martes, 28 de abril de 2020

La logística nunca ha sido tan importante


Nos enfrentamos a un desafío capaz de remodelar el mundo. A medida que los países toman medidas esenciales para proteger a su población, ningún sector queda inmune a los cambios.

Fronteras cerradas, trabajo en remoto, prohibiciones de viaje y confinamiento. El brote de coronavirus está redefiniendo cómo permanecemos conectados. Y con una quinta parte del planeta ya aislado, resulta indispensable que se mantenga el flujo de bienes para que los suministros críticos puedan llegar a donde se necesitan. La industria de la logística global se enfrenta a su mayor reto.

El brote de la COVID-19 ha hecho que se incremente la importancia de las cadenas de suministro para dar respuesta en tiempo real y optimizar el movimiento de mercancías, ya sea gestionando el aumento de la demanda minorista en línea o manteniendo la provisión de suministros médicos y productos frescos. La COVID-19 ha mostrado que la logística precisa evolucionar para construir cadenas de suministro más resistentes. Todos dependemos de ellas para lograr la seguridad alimentaria, sanitaria y la estabilidad, pues su cometido es mantener a las personas seguras y las empresas operativas, mientras los clientes se adaptan a los nuevos desafíos.

El comercio mantiene al mundo conectado. El transporte marítimo, por donde circulan el 80% de las mercancías y el 50% del petróleo consumido, es de vital importancia en la geopolítica global. Además, el transporte y la logística fomentan la cooperación y el desarrollo. Son sangre para la economía al movilizar 4,3 billones de dólares. En los países en desarrollo, una logística competitiva ayudaría a solucionar los problemas de inmigración, radicalización o creación de empleo. Sin duda, la economía es una palanca esencial para luchar contra la pobreza, la desigualdad, y resolver condiciones socioeconómicas desesperadas.

La pandemia ha convertido a la cuarta revolución industrial en una realidad para millones de personas. Se están configurando los contornos de un nuevo horizonte. El futuro digital creará nuevas oportunidades para las personas, las empresas y los gobiernos. Pero si se gestiona mal, también traerá nuevas amenazas, polarizaciones entre sociedades o economías divergentes. Los modelos económicos en vigor precisan dar nuevas respuestas, pues las medidas existentes son insuficientes. Hace falta más integración económica, planes de emergencia y soluciones realistas para resolver problemas endémicos.

La magnitud del desafío, deja a las actuales medidas como insuficientes. Sin un sector logístico efectivo, la economía no puede desarrollarse. Una logística eficiente reduce costes en exportación, importación y distribución en el mercado interno. Es la palanca para el crecimiento y la competitividad. La internacionalización requiere poner un especial énfasis en el rendimiento global de las redes de distribución y suministro, pero también en la regionalización de sectores que se benefician de la proximidad geográfica y la complementariedad económica.

Además, el sector está comprometido y ha reaccionado priorizando suministros médicos críticos, manteniendo el flujo de productos frescos y mejorando el uso de tecnologías. El esfuerzo para mantener el comercio ha sido global. Gobiernos y autoridades aeroportuarias en todo el mudo están implementando directrices estrictas, tales como una mayor desinfección, protegiendo también la seguridad y la salud de la fuerza laboral. Hay que agradecer a los trabajadores y empresas del sector su creatividad, innovación y dedicación para mantener la cadena de suministro operativa, ágil y robusta en este momento de crisis.

Más allá del desafío inmediato, hay que impulsar de forma urgente iniciativas para hacer que los flujos comerciales sean más sólidos. La construcción de plataformas digitales será crucial para adaptarnos a largo plazo a este nuevo tipo de crisis. La cadena de suministro digitalizada, además de la red mundial de puertos, terminales y zonas económicas, garantizará mover la carga de un lugar a otro con tan solo un clic. Las nuevas tecnologías están impulsando la logística en línea y permitiendo un comercio más inteligente, con más eficiencia en toda la cadena de suministro, mayor visibilidad y transparencia; permitiendo a su vez que el movimiento de mercancías sea optimizado y redirigido hacia dónde éstas más se necesitan.

