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martes, 16 de mayo de 2023

Turquia: la economía es el campo de batalla

    Independientemente de quién gobierne Turquía después de estas elecciones, El verdadero campo de batalla del nuevo gobierno es y será la economía. La lira turca ha perdido más de la mitad de su valor frente al dólar en los últimos dos años, y la tasa de inflación oficial es del 50% aunque alcanzó un máximo del 85,5%. Pero, quien gobierne el país después de esta segunda vuelta, también tendrá que lidiar con las consecuencias del terremoto del pasado febrero. 

Cualquier plan económico está condicionado por la devastación ocasionada en el sureste del país, que desplazó o dejó sin hogar a varios millones de personas, con costes estimados de reconstrucción de 150.000 millones de euros.

Se esperan medidas de alivio como los aumentos del salario mínimo y las pensiones, prestaciones de asistencia, y será clave reducir la inflación e impulsar el crecimiento económico y impulsar políticas económicas que restablezcan la estabilidad de la lira y alineen las tasas de interés con las realidades del mercado, además de ofrecer nuevas oportunidades de inversión que atraigan a los inversores internacionales.

Otro tema fundamental son los 3.5 millones de refugiados que han llegado a Turquía desde el inicio del conflicto en Siria en 2011. El discurso anti-migrante les culpa del empeoramiento de las perspectivas económicas del país.

El presidente Erdogan, con una personalidad extraordinaria e inteligente, impulsó un milagro económico que duplicó el nivel de ingreso per cápita cinco veces en 15 años  y redujo la tasa de analfabetismo, Además, Turquía, es una de las 20 economías del mundo y juega un mayor papel en el escenario mundial . Sin embargo, los últimos acontecimientos han sacado a la luz la fragilidad del proyecto y su debilidad política. Turquía ha pasado de aparentar un sector público sólido y transparente y un modelo económico que enfatizaba la empresa privada, a tentaciones intervencionistas y prácticas corruptas

La economía es lo suficientemente fuerte para soportar tormentas, y el país tiene numerosos puntos fuertes. Un PIB de 900.000 millones de dólares atrajo más de 280.000 millones de dólares de inversión extranjera en estos 15 años, 55.000 empresas se han instalado en su territorio y es el sexto mayor socio comercial de la UE. Con una población de 80 millones de personas, la mitad menor de 30 años, y una ubicación geográfica que proporciona acceso a 1.600 millones de personas en los mercados de Europa, Oriente Medio y Asia Central, impulsó la modernización de sus instituciones y un clima de negocios abierto. En los últimos 14 años, han crecido las empresas españolas establecidas y las inversiones, con un volumen de comercio bilateral con España que alcanzó los 10.800 millones de euros.

Pero la disminución de las inversiones es preocupante. Se precisan medidas económicas coherentes, restituir la confianza de los inversores locales o extranjeros y reducir la prima de riesgo. El futuro de Turquía dependerá de cómo las autoridades responden tanto a los desafíos internos como externos. Una inestabilidad persistente daña su crecimiento y puede afectar a Europa.

Son muchos retos por resolver en un momento de incertidumbre global. Es clave consolidar los cambios estructurales. Pero, lograr todo esto en medio de la tensión política interna, regional e internacional será difícil pero no imposible porque el país sigue siendo atractivo por el  dinamismo económico de sus empresarios y su gente, Los problemas pueden aparecer y desaparecer, pero el zumbido de Estambul y el bullicio de Konya  seguirán.

Anwar Zibaoui, Opinión, Economía, EXPANSIÓN, 16 mayo 2023

https://www.expansion.com/catalunya/2023/05/16/64636383468aeb3e7a8b4583.html




miércoles, 28 de noviembre de 2018

Juego de Tronos en Yemen

Y de repente, el mundo vuelve a hablar de Yemen. La crisis que enfrenta Arabia Saudita en el contexto del asesinato del periodista Jamal Khashoggi en su consulado en Estambul el 2 de octubre ha rescatado del olvido la guerra y la violencia que lleva ya varios años y miles de muertos.

