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domingo, 30 de diciembre de 2018

El viajero del Golfo

A pesar de los planes para desarrollar su propia industria turística y transformarse en destino, el Golfo sigue siendo una región emisora de turistas con alta capacidad de gasto. Largos períodos de buen tiempo, y tener la sede de las tres mejores aerolíneas del mundo, Emirates, Qatar Airways y Etihad Airways, entre otras ventajas, no evitan que el turismo saliente haya crecido en los últimos años, alcanzando unos gastos superiores a los 60.000 millones de euros en 2017. Una cifra similar a los ingresos de España por turismo, con 82 millones de visitantes el mismo año. Es decir, que el turismo saliente de los seis países de la península Arábiga tiene un gasto 6.5 veces más alto que el promedio mundial. 

Los viajeros de esta región son en su mayoría jóvenes y orientados a la familia, con grandes ingresos disponibles, y que buscan alojamiento, comida y servicios de alta calidad. Valoran la variedad de atracciones y paisajes, la infraestructura desarrollada y los sistemas comunes de visa y moneda, que facilitan los viajes de múltiples destinos.

Consideran que Europa ofrece diversidad de experiencias, así como oportunidades para comprar lujo, marcas y moda. Las barreras para reservar un viaje a Europa incluyen cuestiones de seguridad y protección, y el idioma, entre otras.

Son viajeros experimentados. Un 80% hace uno o dos viajes al año. Planifican con antelación, y prefieren ir a destinos directos. Para facilitar su llegada, es clave comprender que les interesa el ocio familiar, el paisaje, y la cultura, y no están condicionados por el sol y playa.

Es importante disponer de una visión general de sus perspectivas, y comprender el perfil de esos viajeros. Europa puede desarrollar productos turísticos paneuropeos específicos para atraer a los turistas que buscan visitar múltiples destinos.

Barcelona está de moda en los países del Golfo. La ciudad y la pasión por el Futbol y el Barça son factores de peso, y no dejan de ser claves los vuelos directos que las compañías aéreas del Golfo - la última de ellas, Etihad - han establecido para facilitar estas llegadas. Además, varios hoteles emblemáticos de la ciudad son propiedad de inversores de esta región. Es decir, Barcelona está en la agenda de estos turistas. Pero, captar estos viajeros implica impulsar programas específicos para promocionar Barcelona en esa región.

En la era del LowCost y los problemas derivados del turismo masivo, este turista excepcional escasea. El éxito de Barcelona y los otros destinos europeos, dependerá de ofrecer productos unificados para atraer a estos millones de turistas deseados.

Expansión, Edición Catalunya, Página 2, Jueves, 12 diciembre 2018

viernes, 29 de julio de 2016

Turismo más allá del petróleo

En materia de turismo, el Golfo es una región emisora de turistas con alta capacidad de gasto, pero, ahora también, los países de esta región, han tomado conciencia de la necesidad de desarrollar su propia industria turística y de transformarse en destino. El turismo tiene un efecto multiplicador y es una de las apuestas en la estrategia para reducir la dependencia de los hidrocarburos e impulsar y diversificar una economía post petróleo y generar nuevos puestos de trabajo.

Los países del golfo se han embarcado en programas de desarrollo del turismo para prepararse más allá del petróleo. La región tiene muchas ventajas, como los largos períodos de buen tiempo - especialmente durante la temporada baja en la mayor parte del Hemisferio Norte. También, el hecho de que tres de las mejores aerolíneas del mundo - Emirates, Qatar Airways y Etihad Airways- tienen su sede aquí, y están expandiéndose, reforzando su reputación y su imagen y promocionando sus ciudades.

Además, están las enormes inversiones para construir o aumentar la capacidad de aeropuertos como los de Doha o Dubái, que ha liderado el camino con su política de “crear y ellos vendrán", desarrollando hoteles emblemáticos y una oferta que ya alcanza altas tasas de ocupación e ingresos. Esta estratégia ha animado la inversión, como lo demuestran los 500 hoteles con 122.000 habitaciones que estan proyectados o en fase de construcción.