Esta pandemia llega en un momento clave. El sector de la logística mundial está en pleno auge, con una mayor exigencia de servicio por parte de los clientes, la irrupción de nuevos competidores, la revisión de los procesos logísticos y su incorporación a la revolución digital. Nos esperan grandes retos, como el uso de big data para gestionar eficientemente flujos logísticos o la implementación de plataformas online que optimicen los volúmenes de carga transportada.

El modelo de potencias marítimas que llevaba siglos transportando cargas a través de alta mar, está dando paso a un futuro más multidireccional y multimodal. El mapa del transporte marítimo mundial cambiará. Es necesario y urgente apostar por la Agenda 2030 y por la sostenibilidad. El 23% de las emisiones de CO2 se atribuyen al transporte, por lo que la prioridad común es avanzar hacia una mayor eficiencia y eco-sostenibilidad en toda la región Mediterránea.

El Mediterráneo cuenta con más de 450 puertos y terminales, representa el 30% del comercio marítimo mundial por volumen y es el primer destino turístico del mundo. Es el punto de confluencia de tres continentes (África, Asia y Europa), en el que viven 500 millones de personas. De esta nueva situación puede emerger una gran plataforma con unas características únicas para facilitar el comercio mundial.

No obstante, es necesaria una mayor integración de las infraestructuras, más interconexión del sur mediante autopistas y el impulso de los corredores multimodales, como el Corredor Mediterráneo. Esto permitiría cambiar las tendencias y beneficiar a todos los componentes de la región. Atraería empresas internacionales, aumentaría las exportaciones e impulsaría la creación de puestos de trabajo y empresas. Cerrar las brechas existentes entre ambas orillas no es fácil, pero lograrlo significaría obtener una red de transporte más efectiva, más comercio y un mayor desarrollo.

La región tiene el alcance y la ambición para convertirse en actor clave en la escena logística internacional. El futuro de la región depende de la capacidad para adaptarse a las nuevas realidades, construir puentes, crear espacios de encuentros para transformar esta amenaza en una oportunidad y convertir la debilidad en una fortaleza. Esto haría que pudiera enfrentarse debidamente a los retos, crear un futuro común sumando capacidades y utilizar esta sinergia en la búsqueda de nuevos caminos. Es el momento de actuar para volver a situar al Mediterráneo como la gran plataforma logística en los flujos este-oeste y como la mejor opción para canalizar las cargas entre Asia, África y Europa. La Logística nunca ha sido tan importante como hoy.

Opinión, Barcelona, 25 Abril 2020


https://atalayar.com/blog/la-log%C3%ADstica-nunca-ha-sido-tan-importante

https://www.territoriobitcoin.com/la-logistica-nunca-ha-sido-tan-importante/

https://www.ticpymes.es/autonomos/noticias/1118164025204/opinion-logistica-nunca-sido-tan-importante.1.html

https://www.cronicaeconomica.com/la-logistica-nunca-ha-sidoi-142785.htm

https://www.economiadehoy.es/la-logistica-nunca-ha-sido-tan-importante

https://www.muycanal.com/2020/04/24/la-logistica-nunca-ha-sido-tan-importante

https://elcandelerotecnologico.com/2020/04/23/la-logistica-nunca-ha-sido-tan-importante/


https://www.eleconomista.es/sanidad/noticias/10503829/04/20/Las-30-normalidades-que-impondra-el-coronavirus-cuando-acabe-la-crisis.html





viernes, 24 de abril de 2020

El turismo también saldrá de esta crisis

Beirut,2012
El turismo será uno de los sectores más afectados por la pandemia del Covid-19, ya que este sector no puede aislarse del contexto local, nacional o mundial en el que opera. Muchos empleos se están viendo amenazados en todo el mundo y en especial en la región mediterránea, porque ya se trate de epidemias, pandemias, guerras, crisis económicas o desastres naturales, lo que ocurre en el entorno afecta también al turismo.

