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jueves, 16 de enero de 2020

Irak pone la sangre

Los iraquíes ponen la sangre

Una vez más, un país es víctima y escenario de los conflictos de los otros dentro de su territorio. Esta vez es Irak, que ve cómo Irán y EEUU intentan atacarse, matar generales, lanzar misiles y expulsarse mutuamente del territorio iraquí. Poco importa lo que quieran los propios ciudadanos iraquíes.

La debilidad de Irak es evidente, la mayoría de su población ya no confía en ningún gobierno, que seguirá sin responsabilizarse de las ruinas, y continuará saqueando el país, según intereses privados y por encima del interés nacional del pueblo. La clase dominante debería ser consciente de que, tarde o temprano, el ejercicio poco ético del poder tendrá consecuencias.

El principal perjudicado en este enésimo conflicto entre EEUU y Irán es el movimiento de protesta de los jóvenes iraquíes. A pesar de las amenazas y la intimidación - incluido el asesinato de centenares de jóvenes para reprimir las manifestaciones-, y de la situación conflictiva del país, la gente sigue en las calles. Son las llamadas "Protestas de octubre", iniciadas tres meses atras, tras años de quejas contra la corrupción y la influencia extranjera.

Desde entonces, las protestas se han extendido por todo el país. Los iraquís piden electricidad, agua, luchar contra la corrupción, el desempleo y la pobreza. Estos jóvenes, se están enfrentando a las balas con el pecho desnudo, porque sienten su horizonte obstruido y desconfían de las promesas de los sucesivos gobiernos. Sienten que sólo se les promete miseria y marginación, en un país que duerme sobre una enorme riqueza.

Porque Irak es un país rico, con enormes reservas de hidrocarburos, pero la economía sufre las consecuencias de las guerras, la corrupción, los 8 millones de iraquíes exiliados y los centenares de miles de muertos.

Un problema de los iraquíes es la balcanización de su sistema político, y las relaciones de seguidismo que algunas formaciones políticas importantes tienen con el exterior, sobre todo con Irán. Hay un mosaico de partidos y tendencias, donde se mezclan las diferencias étnicas, las nacionalistas o sectarias. Cada uno de estos poderes intenta conseguir más cuotas de poder.

La idea del Estado no está profundamente arraigada. Ni en la sociedad ni en las fuerzas políticas. Las elecciones no son suficientes cuando la idea de instituciones está ausente. Solo hay una carrera febril por el monopolio y las ganancias personales.

En Irak se debe garantizar una forma inclusiva y responsable de gobernanza. El tejido social debilitado es un obstáculo para recuperarse de la guerra con los extremistas. Se necesita una identidad nacional y una visión liderada por políticos que no se imponga desde el exterior. Existe una creciente sensación de identidad iraquí, que puede respaldarse con el apoyo regional e internacional. Los intereses de los iraquíes residen en un país estable, democrático y próspero. No en guerras, terror y caos. Los países vecinos y las grandes potencias deberían promover esto.

Males endémicos

Iraq tiene capacidad para asumir la seguridad y la protección de su población, impulsar la reconciliación y la coexistencia pacífica, hacer una reforma constitucional, y eliminar sus males endémicos: la corrupción y la represión por motivos étnicos, sectarios o religiosos.

Pero, necesita menos intromisiones, menos conflictos y menos intereses extranjeros. Irak puede ser un instrumento para impulsar la paz y la estabilidad regional, y que el cambio que el pueblo iraquí reclama no tarde en llegar. 

El Periódico de Catalunya, Pag.14, Internacional, Miércoles, 15 enero 2020

miércoles, 15 de enero de 2020

Crisis EEUU - Irán: impacto económico

Oriente Medio, de nuevo, se convierte en un polvorín tras el asesinato del general iraní Qasem Soleimani en Bagdad. La acción del dron de EEUU ha desencadenado nuevos niveles de tensión, y tanto Washington como Teherán han amenazado con más violencia, añadiendo más incertidumbre política en una región ya inestable.

La escalada de las tensiones entre EEUU e Irán, aumentará los precios del petróleo, beneficiando a los países exportadores, pero conlleva múltiples consecuencias económicas negativas para los consumidores y las empresas. Caen las bolsas, hay desconfianza empresarial y los problemas para garantizar la seguridad de los negocios y las personas afectarán a las previsiones de crecimiento de la economía.

Una fuerte interrupción en el suministro del petróleo en la región impactará en Asia, y podría afectar a la economía de EEUU y, en muchos aspectos, a las relaciones internacionales. Incluso podría llevar al mundo a una recesión o algo peor.

Se esperaba en 2020, un crecimiento económico en Oriente Medio y Norte de África, impulsado por la economía no petrolera. Pero ahora, se ha creado un obstáculo para la actividad del sector privado.

La retórica política agresiva ha aumentado, con un presidente estadounidense impredecible y un Teherán frustrado y enojado, y ambas partes tienen las espadas en alto, pero ninguno de los dos puede permitirse una guerra. Para EEUU es un año de elecciones presidenciales,  y Trump obtiene capital político interno. Pero el país sufriría si es arrastrado a una nueva guerra en la región, aunque la política americana es confusa y no está claro si el asesinato encaja en alguna estrategia más amplia.

En el otro bando, Irán está sufriendo duras sanciones económicas y sus líderes se enfrentan a una reacción interna. Saben que una guerra con EEUU destruiría la ya débil economía y las infraestructuras. Por ello se supone, que las represalias iraníes serán ataques contra activos militares o interés estadounidenses en Irak o en la región. Mientras el mundo espera a ver qué pasa, y aunque es posible que la guerra no suceda, los inversores seguirán asustados y la economía sufrirá las consecuencias.
 
Existe el temor que un error de cálculo pueda provocar un conflicto irreversible. No hay que olvidar que un conflicto de duración indefinida dañaría seriamente la economía mundial y ninguna zona estarìa a salvo de sus consecuencias. Esperamos que los hidrocarburos no sean, otra vez, más importantes que la sangre de la gente de la región.

Expansión, Edición Catalunya Pag.2 Lunes, 14 enero 2020

miércoles, 13 de junio de 2018

Irak: ganar la guerra y perder la paz


Con las elecciones parlamentarias celebradas este mes de mayo, la política iraquí sigue dividida en líneas sectarias con políticos chiitas en las principales posiciones del poder, y muchos suníes que han boicoteado las elecciones por permanecer marginados. Además, el futuro de la región autónoma del Kurdistán sigue sin resolverse.

