismo que le ha valido el reconocimiento y la admiración a nivel mundial. Pero la carrera no ha terminado. Vivimos en un mundo complejo y la realidad muestra un aumento de la competencia internacional. Ignorarla sería muy peligroso. No se puede actuar como si el éxito dependiese de la historia o como si el futuro estuviese predeterminado por el pasado.

 Anwar Zibaoui

La Vanguardia, Opinión, 2 Octubre 2022

martes, 1 de marzo de 2022

Nuevo impulso a la OMC

Una economía global próspera necesita un comercio que impulse el crecimiento, la innovación y el empleo. Es el único sistema para conseguir un mundo desarrollado equilibrado y justo. Y hasta los más grandes defensores del libre comercio saben que el sistema precisa mecanismos para fomentar la cooperación, impulsar la coordinación e integración, evitar guerras comerciales o militares y resolver disputas de forma pacífica. Es evidente que actualmente, el sistema no cumple con sus objetivos. La Organización Mundial del Comercio, OMC necesita una reforma para mejorar su funcionamiento e impulsar el progreso.

El orden económico y comercial establecido desde la Segunda Guerra Mundial está llegando a su fin. En este momento, los estados buscan asegurar sus intereses políticos y económicos mediante aranceles y otras medidas proteccionistas. Estas nuevas "guerras comerciales" paralizan el sistema y amenazan la eficacia de organismos internacionales especializados como la OMC, que se estableció para fortalecer un sistema multilateral de comercio.

Es imprescindible una actualización de sus principios y objetivos, en la que todos los países y actores muestren flexibilidad y establezcan consensos para superar su estancamiento. Necesitamos un sistema que asegure la distribución equitativa de los beneficios del comercio internacional garantizando el desarrollo de los países menos favorecidos.

Porque en este nuevo mundo poscovid, el poder es difuso y las relaciones internacionales se están volviendo impredecibles. La políticas proteccionistas y los sentimientos nacionalistas chocan con la realidad de la globalización, que no se puede detener, pero debe ser más inclusiva, sostenible y debería crear trabajo. Se precisa una nueva OMC con claridad de visión, estrategia y pragmatismo.

Problemas como el cambio climático y la seguridad geopolítica, las epidemias, las superpoblación, la desigualdad, el hambre, las migraciones o el desempleo requieren de enfoques de colaboración que solamente pueden resolverse a escala mundial. Pero no aparece ningún tipo de consenso. Estos problemas están interconectados y no pueden ser resueltos a través de soluciones provisionales.

Nunca en la historia reciente se ha vivido cambios tan fundamentales. Para enfrentarse a estos nuevos desafíos, es necesario un nuevo impulso que revitalice el sistema multilateral. Una OMC fortalecida y respaldada por reglas inclusivas que promuevan el comercio, el desarrollo empresarial y la inversión, puede desempeñar un importante papel en la recuperación de la economía mundial tras el impacto de la Pandemia de COVID-19.

La naturaleza de los problemas que enfrentamos hoy en día es de tal magnitud que ningún país puede hacer frente a ellos en solitario. En un mundo interconectado los acontecimientos en un país o una región pueden tener un impacto significativo sobre todos los demás.

No hay mejor comercio que el de la acción correcta. Él comercio, no es un arma sino una fuerza para un crecimiento inclusivo que erradique la pobreza porqué la actividad económica debe ser un verdadero instrumento de paz y prosperidad.

 
Anwar Zibaoui; La Vanguardia, opinión,economía, 05 febrero 2022

miércoles, 10 de marzo de 2021

Una nueva África tras la pandemia

  El 1 de enero entró en vigor la nueva Zona de Libre Comercio Continental de África. El proceso de integración económica y comercial puede marcar la diferencia en la viabilidad de la competitividad económica del continente. El proyecto ofrecerá un mercado unificado de 1.300 millones de personas y puede determinar el éxito de África como última frontera del crecimiento global.

La mayoría de los países africanos han escapado hasta ahora de los peores impactos de la COVID-19, pero éste amenaza a la región con su primera recesión en 25 años. Algunos  países  están  realizando reformas e inversiones que serán cruciales para un desarrollo y recuperación sostenidos.

  Una nueva África es posible

Está emergiendo una nueva África con un sentido de urgencia y un propósito y aspiración de volverse autosuficiente. Pero deben superarse numerosos obstáculos para que el bloque alcance su máximo potencial.

El Covid-19 ha demostrado que África es demasiado dependiente de la exportación de productos básicos, y de las cadenas de suministro globales. La región corre el riesgo de quedarse atrás a medida que otras regiones reconfiguran sus posiciones comerciales.

En el nuevo escenario económico pos-COVID-19, las cadenas globales de suministro están acortándose, lo que obliga a Europa a variar su estrategia y fortalecer su asociación con el sur. Es esencial construir el eje Europa-Mediterráneo-África y convertirlo en un área de competitividad y desarrollo solidario.

  CFTA Área de Libre Comercio Continental

La pandemia agrava La falta de comercio interregional, lo que ha impedido al continente desarrollar todo su potencial. La entrada en vigor del Área de Libre Comercio es, por tanto, una gran oportunidad al acelerar la integración y generar nuevas fuentes de prosperidad a partir de sus propios flujos comerciales y nacionales.

El mercado africano único puede aumentar su comercio interior del 18% actual a un 25% para 2023. La movilización es inmensa, pero también lo son las recompensas, el factor clave es la integración.

Hay grandes diferencias entre el país más rico y el más pobre, pero también existen preocupaciones comunes, el riesgo político y el déficit democrático contaminan la región con conflictos internos y transfronterizos. Las trabas a la integración regional son la seguridad, las débiles infraestructuras de energía y  transporte y la baja capacidad de procesado de productos. Una África unida, se convertiría en el mayor exportador mundial de petróleo, oro, cobre y cobalto entre otros muchos productos. Además, la población llegará a 2.500 millones de personas en 2050.  

El continente no sólo es rico en recursos, su fuerte demografía, sus diversos ecosistemas, y su diversidad abren muchas  opciones de futuro.

África precisa crear 100 millones de empleos en los próximos 5 años para satisfacer el crecimiento de la población y también, para evitar convertirse en el mayor exportador de inmigrantes y el escenario ideal de países fallidos.

Es urgente acelerar el ritmo de  reformas en el sistema educativo. Dos tercios de los jóvenes creen que su formación no está en línea con el mercado laboral. Cerrar la brecha reduciría la pobreza un 13% y las desigualdades un18%. La proporción general de la población que vive bajo la línea de pobreza ha disminuido pero la pandemia podría cambiar la tendencia otra vez hacia la pobreza extrema.

La integración regional puede aumentar la inversión, la competitividad y el tamaño del mercado y mejorar participación continental en el comercio mundial.

En África, los Estados deben facilitar el papel de las empresa y  estas deben ser las socias para ayudar a  resolver los problemas de los ciudadanos. La mujeres también pueden jugar un papel clave. Ya están liderando 7.5 millones de microempresas y pymes en el sector formal, y cuatro veces más en el sector informal. Es preciso reducir las barreras que crean brechas de género y favorecer la liberación económica de las mujeres y su espíritu empresarial.

Es el momento de superar los retos para crear riqueza y contribuir al bien común fortaleciendo el tejido social de manera sostenible y respetuosa  con la dignidad humana y la naturaleza. África debe confiar en sus jóvenes y mujeres y enfrentarse a sus desafíos.

El Periódico de Catalunya, Opinión, Pag. 27 Martes, 9 Marzo 2021

viernes, 23 de octubre de 2020

La economía social y un nuevo modelo de desarrollo

La pandemia del COVID-19 ha revelado muchas grietas en nuestras sociedades, haciendo que afloren problemas políticos, económicos y sociales comunes en todo el mundo.