Por su carácter transversal, el sector del turismo impacta en otras 70 actividades económicas y representa el 10% del PIB y el 10% del empleo en el mundo. De los 7.200 millones de habitantes del planeta, 1.500 millones cruzaron en 2019 alguna frontera por viajes de placer. Los ingresos generados por el turismo aumentaron hasta los 1,7 billones de dólares, alcanzando casi los 5.000 millones de dólares diarios. Una cifra récord. En la última década, el crecimiento del turismo ha sido vertiginoso con un 69% más de turistas internacionales y las consecuencias de todo ello dependerán de cuál sea el tipo de gestión. Si ésta es responsable, el turismo estimulará el crecimiento inclusivo, creará empleos y pymes, atraerá inversiones e impulsará la economía.

El Mediterráneo es la zona principal de turismo del mundo con cerca de 400 millones de turistas: el 32 % de todas las llegadas de turistas internacionales y el 30% de los ingresos por turismo a nivel mundial. Representa el 13% de las exportaciones, el 23% del sector servicios y emplea a más de 20 millones de personas. En el Mediterráneo, el turismo es una locomotora para el crecimiento y puede serlo además para la recuperación económica ya que puede liderar la creación de empleo y cubrir la necesidad de financiación externa por una mayor afluencia exterior. Esta capacidad de arrastre de otros sectores y sus beneficios colaterales resultan multiplicadores.

En momentos pasados, el sector turístico demostró su capacidad para superar crisis y adaptarse a los cambios, impulsar el crecimiento y crear puestos de trabajo, a pesar de los desafíos económicos, geopolíticos, del terrorismo o de los desastres naturales. El optimismo es clave, pero es necesario un cambio. La crisis obliga a repensar el modelo económico. Es preciso examinar las formas de hacer y encontrar nuevos caminos para la comercialización, reinventarse y crecer. Hay que trabajar con los territorios, revisar el turismo social y cuidar el patrimonio; en definitiva, apostar por un turismo sostenible. La misma perspectiva de cambio climático supone una seria amenaza para el desarrollo y la sostenibilidad. Existen muchos desafíos determinantes para el futuro, particularmente en términos de gestión del turismo, el clima y el medio ambiente, la estrategia y la sostenibilidad. Es urgente potenciar la oferta presente en todos los países del Mediterráneo, tanto por su diversidad cultural como por su importancia histórica, haciendo especial énfasis en la gran biodiversidad existente.

Salir de esta gran crisis y poner en valor el turismo en el Mediterráneo es la respuesta más obvia. Pero, ¿cuál es la estrategia? ¿Qué herramientas pondrán en marcha los actores económicos y las comunidades? El intercambio de prácticas y la coordinación entre los países de las dos orillas debería ser la prioridad.
Los gobiernos, el sector privado y la comunidad internacional deben trabajar juntos para superar el COVID-19 y esta crisis social y económica sin precedentes. Sin embargo, la capacidad de estímulo variará considerablemente de un país a otro. Varios factores entrarán en juego, tales como infraestructuras, recursos humanos, capacidad económica e incluso factores políticos. Es urgente mitigar el impacto de la crisis, garantizar la recuperación del turismo y permitir que el sector desempeñe un papel de liderazgo en la recuperación general.

Para acelerar la recuperación, es necesario impulsar medidas de estímulo y proporcionar incentivos financieros para la inversión y explotación turística y preparación para el futuro. Proporcionar incentivos para la retención laboral, apoyar las pymes y las stratups del sector y proteger a los grupos más vulnerables. Revisar impuestos, y cargos y regulaciones que afectan el transporte y el turismo. Garantizar la protección del consumidor y la confianza. Impulsar los eventos y congresos. Promover nuevos trabajos y la adquisición de habilidades, especialmente digitales. Incluir el turismo en los mecanismos de emergencia económica a nivel nacional, regional y mundial para restablecer la confianza y estimular la demanda. Crear mecanismos y estrategias de gestión de crisis. En conclusión, priorizar el turismo en los programas de recuperación nacionales, regionales o internacionales y en la ayuda al desarrollo.

