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martes, 27 de julio de 2021

Barcelona, ADN "Start-ups"

 

Las "start-ups" son las empresas con mayor potencial para estimular y acelerar la recuperación económica, En el último año, globalmente, han crecido un 4% en financiación, unos 300.000 millones de dólares.

Este crecimiento equivale al PIB de una economía del G-7, y revela que, a pesar de la crisis económica, social y sanitaria, hay grandes tendencias económicas y sociales positivas desarrollándose en el mundo y en el Mediterráneo. Porque la gran energía de la región es su capital humano. Millones de jóvenes a los que hay que proporcionar herramientas que canalicen su enorme energía, creatividad y capacidades. Sin embargo, hoy, la región tiene la mayor tasa de paro de jóvenes del mundo: un 32%.

Precisamos una generación de "creadores de empleo" en lugar de  "solicitantes de trabajo". Se necesitan jóvenes creadores de empresas, líderes de proyectos, emprendedores creativos, personas explorando sus talentos, utilizando la diversidad cultural, su creatividad y su energía.

ADN "Start-ups"

El ADN Mediterráneo es rebelde, creativo, viajero, curioso. Es sinónimo de innovación. Nos ha permitido superar muchas crisis. En el "Mare Nostrum" se comercia, se negocia, se navega y se lucha continuamente.

Se notan los cambios en los universitarios y emprendedores de Barcelona, Beirut, Casablanca, El-Cairo, Estambul, Marsella, Roma, Túnez..Se multiplican las iniciativas, aparecen aceleradores e incubadoras, inversores, business angels. Nuevas sensibilidades con las energías renovables, la robótica y otras tecnologías. Las grandes empresas internacionales empiezan a apostar por la región. Convertir las tendencias en una norma es un desafío que las empresas, gobiernos y la sociedad mediterránea no pueden dejar pasar.

A nivel Mediterráneo urge crear una plataforma líder para profesionales que buscan conectarse con empresas innovadoras, impulsados por la transformación digital de sectores esenciales, como la salud, la educación, las finanzas, el comercio o el entretenimiento entre otros.

 A medida que se descubren mercados sin explotar y se diseñan soluciones innovadoras, las startups pueden revolucionar las industrias mediante la introducción de nuevas formas de satisfacer las demandas o inventando nuevas posibilidades, lo que conduce al crecimiento económico y social.

Esto crea oportunidades que impulsan la economía. Nuevos empleos que precisan buena cualificación. Empoderando a las empresas emergentes y facilitando la educación de los talentos, los gobiernos deben ayudar a crear formas innovadoras de resolver los desafíos existentes de manera eficiente. Es crucial apoyar la puesta en marcha de proyectos locales que contribuyan a la economía nacional y regional.

Apostar por crear el concepto "Mediterráneo, región de las Startups", la región de las naciones que no solamente apoyan a las startups, sino que también piensan y actúan con el espíritu de los emprendedores que se atreven a crear, dar forma, imaginar y resolver los problemas que sigue enfrentando la humanidad.

Barcelona es la cuarta ciudad más atractiva para las startup en el top 10 Europeo y la primera en el Mediterráneo. Barcelona Debe emprender un proceso integral para perfilarse como la Capital Mediterránea global de startups y talento.

Una revolución tecnológica y una cultura innovadora se han puesto en marcha y  tienen la oportunidad de reinventar las economías y ofrecer una narrativa alternativa que podría dar forma al nuevo Mediterráneo y abrir grandes perspectivas de recuperación económica y revitalización regional y Barcelona tienen mucho que ganar en esta apuesta.

La Vanguardia, Domingo, 18 Julio 2021

domingo, 29 de noviembre de 2020

MEDA ECONOMIC WEEK 2020 Press Info I


  Un año más, y ya son 14 ediciones, celebramos en ASCAME, la MEDA ECONOMIC WEEK 2020.

La "Mediterranean Week of Economic Leaders" es una evento de referencia celebrado en Barcelona, para promover la cooperación empresarial y reforzar la Región Mediterránea en el mundo.

https://www.medaeconomicweek.org/

El evento ha tenido lugar el 18, 19 y 20 de Noviembre 2020 en formato hibrido, bajo el eslógan: " Time to act: Stronger together".   Los temas tratados en la cumbre han sido la Innovación, la transformación y Digitalización, Industria de la Salud, Turismo, Hoteles y Congresos, Financiamiento Multilateral, Mujeres Emprendedoras, Juventud, Pymes, Startups, Oportunidades Mediterráneas y Africanas, junto con la presentación de nuevas iniciativas y proyectos.

