martes, 7 de marzo de 2023

La fuerza de los fondos del Golfo

Los fondos soberanos del Golfo están cambiando sus estrategias de inversión, buscando activos alternativos que aseguren el rendimiento e impacto en su entorno económico, apoyando sus economías locales y creando riqueza para sus generaciones futuras. 

En 2022, los fondos soberanos del Golfo han invertido más de 90.000 millones de dólares. El doble que en 2021. Un 60% se destinó a Europa y América del Norte.  A pesar que algunos países europeos están ofreciendo más oportunidades a los inversores del Golfo, puesto que se han vuelto más cautelosos en sus relaciones con China después del Covid19.

Históricamente, estos fondos invertían en Europa en activos trofeo como equipos de fútbol, grandes almacenes o joyas inmobiliarias. También en bonos y renta variable global que ahora tienen tasas muy bajas de interés. Por ello ahora están utilizando su riqueza para reclamar un papel más importante en el escenario mundial, diversificar sus economías y ganar influencia geopolítica. Se les reconoce como inversores inteligentes, flexibles y maduros que han roto estereotipos.

De los 10 fondos soberanos más activos del mundo, cinco son de Oriente Medio. Y de los 60 mayores acuerdos del año pasado, operaciones de más de 1.000 millones de dólares, 26 se llevaron a cabo por fondos soberanos del golfo.

Sin embargo, las grandes reservas de capital de Oriente Medio siguen sin explotarse. Y su potencia de fuego recibirá un nuevo impulso, ya que se pronostica que el crudo Brent promediará los 94 dólares por barril durante los próximos cuatro años. Una riqueza neta financiera que alcanzará los 5.6 billones de dólares para 2026.

Tal cantidad de superávit sin precedentes fortalecerá los balances de la región, respaldará los activos de riesgo regionales en el mediano plazo y impulsara aún más su posición como una región acreedora crítica en la economía global.

Arabia Saudita ya ha presentado una estrategia para hacer crecer su fondo de inversión pública, de 607.000 millones a 1,8 billones de dólares para 2030, y para administrar estas enormes sumas y buscar acuerdos. El reino quiere una economía más diversificada con menos dependencia de los ingresos de los hidrocarburos y expandirse a nuevas industrias con sus fondos de inversión y utilizando fusiones y adquisiciones para escalar sus locales.

Los fondos de riqueza de Oriente Medio se han posicionado muy bien a medida que los precios del petróleo aumentaba tras las invasión rusa de Ucrania situándolos a medio y largo plazo.

Su nuevo peso ha empujado a los fondos de la región para que sean más estratégicos. Ahora estos inversionistas son más difíciles de ganar y rápidos para rechazar acuerdos que no encajan con sus objetivos de construcción de nación o generación de rendimientos.

Los fondos soberanos del Golfo han conseguido desplegar capital tanto para un retorno de la inversión con rentabilidad como para objetivos políticos, lo que ilustra el tamaño y la escala de la transformación en los activos del Golfo.

Anwar Zibaoui, Opinión, Expansión, 2 marzo 2023

https://www.expansion.com/catalunya/2023/03/02/6400966c468aeba3128b4642.html
 

jueves, 2 de marzo de 2023

Integración mediterránea: un nuevo eje de futuro

 

Mientras los países mediterráneos buscan trazar un camino a seguir tras las múltiples crisis que han trastocado sus economías, acelerar la integración regional se vuelve más crítico que nunca. 

El aumento de los flujos comerciales, las inversiones bidireccionales y la movilidad en los países del norte, sur y este del Mediterráneo serían los principales impulsores de una recuperación sostenible. Sin embargo, existen múltiples retos para solucionar para seguir esta agenda.

En un entorno competitivo global, el Mediterráneo se enfrenta a múltiples retos relacionados principalmente con su posicionamiento como región. Se necesita una hoja de ruta que vincule los proyectos a largo plazo capaces de asegurar el desarrollo económico y los planes operativos que permitan una implementación eficiente y oportuna de los mismos.