Por una parte, el sistema capitalista está en crisis. Es el mismo sistema que en el pasado ayudó a la liberación del dominio de los regímenes feudales y desarrolló la productividad. No obstante, se han ido perdiendo las normas y reglas éticas para conseguir ganancias inmediatas por codicia y visión a corto plazo.

Por otra, también hay una crisis social. Las instituciones del contrato social que habían logrado durante décadas el equilibrio y poner los cimientos de sociedades modernas y regímenes democráticos están en peligro. El sistema que proponía solidaridad e igualdad se ha degenerado.

Por ello hoy debemos emprender importantes reformas y transiciones para que la inclusión, la justicia, la sostenibilidad y la igualdad sean los cimientos de un nuevo modelo de desarrollo. Ante esta situación, la economía social aporta soluciones para hacer frente a la crisis con un cambio de perspectiva.

       La economiía social

La economía social es ya una parte fundamental del sector privado y contribuye al desarrollo sostenible y la competitividad. Es un actor empresarial de primer nivel que dinamiza las economías de países como España, Francia o Portugal. En la Unión Europea genera el 8% del PIB y representa el 10% del total de las empresas. En los países ribereños del Mediterráneo tiene un alto impacto socio-económico con más de 3,2 millones de empresas de economía social que generan 15 millones de empleos.

La prosperidad es interdependiente de la inclusión y la sostenibilidad. Y es que ningún emprendimiento es sostenible si no incorpora y refleja la sociedad. La economía social es un sector vibrante de la economía y fomenta sociedades sostenibles e inclusivas, junto con empleo y crecimiento, pero necesita ecosistemas adaptados y propicios para prosperar.

El Mediterráneo se enfrenta a un serio desafío demográfico y precisa crear seis veces más empleos que los disponibles actualmente. Con un desempleo juvenil del 35%, un 45% en las mujeres, la situación es bastante peligrosa en algunos países. Tener un ecosistema empresarial sano, inclusivo y sostenible, produciría prosperidad y canalizaría todo ese potencial.

En Europa, la economía social engloba una pluralidad de empresas y entidades consolidadas con éxito que aportan empleos, cohesión social y son un factor clave en la implementación de la Agenda 2030 de Desarrollo Sostenible. Por ello, el Mediterráneo precisa potenciar estos valores y modelos empresariales, establecer un marco legislativo que les permita operar a nivel regional, y apoyar su crecimiento y el acceso a la financiación para que puedan contribuir al desarrollo socioeconómico de la región.

    Un nuevo modelo de desarrollo

Se necesita una acción coordinada y seria para crear economías inclusivas y empleo juvenil. Además, se debe facilitar el camino al sector privado y una mayor inversión pública en infraestructuras, sanidad y educación, que proporcione las herramientas requeridas. Hace falta un proyecto que dé alternativas para acomodar la enorme energía de la juventud y de las mujeres, opciones que mejoren su representación dentro del gobierno de las organizaciones, y usar esa energía para la reconstrucción económica y social.

Es posible favorecer el proceso de innovación y experimentación, además de la colaboración entre todos los actores del mercado, incluso en sectores de actividad no conectados a la economía social.

La clave para ello es reconocer el valor agregado de las organizaciones de economía social, mejorar su capacidad de informar de las dimensiones sociales y económicas de sus acciones, y utilizar ese potencial para combatir el desempleo.

Los bancos tradicionales podrían mejorar sus prácticas de evaluación de riesgos para estimar con mayor precisión el riesgo asociado en préstamos a organizaciones de economía social, crear instrumentos financieros adecuados para estas organizaciones, y aumentar la participación mediante fondos de garantía dedicados. También sería adecuado animar a los actores de la economía social a movilizar sus propios recursos financieros creando fondos mutualistas. El objetivo es apoyar el emprendimiento social y las empresas sociales.

La economía social debe formar parte de un nuevo modelo de desarrollo económico, que englobe también una revolución digital, verde y azul, para lograr un sistema justo, igualitario e inclusivo que pueda satisfacer las expectativas sociales y reducir la brecha de injusticia. La lucha contra la desigualdad y la pobreza debe estar en el centro de este gran desafío.

Barcelona, 2 octubre 2020

http://www.ascame.org/en/social-economy-and-new-model-development 

https://www.territoriobitcoin.com/la-economia-social-y-un-nuevo-modelo-de-desarrollo/ 

https://elcandelerotecnologico.com/2020/10/02/la-economia-social-y-un-nuevo-modelo-de-desarrollo/ 

https://www.economiadehoy.es/noticia/63715/ 

https://www.observatoriorh.com/orh-posts/la-economia-social-y-un-nuevo-modelo-de-desarrollo.html 

https://www.interempresas.net/TIC/Articulos/315371-La-economia-social-y-un-nuevo-modelo-de-desarrollo.html 

http://www.rrhhdigital.com/editorial/143788/La-economia-social-y-un-nuevo-modelo-de-desarrollo 

 

https://www.eldigitalcastillalamancha.es/el-comentario/362028927/La-economia-social-y-un-nuevo-modelo-de-desarrollo.html




jueves, 14 de mayo de 2020

Innovación y Digitalización Post-Covid-19 : Una necesidad

Doce años después de la crisis financiera mundial, nos enfrentamos a una situación desconocida. Un tsunami sin precedentes que ha confinado a millones de personas en sus hogares, sacudido las bolsas, cerrado empresas, mercados, restaurantes y calles, paralizando nuestras economías. Los precedentes históricos revelan que una situación de este tipo podría alterar los sistemas políticos y económicos, reconfigurar ideas y teorías e imponer cambios radicales en nuestro estilo de vida.

En esta ocasión, los aliados inesperados han sido la innovación y la tecnología digital, que han contribuido a aliviar el impacto de la COVID-19 sobre personas, empresas y gobiernos. En medio del caos emerge una nueva era basada en lo digital, creando nuevas oportunidades. Pero los beneficios de la tecnología no se distribuyen por igual, ya que más de 3.600 millones de personas en el planeta aún no tienen acceso a internet. En la economía informal no existe el teletrabajo. Para millones de niños acceder a una educación en línea es un sueño remoto.

Es el momento de reaccionar de manera coordinada frente a los nuevos desafíos, porque la innovación y la digitalización están aquí para quedarse. Su implantación se ha acelerado y ya no hay vuelta atrás. Ha cambiado la forma en la que trabajamos, aprendemos, compramos o nos relacionamos. Debemos estar preparados para la llamada nueva normalidad.

Nunca antes la agenda digital ha sido tan necesaria y vital. No se trata solamente una respuesta inmediata contra el impacto de la COVID-19, sino que hace indispensable también el impulso de la investigación y la innovación. Los modelos económicos en vigor están sin aliento por la velocidad con la que se suceden los cambios. Nos encontramos en la era de la globalización, el cambio climático, las pandemias, la transformación digital, la economía colaborativa, la concentración urbana y la despoblación del mundo rural. Numerosos cambios que los gobiernos luchan por regular. Sin embargo, estos también implican nuevas divergencias y polarizaciones entre economías y sociedades. Por ello, es preciso dar nuevas respuestas.

El cambio tecnológico amenaza empleos, pero también crea alternativas. Las relaciones en el trabajo, entre empresas, empleados, los servicios, la movilidad... están evolucionando. La única clave para avanzar es mejorar en innovación y educación. Como en todo lo demás, el futuro de Europa, África y el Mediterráneo estriba en adaptarse, compartir experiencias y avanzar juntos.

Siguiendo el modelo actual, los gobiernos mediterráneos se centran en la creación de empleos y no tanto en la creación de empresas. Un modelo caducado que consiste en lanzar programas masivos de empleo público en lugar de financiar e invertir en empresas exitosas que creen empleos. Está claro que el progreso económico está relacionado directamente con actividades de formación, investigación e innovación, y que existe una correlación entre progreso social y la actividad empresarial.