Organizada por la Asociación de Cámaras de Comercio e Industria del Mediterráneo (ASCAME) y la Cámara de Comercio de Barcelona, ​​con la colaboración de las principales organizaciones euromediterráneas, MedaWeek Barcelona se posiciona como el encuentro anual para dar voz a los intereses del Mediterráneo. sector privado y compartir tendencias sobre el desarrollo socioeconómico de los países que integran la región.

Este año, bajo el lema 'Es hora de actuar: más fuertes juntos', MedaWeek Barcelona ha abordado la situación post-COVID-19 de los sectores clave de las economías mediterráneas y las oportunidades que surgen de la necesidad de integración euromediterránea. Además, con motivo del 25 Aniversario del Proceso de Barcelona, ​​se presentó en el acto una nueva declaración para reposicionar al Mediterráneo como actor clave para la recuperación.


EL PAPEL DE BARCELONA EN EL MEDITERRÁNEO - Anwar Zibaoui, Nov 2020

  

 Este mes de noviembre se cumplen 25 años de la Declaración de Barcelona. A pesar de las buenas intenciones, el resultado no está a la altura de las aspiraciones de los Mediterráneos. No obstante, muchos de los objetivos del proceso siguen siendo válidos y, por ello, hay que trabajar para mejorar una prosperidad compartida basada en las relaciones sur-sur y norte-sur. Europa sigue siendo el primer socio económico de los países del sur de la parte oriental del Mediterráneo. Las crisis económicas, de identidades, de refugiados, y la pandemia, han minado la cohesión de los Estados miembros de la UE y de los países mediterráneos, creando obstáculos para avanzar en el proceso de integración regional. Esto nos recuerda la importancia del colectivo, de la proximidad, la interdependencia y la necesidad de contar con una visión a largo plazo

Ahora nos enfrentamos a una situación desconocida, a una pandemia que ha paralizado nuestras economías y confinado a millones de personas. Estamos en medio de un tsunami sin precedentes que ha arrasado a toda la aldea global. Los antecedentes históricos revelan que una situación de este tipo podría alterar los sistemas políticos y económicos, reconfigurar ideas y teorías sagradas, e imponer cambios radicales en el estilo de vida.

Los modelos económicos en vigor están sin aliento por la velocidad a la que se suceden los cambios. Están teniendo lugar numerosas transformaciones que los gobiernos luchan por regular y, ahora más que nunca, es preciso dar respuestas que estén a la altura.

Desde 2010 hasta 2019, las orillas sur y oriental de la región han perdido 950.000 millones de dólares en actividad económica. Estas cifras se traducen en casi el 8% del PIB. Algunos países de la región están al borde de la ruina económica y financiera por las guerras y la inestabilidad política. Además, surgen riesgos geopolíticos y un horizonte de futuro sin esperanza.

Oportunidad histórica

Europa está ante una oportunidad histórica de incidir en el desarrollo y la interdependencia económica de la zona mediterránea. Para ello, la UE debe asumir una política global y prioritaria Mediterránea.

El Mediterráneo y la UE necesitan una relación diferente a todos los niveles. El modelo actual debe ser renovado ante los nuevos problemas económicos, geopolíticos, la pandemia y el cambio climático. Los tiempos han cambiado y hay que hablar sin rodeos: es esencial saber concretamente lo que el Mediterráneo quiere de Europa y lo que Europa está buscando en el Mediterráneo.

Este inesperado diálogo no debe ser solo una relación entre los donantes que buscan reducir el número de migrantes y los beneficiarios que dependen de la ayuda y los fondos, sino que tiene que ser una relación entre iguales.

Por esta razón, hace falta una renovada política europea para el Mediterráneo. La elaboración de un ‘Plan compacto’ sería una solución realista para resolver los problemas endémicos. Un plan que busque revitalizar el comercio, la inversión y estimular el espíritu empresarial. Un proyecto centrado en impulsar un nuevo modelo de desarrollo en el marco del Green Deal o del Acuerdo Verde Europeo, en un momento en el que Europa busca fuentes alternativas de crecimiento y sostenibilidad y la región necesita una transformación política y económica.