Actualmente, el comercio dentro de la región del Mediterráneo está valorado en 1.100.000 millones de euros anuales, que es apenas un tercio del comercio global entre el Mediterráneo y el resto del mundo. Esto contrasta con otras regiones prósperas, donde los principales socios comerciales de los países suelen ser sus vecinos regionales. Con esta dotación limitada, actualmente alrededor de un tercio del comercio regional es de energía. El comercio exterior general en estos países representa casi el 45% del PIB. Además del intercambio comercial  dentro de la región, las inversiones entre los países mediterráneos suman aproximadamente 200.190 millones de euros.

El área sur y oriental del Mediterráneo es el segundo socio comercial de la Unión Europea. El 70% de las importaciones provienen de la Unión Europea, mientras que el 12% de las exportaciones comunitarias se dirige a los 10 países que forman esta área. El 80% de estas exportaciones proceden, básicamente, de cinco países de la Unión Europea: Italia, Alemania, Francia, Gran Bretaña y España (Cataluña es el primer socio de la región en España con 30% de exportaciones).

Los cambios de paradigma, de tendencia y la nueva configuración de la geopolítica global hoy implican una remodelación de las relaciones entre el Mediterráneo  y Europa, caracterizadas durante mucho tiempo por una relación donante-beneficiario. Trabajando en igualdad de condiciones, esto fomentará una mejor cooperación que conducirá al fortalecimiento de economías más inclusivas y a un mayor bienestar social en ambas regiones, además, se podrían aprovechar la revolución digital y la economía verde, azul y lecciones de la pandemia para desarrollar nuevos enfoques y abrir nuevos horizontes.

La crisis hace más relevante este desarrollo, porque en la carrera entre EE.UU. y China, la Unión Europea solo encontrará su lugar en el nuevo orden mundial aliándose a sus socios del Mediterráneo para crear un polo competitivo global. Pero requiere desplazar el centro de gravedad hacia el sur.

La dinámica de la integración económica es importante para el desarrollo y la solidez del Mediterráneo, también lo es el papel que los países de la región con economías emergentes deben desempeñar para impulsar, acelerar y consolidar el proceso.

Sumando las fuerzas, tienen mucho que ganar. Unas economías de escala importante, un potencial real de crecimiento y un gran mercado de consumidores. En diez años, el Mediterráneo podría ganar hasta el 30% del PIB si finalmente decide abrir las fronteras y crear un mercado unido.

La posible integración atraería empresas internacionales y la creación de decenas de  miles de puestos de trabajo en una zona donde el paro alcanza cifras importantes. Podría hacer ganar anualmente a cada país de la región un aumento de las exportaciones y un 13% del PIB. Tal vez, la conveniencia económica podría dar lugar a un mercado integrado. Esto impactaría positivamente en ambas orillas del Mediterráneo, ya que las necesidades de esta región se transformarían en oportunidades para sus vecinos europeos del sur. El potencial y la interrelación entre Europa y el sur y la parte oriental del Mediterráneo es obvio.

Es imperativo consolidar la economía regional y fortalecer su inclusión en la economía mundial para facilitar la transformación de la región. Las futuras relaciones entre ambas orillas se basan, en un grado no despreciable, en la capacidad de las empresas del sector privado para incrementar los flujos de inversión, de bienes producidos y comercializados, desarrollar infraestructuras, especialmente digitales. Es una forma de estimular indirectamente el espíritu emprendedor al facilitar el proceso de creación de pymes, además de mejorar los modelos de gobernanza con mayor transparencia y trazabilidad. Las empresas europeas tienen que considerar la región no como un mercado de consumo o una fuente de materias primas, sino también como una región que crea valor.

El sector privado juega un papel fundamental en la diversificación y transformación de las economías mediterráneas. Los países de la región deberían valorar aún más a las PYMES mediterráneas como impulsoras de la diversificación al facilitar su acceso a fondos y servicios financieros asequibles, lo que contribuirá a la creación de riqueza y valor agregado para el desarrollo sostenible e inclusivo en la región y el bienestar de su población, incluida su juventud.

Los destinos de Europa y África están enlazados, y el Mediterráneo es el espacio natural de este nuevo eje de futuro.