El ciclo de vida de las empresas debe enseñar a muchos países que el secreto de la eterna juventud es la constante innovación. Los gobiernos tienen que equilibrar los gastos e invertir en infraestructuras tangibles, tales como carreteras, líneas ferroviarias o puertos. No obstante, hay que apostar también por intangibles como la educación, la investigación y el desarrollo. La I+D es el motor clave para construir y consolidar una economía del conocimiento e implantar una cultura de creatividad en la que los jóvenes se inspiren, transformen sus ideas, eleven sus ambiciones y persigan sus sueños.

El espíritu empresarial y el sector privado pueden impulsar la adaptación a la tecnología y la innovación, ser el vehículo para implicar a los jóvenes y avanzar. Hay que fomentar un nuevo marco mental, una nueva actitud, aprovechar la energía juvenil, las ideas frescas, pues son éstas las que traen oportunidades. La innovación es una palanca para la creación de valor porque transforma la manera de hacer negocios y tiene un efecto multiplicador en el crecimiento de una nación y sus empresas.

La innovación es el camino al desarrollo y a la supervivencia. El modelo para el ascenso de una empresa o país. La tecnología ya está aquí, pero por sí sola no es la respuesta. Es un facilitador y acelerador de nuevas formas de ser y de hacer. Para tener capacidad de crear riqueza y asegurar un futuro, innovar no es una opción, es una necesidad.

La región mediterránea tendrá que crear cientos de millones de nuevos empleos en las próximas tres décadas. Este desafío presenta una oportunidad para que la región transforme sus economías y aproveche la creatividad de su gran población juvenil y el poder disruptivo de la tecnología para crear riqueza.

Nos guste o no, las líneas de producción requerirán cada vez de menos mano de obra gracias a máquinas más eficientes, la automatización y la robótica. Además, la próxima ola traerá más inteligencia artificial, impresión 3D y nuevas capacidades que harán que el trabajo adicional sea redundante. Sabemos ya que 8 de cada 10 puestos de trabajo se perderán por las nuevas tecnologías (no por la inmigración o la globalización), que el 64% de trabajo existente hoy será automatizado y que el 66% de los puestos de trabajo para los próximos 10 años todavía no se han inventado.

La transición a la cuarta revolución industrial, combinada con una crisis de gobernabilidad, hace imprescindible reconsiderar a fondo el capital humano y adaptar la educación al mercado laboral para conseguir prosperidad y estabilidad. Las nuevas tecnologías digitales generan una nueva competitividad que, por el momento, no alcanza a muchos países mediterráneos. Para la región, una transición exitosa garantizaría la competitividad empresarial y sería un factor determinante para la consolidación industrial regional. No hacer nada es un riesgo de impacto negativo en su crecimiento futuro y su productividad.

En esta región, el reto económico más inmediato no son la diversificación ni los nuevos regímenes fiscales, sino la creación de empleos productivos y sostenibles para su juventud. Al mismo tiempo, hay que dotarla de la combinación de los talentos y habilidades que conviertan la industria 4.0 en generador de riqueza y paz social. Hay que preocuparse por el nivel de formación de la fuerza laboral y por su naturaleza cuantitativa y cualitativa. Los factores que hoy permiten evaluarla mejor son el desarrollo de la cultura digital, las habilidades y la capacidad de pensar de manera creativa.

La región posee un enorme capital humano por desarrollar. La educación, el impulso al sector privado y la comprensión de esta revolución tecnológica, serán ingredientes clave para el éxito. Esta es una tarea compleja que requerirá un amplio consenso social y una acción determinada de los gobiernos.

El potencial digital es ilimitado, lo que representa una oportunidad para el Mediterráneo. Un gran mercado con un rápido crecimiento. Un hub de innovación, creatividad y el espíritu empresarial. En los jóvenes se encuentran los recursos para hallar soluciones a los problemas acuciantes.

Dejar atrás el Mediterráneo en la transformación digital no es una opción. El ritmo de la cuarta revolución industrial no esperará a nadie. A medida que Estados Unidos y Asia avanzan, Europa y el Mediterráneo necesitan forjarse su propia identidad. Hoy el desequilibrio es obvio, y todo lo que impide mejorar la capacidad innovadora está condicionando el futuro.

La principal clave para la innovación es la formación. Las empresas que invierten en sus empleados para proporcionarles los conocimientos adecuados son las que crecen. Los gobiernos deben hacer lo mismo, mejorando las cualificaciones y fomentando la innovación en todos los sectores clave de la economía y en el sistema educativo. Si dejan de apostar por la educación de las nuevas generaciones, les estarían condenando a depender de otros de por vida.

Existe una gran necesidad de una nueva plataforma de colaboración que reúna a los gobiernos con las empresas y otros actores interesados en la cooperación público-privada del Mediterráneo, que facilite un diálogo progresivo que comprenda y respete los valores y la cultura de la región. Se debe Invertir en los jóvenes para desbloquear el dividendo demográfico en un área donde los intereses de los gobiernos, el sector privado y las organizaciones internacionales se alinean plenamente. Esto requiere hoy una acción conjunta de todos para asegurar una región próspera mañana.

Esta crisis pasará, pero no debemos olvidar que la innovación y la digitalización son el camino para la supervivencia y el desarrollo, el combustible para el progreso constante y el modelo para el ascenso de una empresa, una nación o una región.

Barcelona, Opinión, Lunes, 11 mayo 2020














martes, 28 de abril de 2020

La logística nunca ha sido tan importante


Nos enfrentamos a un desafío capaz de remodelar el mundo. A medida que los países toman medidas esenciales para proteger a su población, ningún sector queda inmune a los cambios.

Fronteras cerradas, trabajo en remoto, prohibiciones de viaje y confinamiento. El brote de coronavirus está redefiniendo cómo permanecemos conectados. Y con una quinta parte del planeta ya aislado, resulta indispensable que se mantenga el flujo de bienes para que los suministros críticos puedan llegar a donde se necesitan. La industria de la logística global se enfrenta a su mayor reto.

El brote de la COVID-19 ha hecho que se incremente la importancia de las cadenas de suministro para dar respuesta en tiempo real y optimizar el movimiento de mercancías, ya sea gestionando el aumento de la demanda minorista en línea o manteniendo la provisión de suministros médicos y productos frescos. La COVID-19 ha mostrado que la logística precisa evolucionar para construir cadenas de suministro más resistentes. Todos dependemos de ellas para lograr la seguridad alimentaria, sanitaria y la estabilidad, pues su cometido es mantener a las personas seguras y las empresas operativas, mientras los clientes se adaptan a los nuevos desafíos.

El comercio mantiene al mundo conectado. El transporte marítimo, por donde circulan el 80% de las mercancías y el 50% del petróleo consumido, es de vital importancia en la geopolítica global. Además, el transporte y la logística fomentan la cooperación y el desarrollo. Son sangre para la economía al movilizar 4,3 billones de dólares. En los países en desarrollo, una logística competitiva ayudaría a solucionar los problemas de inmigración, radicalización o creación de empleo. Sin duda, la economía es una palanca esencial para luchar contra la pobreza, la desigualdad, y resolver condiciones socioeconómicas desesperadas.

La pandemia ha convertido a la cuarta revolución industrial en una realidad para millones de personas. Se están configurando los contornos de un nuevo horizonte. El futuro digital creará nuevas oportunidades para las personas, las empresas y los gobiernos. Pero si se gestiona mal, también traerá nuevas amenazas, polarizaciones entre sociedades o economías divergentes. Los modelos económicos en vigor precisan dar nuevas respuestas, pues las medidas existentes son insuficientes. Hace falta más integración económica, planes de emergencia y soluciones realistas para resolver problemas endémicos.