Pero ¿que pasa realmente en Yemen más allá de buenos y malos?. Yemen padece varios conflictos políticos y militares. En 2014, los Huthi tomaron el control de la capital, Sanaa, y otras partes del país, con el pretexto de reclamar una mayor participación en el poder. Disolvieron su Parlamento, y forzaron la dimisión del presidente Mansour Hadi, que, tras huir del arresto domiciliario, se refugió en Riad, la capital de Arabia Saudita. La guerra entre el norte y el sur se intensificó con los ataques a la ciudad de Adén, mientras Al-Qaeda cometía actos terroristas y se hacía fuerte.

Entretanto, los Huthi, primero se aliaron con el ex-presidente Ali Abdullah Saleh en el poder de 1978 a 2012, derrocado por el levantamiento popular que quería recuperar el poder, aunque fuera prolongando los problemas del país, y que fue finalmente asesinado por ellos, en 2017, acusado de traicionarles. En 2015, una coalición de 10 países liderada por Arabia Saudita y Emiratos Árabes, respaldada por Estados Unidos, Reino Unido y Francia en apoyo de lo que consideran gobierno legitimo de Yemen, entró en guerra bombardeando posiciones de los rebeldes en la llamada "Operación Tormenta Decisiva". Han recuperado el control de una gran parte del territorio, pero con un altísimo coste económico y humano, la mayor parte de las víctimas son civiles

La historia de Yemen, es la de una tierra compleja, con una estructura tribal muy fuerte y con la proliferación de armas, que han ocasionado más de 35 años de problemas y guerras. La vida nunca ha sido fácil en esta tierra. Hay un sentimiento secesionista en el sur. La guerra de las tribus chiitas Huthi para ampliar su influencia en esta región. El terror de Daesh y AlQaeda que han aprovechado el descontento y el vacío de poder para ganar terreno y seguidores. Y la intervención de la coalición internacional liderada por Arabia Saudita.

Ante este caos, el estado no tiene capacidad para atender las necesidades más urgentes y básicas de su población. Existe un brote de cólera sin precedentes, y el país enfrenta una crisis alimentaria catastrófica. 22 millones de personas necesitan ayuda alimentaria urgente, de ellos, 1.800.000 niños menores de cinco años enfrentan desnutrición aguda.

Yemen es el escenario de una lucha regional entre Teherán y Riad que se está complicando. Está en juego el control del estratégico estrecho de Bab Al-Mandeb, el paso hacia el Canal de Suez, por donde pasa la mayor parte del petróleo del mundo. Esta batalla ha empujado este estado empobrecido aún más hacia el abismo, mientras se ensancha la división sectaria. El país se desangra, hay un vacío político, sin ningún tipo de liderazgo formal, no hay gobierno, la seguridad se deteriora rápidamente, la economía está colapsada y la gente muere

Más allá, de las luchas de poder, y de la geopolítica, la situación ha provocado un peligroso enfrentamiento entre Irán y Arabia Saudita, que necesitan encontrar una solución pragmática, restablecer las relaciones de vecindad y gestionar sus enormes recursos para mejorar la calidad de vida de sus ciudadanos y de la región. La retirada de Donald Trump del acuerdo con Irán sobre su programa nuclear, y la decisión de endurecer la posición de EEUU, puede empeorar la situación.

Desde 1978 más de 550.000 personas han muerto en Yemen, por el hambre, la violencia o asesinadas, se estiman 10.000 desde 2015. Pero, la situación empeora.  El creciente número de víctimas civiles está elevando los temores sobre una situación humanitaria ya deteriorada. Ante esta catástrofe, la comunidad internacional debe actuar con máxima prioridad. Existe un interés moral y estratégico en estabilizar a Yemen, terminar la guerra no es suficiente. Es preciso buscar una salida negociada para desactivar las causas que han alimentado esta situación explosiva.

La única solución a la situación, es tratar de raíz todos los problemas. Las soluciones violentas y militares han demostrado no ser una opción. En esta zona nunca las armas han resuelto nada y solo han dejado muertes, odio, destrucción y que la paz y los anhelos de los pueblos de vida digna y libertad sean un proceso casi imposible de alcanzar. Una solución política debe prevalecer con el tiempo, pero solo si se consideran seriamente todos los desafíos y se abordan las cuestiones económicas, las reformas democráticas, los derechos humanos y de las minorías.