Anwar Zibaoui, Opinión, Economía, 8 febrero 2023

https://www.elnacional.cat/oneconomia/es/opinion/integracion-mediterranea-eje-futuro-anwar-zibaoui_966243_102.html

martes, 14 de febrero de 2023

Internacionalización: Navegar en la incertidumbre

2022 ha sido un año de continuos sobresaltos ante noticias como la destrucción de vidas y propiedades en Ucrania, los precios de los combustibles subiendo, la inflación desbocada, amenazas con ampliar la guerra en Europa o el cambio climático afectando a numerosas zonas del mundo.

La realidad es que vivimos en un mundo complejo, con conflictos políticos, económicos, religiosos, étnicos... que tienen efectos reales en la economía e impactan en los procesos de internacionalización. Las empresas inversoras y exportadoras sienten la presión. Las políticas institucionales deben elaborar y aplicar estrategias que respondan de manera significativa y creativa a las situaciones que ocasionan desconfianza, profunda incertidumbre o violencia.

El mundo está pasando por cambios nunca vistos en la historia humana. Nos enfrentamos a cuatro transiciones transformadoras. Transición energética: de fósil a renovable. Transición tecnológica: de lo físico a lo digital. Transición económica: de Oeste a Este. Y transición demográfica: de naciones envejecidas a naciones jóvenes. Son los nuevos desafíos que nos llevan a un cambio global, un futuro diferente.

Una comprensión de los riesgos es tan fundamental para que empresas y gobiernos tomen decisiones inteligentes como lo es para que los exportadores o inversores elijan las opciones o los proyectos correctos. Las opciones para los gobiernos son múltiples, desde políticas proteccionistas hasta el libre comercio. Por otro lado, el dinero se protege, por lo que los inversores también tienen la libertad de elegir dónde quieren colocarlo.

El objetivo de cualquier proceso de internacionalización en este mundo en conflicto es elaborar una estrategia de expansión internacional que ayude a reducir riesgos. Es posible adaptar el enfoque a las nuevas complejidades operacionales, comprender las relaciones políticas entre países, las opciones para crear sinergias y conseguir acuerdos favorables.

La crisis de salud de los últimos años y la guerra de Ucrania han hecho evidente que las empresas deben diseñar sus cadenas de suministro en torno a la competitividad del riesgo, en lugar de solo el costo, con cadenas de suministro más cortas y ágiles, y la creación de flujos comerciales que no dependan de destinos demasiado lejanos.

Las empresas operan en estos tiempos cada vez más desafiantes. La incertidumbre geopolítica, la gran complejidad de los mercados y un entorno normativo en constante cambio contribuyen a la proliferación de riesgos comerciales y regulatorios. Para superar los desafíos, hay que tener estrategias basadas en un amplio conocimiento del mercado y desarrollar las habilidades y los conocimientos que anticipen el cambio y la interrupción. Ser ágil para reaccionar ante las condiciones del mercado en constante cambio, porque incluso en momentos de crisis e inseguridad, hay oportunidades.

Anwar Zibaoui, EXPANSIÓN, edición Catalunya, 12 febrero 2023

https://www.expansion.com/catalunya/2023/02/12/63e9130fe5fdea07688b45b7.html

  

Túnez, salir del círculo vicioso

 Los últimos acontecimientos en Túnez han mostrado la ceguera y las luchas internas de la clase política frente a un pueblo cada vez más impaciente, revelando un golpe a la naciente democracia; una crisis que continúa de manera más compleja, ante la falta de claridad y de visión, la ambigüedad del escenario y la incapacidad de los partidos políticos.

Con un estancamiento económico que parece insalvable y unas críticas internacionales cada vez más duras, el presidente tunecino Kaïs Saïed se enfrenta a una situación compleja con las arcas del Estado que se están vaciando y su poder cuestionado. Túnez  necesita un gobierno creíble y eficiente, no solo un ente para recaudar ayuda internacional.

La búsqueda del consenso y la negociación en los últimos años han permitido al país abrir los caminos hacia una democracia parlamentaria sin caer en el caos o la violencia. Las transiciones políticas son difíciles, requieren su tiempo. Este proceso necesita también un consenso para impulsar un plan de rescate económico para satisfacer las aspiraciones de los tunecinos, sobre todo los jóvenes, y la transparencia en la administración del Estado.