Los resultados electorales demostraron una creciente sensación de identidad iraquí. Irán, jugador importante junto a EEUU en el tablero iraquí, presionada por la reciente retirada de la administración Trump del acuerdo nuclear, se enfrenta a un importante triunfo del clérigo chiita Al Sadr, un opositor a su influencia en el país, que venció a sus aliados logrando una sorprendente victoria. Si Teherán exagerara su posición presionando a Sadr, correría el riesgo de perder influencia provocando un conflicto entre chiitas leales y opositores.

Irak ha pagado un enorme peaje por la guerra contra DAESH: su economía, infraestructuras y sobretodo su población, han sufrido dramáticamente 38 años de guerras ,embargos y terror. Ahora es vital avanzar en la reconstrucción del país para evitar que resurja la violencia, ya que los problemas económicos y sociales crean conflictos sectarios, que generan un vacío que pueden volver a rellenar los extremistas.

El país se enfrenta a duras condiciones. La población de uno de los principales productores de petróleo del mundo, es pobre, hay una creciente recesión y fuga de divisas, y también aumenta de forma preocupante el número de jóvenes desempleados. Por otro lado, hay 2,5 millones de iraquíes desplazados que deben regresar, y necesitan trabajo y poder confiar en las autoridades. Tambien hay un déficit de 4 millones de viviendas. Por otro lado, el país mantiene la presión del terrorismo lo que hace aumentar los costes en seguridad. Es preciso reconstruir las zonas liberadas y las infraestructuras de petróleo y energía, dar un impulso a los sectores productivos, hoy casi inexistentes. Y restaurar la relación con el Kurdistán y las minorías.

Todo son incentivos para iniciar un proceso integral de reforma y desarrollo, con la ayuda internacional y del sector privado. Las necesidades de reconstrucción ascenderán a unos 80.000 millones de dólares. El acceso a estos fondos dependerá de la confianza que ofrezcan las autoridades ante la falta transparencia y el aumento de la corrupción.

Lo que Irak necesita para gestionar con éxito el postconflicto es independencia en sus decisiones nacionales, una buena vecindad con todo su entorno, luchar contra el terrorismo y la corrupción, mejorar el bienestar de su gente, y acomodar a las minorías. Estos son los puntos de convergencia para una nueva mayoría gubernamental inclusiva y responsable.

Bagdad ha conseguido una gran victoria contra Daesh pero queda un largo camino para resolver los inseparables frentes políticos y económicos. Sin reconstrucción ni reconciliación, sería el equivalente a ganar la guerra y perder la paz.

El Periódico de Catalunya, Opinión,  Pag.2, Miércoles 30 de Mayo de 2018

jueves, 8 de marzo de 2018

Irak, la batalla de reconstrucción

Iraq ha pagado un enorme peaje por la última guerra contra Daesh: su economía, infraestructuras y sobretodo su población han sufrido dramáticamente, tras 38 años de situaciones bélicas, guerras y años de embargo.

Por eso ahora hay que ganar la batalla para evitar que resurja la violencia. Unos 2,5 millones de iraquíes desplazados deben regresar a sus hogares lo antes posible, necesitan trabajo, y poder confiar en sus instituciones gubernamentales. Irak arrastraba un déficit de 4 millones de unidades de vivienda y se requieren 650.000 nuevas unidades anuales para una población que alcanzará los 38 millones en 2018.

Se estima que las necesidades de reconstrucción ascenderán a unos 88.200 millones de dólares, una cantidad que el gobierno iraquí no puede cubrir dado los precios actuales del petróleo y su deuda, unos 174.000 millones de dólares casi dos tercios de su PIB.

Iraq precisa fondos para restaurar los servicios sociales como consecuencia de la guerra de tres años contra Daesh que originó 61.000 millones de dólares de daños en los sectores de petróleo y gas, vivienda, energía e infraestructuras. la  reconstrucción requerirá el doble de esa cifra debido a los costes adicionales de seguridad y recursos humanos, así como a la necesidad de una coordinación entre las agencias gubernamentales, los donantes y las empresas.

Sin embargo, la disposición de los principales empresas y bancos para participar en el proceso de reconstrucción dependerá en gran medida de la disponibilidad de fondos y el nivel de confianza que ofrezcan las autoridades a través de su marco financiero, donde en el pasado ha faltado transparencia y ha sobrado corrupción.

Irak enfrenta duras condiciones. Mantiene la presión del terrorismo. Es preciso reconstruir las zonas liberadas. El precio del petróleo ha disminuido. Los sectores productivos son casi inexistentes. Urge también restaurar la relación con la región autónoma del Kurdistán.

Hay una fuga de divisas. Y una creciente recesión. Y aumenta el número de jóvenes desempleados y sin horizontes. Todos son incentivos para iniciar un proceso integral de reforma y desarrollo, con la ayuda internacional y del sector privado.

Iraq tendrá que actuar en múltiples frentes para traer una cierta apariencia de orden. Bagdad se ha apuntado una gran  victoria en la guerra contra el terror pero queda un largo camino para resolver los frentes políticos y económicos. Si no se consiguen los fondos necesarios para la reconstrucción será el equivalente a ganar la guerra y perder la paz. 

Expansión, Edició Catalunya, Pag. 2 Opinión,  Miércoles, 7 marzo 2018

lunes, 26 de junio de 2017

Libano, puente y puerta

En el corazón de Oriente Medio y en el cruce de tres continentes. Donde el Este se encuentra con el Oeste. En el enlace de las rutas comerciales desde hace miles de años está el Líbano: el país del cedro intenta volver como un centro regional e internacional para el comercio, las finanzas, los servicios, la cultura y el turismo.

El pequeño país mediterráneo es un caso único, ubicación geográfica, mezcla de fusión cultural y religiosa, y una economía de libre mercado. Una fuerte tradición comercial y de iniciativa privada, un sistema bancario avanzado, sin restricciones en el movimiento del capital. Las tasas máximas de impuestos para empresas son del 15%. Un marco legal seguro, una mano de obra cualificada y un estilo de vida abierto. Líbano ofrece a las empresas internacionales una amplia gama de oportunidades en muchos sectores, especialmente en el turismo, la agricultura y la energía. Por otra parte, representa una puerta de entrada a un gran mercado regional y especialmente a Siria y Iraq, y todo apunta que la reconstrucción de Siria pasara por Líbano como plataforma logística y financiera y hub para las empresas internacionales.