Abu Dhabi apuesta por la cultura y el deporte construyendo museos de renombre mundial, como El Louvre y el Guggenheim, o el circuito Ferrari World. Omán ha optado por desarrollar el turismo en torno a las áreas de belleza natural. Arabia Saudita se basa principalmente en el turismo religioso en los lugares santos, impulsando proyectos e infraestructuras para triplicar la oferta hotelera y atraer a más de 20 millones de visitantes en 2020, mientras que Bahréin y Qatar se centran en los viajeros de negocios y congresos.

Los grandes grupos y empresas internacionales de la industria turística ven grandes oportunidades en una región donde los gobiernos están gastando miles de millones de dólares en infraestructuras, aeropuertos, trenes, metros, instalaciones turísticas, centros comerciales o parques temáticos. La inversión llegará a los 120.000 millones de dólares en los próximos años, teniendo en cuenta los grandes eventos como la Expo Universal Dubái 2020 y el Mundial de Futbol que se disputará en Qatar en 2022.

El turismo ofrecerá atractivas oportunidades, pero su éxito dependerá de la capacidad de la región para atraer a los millones de turistas deseados.

Expansión, Edición Catalunya, Pag. 2, Opinión, Jueves, 14 julio 2016

jueves, 3 de abril de 2014

Turismo más allá del Petróleo

http://www.economiadigital.es/es/notices/2014/04/turismo_mas_alla_del_petroleo_52656.php

Ecconomia Digital, Martes, 1 Abril 2014

En materia de turismo, el Golfo es y será siempre una región emisora de turistas con alta capacidad de gasto. Pero, ahora también, los países de esta región --clave a nivel económico mundial--, han tomado conciencia de la necesidad de desarrollar su propia industria turística y transformarse en destino. 

Para ello, cuentan con muchos atractivos naturales, culturales, religiosos y humanos que están atrayendo visitantes, así como viajeros de negocios. El turismo es una de las apuestas en la estrategia de reducir la dependencia de los ingresos de los hidrocarburos e impulsar sectores que diversifican la economía y crean puestos de trabajo sostenibles para sus habitantes. 

Y como los precios del petróleo, están constantemente por encima de 100 dólares el barril, los Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita, Omán y Qatar se han embarcado en novedosos programas de desarrollo del turismo para prepararse más allá del petróleo. 

Cabe recordar, que el turismo tiene un "efecto multiplicador" en la economía, ya que impulsa un mayor gasto en otros sectores como la construcción o el comercio .El valor del sector, a nivel mundial, equivale al 9% de la economía mundial. Y se prevé un aumento del 70% en los próximos 20 años.

La región del golfo tiene muchas ventajas, como los largos períodos de buen tiempo. Especialmente, durante la temporada baja en la mayor parte del hemisferio norte. También el hecho de que tres de las mejores aerolíneas del mundo --Emirates, Qatar Airways o Etihad Airways--, tienen su sede aquí y están expandiéndose reforzando su reputación y imagen y promocionando sus ciudades. 

Además, están las enormes inversiones para construir o aumentar la capacidad de aeropuertos con los de Jeddah, Doha o Dubai. Éste último pretende convertirse en el aeropuerto más concurrido del mundo al aumentar su capacidad hasta los 100 millones de pasajeros. Tal vez su mayor ventaja es su capacidad financiera, gestionada con acierto. Dubai ha liderado el camino con su política de crear y ellos vendrán, por ejemplo, desarrollando hoteles emblemáticos como el Burj khalifa o el Palm Jumeirah. Y una oferta hotelera que ya alcanza tasas de ocupación que en muchos lugares desearían.

Abu Dhabi está siguiendo el ejemplo construyendo museos de renombre mundial, como El Louvre y el Guggenheim, en la isla de Saadiyat, o el circuito Ferrari World. 

Omán ha optado por desarrollar el turismo en torno a las áreas de belleza natural. Arabia Saudita se basa principalmente en el turismo religioso como el pilar del sector. Pero las autoridades están ampliado y conectando los lugares santos impulsando proyectos claves como el Ave-Meca-Medina obra que lidera un consorcio español. También, triplicando la oferta hotelera de la zona y desarrollando otras áreas del sector para atraer a más de 20 millones de visitantes en 2020, mientras que Bahréin y Qatar se centran en atraer a los viajeros de negocios y conferencias.

Los grandes grupos mundiales y empresas de la industria ven grandes oportunidades de inversión en una región donde los gobiernos están gastando miles de millones de dólares en infraestructura turística. Una industria que sigue siendo atractiva a pesar de los acontecimientos en algunos países de Oriente Medio, y las crisis o recesión en otras partes del mundo.