El aumento de la desigualdad es una fuente continua de malestar, 11 años después de la revolución, las regiones costeras siguen beneficiándose de una mejor infraestructura y de las economías diversificadas, mientras que las comunidades del interior luchan con altos índices de pobreza, con niveles más bajos de educación y, en algunos casos, la dificultad de acceso a las necesidades básicas como el agua, la sanidad, las carreteras y la energía.

La economía de Túnez ha experimentado una fuerte desaceleración entrando en varios periodos de recesión debido a una serie de factores que amplían su vulnerabilidad a los actores internos y externos que podrían frustrar el proceso democrático. Este contexto genera una situación política interna compleja: la caída de la inversión, de las exportaciones, especialmente a la Unión Europea, su principal socio comercial, de la producción de sus sectores no manufactureros y de los ingresos por turismo. Como consecuencia, esto ha aumentado la tasa de desempleo y ha afectado directamente su recuperación. El turismo es su principal industria, aportando el 10% del PIB y 15% de empleos, de manera que el golpe a este sector daña la estabilidad política y económica. 

El modelo económico actual ha llevado a una baja inversión, una baja productividad y un bajo valor añadido. Hay una necesidad urgente de llevar a cabo una reforma fundamental en todos los sectores de la economía; sobretodo, de las leyes bancarias y de inversión. La economía ha experimentado una fuerte caída desde 2011, y sólo ha conseguido crecer algunos años un 3%, muy por debajo del 7% necesario para proporcionar puestos de trabajo y mejores niveles de vida.

Túnez presenta una paradoja económica. Tiene la fuerza y los ingredientes para re dinamizar su economía y convertirse en un "tigre del Mediterráneo", sin embargo, este potencial nunca parece materializarse. Dispone de una fuerza de trabajo bien formada, situada entre el Mediterráneo y el Sahara, actúa como un enlace de negocios para Europa y África. El país tiene apertura económica, turismo y fuentes energéticas, factores importantes para conseguir atraer la inversión, pero tendrá que apostar por un sistema que proteja la economía y que dé garantías a los inversores, eliminando restricciones y trámites burocráticos, una situación muy relacionada con la anterior etapa de corrupción.

El éxito económico es vital para el progreso político y su futuro. Túnez debe reintegrar a los jóvenes desilusionados en la vida económica y política. Consolidar su apuesta por la modernización, la educación, los derechos de la mujer, y el papel de los agentes sociales, y demostrar que es posible cambiar por las urnas sin caer en la trampa de golpes , una vuelta de la dictadura o el despotismo. Es urgente reforzar la democracia, la paz, la seguridad y el desarrollo. La voluntad y el arduo trabajo de los tunecinos conseguirá transformar el país en un modelo a seguir, pero la carrera será larga.

Anwar Zibaoui, Opinión, Tribuna, Expansión, 20 enero 23

 https://www.expansion.com/catalunya/2023/01/20/63cb01e8e5fdea59798b4609.html


jueves, 12 de enero de 2023

Regionalización, oportunidad para el Mediterráneo

 Vivimos tiempos interesantes y desafiantes. El mundo se hacía más pequeño y pensábamos que la globalización era el destino de la humanidad. Ahora esa certeza se pone a prueba.

Los avances científicos, económicos, sociales y técnicos logrados durante la última década superan los logrados en 100 años. Los logros de los últimos dos años superan aún más a los de la última década y el ritmo futuro será aún más rápido. El escenario es emocionante.

Es un momento clave, la cooperación mediterránea es más necesaria que nunca porque nos enfrentamos a una crisis global que aún es evitable. La región mediterránea debe y puede hacer un mejor uso de la logística como palanca de su desarrollo económico y ecológico

La regionalización emerge como una gran oportunidad para el Mediterráneo.

La diversidad de nuestra región debe ser un gran catalizador para el crecimiento y la integración, para la creación de nuevas empresas y la internacionalización. El talento mediterráneo sin fronteras crea valor, un estilo inclusivo y adaptable que cultiva la capacidad de sacar lo mejor de un entorno diverso.