A pesar de que la situación resulta alarmante, la imagen no es tan sombría. Hay una gran capacidad, un enorme potencial para recuperar el lugar esencial en las economías nacionales dentro del marco de prioridades de desarrollo sostenible. La pandemia es una oportunidad sin precedentes para reconfigurar el sector y garantizar, no solamente su crecimiento, sino su sostenibilidad, con la inclusión y la responsabilidad como prioridades. Es el momento de diversificar mercados, productos y servicios. Invertir en sistemas de análisis de mercado, inteligencia económica y transformación digital, y en capital humano y talentos.

Hasta ahora, los intereses turísticos nacionales y la competitividad entre los países mediterráneos han primado. Ha llegado el momento de apostar por la cooperación regional y la voluntad de aunar esfuerzos para salir reforzados de esta pandemia.

Hay que seguir. Es posible enfrentarse a retos, incertidumbres, pandemias y el desafío del cambio climático mejor organizados y con mejores perspectivas para la perdurabilidad a largo plazo. Una vez más, el turismo también saldrá de esta crisis.

Opinión, Barcelona, Miércoles, 15 Abril 2020





















miércoles, 11 de marzo de 2020

El poder de las ferias y congresos

Después de la tormenta que provocó la anulación del MWC en Barcelona, conviene comprender mejor el fenómeno de los eventos y su impacto en la economía. Se organizan numerosos congresos y ferias en todo el mundo abarcando una amplia variedad de temas y sectores. Líderes mundiales y miles de personas, empresarios, emprendedores o políticos, acuden al Foro de DAVOS o al MWC, entre otros. Aunque hay quienes cuestionan esta industria, son una plataforma indiscutible de intercambios y reuniones al servicio de la diplomacia y la economía.

Las ferias y mercados son tan antiguos como la Humanidad. Tras la caída del muro de Berlín, se facilitó que los líderes se reunieran en formatos menos rígidos, y los congresos y ferias se convirtieron en una gran oportunidad para discutir temas de gran importancia, mejorando las relaciones internacionales y el intercambio comercial.

Son una plataforma excepcional para el desarrollo y generan numerosos impactos económicos. En una sola feria o congreso es posible ver, escuchar, aprender, promocionar la economía e innovación de un país, generar proyectos, impulsar un sector, crear nuevas relaciones comerciales, identificar oportunidades de inversión o negocio, formar alianzas o empresas conjuntas, comprender las últimas tendencias y pronósticos e intercambiar ideas con los actores más interesantes. Otra ventaja es el ahorro de tiempo que implica, por ejemplo, asistir al MWC, que permite establecer numerosos contactos en sólo tres días. En la era de la tecnificación online y las pantallas, aún es importante el encuentro personal y estrechar la mano.

Es fácil subestimar la contribución de esta industria. Pero gobiernos y ciudades han comenzado a apreciar su valioso papel en las economías del conocimiento y la innovación. Genra beneficios directos reconocidos, como el turismo de negocios o el impulso de proyectos locales, que se convierten en facilitadores del desarrollo urbano con nuevas empresas, empleos, y dinamizan otros sectores, aportando identidad, visibilidad y reputación a cualquier ciudad.
 
Si bien la contribución global de la industria de las ferias y congresos aún no se ha cuantificado, algunos estudios calculan su tamaño global en 750.000 millones de euros y se proyecta un crecimiento del 50% hasta 2025. Sólo la actividad ferial global reúne cada año a 4.5 millones de empresas expositoras, atrae a 303 millones de visitantes y crea 3.2 millones de empleos.

Sin olvidar que estas reuniones son el termómetro de la situación tanto política como económica o empresarial del mundo.