Con 16 millones de emigrantes, es el único país que tiene cuatro veces su población distribuida por los 5 continentes en el mundo. La emigración es parte de su historia, presente y futuro; y define y determina su economía, cultura y la movilidad de su capital humano.

Los puntos débiles son la enorme deuda contraída por la reconstrucción después de la guerra civil y los impactos de los conflictos en la región. El país es una economía para producir graduados: exporta talentos e importa mano de obra no cualificada.

La economía libanesa tiene un déficit doble, tanto fiscal como comercial, importa más de lo que exporta. La financiación de estos déficits requiere una entrada continua de capital, que en gran parte está garantizada por las transferencias de los emigrantes que llegaron a 8.000 millones de dólares en 2016.
 
El Líbano es también un país de 4,5 millones de personas que acoge a 1,5 millones de refugiados de Siria. Esta crisis humanitaria le ha costado 20.000 millones de dólares, en un país con un PIB anual de 48.000 millones de dólares.

Una cultura muy rica, y una sociedad vibrante. Cuna de los fenicios y hogar de los pueblos asirios, babilonios, griegos, cananeos, romanos, árabes, bizantinos y europeos. Desde los más remotos tiempos el Líbano sigue siendo el puente y la puerta natural para el comercio y la prestación  de servicios hacia y desde la región.

Expansión, Edición Catalunya, Opinión, Pag.2,  Viernes, 23 junio 2017

jueves, 29 de enero de 2015

¿Petróleo barato?

En los últimos cuatro años, el precio del barril ha descendido hasta los 70 dólares o ha subido hasta 110 dólares. La mayor disminución de la historia tuvo lugar en 2008, cuando se redujo de 150 dólares en julio a menos de 40 en diciembre, para volver por encima de 100 dólares en abril de 2011.

Desde los 115 dólares el pasado junio, los precios se han desplomado repentinamente hasta los 50 dólares. Si la oferta continúa al ritmo actual, y la demanda sigue muy baja, el petróleo caerá aún más. Hay un exceso de oferta. Irak y Libia producen, a pesar de las guerras, y EE.UU ha inundado el mercado de grandes cantidades de petróleo de esquisto. En cambio, el consumo está disminuyendo. Japón tiene un crecimiento de 0%. China redujo su pronóstico al 6%,y la India a la mitad, mientras que en Alemania el alza del PIB será inferior al 2%.

Inevitablemente, también se habla de conspiración. Oriente Próximo está experimentando un choque geopolítico sin precedentes. Las crisis que han mantenido los precios a niveles de cien dólares por barril, no han desaparecido. Ninguno de los conflictos ha encontrado una solución: la guerra contra los extremistas en Irak y Siria, el conflicto en Libia, Ucrania. Y el petróleo de Irán está todavía bajo el régimen de las sanciones.

La economía mundial es cada vez más compleja. El papel de los mercados influye más en el precio de las materias primas. El petróleo, una vez gestionado por las compañías, se ha convertido en más volátil.

Algunos creen que la guerra petrolera ha estallado. La política nunca se puede descartar como factor que regula el precio y la producción del petróleo. Arabia Saudita, el mayor productor mundial, apoyado por EEUU, ha decidido utilizar su arma económica (el precio del petróleo) contra el enemigo cercano - Irán - y el lejano - Rusia - para lograr objetivos políticos. Americanos y Saudíes inundan el mercado en medio de una menguante demanda mundial, lo cual derriba los precios. Esta situación enfriará los planes nucleares de Irán, y su apoyo al régimen sirio y la entrada rusa en Ucrania. También Washington y Riad proporcionarían un golpe a los grupos extremistas que se financian con el crudo que controlan. Un precio bajo puede encender las alarmas en Irán, Iraq, Rusia, Nigeria, México y Venezuela.

Es una buena noticia para los consumidores, pero la agitación y la incertidumbre hacen más complicadas las predicciones en un escenario que podría cambiar el panorama geopolítico y la lucha será dura.

Expansión, Ed. Catalunya, Opinón. Pag.2. Jueves 29 enero 2015

viernes, 21 de noviembre de 2014

Participación Programa TVE 2 : Para Todos

Programa, "Para Todos La 2" - Debate: Los Kurdos
Miércoles, 19 noviembre 2014

El pueblo kurdo ha irrumpido como un actor más en la ya compleja situación de Oriente Próximo. Los guerrilleros kurdos han respondido al devastador avance de los yihadistas del Estado Islámico, Pero ¿qué sabemos de este pueblo de cultura milenaria, asentado en un territorio repartido entre cuatro países? Coloquio entre Nazarin Armanian, analista y autora de "los kurdos, kurdistán, el país inexistente", y Anwar Zibaoui



martes, 2 de septiembre de 2014

kurdistán - Irak, la batalla por el petróleo


Economia Digital
Jueves, 28/08/2014

http://www.economiadigital.es/es/notices/2014/08/kurdistan-iraq_la_batalla_por_el_petroleo_58551.php



La urgencia de la situación en que se encontraban la minorías yazidíes, refugiados en una montaña en el norte de Irak, y sobre todo la cercanía de los militantes del grupo Jihadista del llamado EI (Estado Islámico) a la capital kurda Erbil fueron los principales argumentos de Obama para justificar la rapidez de la intervención militar. Una reacción que contrastó con la situación dramática en Siria.

Dicen que la dministración de EEUU no quiere volver a Irak después de perder 5.000 soldados, además de 30.000 heridos y tres billones de dólares. No puede tropezar con la misma piedra dos veces.

La estabilidad del Kurdistán iraquí y su ubicación estratégica, rodeado por las poblaciones kurdas de Siria, Irán y Turquía, la guerra con el extremismo y una eventual independencia son factores que aceleraron a EEUU a lanzar bombardeos en la región contra los insurgentes.

Irak tiene el 11% de las reservas petroleras mundiales. Es el segundo productor de petróleo, Sus reservas probadas son de 115 millones de barriles y 45.000 millones se encuentran en el Kurdistán iraquí, al norte del país. La ideología es importante, pero el dinero mucho más y la batalla por la riqueza petrolera de Irak no ha hecho más que empezar.