La magnitud del desafío, deja a las actuales medidas como insuficientes. Sin un sector logístico efectivo, la economía no puede desarrollarse. Una logística eficiente reduce costes en exportación, importación y distribución en el mercado interno. Es la palanca para el crecimiento y la competitividad. La internacionalización requiere poner un especial énfasis en el rendimiento global de las redes de distribución y suministro, pero también en la regionalización de sectores que se benefician de la proximidad geográfica y la complementariedad económica.

Además, el sector está comprometido y ha reaccionado priorizando suministros médicos críticos, manteniendo el flujo de productos frescos y mejorando el uso de tecnologías. El esfuerzo para mantener el comercio ha sido global. Gobiernos y autoridades aeroportuarias en todo el mudo están implementando directrices estrictas, tales como una mayor desinfección, protegiendo también la seguridad y la salud de la fuerza laboral. Hay que agradecer a los trabajadores y empresas del sector su creatividad, innovación y dedicación para mantener la cadena de suministro operativa, ágil y robusta en este momento de crisis.

Más allá del desafío inmediato, hay que impulsar de forma urgente iniciativas para hacer que los flujos comerciales sean más sólidos. La construcción de plataformas digitales será crucial para adaptarnos a largo plazo a este nuevo tipo de crisis. La cadena de suministro digitalizada, además de la red mundial de puertos, terminales y zonas económicas, garantizará mover la carga de un lugar a otro con tan solo un clic. Las nuevas tecnologías están impulsando la logística en línea y permitiendo un comercio más inteligente, con más eficiencia en toda la cadena de suministro, mayor visibilidad y transparencia; permitiendo a su vez que el movimiento de mercancías sea optimizado y redirigido hacia dónde éstas más se necesitan.

Esta pandemia llega en un momento clave. El sector de la logística mundial está en pleno auge, con una mayor exigencia de servicio por parte de los clientes, la irrupción de nuevos competidores, la revisión de los procesos logísticos y su incorporación a la revolución digital. Nos esperan grandes retos, como el uso de big data para gestionar eficientemente flujos logísticos o la implementación de plataformas online que optimicen los volúmenes de carga transportada.

El modelo de potencias marítimas que llevaba siglos transportando cargas a través de alta mar, está dando paso a un futuro más multidireccional y multimodal. El mapa del transporte marítimo mundial cambiará. Es necesario y urgente apostar por la Agenda 2030 y por la sostenibilidad. El 23% de las emisiones de CO2 se atribuyen al transporte, por lo que la prioridad común es avanzar hacia una mayor eficiencia y eco-sostenibilidad en toda la región Mediterránea.

El Mediterráneo cuenta con más de 450 puertos y terminales, representa el 30% del comercio marítimo mundial por volumen y es el primer destino turístico del mundo. Es el punto de confluencia de tres continentes (África, Asia y Europa), en el que viven 500 millones de personas. De esta nueva situación puede emerger una gran plataforma con unas características únicas para facilitar el comercio mundial.

No obstante, es necesaria una mayor integración de las infraestructuras, más interconexión del sur mediante autopistas y el impulso de los corredores multimodales, como el Corredor Mediterráneo. Esto permitiría cambiar las tendencias y beneficiar a todos los componentes de la región. Atraería empresas internacionales, aumentaría las exportaciones e impulsaría la creación de puestos de trabajo y empresas. Cerrar las brechas existentes entre ambas orillas no es fácil, pero lograrlo significaría obtener una red de transporte más efectiva, más comercio y un mayor desarrollo.

La región tiene el alcance y la ambición para convertirse en actor clave en la escena logística internacional. El futuro de la región depende de la capacidad para adaptarse a las nuevas realidades, construir puentes, crear espacios de encuentros para transformar esta amenaza en una oportunidad y convertir la debilidad en una fortaleza. Esto haría que pudiera enfrentarse debidamente a los retos, crear un futuro común sumando capacidades y utilizar esta sinergia en la búsqueda de nuevos caminos. Es el momento de actuar para volver a situar al Mediterráneo como la gran plataforma logística en los flujos este-oeste y como la mejor opción para canalizar las cargas entre Asia, África y Europa. La Logística nunca ha sido tan importante como hoy.

Opinión, Barcelona, 25 Abril 2020


https://atalayar.com/blog/la-log%C3%ADstica-nunca-ha-sido-tan-importante

https://www.territoriobitcoin.com/la-logistica-nunca-ha-sido-tan-importante/

https://www.ticpymes.es/autonomos/noticias/1118164025204/opinion-logistica-nunca-sido-tan-importante.1.html

https://www.cronicaeconomica.com/la-logistica-nunca-ha-sidoi-142785.htm

https://www.economiadehoy.es/la-logistica-nunca-ha-sido-tan-importante

https://www.muycanal.com/2020/04/24/la-logistica-nunca-ha-sido-tan-importante

https://elcandelerotecnologico.com/2020/04/23/la-logistica-nunca-ha-sido-tan-importante/


https://www.eleconomista.es/sanidad/noticias/10503829/04/20/Las-30-normalidades-que-impondra-el-coronavirus-cuando-acabe-la-crisis.html





viernes, 14 de febrero de 2020

Proteccionismo y orden económico

El orden económico y comercial establecido desde la II Guerra Mundial está llegando a su fin. Se está formando un nuevo orden en el que destaca la guerra comercial, y en el que los estados están buscando principalmente asegurar sus intereses políticos y económicos individuales mediante aranceles, cuotas de importación y otras medidas proteccionistas.

Sin embargo, este proteccionismo podría poner freno a las posibilidades de crecimiento económico mundial. La naturaleza de los problemas que enfrentamos hoy en día es de tal magnitud que ningún país puede hacer frente a ellos en solitario. En un mundo interconectado los acontecimientos en un país puede tener un impacto significativo sobre todos los demás.

Problemas como el cambio climático y la seguridad geopolítica, las epidemias, las superpoblación, la desigualdad, el hambre, la seguridad alimentaria, las migraciones o el desempleo requieren de enfoques de colaboración para resolverlos a nivel mundial.

En 1930, EEUU aprobó la ley de Aranceles (conocida como Ley Hawley-Smoot), una norma proteccionista que agravó la Gran Depresión y provocó una recesión económica mundial, que se crearan conflictos y que millones de personas perdieran su empleo en distintas partes del mundo.

Se demostró que el proteccionismo no era la solución. Además, el sistema multilateral del comercio, que aportó numerosos beneficios y contribuyó al crecimiento y la creación de riqueza, ya no cumple con sus objetivos. Hoy, la OMC es inadecuada, y es preciso emprender una reforma para mejorar su funcionamiento
Es indispensable una respuesta global para hacer frente a las crisis económicas, que se agravan, pero que son evitables. Porque, por el momento, no hay un equilibrio entre los que producen pero que no consumen, y los que consumen pero no producen.

Estos retos requieren el desarrollo de nuevos modelos. Si bien cada país debe determinar su propia forma de hacer las cosas en casa, cuando se trata de estos nuevos problemas hay que pensar a largo plazo y tener en cuenta no sólo la situación inmediata, sino la de las próximas generaciones.

La comunidad internacional debe negociar un pacto de crecimiento global y evitar el aumento del proteccionismo para guiar la toma de decisiones empresariales. La responsabilidad no es mirar el mundo de una manera miope, pero si buscar una manera sistemática y en colaboración.

Porque incluso el proteccionismo no proporcionará una póliza de seguro para la supervivencia o para volver a imponer el miedo y el silencio.