Es imperativo formular respuestas urgentes y soluciones efectivas para enfrentar juntos desafíos comunes. Es el momento de repensar el Mediterráneo para que sea un actor positivo en la escena internacional.

El Mediterráneo no se puede permitir quedar al margen de estas evoluciones en vista del potencial humano y material del que dispone. Esa suma debe convertirse en un elemento de competitividad y en una ventaja comparativa en relación con otras economías.

La crisis hace más relevante este desarrollo porque en la carrera entre EEUU y China, Europa solo encontrará su lugar en el nuevo orden mundial aliado a sus socios del Mediterráneo para crear un polo competitivo global. Pero requiere desplazar el centro de gravedad hacia el sur.

ASCAME ha sido pionera en el lanzamiento de una estrategia integral. La Semana Mediterránea de Líderes Económicos de Barcelona, cita anual desde hace 14 años del sector privado de Europa, el Mediterráneo y África, se inscribe en el marco de las líneas de actuación para la cooperación económica entre la UE y los países Mediterráneos y está encaminada hacia la creación de una zona de integración económica, así como hacia la consolidación de Barcelona como la principal referencia económica de la región mediterránea.

Los 25 años transcurridos también han permitido que se desarrolle una visión sobre cuáles son los principales problemas del Mediterráneo y qué tipos de propuestas podrían implementarse a la hora de buscar respuestas que autoricen el desarrollo y la construcción de un futuro común entre las dos orillas.

Un largo camino que ha permitido configurar futuras alianzas para crear un entorno que favorezca la convivencia y la cooperación entre los pueblos de ambas orillas. Esta acción permitiría la integración de las generaciones emergentes y el arraigo de los valores de tolerancia y aceptación del otro más allá de los estereotipos trillados, lejos de cualquier forma de exclusión y rechazo que engendre irreparablemente una lógica de confrontación y antagonismo.

Es posible construir una relación sana, sin prejuicios, con una gestión común de problemas comunes. Es posible crear un enfoque global e integrado y una responsabilidad compartida. Tenemos el mismo objetivo: el desarrollo común.

La UE debe implicarse ya que su futuro está estrechamente relacionado con la capacidad de desarrollo de la región. Hay demasiada urgencia para tener prisa. ¡No se puede ser próspero entre los pobres!

https://revistas.eleconomista.es/franquicias/2020/noviembre/el-papel-de-barcelona-en-el-mediterraneo-KF5214419


 




jueves, 14 de mayo de 2020

Innovación y Digitalización Post-Covid-19 : Una necesidad

Doce años después de la crisis financiera mundial, nos enfrentamos a una situación desconocida. Un tsunami sin precedentes que ha confinado a millones de personas en sus hogares, sacudido las bolsas, cerrado empresas, mercados, restaurantes y calles, paralizando nuestras economías. Los precedentes históricos revelan que una situación de este tipo podría alterar los sistemas políticos y económicos, reconfigurar ideas y teorías e imponer cambios radicales en nuestro estilo de vida.

En esta ocasión, los aliados inesperados han sido la innovación y la tecnología digital, que han contribuido a aliviar el impacto de la COVID-19 sobre personas, empresas y gobiernos. En medio del caos emerge una nueva era basada en lo digital, creando nuevas oportunidades. Pero los beneficios de la tecnología no se distribuyen por igual, ya que más de 3.600 millones de personas en el planeta aún no tienen acceso a internet. En la economía informal no existe el teletrabajo. Para millones de niños acceder a una educación en línea es un sueño remoto.

Es el momento de reaccionar de manera coordinada frente a los nuevos desafíos, porque la innovación y la digitalización están aquí para quedarse. Su implantación se ha acelerado y ya no hay vuelta atrás. Ha cambiado la forma en la que trabajamos, aprendemos, compramos o nos relacionamos. Debemos estar preparados para la llamada nueva normalidad.

Nunca antes la agenda digital ha sido tan necesaria y vital. No se trata solamente una respuesta inmediata contra el impacto de la COVID-19, sino que hace indispensable también el impulso de la investigación y la innovación. Los modelos económicos en vigor están sin aliento por la velocidad con la que se suceden los cambios. Nos encontramos en la era de la globalización, el cambio climático, las pandemias, la transformación digital, la economía colaborativa, la concentración urbana y la despoblación del mundo rural. Numerosos cambios que los gobiernos luchan por regular. Sin embargo, estos también implican nuevas divergencias y polarizaciones entre economías y sociedades. Por ello, es preciso dar nuevas respuestas.