Por todo ello, dado que las condiciones económicas de la región son excelentes y con posibilidades de embarcarse en apuestas arriesgadas y diferenciadas de otras regiones, se calcula que la inversión, tanto del sector privado como de los gobiernos en aeropuertos, trenes, metro, infraestructuras e instalaciones turísticas, shopping centers o parques temáticos, llegará a los 100.000 millones de dólares en los próximos 10 años. Además, los ingresos hoteleros continúan creciendo a buen ritmo, por lo que se ve la región como un destino clave de inversión hotelera.

Para empresas internacionales ésta es una región única a nivel mundial. Es la más dinámica y con una impresionante cartera de proyectos. Sirva como ejemplo los de 500 hoteles con 122.000 habitaciones previstas y las 62.636 en construcción. 

Sin olvidar los grandes eventos mundiales que se celebraran en el futuro, como la Expo Universal de Dubai 2020 y el mundial de futbol de Qatar 2022. 

Su objetivo es el desarrollo de verdaderos centros de destino que ofrecerán a los turistas el acceso a una gran variedad de actividades e instalaciones de ocio y recreo. Y, en última instancia, ayudar a aumentar el tiempo de permanencia y las compras.

En los Emiratos Árabes Unidos, el sector turístico representa ya el 14% del PIB. Esto demuestra el gran potencial de crecimiento mientras en otros países del Golfo está entre 5 y 6% del PIB. El turismo en la región ofrecerá atractivas oportunidades y nuevos destinos. Seguramente, este esfuerzo financiero vale la pena, pero el éxito dependerá de su capacidad para atraer los millones de turistas deseados.


martes, 25 de junio de 2013

El Golfo, entre los grandes

El Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) es una alianza económica, política y de defensa creada en 1981 por los Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita, Kuwait, Qatar, Bahréin y Omán. Los seis miembros controlan más de un tercio del petróleo y la quinta parte de los recursos de gas del mundo. En conjunto, con un PIB combinado de 1,4 billones de dólares, son la decimotercera economía más poderosa del mundo - el PIB mundial está en 70 billones de dólares en 2011 - y el quinto mayor exportador de petróleo.

La población del CCG se ha triplicado en los últimos 30 años, pasando de 14 millones en 1981 a 45 millones en 2011. Los ciudadanos de esta región se encuentran entre los más ricos del mundo, con un PIB per cápita de 30.000 dólares en 2011, casi el triple del promedio mundial de 10.000 dólares. 

Los intercambios comerciales del CCG con el resto del mundo se situaron en 2011 en torno a los 1,2 billones de dólares, con exportaciones de alrededor de 811.000 millones de dólares. Por otro lado, las importaciones se estimaron en 379.000 millones, lo que significa un superávit de alrededor de 432.000 Millones en 2011, el mayor superávit en el mundo. Son el quinto exportador más grande después de China, los EE.UU, Alemania y Japón. El comercio del CCG con el resto del mundo se multiplicó por 10 desde 1984. en los últimos años, han aumentado también sus intercambios comerciales internos, pasando de 32.000 millones en 2005 a 100.000 millones en 2012, un proceso facilitado por la creación de un mercado aduanero común. 

Estos datos impresionan, tanto por el exceso de liquidez que suponen, como por el auge de la economía. Los días en los que el Golfo se limitaba a confiar en las exportaciones de crudo para llenar las arcas se han terminado. Sus fondos están invirtiendo en más de 50 países y disponen cada vez de más sectores diversificados. Sin embargo, esto no es suficiente, y hay que recordar que un mercado no puede ser unidireccional. Esto es así para cualquier región o país. 

La región tendrá que acelerar sus esfuerzos de diversificación y mejorar la eficacia de las políticas actuales, así como los desafíos e imperativos estratégicos relacionados. Además de la naturaleza cíclica del mercado del petróleo y la dificultad de estabilizar los ingresos de exportación, tres cuestiones estructurales se destacan en el largo plazo: el impacto de la seguridad energética, el cambio climático y el nexo entre la exportación de petróleo y la falta de sostenibilidad a largo plazo de la actual política fiscal y su capacidad para generar suficientes oportunidades de empleo.

Expansión, Edición Catalunya, Opinión, Jueves 20 de junio 2013