Expansión. Edición Catalunya. Pag.2. Viernes, 14 febrero 2020


 edición online
https://atalayar.com/blog/proteccionismo-y-orden-econ%C3%B3mico

martes, 26 de noviembre de 2019

La reputación de un país inspira

Hablar de reputación como atractivo internacional de un país es un tema complejo en un mundo caótico y lleno de turbulencias. Los desafíos superan a los estados. El poder es más difuso y las relaciones internacionales impredecibles. Muchos países ven afectada su reputación por la inestabilidad, el Brexit, la desaceleración, las guerras comerciales, los populismos hostiles, el cambio climático o muchos otros frente abiertos.

Sin embargo, la percepción de la reputación del país, tanto a nivel interno como externo, tiene impacto en la dinámica de las exportaciones, en el atractivo para inversiones extrajeras o en los flujos turísticos. Tener una buena reputación es beneficioso para crear riqueza y empleos.

La reputación condiciona la elección y decisión de los agentes económicos: elegir una marca o producto se hace sobre la base de la percepción de los consumidores e impacta sobre las empresas que lo fabrican.

Es útil señalar que la reputación es difícil de medir, pero nadie discute su importancia y el valor económico que da, especialmente, a una empresa o un país. Hasta una pyme tiene una reputación que defender y que es clave para su supervivencia.

Esta realidad, tan obvia en el mundo de los negocios y la economía, también se aplica a la reputación internacional de un país, y es todavía más decisiva porque afecta al desarrollo económico, la internacionalización empresarial, la acción diplomática del país y su posición dentro de la comunidad internacional.

Muchas variables consiguen que un país inspire confianza: la calidad, el estilo de vida, la habitabilidad y sostenibilidad, su estabilidad, su sistema educativo, una economía estable, la innovación y tecnología, el entorno político e institucional, la ética y la transparencia, los lideres admirados, las empresas o marcas que triunfan, los productos de calidad, buenas infraestructuras, la oferta turística y de ocio, los recursos naturales.. Ofrecer una entorno favorable se traduce en respeto internacional.

Las percepciones o opiniones sobre cada una de estas variables surgen de experiencias personales, pero también de las comunicaciones recibidas, de estereotipos acumulados o de informaciones dimensionadas. Lograr una buena reputación requiere mucho tiempo, y mantenerla, mucho esfuerzo, coherencia y constancia. Sin embargo, se puede perder muy rápido una buena reputación por mala gestión o por una percepción que puede no ser cierta, pero sus consecuencias si lo son. Las reputaciones negativas no son fáciles de borrar y las percepciones pueden destruirlas.

Expansión, Edición Catalunya, Pag.2 Lunes, 25 noviembre 2019

jueves, 20 de junio de 2019

Seguridad jurídica y riesgos en África

África presenta una de las mayores oportunidades de crecimiento en el mundo en los próximos años, por razones obvias: dividendo demográfico, vitalidad y creatividad de los jóvenes, urbanización, capacidad de innovación,... Hay un potencial considerable en sectores como transporte, desarrollo urbano, energía, agua o residuos, valorado en más de 35.000 millones de dólares anuales. Son activos importantes para los inversores. En 2050 se estima para África un crecimiento equivalente al PIB de China.

La internacionalización de una empresa en África, es posible. Hay muchas historias de éxitos y heridas que pueden servir de ejemplo. Sin embargo, las empresas siguen considerando el "riesgo africano" de forma distorsionada. En vez de elegir las mejores prioridades de crecimiento, y valorarlo como una expansión geográfica, se amplifican las diferencias culturales, sólo se citan los fallos y se magnifican los problemas. Y sin embargo, se demuestra, que los rendimientos de la inversión en África son altos, aunque requieren más tiempo.

Uno de los retos es atraer más inversiones y financiar su desarrollo, aunque hay una necesidad imperiosa de seguridad jurídica. Los gobiernos del continente se esfuerzan por mejorar su clima empresarial y promover sus atractivos. Pero la cuestión de la certeza jurídica de las inversiones, tanto internacionales como locales, es un reto a pesar de los esfuerzos para crear proyectos y establecer socios. En un contexto marcado por una gran diversidad de sistemas legales, características especiales y limitaciones locales es importante que el continente asegure marco jurídico más atractivo un entorno legal seguro para atraer mejores flujos e inversiones. El riesgo es inherente a los negocios, pero esto no debe obstaculizar la inversión. Las empresas deben integrar este hecho para saber anticiparse y gestionarlo en caso de dificultades.

En África, existen unas características específicas en el mercado local que hay que entender, hay que mejorar la seguridad jurídica y hay riesgos, pero también hay un futuro. Ahora, hay que centrarse en impulsar nuevos procedimientos relacionados con la ética en los negocios y una mayor transparencia. Crear valor agregado local es el corazón del problema que enfrentan las empresas allí. No se trata de hacer de ONG, una empresa que no obtiene ganancias no puede invertir ¡ni compartir! Pero la creación de riqueza siempre es el fruto de una construcción, y alcanza a todos.

Expansión, Edición Catalunya, Opinión, Pag.2. Miércoles, 12 junio 2019

lunes, 20 de mayo de 2019

La nueva inversión internacional : 2019

El mundo está cambiando a un ritmo acelerado por el progreso tecnológico, los factores geopolíticos, el cambio climático y el proteccionismo. Esta evolución trae incertidumbre y riesgo e influye en las decisiones del inversor internacional.

Los países deben reelaborar sus políticas actuales, abordar tanto el cambio como la confianza de los inversores a través de decisiones políticas y marcos legales, y crear un ecosistema que permita que tanto la sociedad como la economía prosperen, de forma que el desarrollo del mercado interno no obstaculice el comercio internacional. Pero ¿están preparados los gobiernos para afrontar estos retos?

Una comprensión  de los riesgos es tan fundamental para que los gobiernos tomen decisiones inteligentes como lo es para que los inversores elijan los proyectos correctos. Las opciones para los gobiernos son múltiples, desde políticas proteccionistas hasta el libre comercio. Por otro lado, el dinero se protege, por lo que los inversores también tienen la libertad de elegir dónde quieren colocarlo.

Hay nuevos desafíos, como la industria 4.0, la economía digital, la inestabilidad política ante la cambiante geografía humana, o los nuevos modos de colaboración. Un futuro diferente que nos lleva a un cambio global.

Las agencias de promoción deberían evolucionar para seguir siendo competitivas, adaptarse para gestionar y atraer inversión y ayudar a crear empleo y oportunidades, y redoblar los esfuerzos innovadores para alcanzar altos niveles de éxito.

El flujo mundial de inversión internacional cayó un 23% en 2017. La inversión transfronteriza se redujo drásticamente, mientras que el crecimiento fue cero en las economías en desarrollo. Con una recuperación modesta en 2018, esta tendencia negativa es una preocupación que exige la formulación de políticas, especialmente para los países emergentes, donde la inversión internacional es crucial para su desarrollo industrial sostenible.

Las agencias disponen de una gran cantidad de datos que les puede permitir identificar la estrategia más adecuada. Un número creciente de inversores está buscando opciones que puedan crear un impacto positivo en la sociedad y en el mundo. El término acuñado es "Inversión Ética o Socialmente Responsable", una nueva tendencia que aumentó un 37% en 2017, a 445.000 millones de dólares. Estas inversiones son exitosas, generan retornos alentadores y un gran impacto social por lo que hay que tener en cuenta en el futuro global. Hay que estar preparados para enfrentarse a la nueva realidad. 

Expansión, Edición Catalunya, Opinión.  Sábado, 11 Mayo 2019

miércoles, 8 de mayo de 2019

In Trade Summit Barcelona - SIL 2019

"Barcelona puede convertirse en la capital de la Logistica y el Transporte en el Mediterráneo. Como siempre, es preciso aunar esfuerzos. La mejora de la logística debe ser una prioridad para los países del Mediterráneo, es imprescindible para recuperar y mejorar las economías de la zona."