Tanto en la región central, como en norte o el Kurdistán de Irak, si los jihadistas llegan a ocupar estas zonas y especialmente la rica ciudad petrolera de Kirkuk y sus distritos circundantes, podrían llegar a controlar hasta un millón de barriles de petróleo al día. Declararon su califato en una zona entre Irak y Siria como centro para atraer a jihadistas de todos los rincones y utilizar la región como epicentro para intentar controlar la Península Arábiga, una región que tiene el 60% de las reservas convencionales de energía del mundo y produce el 40% de la producción de petróleo y gas mundial.

Irak, con una población de 32 millones. es una potencial mina de oro. Seis millones de habitantes son kurdos, un pueblo con su propia lengua y cultura, que habitan esta región autónoma de unos 40.000 km2 en el norte. El Kurdistán iraquí es una región que ha hecho progresos significativos. Su economía ha vivido un auge en los últimos años, con facilidades para la inversión extranjera. Su capital, Erbil, que la comparan con Dubái, tiene un nuevo aeropuerto internacional que es el mayor centro comercial del país. 

Se estima que de toda la inversión que ha recibido Irak, más de la mitad llega al Kurdistán. La región autónoma cuenta con un mayor nivel de vida y menor incidencia de la violencia que el resto del país y supera la media nacional en los principales indicadores sociales e ingresos. 

Desde 2004, el gobierno regional de Kurdistán recibe el 17% del presupuesto federal de Irak. Una cifra, basada en estimaciones de población, que los kurdos consideran injusta, ya que se encuentran en su territorio los mayores campos petrolíferos como Kirkuk. En 2013, Irak ingresó 90.000 millones dólares por la venta de petróleo.

El Kurdistán, gracias a su estabilidad, atrajo en los últimos años 16.000 millones dólares de inversión en el sector de petróleo y gas. Y entre 2006 y 2014, obtuvo 14.000 millones de dólares de inversión en otros sectores. Se nota el interés creciente y la presencia de empresas internacionales, sobre todo en el sector inmobiliario, seguido de la industria y el comercio. Hay poca industria local y un sector agrícola insuficiente, lo que implica dependencia de los productos importados, incluidos los alimentos.

Turquía es en uno de los socios comerciales más importantes. Hay más de 1000 empresas turcas y la palabra “Kurdistán” ya no es ningún tabú, algo inimaginable hace poco tiempo dadas las tensiones en Turquía con la minoría kurda. La afluencia de inversión a lo largo de los últimos años también ha causado una especie de burbuja inmobiliaria por la falta de viviendas y el regreso de los expatriados. 

La renta per cápita es de 5.000 dólares, en comparación con los 400 dólares de 2002. Los niveles de vida van en aumento y el nivel de pobreza es inferior al promedio nacional, pero persisten algunos problemas my graves, como el alto índice de niños analfabetos. 

La ambición kurda quizá pueda ir más allá y unir a las minorías kurdas de cuatro países vecinos (Siria, Irak, Turquía e Irán) que, con 20 millones de personas, se los suele considera el mayor pueblo sin Estado. Muchos sueñan con la conformación del Kurdistán. Los kurdos no tienen salida al mar y los vecinos, es decir, Irán, Turquía, Siria e Irak mismo nunca aceptaran su independencia. Tampoco EEUU y muchos países europeos se decantarían por esta vía, pero quizás esto no sea así siempre. 

De momento, en cuanto a esta tercera guerra en Irak, muchos saben cómo empezó, pero nadie sabe cómo y cuándo terminará.

viernes, 27 de junio de 2014

Iraq, petróleo y economia Mundial





http://www.economiadigital.es/es/notices/2014/06/iraq_petroleo_y_economia_mundial_56373.php
Economía digital, Jueves 26/06/2014

El precio del barril petróleo alcanzó la semana pasada los 115 dólares, el más alto desde setiembre de 2013. Y las perspectivas a largo plazo inquietan debido a los temores de que los intensos combates en Iraq podrían reducir el suministro y, como suele pasar, al factor incertidumbre sobre la posibilidad de una guerra total en el país. También preocupa lo que podría suceder si las instalaciones petroleras iraquíes son atacadas así como otras implicaciones potenciales que han contribuido en gran medida al incremento de los precios. 

El asombroso avance de las milicias extremistas e insurgentes en el norte de Irak --el fantasma de una guerra civil en el corazón de Oriente Medio--, ha arrojado una sombra sobre los precios del petróleo y ha aumentado la preocupación sobre la seguridad de la estructura de la oferta mundial de energía durante la próxima década. 

Iraq se podría convertir otra vez en una pesadilla. Existe un riesgo real de que el conflicto se extienda. Sus consecuencias serían muy graves. Pero, dada la situación de debilidad global, es muy poco probable que pudiese aguantar una guerra de larga duración o un precio del crudo muy alto. 

Un incremento incontrolado del precio del petróleo afectaría a las previsiones económicas mundiales. Algunos expertos calculan que por cada 10 euros de incremento del precio del crudo, se restaría un 0,2% del crecimiento del PIB global. Ello implicaría un aumento de la inflación en EEUU y Europa, así como las economías orientadas a la exportación de Asia que son grandes importadores netos de petróleo. Si toda la producción iraquí se pierde durante un período duradero, el impacto en los precios sería significativo. La capacidad efectiva de repuesto de los países productores podría remplazar parte de ese volumen, pero a un coste sustancial.

En resumen, un conflicto de duración indefinida podría provocar serios daños y pocos estarían, en mayor o menor medida, a salvo de sus consecuencias. 

Los acontecimientos en Iraq agravan el mercado de crudo con la crisis de Ucrania y la parálisis que golpea Libia, que ha reducido la producción a menos de 200 mil barriles por día, lo que representa una quinta parte de la capacidad real de producción de petróleo en Libia.

Uno de los grandes beneficiarios podría ser Irán. Algunas grandes potencias está tratando de acelerar su vuelta a los mercados ahora más que nunca. Levantar el embargo y las sanciones permitirían a Teherán vender un millón de barriles de petróleo con la posibilidad de un aumento de esta cantidad, lo que ayudaría a reducir el impacto de Iraq. 

Las consecuencias de las guerras en este último país todavía están frescas, como por ejemplo sus costes humanos así como en la economía de Estados Unidos (EEUU) y su contagio a nivel mundial. 

Los iraquíes llevan sufriendo desde hace 35 años una dramática situación bélica: golpe de estado en 1979; entre 1980 y 1988 una guerra terrible con Irán; en 1990 la invasión de Kuwait; a partir 1991 un embargo y en 2003 una invasión liderada por EEUU que terminó en una retirada de tropas en 2011. Desde 2012 ha habido conflictos internos, guerras y años de embargo que han dejado graves consecuencias en la economía del país.