El cambio climático y la escasez de agua amplificarán el impacto de los diferentes conflictos, generando nuevos desafíos. El crecimiento previsto en los próximos años del turismo, el tráfico marítimo, la acuicultura o la búsqueda de hidrocarburos exigen medidas para ordenar estos usos y conseguir la sostenibilidad de su enorme riqueza.

Durante demasiado tiempo, las empresas han organizado sus operaciones teniendo en cuenta los costos. La crisis de salud de la covid-19 ha destacado la necesidad de que las empresas diseñen sus cadenas de suministro en torno a la competitividad del riesgo en lugar de solo al costo. Por lo tanto, las empresas internacionales y europeas se verán guiadas a mitigar los riesgos recurriendo a la deslocalización, que podría ser costosa, o la diversificación regional, que es menos costosa.

La regionalización es una fuente de inmensas oportunidades, especialmente cuando se pueden reducir las barreras al comercio y se pueden desbloquear métodos de transporte más rápidos y rentables. Los bienes y servicios logísticos de extremo a extremo deben diseñarse para ayudar a garantizar que los bloques comerciales regionales creen entornos para que las empresas prosperen, con un profundo conocimiento de las regiones en las que operan.

El nuevo paradigma económico y comercial estaría provocando el acortamiento de las cadenas logísticas, convirtiéndose cada vez más en cadenas regionales.

En este contexto, la región mediterránea podría convertirse en una próspera frontera de producción complementaria Norte-Sur, su ubicación geográfica permite acortar los circuitos logísticos con la UE y África, y reducir la huella de carbono. El coste de la mano de obra, aunque superior al de Asia, sigue siendo muy ventajoso, sin olvidar el potencial de innovación científica y tecnológica que ha puesto de manifiesto la covid-19.

Pero hay que enfrentarse a los retos de esta deslocalización y el interés de la co-industrialización entre diversas economías mediterráneas y europeas. Probados por la covid-19, varios países industrializados han decidido reorganizar sus cadenas de valor, para optar por la reubicación nacional o regional. Esta tendencia actual, de la que forman parte las cadenas de valor industriales, constituye una oportunidad.

El cambio histórico que se avecina implica la implementación de un programa ambicioso que apoye la integración de las economías mediterráneas. Los desafíos exigen la suma de compromisos que todos debemos tener. Se dice que el mar Mediterráneo es demasiado estrecho para separarlo y demasiado ancho para unirlo. Europa necesita implicarse ya que su futuro está íntimamente relacionado con la capacidad de desarrollo económico y social de los países del sur del Mediterráneo y de África.

Ahora es el momento de volver al Mediterráneo. Es el momento de  pensar, intercambiar, colaborar y actuar y  de comprender que el cambio fundamental proviene de la satisfacción de las necesidades insatisfechas, empoderando a las personas para que impulsen el cambio que se desea crear  y de dar forma al futuro de la economía mediterránea y global.

Hay que repensar la relación entre UE y el Mediterráneo e impulsar un proyecto común capaz de competir en el mundo de grandes aéreas geográficas o uniones económicas gigantes, donde el Mediterráneo se convierta en el lugar clave que proporciona soluciones a los problemas de la cadena de suministro global y que el futuro en el Mediterráneo y Europa no dependa de la geopolítica global.

Tenemos que superar los retos para crear riqueza y contribuir al bien común fortaleciendo el tejido social de manera sostenible y respetuosa con la dignidad humana y la naturaleza.

Este viaje al Mediterráneo es el camino hacia el futuro que por su estabilidad y crecimiento económico en toda la zona, depende de la participación de todos los actores de la sociedad civil para impulsar la inversión y generar riqueza.

Porque en ningún lugar como en el Mediterráneo se escribe el futuro, se cruzan no solo los caminos, sino las oportunidades y los talentos. En ningún lugar como en el Mediterráneo se atesora experiencia de progreso, historia y colaboración y la capacidad de hacer de cada reto y cada aparente contradicción el reinventarse en una oportunidad.