Hace unos días, murió Amal Hussain, la pequeña hambrienta niña yemeni. Imagen de la tragedia de su pueblo y de las terribles consecuencias de la hambruna y la guerra. Murió tras protagonizar otra de las imágenes impactantes de los últimos años que se espera que no quede pronto en el olvido. Tras más de 35 años de dictaduras, violencia y subdesarrollo, la nación más pobre del mundo árabe merece una oportunidad. A Yemen, le sobran bombas y le falta paz.

Crónica Global,  Pensamiento,Sábado, 10/11/2018 

miércoles, 26 de septiembre de 2018

Turquia: Preocupación Creciente

Turquia eligió a principios de verano a Recep Tayyip Erdogan como el primer Presidente ejecutivo del país con nuevos poderes ampliados. 

Pero la nueva era no ha empezado bien y varios graves acontecimientos han impactado sobre la economía que está a medio gas y que era la razón principal de su éxito en los últimos años.

Nadie puede negar el milagro económico impulsado por el presidente Erdogan, que ha logrado multiplicar por cinco el nivel de ingresos per cápita en doce años y reducir la tasa de analfabetismo. Además, Turquía es hoy una de las 20 economías del mundo y juega un mayor papel en el escenario mundial.

Además, Turquía atrajo más de 180.000 millones de dólares de inversión extranjera en la última década. 50.000 empresas extranjeras se han instalado en su territorio, y su economía ha crecido en unos 800.000 millones de dólares al año. Ahora, Turquía es el sexto mayor socio comercial de la UE, con un volumen de comercio total de 140.000 millones de euros.

En los últimos diez años, crecieron el número de empresas españolas establecidas en Turquía a 610 y las inversiones de España superaron los 10.000 millones de euros. El volumen del comercio bilateral alcanzó los 9.800 millones de euros.

Pero desde el intento de golpe de Estado de julio de 2016, la ola de ataques terroristas, la cuestión kurda, las tensiones con Rusia, EEUU y la UE, la guerra en Siria y la creciente erosión de las instituciones democráticas, las cosas han empeorado. De momento no afectó a las tasas de crecimiento, y de hecho la economía turca creció en un asombroso 7,4% en el primer trimestre de 2018. Pero, a pesar de la  solidez de la expansión económica en los últimos años, hay dudas de que el impulso pueda mantenerse por mucho más tiempo.

El crecimiento se mantiene principalmente porque el Estado comenzó a inyectar dinero en la economía pero descuidó otras cuestiones clave como la inflación y la devaluación de la moneda, el aumento del déficit por cuenta corriente y el desempleo. La inversión extranjera directa ha caído a su nivel más bajo desde 2010, la tasa de crecimiento es la más baja desde 2008 y la recesión es una preocupación creciente.

Son muchos retos por resolver en un entorno de incertidumbres políticas y económicas. Se avecina una desaceleración de una economía que necesita impulsar cambios estructurales. Lograr esto en medio de la tensión política interna, regional e internacional será difícil pero no imposible.

La economía es lo suficientemente fuerte para soportar tormentas y el país tiene numerosos puntos fuertes: un PIB de 800.000 millones de dólares, una población de 80 millones, una ubicación geográfica con acceso a 1.600 millones de personas en Europa, Oriente Medio y Asia Central, instituciones modernizadas y un clima de negocios abierto. Pero el crecimiento está por debajo de su potencial, lejos del 9% de los mejores años, por eso necesita crecer más del 4% para crear empleo y atraer inversores para financiar el déficit.

El presidente Erdogan es una personalidad extraordinaria e inteligente, pero su estilo ha unido en su contra, todas las contradicciones tanto internas como externas. Parece querer dominar todo. Pero su proyecto de un partido de un solo hombre es muy frágil. Los últimos acontecimientos muestran esta debilidad política.

Con el nuevo mandato se teme que el control del presidente sobre la política fiscal y monetaria implique que haya más arbitrariedad en el entorno económico. Un ejemplo es el último decreto ley en el que Erdogan como presidente nombra al Erdogan ciudadano como presidente del mayor fondo soberano estatal con unos 200.000 millones de dólares. Esta tendencia podría inquietar a las empresas internacionales y afectar las esperanzas de los turcos de poder unirse algún día a la Unión Europea.

Hace dos décadas, Erdogan era el portador de un nuevo mensaje de pluralismo y poder compartido. Hoy, él mismo es el mensaje. Ya no se vota por un programa, una filosofía o incluso una nueva élite gobernante: se vota por Erdogan.