Iraq a pesar de esto es un estado rico. Dispone del 11% de las reservas petroleras mundiales, es el segundo productor de petróleo. Es un país joven: el 43% de sus 32 millones de habitantes tienen menos de 15 años y la esperanza de vida es de 68 años. El 75% del PIB proviene del petróleo. Sus reservas probadas de 115 millones de barriles se encuentran entre las más grandes del mundo. Bagdad quiere aumentar la producción de 3,4 millones de barriles por día (b/d) de hoy en día a más de 12 millones de b/d en 2017.

Por el momento, el aumento de precios tendrá su carga para los gobiernos, las empresas y los hogares. ¿En qué medida tendrá un efecto duradero? Ese es otro tema.

De momento, la crisis de Iraq ha hecho aumentar el bolsillo de los especuladores del petróleo. Se calcula que en una semana han ganado 3,6 mil millones de dólares. También ha favorecido a otros productores de petróleo, mientras los iraquíes cuentan sus muertos y refugiados y la economía mundial vuelve tambalear.

Es difícil evaluar la situación en estos momentos. Pero siempre ha sido así con el caso de la industria del petróleo a lo largo de más de 160 años de su historia. Debido a eso la llaman estratégica.

miércoles, 6 de junio de 2012

Irak ¿Se puede hacer negocios entre el Éufrates y el Tigris?


Economía Digital, Lunes, 4 de Junio de 2012



http://www.economiadigital.es/es/notices/2012/06/irak_se_puede_hacer_negocios_entre_el_eufrates_y_el_tigris_30261.php








Los iraquís han sufrido durante 30 año una dramática situación. Las guerras y los años de embargo han dejado consecuencias graves en la enonomía del país. 

A pesar de eso, es un país rico que dispone del 11% de las reservas petroleras mundiales --es el segundo productor de petróleo--. También es un país joven en el que un 43 % de sus 32 millones de personas tiene menos de 15 años y una esperanza de vida de 68. La población está creciendo un 3% anualmente y un 66% vive en zonas urbanas lo que representa un mercado interior importante. Según el Banco Mundial, el PIB crecerá un 12,6% este año y el 10,2% en 2013.

¿Se puede hacer negocios o trabajar en Irak? Es una pregunta frecuente en los últimos años aunque más insistente ahora que la crisis en la zona euro aprieta y se necesita buscar alternativas para crecer en los pocos mercados que quedan por descubrir.

De entrada, Irak es un país difícil para hacer negocios aunque puede ser considerado una potencial mina de oro. Tras nueve años desde la invasión que derrocó a Saddam Hussein, sigue siendo una economía estatal y pendiente del petróleo. Las empresas privadas todavía esperan desempeñar un papel importante en la reconstrucción ya que, tras años de guerras, el país requiere grandes inversiones en infraestructuras. Sin embargo, la seguridad sigue siendo la gran preocupación, la corrupción es generalizada y las tensiones entre las facciones son factores de riesgo. 

Pero también es un país prometedor. Es el tercer mercado más grande de proyectos en Oriente Medio después de Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos. El valor de los proyectos previstos o en curso es de 301.000 millones de dólares. Se ha lanzado un Plan Nacional de Desarrollo (2010-2014) con un presupuesto de 186.000 millones de dólares y con el objetivo de diversificar su economía.

Más de la mitad del PIB de Iraq proviene del petróleo. Sus reservas probadas de 115 millones de barriles se encuentran entre las más grandes del mundo. Bagdad quiere aumentar la producción de 3 millones de barriles por día a 12 millones en 2017. En total, tiene un ingreso 83.000 millones por exportación de crudo, una cifra muy alta comparado con los 52.000millones del 2010.

La actividad comercial extranjera en Irak alcanzó los 55.670 millones de dólares en 2011, un 40% más que 2010. La provincia sureña de Basora recibió la mayor parte de las inversiones, contratos de servicios y otras actividades comerciales con el 27,1%, seguido de Bagdad, con un 19,9 % y la región del Kurdistán, con un 14,5%.

El Kurdistán iraquí en el norte del país ha hecho progresos significativos. Se trata de una región que cada vez está en boca de más empresarios que la comparan con Dubái cuando ven numerosas grúas por todas partes. La región semi-autónoma cuenta con un mayor nivel de vida y menor incidencia de la violencia que el resto del país. En los últimos años, ha consolidado la seguridad y supera la media nacional en los principales indicadores sociales e ingresos. 

La afluencia de inversión a lo largo de los últimos años no ha dejado de aumentar. Sobre todo la procedente de Europa y los Estados Unidos aunque Corea del Sur --con 11.980 millones de dólares de inversión, un 21,5 % del total-- es el principal inversor internacional. Por ejemplo, un grupo coreano se llevo el mayor contrato del año por valor de 7.250 millones de dólares para construir 100.000 viviendas en el este de Bagdad. Por otro lado, Turquía sigue siendo el principal inversor regional con 1.000 millones de dólares y también se ha convertido en uno de los socios comerciales más importantes con intercambios estimado por 5.000 millones de dólares. Hay más de 740 empresas turcas solamente en la provincia de Erbil.

Existe un déficit de 4 millones de unidades de vivienda que requieren 650.000 nuevas casas cada año para una población que alcanzará 38 millones en 2018. El incremento de empresas internacionales también ha puesto presión sobre la mano de obra cualificada local que escasea por lo que ha aumentado la inmigración.

La renta per cápita es de 5.000 dólares, en comparación con los $ 400 en 2002. Los niveles de vida están en aumento aunque persisten problemas muy graves como la pobreza estancada o el alto índice de niños analfabetos.

Un elemento de gran importancia para la economía iraquí es la posible apertura de las fronteras orientales de Irak hacia Asia central y Turquía. Unas hipotéticas buenas relaciones con Irán y Turquía re-dibujarían una nueva realidad comercial, favorecida por las potencialidades de estos dos mercados vecinos y daría a Irak la oportunidad de rehabilitar la antigua Ruta de la Seda y actuar como puente entre Oriente Medio y Asia Central. 