Anwar Zibaoui, Opinión, economí, 11 enero 2023

https://www.elnacional.cat/oneconomia/ca/opinio/regionalitzacio-oportunitat-mediterrania-anwar-zibaoui_949113_102.html

sábado, 31 de diciembre de 2022

Realidades concretas para impulsar la economía mediterránea


El 18 de noviembre se cerró la 16ª edición de MedaWeek Barcelona. Hablamos del gran encuentro Mediterráneo del sector privado que ha sido capaz de reunir durante tres días a los principales líderes económicos de Europa, África y Oriente Medio. En total 1.520 participantes presenciales y otros 24.500 online, procedentes de 44 países y 2.200 encuentros empresariales. Cifras que reflejan la magnitud del encuentro.  

Tras este cumbre empresarial de multieventos se encuentra la Asociación de Cámaras de Comercio del Mediterráneo (ASCAME), que reúne a más de 300 cámaras de comercio de 23 países y que representan un total 120 millones de empresas. Esta gran representatividad es lo que permite que MedaWeek Barcelona deje tras su celebración realidades concretas

Como ha sido en esta ocasión el Tribunal de Mediación del Mediterráneo, que tendrá su sede en Barcelona, con la finalidad de fortalecer la seguridad jurídica en los pactos entre las empresas de la cuenca mediterránea. Se trata de un nuevo instrumento al servicio de empresas y comerciantes para poder solventar sus conflictos, sean de ámbito nacional o internacional, sin necesidad de recurrir a procesos judiciales y recuperando, en cierta manera, el espíritu del Consulado de Mar de la Barcelona medieval.

Otra realidad que ha dejado la presente edición de MedaWeek es la creación en la ciudad egipcia de Alejandría de un Centro de Investigación para la Economía Verde y Azul. Refleja el compromiso de impulsar un nuevo modelo de Cámaras de Comercio capaces de dar respuesta a la transición del  modelo económico actual hacia una economía en la que cobrarán un protagonismo creciente a nuevos sectores de la economía global, y muy especialmente al digital, al verde y al azul. 

La tercera gran realidad que ha dejado MedaWeek es el embrión de una futura Agencia Mediterránea del Turismo, cuyo cometido será crear una marca única de promoción turística de toda la cuenca del Mediterráneo con la participación de representantes tanto del sector público como del sector privado. Una agencia que es una necesidad para un sector económico que representa el 13 por ciento de las exportaciones de la cuenca mediterránea, el 23 por ciento de la actividad en el sector servicios y da empleo a más de 20 millones de personas. Además, la región concentra el 20 por ciento de la capacidad mundial de alojamiento hotelero. 

Otra apuesta es crear en el marco de Medaweek una plataforma económica especifica para los jóvenes Mediterráneos que potencie su empoderamiento, impulse sus ideas y facilite la financiación de sus proyectos, en esta edición se logró la financiación de 30 proyectos de jóvenes emprendedores de la región.

El objetivo que persigue ASCAME a través de MedaWeek es impulsar grandes acuerdos que faciliten la aproximación entre las diferentes naciones que lindan con el Mediterráneo. Además de consolidar el mar Mediterráneo como un espacio económico capaz de desarrollar el espíritu empresarial. Es una región que tiene la capacidad necesaria como para ampliar su PIB en un 30% en los próximos 10 años y en la cual Europa puede encontrar alternativas para consolidar su futuro económico en una situación de complejidad económica creciente, muy especialmente en el campo energético. Así, los países del norte de África tienen la capacidad necesaria de convertirse en suministradores de energía limpia de origen solar para los países europeos, mientras que el reciente hallazgo de una bolsa de gas en el Mediterráneo oriental ya ha propiciado los acuerdos entre países tradicionalmente enfrentados, como Líbano e Israel, imprescindibles para explotar un yacimiento capaz de satisfacer las necesidades gasísticas de Europa por un período de cincuenta años. Estos dos elementos, junto a la capacidad de crear y transportar amoniaco e hidrógeno, pueden ser los motores para impulsar en un futuro próximo un espacio euromediterráneo de cooperación energética capaz de evitar la dependencia energética de Rusia.