Hace cuatro años, Turquía parecía haberse convertido en un modelo de apertura económico que enfatizaba la empresa privada y un sector público solido que respetaba las normas y prácticas internacionales, especialmente en lo que respecta a la transparencia y el Estado de derecho. Hoy, sin embargo, la economía turca parece ser propensa a las tentaciones intervencionistas y las prácticas corruptas​.

El presidente debe encontrar un equilibrio, hay muchos frentes abiertos, y el futuro de Turquía depende de su respuesta ante los desafíos tanto internos como externos. Si la inestabilidad persiste puede desestabilizar al país, dañar su crecimiento y afectar a Europa.

Crónica Global, Pensamiento, Viernes, 21 septiembre 2018

viernes, 28 de abril de 2017

Turquía, referéndum y economía

El Referéndum por la reforma constitucional en Turquía lo ganó Erdogan pero con una victoria disputada y bajo sospechas. El presidente turco ha construido gran parte de su éxito en el auge económico. Sin embargo, la economía empezó a decaer en los últimos meses y el deterioro puede que haya podido afectar al resultado ajustado de la votación. Seguramente la reforma fortalezca sus poderes, pero mientras tanto la economía está a medio gas y con serios problemas.

La inflación ha alcanzado el 11,29%, su nivel más alto desde 2008, y el desempleo llega al 10,9%, un 19,6% entre los jóvenes. Además, la lira ha perdido el 3,9% de su valor frente al dólar. Todo ello en un entorno de incertidumbre política y económica.

El gobierno considera que la situación económica mejorará una vez aprobada la consulta. Sin embargo, los problemas tienen raíces más profundas: un gran déficit en cuenta corriente, unas tasas de ahorro crónicamente bajas y la economía informal. Además, el 2016 estuvo marcado por el fallido golpe de estado,y una ola de ataques terroristas vinculados con el Daesh y el PKK Kurdo. También influyeron la tensión con Rusia y con la UE y la guerra en Siria, que impactaron sobretodo en el turismo, sector que representa el 10% del PIB y emplea 2,5 millones de personas.

El ejecutivo maniobra con estímulos para el consumo interno y financia grandes proyectos tratando de mantener a flote la economía y evitar el descontento. El tobogán de la lira ha beneficiado las exportaciones a Europa, su principal mercado y la economía creció un 2,9% en 2016.

la economía turca es lo suficientemente fuerte como para soportar las tormentas, con un PIB de 800.000 millones de dólares y una población de 78 millones de personas, una ubicación geográfica que proporciona acceso a 1.600 millones de personas en los mercados de Europa, Oriente Medio y Asia Central, instituciones modernizadas y un clima de negocios abierto. Pero necesita crecer más del 4% para continuar creando empleo y atrayendo inversores extranjeros muy necesarios para la financiación de un déficit del 4,5% del PIB.

En los últimos 10 años creció el número de empresas españolas establecidas en Turquía, llega a 610 y las inversiones de España en el país superaron los 10.000 millones de euros, con un volumen del comercio bilateral de 9.800 millones. Se teme que la aprobación de la reforma aumente el control del presidente sobre la política fiscal y monetaria. También que haya más arbitrariedad y un deterioro del entorno económico, una tendencia que podría afectar a las esperanzas de los turcos de poder unirse algún día a la Unión Europea.

Expansión Opinión, Ed.Catalunya, pag 2  Viernes, 28 abril 2017

viernes, 15 de noviembre de 2013

Los Sueños de Estambul


http://www.02b.com/es/notices/2013/11/los_suenos_de_estambul_7629.php

02B, Lunes, 11 Noviembre, 2013




Estambul ya ha hecho realidad el sueño del sultán o su proyecto del siglo: el túnel de Marmaray. Fue inaugurado la semana pasada, coincidiendo con el 90 aniversario de la fundación de la República Turca. Construido por un consorcio internacional y con participación española, se extiende 50 metros bajo el estrecho del Bósforo. Su objetivo es aligerar la carga de dos millones de viajeros que utilizan los dos puentes que conectan el lado asiático y el europeo de la ciudad. Será capaz de transportar 150.000 pasajeros por hora.