Como vemos hay oportunidades. Vale la pena intentarlo pero con tanta incertidumbre y muchas incógnitas tener un socio local es esencial para lograr el éxito.

jueves, 24 de mayo de 2012

kurdistán Iraquí



¿Se pueden hacer negocios o trabajar en Irak?: Es una pregunta frecuente que se ha planteado en los últimos años y más insistente ahora, debido a la crisis y la búsqueda de alternativas para crecer en los pocos mercados que quedan por descubrir. Sí, es posible, pero con cuidado.  Irak con una población  de 31 millones de ciudadanos, se considera una potencial mina de oro. A los nueve años de la invasión que derrocó a Saddam Hussein, sigue siendo una economía estatal y pendiente del petróleo.

Las empresas privadas todavía esperan desempeñar un papel importante en la reconstrucción del país. Tras años de guerras, Irak requiere grandes inversiones en infraestructuras. Sin embargo, la seguridad sigue siendo la gran preocupación, la corrupción es generalizada y las tensiones entre las facciones son factores de riesgo.

Pero en este artículo analizamos, el Kurdistán iraquí una región del norte del país que ha hecho progresos significativos. Cada vez en boca de mas empresarios que la comparan con Dubái cuando ven numerosas grúas por todas partes. La región autónoma cuenta con un mayor nivel de vida y menor incidencia de la violencia que el resto del país. En los últimos dos años sólo ha habido dos atentados importantes.

Desde 2004, el Gobierno regional de Kurdistán recibe el 17 % del presupuesto federal de Irak. Una cifra  basada en estimaciones de población que los kurdos consideran injusta, ya que se encuentran en su territorio las mayores campos petrolíferos, como Kirkuk.

Irak ingresó 83.000 millones dólares USA por venta de petróleo en 2011, y el PIB crecerá un 12,6% este año. El Kurdistán, gracias a Su estabilidad, atrajo en los últimos años 16.000 millones dólares de inversión en el sector de petróleo y gas, hasta 2010, había captado 13.000 millones en inversiones, la mayoría de capital nacional, en otros sectores.

Desde el año pasado crece el interés y la presencia de empresas internacionales, sobretodo en el sector inmobiliario, en vivienda, seguido de la industria y el comercio. Hay poca industria propia y un sector agrícola insuficiente, lo que implica dependencia de los productos importados, incluidos los alimentos.

Turquía se ha convertido en uno de los socios más importantes, con intercambios de 5.000 millones de dólares. Hay más de 740 empresas turcas y la palabra “Kurdistán”, ya no es ningún tabú, algo inimaginable hace poco tiempo dadas las tensiones en Turquía con la Minoría kurda.

La afluencia de inversión a lo largo de los últimos años también ha causado una especie de burbuja inmobiliaria por la falta de viviendas y el regreso de los expatriados. Hay oportunidades y se puede trabajar pero con tanta incertidumbre e incógnitas tener socio local es la clave del éxito. 

Publicado en Expansión, Opinión, Edición Catalunya Pag. 2, Miércoles, 16 de mayo de 2012

jueves, 24 de marzo de 2011

Los daños colaterales de una invasión


Ahora que comienza la cuenta atrás del previsible ataque a Iraq, es importante analizar los efectos que podría tener en las previsiones de crecimiento de la economía mundial, en el mercado del petróleo y en la situación económica de la región de Oriente Medio y el norte de África. Es decir,un balance de los daños colaterales,aunque el ambiente de preguerra ya está incidiendo seriamente, ante todo por el alza de mas de un 25% del precio del crudo.

En los últimos meses se han publicado muchos análisis sobre el coste que puede representar para Estados Unidos la guerra en Iraq. Algunos estudios relacionaban este coste con el tiempo de la duración de la contienda. Consideran que cuanto más largo, peor, estimando un coste de unos 50.000 millones de dólares en el supuesto de una guerra relámpago y de 900.000 millones en el de una contienda larga y difícil. Pero a diferencia de la guerra del Golfo de 1991,esta vez Estados Unidos debería asumir la totalidad de los costes.

El shock que podría provocar una guerra de tiempo indefinido en la economía mundial es incalculable. Las consecuencias serían, sin duda, muy graves. Ello es así debido a que su actual estado de debilidad impediría que pudiese soportar una guerra de larga duración o un precio del crudo muy alto.

Si el costo de la guerra del Golfo en el año 1991 fue de unos 160.000 millones de dólares,cantidad que aún hoy están pagando los países de la zona, una nueva guerra – de previsiones inciertas y tiempo indefinido –  provocaría unos daños imposibles de calcular y de los que las economías en desarrollo de la región tardarían muchos años en recuperarse. El fracaso del tan ansiado crecimiento económico podría provocar revueltas y una gran inestabilidad, con consecuencias muy graves para todos los países de la zona. Esta situación alejaría a los inversores, paralizaría muchos proyectos de inversión, privatización o planes de infraestructuras y tendría efectos negativos en las exportaciones. Todo ello podría acarrear enormes daños colaterales en sus economías y, en definitiva,en su desarrollo y en el equilibrio regional.

En Arabia Saudí los expertos muestran su preocupación. En caso de conflicto se incrementarían las pólizas de seguros en la zona,los inversores extranjeros se alejarían y podría precipitarse la salida de los cuadros técnicos extranjeros que trabajan en el país. A su vez, ello minaría la confianza en los mercados financieros e inmobiliarios y del consumo, provocando perdidas de miles de millones de dólares.

En lo que se refiere a Turquía,que sufre en la actualidad la peor crisis económica desde el año 1945, un conflicto prolongado en Iraq podría costarle la pérdida demás de 28.000 millones de dólares procedentes principalmente de dos vías: en primerlugar, de los ingresos procedentes del paso del petróleo iraquí – un 60% del petróleo iraquí– por los oleoductos que atraviesan el territorio turco hasta el puerto otomano de Yihan.Y en segundo lugar, de los 50.000 barriles que los contrabandistas transportan diariamente desde Iraq y que venden a un precio muy económico a los agricultores e industriales de las zonas fronterizas, favoreciendo su competitividad. A ello hay que añadir el trato preferencial que las empresas turcas tienen en Iraq. En el año 2001, las exportaciones alcanzaron los 1.000 millones de dólares. Las autoridades turcas valoran en más de 35.000 millones de dólares las perdidas causadas por la situación que vive Iraq desde el año 1991.

Egipto, por su parte, calcula en más de 10.000 millones de dólares sus posibles pérdidas,siendo el sector turístico el más afectado, pero no el único.Una guerra en Iraq también mermaría los ingresos por el canal de Suez, así como las exportaciones (un 25% del total tiene como destino el mercado iraquí,por un valor de 5.000 millones de dólares).Tal escenario complicaría todavía más la fragilidad de la economía egipcia, que todavía no se ha recuperado de los efectos del 11-S, hasta el punto de que podría colapsar sus perspectivas de futuro.