El cambio tecnológico amenaza empleos, pero también crea alternativas. Las relaciones en el trabajo, entre empresas, empleados, los servicios, la movilidad... están evolucionando. La única clave para avanzar es mejorar en innovación y educación. Como en todo lo demás, el futuro de Europa, África y el Mediterráneo estriba en adaptarse, compartir experiencias y avanzar juntos.

Siguiendo el modelo actual, los gobiernos mediterráneos se centran en la creación de empleos y no tanto en la creación de empresas. Un modelo caducado que consiste en lanzar programas masivos de empleo público en lugar de financiar e invertir en empresas exitosas que creen empleos. Está claro que el progreso económico está relacionado directamente con actividades de formación, investigación e innovación, y que existe una correlación entre progreso social y la actividad empresarial.

El ciclo de vida de las empresas debe enseñar a muchos países que el secreto de la eterna juventud es la constante innovación. Los gobiernos tienen que equilibrar los gastos e invertir en infraestructuras tangibles, tales como carreteras, líneas ferroviarias o puertos. No obstante, hay que apostar también por intangibles como la educación, la investigación y el desarrollo. La I+D es el motor clave para construir y consolidar una economía del conocimiento e implantar una cultura de creatividad en la que los jóvenes se inspiren, transformen sus ideas, eleven sus ambiciones y persigan sus sueños.

El espíritu empresarial y el sector privado pueden impulsar la adaptación a la tecnología y la innovación, ser el vehículo para implicar a los jóvenes y avanzar. Hay que fomentar un nuevo marco mental, una nueva actitud, aprovechar la energía juvenil, las ideas frescas, pues son éstas las que traen oportunidades. La innovación es una palanca para la creación de valor porque transforma la manera de hacer negocios y tiene un efecto multiplicador en el crecimiento de una nación y sus empresas.

La innovación es el camino al desarrollo y a la supervivencia. El modelo para el ascenso de una empresa o país. La tecnología ya está aquí, pero por sí sola no es la respuesta. Es un facilitador y acelerador de nuevas formas de ser y de hacer. Para tener capacidad de crear riqueza y asegurar un futuro, innovar no es una opción, es una necesidad.

La región mediterránea tendrá que crear cientos de millones de nuevos empleos en las próximas tres décadas. Este desafío presenta una oportunidad para que la región transforme sus economías y aproveche la creatividad de su gran población juvenil y el poder disruptivo de la tecnología para crear riqueza.

Nos guste o no, las líneas de producción requerirán cada vez de menos mano de obra gracias a máquinas más eficientes, la automatización y la robótica. Además, la próxima ola traerá más inteligencia artificial, impresión 3D y nuevas capacidades que harán que el trabajo adicional sea redundante. Sabemos ya que 8 de cada 10 puestos de trabajo se perderán por las nuevas tecnologías (no por la inmigración o la globalización), que el 64% de trabajo existente hoy será automatizado y que el 66% de los puestos de trabajo para los próximos 10 años todavía no se han inventado.

La transición a la cuarta revolución industrial, combinada con una crisis de gobernabilidad, hace imprescindible reconsiderar a fondo el capital humano y adaptar la educación al mercado laboral para conseguir prosperidad y estabilidad. Las nuevas tecnologías digitales generan una nueva competitividad que, por el momento, no alcanza a muchos países mediterráneos. Para la región, una transición exitosa garantizaría la competitividad empresarial y sería un factor determinante para la consolidación industrial regional. No hacer nada es un riesgo de impacto negativo en su crecimiento futuro y su productividad.

En esta región, el reto económico más inmediato no son la diversificación ni los nuevos regímenes fiscales, sino la creación de empleos productivos y sostenibles para su juventud. Al mismo tiempo, hay que dotarla de la combinación de los talentos y habilidades que conviertan la industria 4.0 en generador de riqueza y paz social. Hay que preocuparse por el nivel de formación de la fuerza laboral y por su naturaleza cuantitativa y cualitativa. Los factores que hoy permiten evaluarla mejor son el desarrollo de la cultura digital, las habilidades y la capacidad de pensar de manera creativa.

La región posee un enorme capital humano por desarrollar. La educación, el impulso al sector privado y la comprensión de esta revolución tecnológica, serán ingredientes clave para el éxito. Esta es una tarea compleja que requerirá un amplio consenso social y una acción determinada de los gobiernos.