"El mapa del transporte mundial está cambiando. Cuenta con nuevos actores y con nuevas regiones que evolucionan como centros de distribución internacionales. Es imprescindible construir una estrategia mediterránea económica y financiera unificada que impulse las inversiones, las construcción, la modernización  la gestión de infraestructuras. Esto permita crecer a las empresas y países, y competir con otras regiones."


Del 26 al 28 de Junio 2019, en la Fira de Barcelona, se celebra el SIL, Salón Internacional de la Logística. Coincide con varios congresos internacionales : El Congreso Mundial de Zonas Francas. El eDlivery Barcelona. El INTrade Summit BCN.  Encuentro de las AZFA, Asociacion de Zonas Francas de las Americas. El 17 Logistics & Transport MedaForum o MedaLogistics Summit. La 12a Cumbre Mediterránea de Puertos. El Congreso de ALACAT, agentes y operadores de carga.


NOTAS DE PRENSA

El International Trade Summit Barcelona reunirá a 3.400 congresista. La Cumbre del Comercio Internacional agrupará al sector logístico y aduanero de América Latina, Europa y el Mediterráneo.
El País. Catalunya. Grego Casanova. Miércoles,8 mayo 2019
https://elpais.com/ccaa/2019/05/07/catalunya/1557227483_704771.html



El gran debate logístico global se librará en Barcelona en Junio. El Salón Internacional de Logística coincidirá con el Congreso Mundial de Zonas Francas, el INTrade Summit, el eDliveryBCN...
El Mundo. Hector Marín. Martes, 7 mayo 2019
 https://www.elmundo.es/cataluna/2019/05/07/5cd17791fdddff9fb58b4711.html


Barcelona albergará el debate logístico global. El Salón Internacional de la Logística se rodeará a finales de junio de diferentes congresos internacionales dedicados a la logística, las zonas francas, el comercio y las aduanas.
La Vanguardia.  José Polo. Martes, 7 Mayo 2019
https://www.lavanguardia.com/local/barcelona/20190507/462099983645/barcelona-debate-logistico-zona-franca-cogreso-mundial.html


El Comercio Mundial se cita entorno al Salón de la Logística de Barcelona, coincidiendo con otros congresos que reúnen a operadores de Latinoamérica, Europa y el Mediterráneo
El Periódico de Catalunya, Martes, 7 Mayo 2019
https://www.elperiodico.com/es/economia/20190507/el-comercio-mundial-se-da-cita-salon-logistica-7442196


El sector logístico y aduanero internacional se reunirá en Barcelona.Se ha presentado el INTrade Summit BCN en el Consorci de la Zona Franca, que englobará varios eventos para crear sinergias.
El-Economista.es  Martes, 7 mayo 2019
https://www.eleconomista.es/catalunya/noticias/9863611/05/19/El-sector-logistico-y-aduanero-se-reunira-en-junio-en-Barcelona.html


LOGISTICA. El INTrade Summit BCN tejerá unas redes perdurables para el comercio internacional.
El Diario del Puerto, Elena Garcia, Martes, 7 Mayo 2019
https://www.diariodelpuerto.com/el-sil-2019-se-celebrara-en-paralelo-con-intrade-summit-bcn-y-edelivery-barcelona



viernes, 26 de abril de 2019

África debe confiar en África

En la última cumbre de la Unión Africana, se tomó una de las decisiones más importantes de la reciente historia de la organización: crear la zona de libre comercio. 44 de los 54 países aprobaron participar en una comunidad económica regional, con diversos grados de integración. El acuerdo firmado el 21 de marzo de 2018 en Ruanda entrará en vigor  el próximo mes de julio con una cumbre extraordinaria de la organización continental en Níger,y después de su ratificación por 22 países, el umbral mínimo requerido para su  entrada en vigor,  aunque aún queda mucho por hacer para que sea efectivo.

El mercado africano único aumentará el comercio interior al 25% en 2023, desde el 18% actual.  El potencial es considerable y la integración es un factor clave en el desarrollo. En Europa, el 64% de las exportaciones se realizan dentro de la UE, en Asia, la tasa es del 59%. Pero África es un continente muy poco integrado y que precisa derribar barreras para cambiar sus opciones.

Sin embargo, África no se puede describir con una sola narrativa. La brecha entre el país más rico y el más pobre es sustancial: el PIB per cápita en las Seychelles es de 16.000 dólares; mientras en Sudán del Sur es de 250 dólares. Pero existen preocupaciones comunes: el riesgo político y el déficit democrático  contaminan la región y los conflictos internos y transfronterizos afectan a una docena de países.

Las trabas a la integración regional son la seguridad, las débiles infraestructuras de energía y  transporte y la baja capacidad de procesado de productos. Una África unida, se convertiría en el mayor exportador mundial de petróleo, oro, cobre y cobalto entre otros muchos productos. Además, la población llegará a 2.000 millones de personas en 2050.  El continente no sólo es rico en recursos, su fuerte demografía, sus diversos ecosistemas, y su diversidad cultural, económica y humana abren muchas  opciones de futuro.

En un contexto internacional de incertidumbre, África mantiene el rumbo y es una esperanza para el crecimiento mundial. Se espera un crecimiento que pasa del 3.5% de 2018, al 4.0% en 2019. El continente precisa crear 20 millones de empleos al año y multiplicar centros de formación para satisfacer el crecimiento de la población y también, para evitar convertirse en el mayor exportador de inmigrantes y el escenario ideal para el crecimiento del terrorismo.

Cabe mencionar una evidencia sobre la migración Africana que preocupa mucho en Europa. El 80% de la migración se debe a las perspectivas económicas y sociales, no a la inseguridad y el 70% de los migrantes  un 3% de la población total del continente se mueven  dentro de África.

La proporción  general de la población que vive bajo la línea de pobreza ha disminuido, pero siguen siendo más de 431 millones de los 1.200 millones de africanos viviendo en la pobreza extrema.  La calidad de vida ha mejorado y habrá una aparición de una clase media regional.  África no fue responsable de la crisis financiera de 2008, ni de la crisis ambiental, aunque está sufriendo sus consecuencias, y por ello necesita abrir oportunidades económicas.

La integración regional puede aumentar la inversión, la competitividad y el tamaño del mercado, por lo que hay que  tomar medidas concretas para lograr estos objetivos, y no es solo una ambición política. África necesita la inversión en sectores como infraestructuras, tecnología y educación y apostar por la industrialización y la integración, que mejore su participación en el comercio mundial.

En África, los Estados deben facilitar el papel de las empresa y  estas deben ser las socias para ayudar a  resolver los problemas de los ciudadanos. El sector privado debe tener éxito, pero  necesita ser sostenible y rentable,  para crear empleos y ser una parte positiva del sistema. Las empresas deben ayudar a los gobiernos  a mejorar el contenido del crecimiento del empleo. En el siglo XXI, las economías están dirigidas por el sector privado, cuando el gobierno lo estaba haciendo en el siglo XX. En África, como un continente en crecimiento, es el momento de superar los retos.

El espíritu empresarial es clave para la liberalización económica de las mujeres. En África hay  una de las tasas más altas del mundo, con 7.5 millones de microempresas y pymes que trabajan en el sector formal liderado por mujeres, y cuatro veces más  en el sector informal . Las mujeres pueden jugar un papel clave cuando los esfuerzos se dirigen a cerrar y financiar las brechas económicas en África. Pero se necesita  42.000 millones de dólares en la financiación de proyectos dirigidos a las mujeres. El desbloqueo de la inversión  permitiría  un rendimiento increíble. Muchas dominan  sectores clave de la economía. Una mujer emprendedora exitosa, guía a otras, y reduce las barreras que crean brechas de género cuando se trata de acceder a oportunidades.