Siria podría ser uno de los países más afectados. Tras dos décadas de conflictos con Iraq, en los últimos dos años ha establecido unas relaciones económicas privilegiadas,que se han traducido en un incremento espectacular de sus exportaciones al país vecino por valor de unos 2.000 millones de dólares.Así pues,las consecuencias de un conflicto bélico podrían afectar negativamente al proceso de apertura económica emprendido y las reformas estructurales que las autoridades sirias están realizando muy lentamente.

Jordania sería, sin embargo,el país más afectado de todos los de la zona.La dependencia de la economía jordana de Iraq es notoria,ya que supone un 5% de su producto interior bruto (PIB). Ello se debe en gran medida a su dependencia energética del crudo iraquí.

El reino hachemí consume anualmente unos 45 millones de barriles de crudo, por un valor estimado de unos 800 millones de dólares, de los cuales Iraq ofrece gratuitamente la mitad y le vende la otra mitad a un precio de 19 dólares por barril. Además, el 20% de sus exportaciones va destinado al vecino mercado iraquí.  A esto hay que añadir los efectos sobre el turismo, el comercio de tránsito, la industria y el sector de transporte, que emplea más de 7.000 camiones en su comercio con Iraq.

Israel tampoco se salva de los posibles daños colaterales de una guerra en Iraq. El país sufre su mayor crisis económica desde el año 1953 y acaba de pedir una ayuda financiera a Estados Unidos por valor de 12.000 millones de dólares, con un paro que afecta al 12% de la población activa. Además, cerró el año 2002 con un crecimiento negativo,las inversiones extranjeras han caído un 10% y las exportaciones un 5,4%, y el sector turístico se ha desplomado. Y a todo ello se suman dos años de conflicto continuo con Palestina.

Pero, por encima de todo,destaca el alto coste humano en muertos,heridos y refugiados que la guerra podría provocar. Se trata de un coste imposible de cuantificar y, en definitiva,de un nuevo sufrimiento añadido a la ya muy castigada población civil de Iraq, un país sobre el que se cierne la amenaza  de la destrucción sin saber muy bien cuál es el futuro incierto que le aguarda después.

La Vanguardia, pag.8, Internacional. Martes, 4 Marzo de 2003

Los temores de Jordania a la guerra a Iraq



Jordania vive con preocupación una posible guerra en Iraq, tanto por las consecuencias directas que ello pueda tener en su economía,como por el futuro papel estratégico que puede estar destinada a desempeñar en la región. Hasta su ventajosa situación geoestratégica le ha reportado numerosas ayudas de la comunidad internacional y una relación privilegiada con la economía iraquí, que representan un 5% de su PIB. Un hipotético cambio en Iraq podría cuestionar o redibujar el interés de la comunidad internacional en el reino hachemí, caracterizado hasta la fecha por su tradicional papel de estabilidad en medio de las fuertes turbulencias regionales.

Para entender la estrecha imbricación existente entre las economías de Iraq y Jordania hay que tener en cuenta varios aspectos.En primer lugar, la fuerte dependencia  energética jordana del crudo iraquí. Jordania consume anualmente unos 45 millones de barriles de crudo, por un valor estimado de unos 800 millones de dólares, de los cuales Iraq ofrece gratis la mitad y le vende la otra mitad,descontando 5 dólares por barril al precio del mercado internacional. Además, el territorio jordano es el principal camino de paso de las importaciones iraquíes que llegan a través del puerto de Aqaba,considerado el pulmón y la salida de Iraq al mar Rojo, y cuya importancia geoestratégica se ha visto incrementada primero, por el cierre del único puerto iraquí Al-Bakr durante los años ochenta en el marco de la guerra Irán-Iraq, y luego por el embargo internacional a Iraq, que lleva más de doce años.

A esto hay que añadir el hecho de que Iraq no sólo sea un mercado comercial natural de Jordania, si no un mercado casi en exclusividad con respecto a otros mercados vecinos de Iraq gracias a los conflictos políticos y militar es de Iraq con estos países. Así, por ejemplo, las exportaciones jordanas oficiales a Iraq representaron en el 2001 el 12% de sus exportaciones ( 230 millones de dólares ) a lo que hay que añadir la entrada de mercancías de contrabando (valoradas en 500 millones de dólares), que en los primeros 9 meses de este año han aumentado un 19%. Por su parte, las importaciones jordanas a Iraq representan el 14% del total.

Por todo ello, un cambio en el poder político de Bagdad afectaría sin lugar a dudas a la economía jordana. Un Iraq integrado en la comunidad internacional y abierto a sus vecinos provocaría un cambio radical en las relaciones económicas exclusivas que mantiene con Jordania y la competencia con otros países vecinos (ejemplos: Siria, Egipto, Arabia Saudí o Líbano), que encontrarían en el mercado iraquí grandes oportunidades para sus productos de consumos y agroalimentarios en competencia directa con los jordanos. Otro aspecto que también preocupa a Jordania es la posible apertura de las fronteras orientales de Iraq a Asia central y Turquía. Unas hipotéticas buenas relaciones con Irán y Turquía redibujarían una nueva realidad comercial,favorecida por las potencialidades de estos dos mercados vecinos.

Un cambio de régimen político en Iraq y la cosecha de los frutos de un hipotético acuerdo de paz en Oriente Medio,que Jordania siempre ha apostado por recoger,puesto que su papel histórico en la zona le ha permitido ser receptor de grandes ayudas internacionales,podría cambiar de signo a favor de un nuevo poder proamericano en Bagdad y la creación de un Estado palestino. A su vez, Israel,otro de los vecinos importantes de Jordania, con el que tiene un tratado de paz que no ha dado los frutos económicos deseados por el reino hachemí, también podría cambiar el sentido de sus escasas inversiones hacia el mercado iraquí, un mercado interior mucho más grande ( 24 millones habitantes), el segundo productor de petróleo y tierras más fértiles. Con todo, algunos analistas apuntan hacia un crecimiento de la economía jordana y restan importancia a las consecuencias de un cambio de régimen en Iraq, apoyándose en una apertura global del mercado iraquí a mercancías jordanas, ya que factores geográficos y culturales impulsarían a Iraq a seguir dando petróleo a un precio económico como señal de buena vecindad.