EXPANSIÓN, Opinión,  Edición Catalunya, Pag.2,  Martes, 10 marzo 2020

lunes, 24 de febrero de 2020

Diplomacia económica en un mundo caótico

La agenda internacional revela la complejidad del tiempo en que vivimos, con continuas inestabilidades políticas, avances tecnológicos y presiones económicas. La diplomacia ha de estar en constante evolución.

Tras décadas construyendo una imagen de gigante, en unas pocas semanas, el coronavirus, un enemigo inesperado, ha revelado la fragilidad de China. Nunca ha habido una necesidad más palpable de que los países innoven y fortalezcan sus capacidades diplomáticas para hacer frente a las complejidades y al ritmo de cambio que estamos presenciando. Igualmente, nunca antes el llamado soft power (poder blando) había tenido tanto potencial para resolver los desafíos que enfrenta la humanidad.

Conflictos políticos o económicos, religiosos o culturales, climáticos, étnicos, lingüísticos. Realidades complejas que tienen efectos directos en el proceso de internacionalización empresarial y institucional. Es preciso elaborar estrategias creativas y tener en cuenta las nuevas situaciones para evitar desconfianzas, incertidumbres e incluso violencia.

Seguridad y derechos individuales son componentes clave de la internacionalización en un mundo global y en conflicto. Y el objetivo es reducir riesgos al elaborar una estrategia de expansión internacional.

Es imprescindible dotarse de una diplomacia económica efectiva. La diplomacia debe tener más peso, combinando bilateralismo y multilateralismo, adoptando un enfoque basado en el desarrollo humano y centrándose en la juventud.

Europa sigue descuidando la importancia de la política del codesarrollo. De hecho, los países europeos se encuentran en una posición cautelosa con respecto a la inmigración. Pero, la afluencia de inmigrantes africanos o asiáticos continuará, mientras el sueño de Europa no sea remplazado por el sueño africano o el sueño asiático. Para ello, debe crearse un entorno propicio para el emprendimiento en todos los países. El comercio no debe ser un arma, sino un mecanismo que ayude a los bienes de cambio de los países, que aumente el bienestar y ayude a escapar de la pobreza.

La internacionalización de las empresas también debe ser una prioridad en la política exterior. Elaborar una estrategia exterior institucional que aborde temas de conflicto e incertidumbre, que adopte nuevos enfoques a las nuevas complejidades operacionales. Las relaciones diplomáticas y políticas con otros países que son objetivos de la expansión internacional son imprescindibles para alcanzar  la promoción económica del país y sus empresas y conseguir favorables acuerdos comerciales y financieros.

El acuerdo político protege las inversiones, evita las guerras comerciales y la nacionalización de empresas. La nueva diplomacia tendrá que enterrar los fantasmas del pasado, las grandezas, los prejuicios y las prepotencias. Contar con las empresas y destinar más recursos a la formación de los jóvenes. La ayuda al desarrollo tradicional no ofrece soluciones sostenibles. El codesarrollo parece cada vez  más que un acierto.

El Periódico de Catalunya, Economía, Opinión  Pag.26,  Martes, 18 de febrero de 2020

Edición Online: 

viernes, 14 de febrero de 2020

Proteccionismo y orden económico

El orden económico y comercial establecido desde la II Guerra Mundial está llegando a su fin. Se está formando un nuevo orden en el que destaca la guerra comercial, y en el que los estados están buscando principalmente asegurar sus intereses políticos y económicos individuales mediante aranceles, cuotas de importación y otras medidas proteccionistas.

Sin embargo, este proteccionismo podría poner freno a las posibilidades de crecimiento económico mundial. La naturaleza de los problemas que enfrentamos hoy en día es de tal magnitud que ningún país puede hacer frente a ellos en solitario. En un mundo interconectado los acontecimientos en un país puede tener un impacto significativo sobre todos los demás.

Problemas como el cambio climático y la seguridad geopolítica, las epidemias, las superpoblación, la desigualdad, el hambre, la seguridad alimentaria, las migraciones o el desempleo requieren de enfoques de colaboración para resolverlos a nivel mundial.