En África hay que crear riqueza y contribuir al bien común fortaleciendo el tejido social de manera sostenible y respetuosa con la dignidad humana y la naturaleza. Se sabe que una flor no hace la primavera, pero cien flores en plena floración, hacen que la primavera respire en todas partes. Tal vez la primavera Africana  está por llegar.

Todos creen que África es el próximo centro del mundo. Pero lo más importante es que también  los africanos lo crean. África debe confiar en África. Confiar en sus  jóvenes  y mujeres y  enfrentarse a sus desafíos.

Crónica Global, Pensamiento, Sábado, 13 Abril 2019

martes, 8 de enero de 2019

Lo inesperado se volvió normal ¡Feliz 2019!

2018 se fue. Cada uno ha despedido el año según como lo ha vivido pero no hay más remedio que prepararse para los desafíos que nos esperan en el 2019, que son complicados en política, seguridad, economía, migración y clima.

Vivimos un mundo muy complejo que presenta más incertidumbres que esperanzas. Putin busca recuperar glorias de antes de la caída del muro de Berlín. Trump desea construir muros para encerrar a los americanos con su "America First". Los dragones chinos siguen insaciables aprovechando el vacío. Alemania y Francia se debilitan. Europa esta envejecida, marcada por el Brexit, los refugiados, los neo-nacionalistas nostálgicos de imperios perdidos y de guerras fratricidas y por los que usan la religión, la mitología o la anti-globalización para conseguir el distanciamiento entre culturas.

Se habla mucho de aranceles y guerras comerciales cuando el comercio debe ser una fuerza para un crecimiento inclusivo que erradique la pobreza. Mientras, el mercado de valores se estanca, hay una extrema volatilidad en los precios como el precio del petróleo, hay tensiones geopolíticas, se juega con fuego en Oriente Medio y se esfuma la esperanzada presidencia de Macron. Son sólo algunos de los asuntos que permanecerán en la memoria de este año y no parece que el 2019 vaya a mejorar el 2018.

Entramos en un período marcado por la inestabilidad política, social, económica y financiera y por enormes desafíos para la acción humanitaria. La ONU prevé más de 93 millones de personas afectadas por crisis y conflictos que necesitarán 21.900 millones de dólares en ayudas.

Nunca ha habido una necesidad más palpable de que los países innoven y fortalezcan sus capacidades para hacer frente a las complejidades y al ritmo de cambio. Igualmente, nunca antes el poder blando había tenido tanto potencial para resolver los desafíos que enfrenta la humanidad.

Asistimos a grandes cambios. Las perspectivas económicas parecen empeorar en algunos lugares y el anterior centro de gravedad cambia de ubicación. Esto afecta a las exportaciones y obliga a repensar modelos, métodos y nuevas estrategias. Las relaciones entre las economías ricas e industriales del Norte y los países emergentes del sur se igualan. Los mercados emergentes hoy representan el 55% del PIB mundial con un potencial de crecimiento del 60% en los próximos cinco años.

La migración por sí misma no es mala. Lo que está mal es la migración insegura y no gestionada. Debemos tener una agenda clara a corto, medio y largo plazo para mitigarla. No se debe persistir el análisis de los movimientos humanos solo a través del prisma de la amenaza de identidad, la carga sobre los presupuestos públicos y nunca como fuente de la prosperidad, el motor económico o la válvula demográfica. Ni dejar de ser sensibles a la desesperación de las personas obligadas a huir de sus casas por las guerras, el hambre o la opresión.

Somos testigos de un retroceso de la política, del auge del populismo y de cómo se aprovechan los mecanismos democráticos y las estructuras de Estado para aborregar a los ciudadanos, enfrentarlos y conseguir el distanciamiento.

En el período actual de locura política europea, las elecciones anticipadas y los referendos se utilizan repetidamente en intentos fútiles de resolver crisis políticas, como un sustituto de la visión y el liderazgo. En la mayoría de los casos, los resultados no hacen más que resaltar las profundas divisiones, principalmente porque las causas fundamentales de los problemas que nos ocupan no se han tratado adecuadamente.

El surgimiento de un discurso ultranacionalista contiene las semillas de un retorno a una Europa dividida y asolada por la guerra, una tendencia inquietante que requiere urgentemente un esfuerzo colectivo para retroceder. Es preciso un compromiso constructivo y analizar las causas profundas.

No podemos olvidar que el diálogo puede ser el recurso más valioso en el mundo y la Política es el arte de construir consensos y puentes sin suprimir las diferencias. Es la capacidad de agregar intereses desde la perspectiva de horizonte común construido desde la deliberación en libertad. Allí donde no hay política y diálogo sólo impera la violencia; allí donde hay violencia solo triunfa la muerte. No se puede utilizar la Política de una forma irresponsable para fomentar la irritación, el odio y el conflicto. La política debe servir para resolver y dar curso a las tensiones y conflictos.

En el libro "Identidades asesinas" de Amin Maalouf, el autor denuncia la locura que incita a los hombres a matarse entre sí en el nombre de una etnia, lengua o religión. Una locura que recorre el mundo de hoy. Su mensaje defendía la identidad del ciudadano frente a la tribu. Y para que la diversidad sea un activo, cada persona debe ser valorada en una sociedad.

Muchas son las preguntas y escasas las respuestas ¿Es cierto que algunos no pueden soportar al otro diferente que vive en su misma escalera o barrio, ciudad o país? ¿Realmente no reconocen el derecho del otro a la diferencia étnica, religiosa o, incluso, cultural? ¿Consideran la existencia del otro una amenaza a su identidad y la pureza de su país, un enemigo con el que deben ser cautos y cuyas conspiraciones deben enfrentar? ¿Por qué algunos consideran una agresión cuando el otro reclama respeto a su patrimonio, a sus aspiraciones, su idioma o dialecto?

¿Por qué a algunos les aterroriza la diferencia? ¿Por qué no pueden imaginar que su vecino pueda tener sueños que no se corresponden con los suyos? ¿Que tenga una historia que no sea una copia exacta de la suya? ¿Que lea de un libro diferente al que leen ellos? ¿Que sus niños bailen al ritmo de melodías diferentes?

En la época de la globalización, del proceso acelerado de mezclas de culturas, se vuelve urgente elaborar una nueva concepción de identidad como se ha hecho con temas como el Medio Ambiente o los Derechos Humanos, sin olvidar lo que decía hace siglos Ibin Jaldún el grande historiador árabe y el padre de la ciencia social y la historia de la cultura. "La clave del bienestar material y espiritual de una sociedad es la cohesión social y la solidaridad".

Cronica Global, Pensamiento. Viernes, 4 enero 2019

lunes, 26 de noviembre de 2018

La industria mediterránea 4.0

Diez años después de la crisis financiera mundial, ahora emerge una nueva era basada en lo digital. Esta revolución se ha convertido en una realidad para millones de personas y crea nuevas oportunidades para empresas, gobiernos e individuos. Sin embargo, también implica nuevas divergencias y polarizaciones entre economías y sociedades.

Las nuevas tecnologías digitales representan un importante conjunto de desafíos  y generan una nueva competitividad en la economía mundial. No obstante, esta ola no alcanza a muchos países mediterráneos, lo que implica un riesgo de impacto negativo en su crecimiento futuro y su productividad.   

La transición a la cuarta revolución industrial, combinado con una crisis  de gobernabilidad, hace imprescindible reconsiderar a fondo el capital humano y adaptar la educación al mercado laboral para conseguir prosperidad y estabilidad.

Para la región Mediterránea, una transición exitosa garantizará la competitividad empresarial y es un factor determinante para la consolidación industrial regional. Pero: ¿Cuáles son las dificultades ? ¿Cuál es su impacto en la formación y el trabajo? 