El potencial digital es ilimitado, lo que representa una oportunidad para el Mediterráneo. Un gran mercado con un rápido crecimiento. Un hub de innovación, creatividad y el espíritu empresarial. En los jóvenes se encuentran los recursos para hallar soluciones a los problemas acuciantes.

Dejar atrás el Mediterráneo en la transformación digital no es una opción. El ritmo de la cuarta revolución industrial no esperará a nadie. A medida que Estados Unidos y Asia avanzan, Europa y el Mediterráneo necesitan forjarse su propia identidad. Hoy el desequilibrio es obvio, y todo lo que impide mejorar la capacidad innovadora está condicionando el futuro.

La principal clave para la innovación es la formación. Las empresas que invierten en sus empleados para proporcionarles los conocimientos adecuados son las que crecen. Los gobiernos deben hacer lo mismo, mejorando las cualificaciones y fomentando la innovación en todos los sectores clave de la economía y en el sistema educativo. Si dejan de apostar por la educación de las nuevas generaciones, les estarían condenando a depender de otros de por vida.

Existe una gran necesidad de una nueva plataforma de colaboración que reúna a los gobiernos con las empresas y otros actores interesados en la cooperación público-privada del Mediterráneo, que facilite un diálogo progresivo que comprenda y respete los valores y la cultura de la región. Se debe Invertir en los jóvenes para desbloquear el dividendo demográfico en un área donde los intereses de los gobiernos, el sector privado y las organizaciones internacionales se alinean plenamente. Esto requiere hoy una acción conjunta de todos para asegurar una región próspera mañana.

Esta crisis pasará, pero no debemos olvidar que la innovación y la digitalización son el camino para la supervivencia y el desarrollo, el combustible para el progreso constante y el modelo para el ascenso de una empresa, una nación o una región.

Barcelona, Opinión, Lunes, 11 mayo 2020














martes, 17 de abril de 2018

"Start up" árabes

Oriente Medio suele acaparar titulares solo por ser lugar de conflictos, de gobiernos represivos, atentados, dictadores y de refugiados. Pero estas cuestiones no  muestran un cuadro completo de la región. 

En la zona se están desarrollando numerosas tendencias económicas y sociales innovadoras. Ofrecen una alternativa positiva a los escenarios fatalistas. Una revolución tecnológica está en marcha. La iniciativa empresarial y el sector privado abren grandes perspectivas para revitalizar la región.

La energía del futuro de Oriente Medio no será el petróleo. Lo será su capital humano. En la región viven 380 millones de personas, de las cuales el 60% son menores de 25 años. Son la energía que, bien canalizada, puede reconstruir la región y liberarla del sectarismo y la injusticia. El paro, sobretodo el juvenil, es un problema grave que aumentará si no se proporcionan alternativas.

La región necesita 75 millones de nuevos puestos de trabajo para los próximos 5 años. Hace falta una acción seria para crear economías inclusivas y empleo juvenil. Se requiere un enfoque dual en la creación de empleo, una adaptación de los conocimientos al mercado laboral, un camino libre para el sector privado y una inversión pública mayor.

Los jóvenes, universitarios y emprendedores están interesados en las energías renovables, la robótica y la tecnología. Hay que convertir esta tendencia en una norma mediante la creación de un entorno  que promueva y fomente el espíritu empresarial, mejore la educación y apueste por la innovación y el crecimiento inclusivo. La tecnología educativa es necesaria para proporcionar el salto. El ecosistema debe ser propicio para la captación de talento. Debe ayudar a producir una generación de creadores de empleo, en lugar de solicitantes de trabajo.  Por su parte, los gobiernos no deben centrarse en la creación de empleo, sino ayudar en la creación de empresas.

El mundo árabe no será Silicon Valley, pero está en un momento prometedor. Se multiplican las iniciativas y los Business Angels. Crece espectacularmente el comercio electrónico. El numero de fondos de capital riesgo se ha duplicado. Las universidades están construyendo aceleradoras e incubadoras para impulsar startups lideradas por jóvenes universitarios. Se notan los vientos de cambio en Casablanca, Túnez, El Cairo, Amán, Beirut, Dubái, o Riad.

Un ecosistema empresarial se está desarrollando. Puede ser el elemento de cambio. Si reinvierte en el espíritu empresarial, el último barril de petróleo no será llorado.