En 1930, EEUU aprobó la ley de Aranceles (conocida como Ley Hawley-Smoot), una norma proteccionista que agravó la Gran Depresión y provocó una recesión económica mundial, que se crearan conflictos y que millones de personas perdieran su empleo en distintas partes del mundo.

Se demostró que el proteccionismo no era la solución. Además, el sistema multilateral del comercio, que aportó numerosos beneficios y contribuyó al crecimiento y la creación de riqueza, ya no cumple con sus objetivos. Hoy, la OMC es inadecuada, y es preciso emprender una reforma para mejorar su funcionamiento
Es indispensable una respuesta global para hacer frente a las crisis económicas, que se agravan, pero que son evitables. Porque, por el momento, no hay un equilibrio entre los que producen pero que no consumen, y los que consumen pero no producen.

Estos retos requieren el desarrollo de nuevos modelos. Si bien cada país debe determinar su propia forma de hacer las cosas en casa, cuando se trata de estos nuevos problemas hay que pensar a largo plazo y tener en cuenta no sólo la situación inmediata, sino la de las próximas generaciones.

La comunidad internacional debe negociar un pacto de crecimiento global y evitar el aumento del proteccionismo para guiar la toma de decisiones empresariales. La responsabilidad no es mirar el mundo de una manera miope, pero si buscar una manera sistemática y en colaboración.

Porque incluso el proteccionismo no proporcionará una póliza de seguro para la supervivencia o para volver a imponer el miedo y el silencio.

Expansión. Edición Catalunya. Pag.2. Viernes, 14 febrero 2020


 edición online
https://atalayar.com/blog/proteccionismo-y-orden-econ%C3%B3mico

jueves, 16 de enero de 2020

Irak pone la sangre

Los iraquíes ponen la sangre

Una vez más, un país es víctima y escenario de los conflictos de los otros dentro de su territorio. Esta vez es Irak, que ve cómo Irán y EEUU intentan atacarse, matar generales, lanzar misiles y expulsarse mutuamente del territorio iraquí. Poco importa lo que quieran los propios ciudadanos iraquíes.

La debilidad de Irak es evidente, la mayoría de su población ya no confía en ningún gobierno, que seguirá sin responsabilizarse de las ruinas, y continuará saqueando el país, según intereses privados y por encima del interés nacional del pueblo. La clase dominante debería ser consciente de que, tarde o temprano, el ejercicio poco ético del poder tendrá consecuencias.

El principal perjudicado en este enésimo conflicto entre EEUU y Irán es el movimiento de protesta de los jóvenes iraquíes. A pesar de las amenazas y la intimidación - incluido el asesinato de centenares de jóvenes para reprimir las manifestaciones-, y de la situación conflictiva del país, la gente sigue en las calles. Son las llamadas "Protestas de octubre", iniciadas tres meses atras, tras años de quejas contra la corrupción y la influencia extranjera.

Desde entonces, las protestas se han extendido por todo el país. Los iraquís piden electricidad, agua, luchar contra la corrupción, el desempleo y la pobreza. Estos jóvenes, se están enfrentando a las balas con el pecho desnudo, porque sienten su horizonte obstruido y desconfían de las promesas de los sucesivos gobiernos. Sienten que sólo se les promete miseria y marginación, en un país que duerme sobre una enorme riqueza.

Porque Irak es un país rico, con enormes reservas de hidrocarburos, pero la economía sufre las consecuencias de las guerras, la corrupción, los 8 millones de iraquíes exiliados y los centenares de miles de muertos.

Un problema de los iraquíes es la balcanización de su sistema político, y las relaciones de seguidismo que algunas formaciones políticas importantes tienen con el exterior, sobre todo con Irán. Hay un mosaico de partidos y tendencias, donde se mezclan las diferencias étnicas, las nacionalistas o sectarias. Cada uno de estos poderes intenta conseguir más cuotas de poder.