En esta región, el reto económico más inmediato no es la diversificación, ni los nuevos regímenes fiscales, sino la creación de empleos productivos y sostenibles para su juventud. Al mismo tiempo, hay que dotarse de la combinación de los talentos y habilidades que conviertan la industria 4.0 en generador de riqueza y paz social. 

Hay que preocuparse por el nivel de formación de la fuerza laboral y por la naturaleza cuantitativa y cualitativa de la educación. los factores que hoy permiten evaluarla mejor son el desarrollo de la cultura digital, las habilidades y la capacidad de pensar de manera creativa.

La región posee un enorme capital humano por desarrollar. La educación, el impulso al sector privado, y la comprensión de esta revolución tecnología serán  ingredientes clave para el éxito. Esta es una tarea compleja, lo que requerirá un amplio consenso con la sociedad  y una acción determinada de los gobiernos.

El potencial digital es ilimitado lo que representa una oportunidad para el Mediterráneo. Un gran mercado con un rápido crecimiento, Hub de innovación, creatividad y el espíritu empresarial. En los jóvenes se encuentra recursos para hallar soluciones a los problemas acuciantes.

Dejar atrás el Mediterráneo en la transformación digital no es una opción. El ritmo de la cuarta revolución industrial no esperará a nadie. A medida que EEUU y Asia avanzan, Europa y el Mediterráneo necesitan forjarse su propia identidad .

EXPANSION, Edición Catalunya, Pag.2 Jueves, 22 Noviembre 2018

lunes, 29 de octubre de 2018

Diplomacia Económica


En los últimos años el mundo entró en una nueva era. EE UU ya no es la potencia hegemónica. China y Rusia se promocionan como actores económicos y militares y la aparición de bloques regionales económicos está causando un desafío cada vez mayor.
 
Las agendas internacionales señalan cuán complejo es el tiempo en que vivimos. Además de las continuas inestabilidades políticas y económicas, los avances tecnológicos obligan a la diplomacia a evolucionar. Nunca ha habido una necesidad más palpable de que los países innoven y fortalezcan sus capacidades para hacer frente a las complejidades y al ritmo de cambio. Igualmente, nunca antes el poder blando había tenido tanto potencial para resolver los desafíos que enfrenta la humanidad.

Por ejemplo, mientras continúa el debate sobre si la ayuda al desarrollo logra sus objetivos, o crea una cultura de dependencia, los beneficios son obvios. No cabe duda de que mejorar las condiciones económicas crea nuevos mercados, priva a los movimientos extremistas de reclutas vulnerables, principalmente jóvenes, y por lo tanto conduce a una mayor seguridad, reduce la emigración y los refugiados, y aumenta las posibilidades de generar riqueza. Es decir, beneficia a la sociedad global, no solo a los países receptores.

Ante esta apuesta, hay que dotarse de una diplomacia económica efectiva y adoptar estrategias complementarias combinando el bilateralismo y el multilateralismo. Priorizar un enfoque basado en el desarrollo humano y centrándose en la juventud y su empoderamiento.

Europa sigue descuidando la importancia de la política del codesarrollo. Sin embargo, la afluencia de inmigrantes africanos continuará mientras el sueño de Europa no sea reemplazado por un sueño africano. Y esto solo ocurrirá si se crea un entorno propicio para el emprendimiento para los jóvenes en su país de origen.  

El desarrollo de una estrategia global de diplomacia económica requiere la implicación de las empresas. Para que la internacionalización empresarial también sea una prioridad es preciso elaborar una política exterior institucional que aborde temas de conflicto e incertidumbre. Hay que adaptar nuevos enfoques a las nuevas complejidades. Las relaciones con otros países objetivo ayuda al desarrollo y a la expansión internacional de las empresas. 

La nueva diplomacia tendrá que enterrar los fantasmas del pasado, contar con las empresas y destinar más recursos a la formación de los jóvenes. La  ayuda al desarrollo tradicional no ofrece soluciones sostenibles y el codesarrollo parece cada vez más, un acierto.

Expansión, Edición Catalunya, Opinión. Pag.2. Viernes 26 Octubre 2018

jueves, 25 de octubre de 2018

Innovación, Innovación, esta es la cuestión


Los modelos económicos en vigor están sin aliento por la velocidad con la que se suceden los cambios. Globalización, ultra-liberalismo, transformación digital, avances tecnológicos, blockchain, economía colaborativa​, concentración urbana y desertización del mundo rural. Numerosos cambios que los gobiernos luchan por regular. Es preciso dar nuevas respuestas.

El cambio tecnológico amenaza empleos, pero también crea alternativas. Las relaciones en el trabajo, entre empresas, empleados, los servicios, la movilidad... están cambiando. La única clave para avanzar es mejorar en innovación y educación. Como en todo lo demás, el futuro de Europa, África y el Mediterráneo esta en adaptarse, compartir experiencias y avanzar juntos.

Siguiendo el modelo actual, los gobiernos mediterráneos se centran en la creación de empleos, no en la creación de empresas. Un modelo caducado que consiste en lanzar programas masivos de empleo público, en lugar de financiar e invertir en empresas exitosas que crearan empleos.

La región mediterránea tendrá que crear cientos de millones de nuevos empleos en las próximas tres décadas. Este desafío presenta una oportunidad para que la región transforme sus economías y aproveche la creatividad de su gran población juvenil y el poder disruptivo de la tecnología para crear riqueza.

Nos guste o no, las líneas de producción requerirán cada vez menos mano de obra gracias a las máquinas más eficientes, la automatización y la robótica. Además, la próxima ola traerá inteligencia artificial, impresión 3D y nuevas capacidades que harán que el trabajo adicional sea redundante. Sabemos ya, que 8 de cada 10 puestos de trabajo se perderán por las nuevas tecnologías --no por la inmigración o la globalización-- y el 64% de trabajo existente hoy será automatizado y el 66% de los puestos de trabajo para los próximos 10 años todavía no se han inventado.

Ante este panorama, y como dijo Benjamin Franklin: "Una inversión en conocimiento paga el mejor interés", está claro que el progreso económico está relacionado directamente con actividades de formación e innovación y hay una correlación entre progreso social y la actividad empresarial.

El ciclo de vida de las empresas debe enseñar a muchos países que el secreto de la eterna juventud es la constante innovación. Las empresas, como las personas, envejecen. Comienzan la vida con ganas de luchar y vivir, alimentado por energía juvenil e ideas frescas. Compiten, se expanden, maduran, y, finalmente, con pocas excepciones, se desvanecen. Lo mismo le puede pasar a los países que pueden perder la ambición de la juventud y dejarse caer en la complacencia.

El espíritu empresarial y el sector privado pueden impulsar la adaptación a la tecnología y la innovación, pueden ser el vehículo para implicar a los jóvenes y avanzar. Requiere trabajar por un cambio de mentalidad, animar a los jóvenes a crear sus propias empresas. Hay que impulsar un nuevo marco mental, una nueva actitud. La innovación trae riesgos, pero también oportunidades. Las personas innovadoras asumen esos riesgos para poder aprovechar las oportunidades.

Al hablar de innovación, parece que tratamos con teorías, de discursos intelectuales alejados de la calle y de la gente y sus problemas. Pero la innovación es el camino al desarrollo y a la supervivencia, el modelo para el ascenso de una empresa o país. La tecnología está aquí, pero por si sola no es la respuesta. Es un facilitador y acelerador de nuevas formas de ser y de hacer. Para tener capacidad de crear riqueza y tener un futuro, innovar no es una opción, es una necesidad.

Crónica Global, Empresas, Innovación, Futuro  Sábado, 20/10/2018