Otro factor que considerar es la presencia norteamericana en Iraq, y los grandes proyectos y contratos para su reconstrucción,estimados en unos 100.000 millones de dólares. Sin obviar las grandes posibilidades de Iraq,lo cierto es que también hay que tener en cuenta que con un PIB de 30.000 millones de dólares, su economía sufre las consecuencias de más de 22 años de guerras; de un gasto de 180.000 millones de dólares que debe abonar a Kuwait en concepto de compensación por la invasión en 1991 y con una deuda externa superior a 75.000 millones de dólares con un servicio de deuda entre 5.000 y 10.000 millones dólares anuales.

 Aunque Iraq también tiene un dato a su favor: posee el 35% de las reservas mundiales de petróleo y tiene capacidad de producirlo en los próximos 15 años. En todo caso, la economía jordana sufrirá a corto plazo las consecuencias de un conflicto militar y un cambio de régimen en Bagdad.De todas maneras, si bien es cierto que inicialmente ello puede producir una situación de inestabilidad, a medio plazo puede permitirle potenciarlas relaciones bilaterales,dado el conocimiento mutuo y los vínculos existentes no sólo geográficos sino también entre la comunidad empresarial de ambos países.

En resumen, las puertas están abiertas a toda suerte de posibilidades, entre las que no cabe descartar la integración económica entre ambos países, que dependerá del ritmo de las relaciones regionales que EE.UU. quiera tejer en Oriente Medio.

La Vanguardia, Pag.8 Internacional.  Miércoles, 4 diciembre de 2002

martes, 22 de marzo de 2011

Irak: un nuevo escenario

Al final los iraquís pudieron elegir, en voz alta, y después de pasar por décadas de silencio. Las elecciones legislativas, celebradas el 7 de marzo, representan un gran paso en la recién estrenada democracia iraquí. Un hecho que no puede dejar de lado el salto histórico que marca esta incipiente aventura que está a años luz de un pasado no muy lejano, en el que las elecciones siempre se ganaban con el 100% del apoyo popular y un único candidato. La carrera ha resultado una lucha feroz para entrar en el nuevo Parlamento. Seguramente, el deseo de cambio ayudará a consolidar la primeriza experiencia. La población está harta de 31 años de guerras. Deseosa de vivir como otros pueblos, espera que los partidos políticos estén a la altura de saber transformar estos anhelos.

La participación, en estos comicios, de la mayoría de las tendencias religiosas iraquís, sin que se produjera el boicot de ninguna de las grandes comunidades que construyen el mosaico de este país –salvo la prohibición de los simpatizantes del Al Qaeda o los restos del Baaz–, demuestra la importancia de estas elecciones.

Además, la obligación de presentar una lista nacional en todo el territorio, excepto en el norte, ha supuesto una ardua lucha. Los resultados confirman la dura batalla entre las dos coaliciones mayoritarias y el triunfo, por estrecho margen, de la lista liderada por el exprimer ministro Alaui, sobre la del imperio de la ley del primer ministro Maliki. La tercera lista en liza, la Alianza Nacional Iraquí de Jaafari, aparece como la bisagra que podría determinar el color del futuro Gobierno. Mientras, en el norte, en la región autónoma del Kurdistán, la alianza entre los dos partidos históricos de Barzani y Talabani ha asegurado la mayoría absoluta.

La coincidencia de estas históricas elecciones con la primera retirada programada de las tropas estadounidenses, en aplicación del acuerdo de seguridad firmado por el Gobierno de Maliki y la Administración de Obama –este último, en cumplimiento de su promesa electoral de una retirada gradual de sus tropas–, está imponiendo un cambio en la escena política interna. Así, desaparece un factor de división importante después de siete años de ocupación militar. Esto cambiará las estrategias de los partidos y las alianzas, y pondrá a prueba el futuro Gobierno que surgirá de las urnas, su capacidad para asumir la seguridad del país y la protección de su población, de impulsar la reconciliación y la coexistencia pacífica, la reforma constitucional y la eliminación de los males endémicos: la corrupción, la represión por motivos étnicos, sectarios o religiosos.

El problema de los iraquís es la balcanización de su sistema político, y las relaciones de seguidismo que algunos partidos políticos importantes tienen con el exterior, lo que podría presagiar dificultades para formar gobierno, complejas negociaciones con un mosaico de partidos y tendencias donde se mezclan las diferencias étnicas, las nacionalistas o sectarias. Cada uno de estos poderes intentará conseguir más cuotas de poder. Un Gobierno de unidad nacional sería la opción factible y de autoridad.

Otros de los retos del nuevo Gobierno será la partición de los ingresos del petróleo, la situación de la ciudad de Kirkuk, pero sobre todo cómo gestionar y equilibrar la influencia regional o la relación futura con los países vecinos: el papel de Irán y su impacto en la comunidad chií de Irak –más del 60% de la población–, recuperar las relaciones con Arabia Saudí – el gran vecino árabe–, las relaciones con Siria y tranquilizar a Turquía por la infiltración de la guerrilla kurda. Tareas complicadas, pero también muy presentes, que el futuro Gobierno surgido de esta contienda debería gestionar.

La economía será otra asignatura pendiente. Una economía que sufre las consecuencias de la guerra: centenares de miles de muertos y la sangría de 6 millones de iraquís exiliados, de los 26 millones de habitantes, de los que el 42% tienen menos de 14 años.

El sector energético es un pilar básico. Representa el 47% del PIB e Irak posee el 11 % de las reservas mundiales. Así, el futuro del país dependerá, en gran medida, del precio del petróleo y de su capacidad de producción. Si se cumplen sus objetivos de producción, Irak pasará de los de 2,3 millones de barriles diarios actuales a 7 millones en el 2015 y 12 millones en el 2020. La próxima década promete un cambio radical en la dinámica de la región. Si Irak se convierte en un poder económico y político importante –lo que podría representar un reto no solo para Irán, sino para Arabia Saudí, mayor productor de petróleo del mundo– podría llegar a constituir el poder político predominante en el Golfo.

Al margen de tales previsiones y frente a la incertidumbre que originan las elecciones, lo esencial es volver a lanzar Irak como el mejor instrumento para impulsar la paz y la estabilidad regional. Y lo fundamental, que el cambio que el pueblo iraquí reclama no tarde en llegar.

El Periódico, Lunes 5 abril de 2010