La idea del Estado no está profundamente arraigada. Ni en la sociedad ni en las fuerzas políticas. Las elecciones no son suficientes cuando la idea de instituciones está ausente. Solo hay una carrera febril por el monopolio y las ganancias personales.

En Irak se debe garantizar una forma inclusiva y responsable de gobernanza. El tejido social debilitado es un obstáculo para recuperarse de la guerra con los extremistas. Se necesita una identidad nacional y una visión liderada por políticos que no se imponga desde el exterior. Existe una creciente sensación de identidad iraquí, que puede respaldarse con el apoyo regional e internacional. Los intereses de los iraquíes residen en un país estable, democrático y próspero. No en guerras, terror y caos. Los países vecinos y las grandes potencias deberían promover esto.

Males endémicos

Iraq tiene capacidad para asumir la seguridad y la protección de su población, impulsar la reconciliación y la coexistencia pacífica, hacer una reforma constitucional, y eliminar sus males endémicos: la corrupción y la represión por motivos étnicos, sectarios o religiosos.

Pero, necesita menos intromisiones, menos conflictos y menos intereses extranjeros. Irak puede ser un instrumento para impulsar la paz y la estabilidad regional, y que el cambio que el pueblo iraquí reclama no tarde en llegar. 

El Periódico de Catalunya, Pag.14, Internacional, Miércoles, 15 enero 2020

miércoles, 15 de enero de 2020

Crisis EEUU - Irán: impacto económico

Oriente Medio, de nuevo, se convierte en un polvorín tras el asesinato del general iraní Qasem Soleimani en Bagdad. La acción del dron de EEUU ha desencadenado nuevos niveles de tensión, y tanto Washington como Teherán han amenazado con más violencia, añadiendo más incertidumbre política en una región ya inestable.

La escalada de las tensiones entre EEUU e Irán, aumentará los precios del petróleo, beneficiando a los países exportadores, pero conlleva múltiples consecuencias económicas negativas para los consumidores y las empresas. Caen las bolsas, hay desconfianza empresarial y los problemas para garantizar la seguridad de los negocios y las personas afectarán a las previsiones de crecimiento de la economía.

Una fuerte interrupción en el suministro del petróleo en la región impactará en Asia, y podría afectar a la economía de EEUU y, en muchos aspectos, a las relaciones internacionales. Incluso podría llevar al mundo a una recesión o algo peor.

Se esperaba en 2020, un crecimiento económico en Oriente Medio y Norte de África, impulsado por la economía no petrolera. Pero ahora, se ha creado un obstáculo para la actividad del sector privado.

La retórica política agresiva ha aumentado, con un presidente estadounidense impredecible y un Teherán frustrado y enojado, y ambas partes tienen las espadas en alto, pero ninguno de los dos puede permitirse una guerra. Para EEUU es un año de elecciones presidenciales,  y Trump obtiene capital político interno. Pero el país sufriría si es arrastrado a una nueva guerra en la región, aunque la política americana es confusa y no está claro si el asesinato encaja en alguna estrategia más amplia.

En el otro bando, Irán está sufriendo duras sanciones económicas y sus líderes se enfrentan a una reacción interna. Saben que una guerra con EEUU destruiría la ya débil economía y las infraestructuras. Por ello se supone, que las represalias iraníes serán ataques contra activos militares o interés estadounidenses en Irak o en la región. Mientras el mundo espera a ver qué pasa, y aunque es posible que la guerra no suceda, los inversores seguirán asustados y la economía sufrirá las consecuencias.
 
Existe el temor que un error de cálculo pueda provocar un conflicto irreversible. No hay que olvidar que un conflicto de duración indefinida dañaría seriamente la economía mundial y ninguna zona estarìa a salvo de sus consecuencias. Esperamos que los hidrocarburos no sean, otra vez, más importantes que la sangre de la gente de la región.

Expansión, Edición Catalunya Pag.2 Lunes, 14 enero 2020