El Marmaray une los continentes de la histórica Ruta de la Seda. La inversión inicial ha llegado a los 2.800 millones de dólares. Los primeros planes del túnel ferroviario se remontan a 1891, cuando el sultán otomano Abdul Hamid, enamorado de las grandes infraestructuras, pidió a ingenieros franceses diseñar el proyecto de la infraestructura sumergida.  

Es sólo una de las numerosas obras que transformará Estambul en una gran mega ciudad. Otros proyectos incluyen un canal de 50 kilómetros para competir con el Canal de Suez, un gran aeropuerto que tendrá la mayor actividad del mundo y una mezquita encima de una colina gigante. Turquía planea invertir 186,444.45 millones de euros en redes de transporte, carreteras, energía e infraestructuras en la próxima década. La parte del León será para Estambul.

Es la ciudad de Pamuk, de la bulliciosa plaza de Taksim, los puentes del Bósforo y del Gran Bazar. La Estambul del paseo marítimo de Beyoglu, de la Torre de Gálata, la Mezquita Azul o del Aya Sofya, los palacios de Topkapi o Dolmabahçe o Ciragan, Barbarossa, del Galatasaray. La Estambul de Asia y Europa, la histórica y la moderna. Esta metrópolis está a punto de reventar. Cuenta con más de 15 millones de habitantes, casi uno de cada cinco de la población total de Turquía. La ciudad emerge intentando conservar su identidad, su huella en el paisaje y en la historia, pero apostando por ser referencia de futuro. 

Muchos son los detractores de estos cambios, por el impacto natural, ecológico o el financiero; como las grandes manifestaciones del verano pasado contra la construcción de un centro comercial en lugar de una zona verde. Pero los defensores responden que, si hubiera sido por las críticas de los arqueólogos y las manifestaciones, muchos de los proyectos como Marmaray nunca se habrían terminado. 

Un informe reciente sitúa a Estambul junto a Sao Paulo (Brasil) y Beijing (China) como centros de atracción de las grandes empresas multinacionales en el 2025, sustituyendo a Tokio (Japón), Londres (Reino Unido) y Nueva York (Estados Unidos).

Estambul está en obras. Son signos de una economía floreciente. Esta ciudad es el tractor económico y el motor del crecimiento de Turquía y representa más del 40% del PIB. 

Con su rico patrimonio y su papel cultural y arquitectónico, es un punto focal para la industria turística del país. En 2012, la ciudad aumentó el 16% las llegadas y el 8,9% la demanda de habitaciones, mientras que la oferta sólo incrementó el 4.6%. Estambul se presenta como un mercado atractivo para los inversores hoteleros. 

El turismo es un sector clave de la economía, representa el 11% del PIB. También es un gran generador de empleo, supone 516.500 puestos de trabajo directos y más de dos millones indirectos. Turquía recibió casi 32 millones de turistas en 2012, colocándose en el sexto puesto en el ránking mundial de llegadas. En el primer semestre del año en curso, ha registrado un aumento del 14% y Estambul es la sexta ciudad más visitada del mundo. 

El Gobierno ha intensificado sus campañas de promoción y, junto a su joya, Estambul trabaja con su aerolínea nacional Turkish Airlines para promocionar la ciudad y el país como destino turístico. Invierte en infraestructuras, a la vez que presenta a Estambul como centro de grandes conferencias, exposiciones y de grandes eventos internacionales. Como los Juegos Olímpicos de 2020 que, a pesar de no haber tenido suerte, no cabe duda que es una opción de futuro.

En los últimos años, Turkish Airlines ha sido galardonado con el codiciado título de Mejor Aerolínea de Europa. Su éxito es la ubicación geográfica. Le permita volar a toda Europa, Asia, Medio Oriente y África.

El actual aeropuerto, Ataturk, está operativo casi a plena capacidad. Se construye ya un nuevo aeropuerto que tendrá una capacidad de 150 millones de pasajeros al año y abrirá en 2017. La instalación está diseñada para ser una de las más grandes del mundo y tiene la intención de convertir el país en un centro mundial de la aviación y de turismo. 

Estambul es una ciudad viva. Emerge de nuevo para unir a continentes y a culturas, donde lo moderno y lo antiguo conviven. Dicen que los sueños, en Estambul, nunca terminan.