Gracias a estos logros MedaWeek se ha convertido en una voz influyente, capaz de abrir la puerta a los proyectos regionales más ambiciosos para las empresas, al mismo tiempo que ofrece a sus participantes la oportunidad de conocer de primera mano y comprender las tendencias cambiantes en todos los sectores económicos, así como descubrir los nichos emergentes en la industria y la economía. Algo de gran utilidad para las PYME, que representan el 90% del tejido empresarial existente en la región, el 60% de su PIB y el 70% del empleo.

Estas pequeñas y medianas empresas sustentan el espíritu empresarial del mediterráneo y canalizan las energías de sus emprendedores. De hecho suponen una salida para una fuerza laboral joven en una región donde más de 60% de la población tiene menos de 25 años. Una fuerza joven que se concentra en la orilla sur, mientras que la zona europea envejece. Sólo en España, desde hoy y hasta el 2050, serán necesarios 240.000 inmigrantes anuales para poder mantener la actividad económica. Por otra parte, la pandemia ha puesto de relieve la necesidad de los estados de tener sus centros de producción, o al menos parte de  ellos, cerca de su territorio para evitar algunas situaciones no deseadas, como la escasez de mascarillas durante las primeras semanas de la covid.

El Mediterráneo del norte y del sur deben reencontrarse. El aumento de las disparidades económicas entre las dos orillas reclama más que nunca que se consolide la creación de un espacio euromediterráneo con un peso específico en la economía mundial. Este ha sido desde el primer momento el espíritu de MedaWeek, que desde un primer momento, cuando nació hace ya dieciséis años, se ha esforzado para constituir una agenda de cooperación económica a escala regional que permita avanzar hacia una convergencia progresiva en el plano económico y social mediante el impulso de políticas sectoriales comunes.

Hay que llevar a cabo una reflexión seria sobre la necesidad de intensificar el diálogo entre las dos orillas del mar que compartimos, que debe transformarse en la creación de estructuras comunes que lo faciliten, como sería el caso de la Unión por el Mediterráneo o de ASCAME.

Las Cámaras de Comercio del Mediterráneo quieren contribuir a fomentar este diálogo que debe conducir al pleno desarrollo económico de la región. Y lo hace dando ejemplo a la hora de promover el diálogo, facilitar los intercambios e impulsar instituciones que nos acerquen. El Tribunal de Mediación del Mediterráneo de Barcelona o el Centro de Investigación de las Economías Verde y Azul de Alejandría de los que hablábamos al principio de este artículo son una buena prueba.

Anwar Zibaoui, Opinión. Diciembre 2022

https://revistas.eleconomista.es/catalunya/2022/diciembre/realidades-concretas-para-impulsar-la-economia-mediterranea-AE12703751

martes, 13 de diciembre de 2022

Mundial de Qatar, pelota y política

Por primera vez en la historia, un país árabe ha entrado en el escenario global del deporte. El Mundial de Futbol 2022 en Qatar, puede impulsar la región del Golfo como HUB deportivo mundial, sede de importantes eventos de atletismo, motos o golf, entre otros. Egipto o Arabia Saudita también han expresado ya su interés en albergar unos Juegos Olímpicos.

Estos grandes eventos deportivos no parecen cruciales. En comparación, los proyectos tradicionales de petróleo y gas tienen claros retornos de inversión basados en los ingresos de los hidrocarburos.  Pero el objetivo es desarrollar nuevos sectores y diversificar la economía de la región. Al abrir sus economías al escrutinio global, las industrias locales tienen que reformar y mejorar sus estándares.

Debido a su escala, los grandes eventos tienen numerosos vínculos con otros sectores de la economía, como el turismo, el transporte y las finanzas entre otros beneficiados.

Desde que fue seleccionado para albergar el Mundial, Qatar ha invertido 5.300 millones de dólares en contratos para instalaciones directamente relacionadas con el torneo. Pero esto representa solamente el 3% del valor total invertido en proyectos de construcción o transporte que apoyarán la Copa del Mundo indirectamente: unos 195.000 millones de dólares.

Desde las primeras demostraciones deportivas en las antiguas ciudades griegas, la competencia no ha sido solamente entre atletas. Otros objetivos ocultos, el llamado poder blando, han usado los deportes como campo de la geopolítica bajo regímenes totalitarios o militares, también algunas democracias o para establecer relaciones, aumentar la popularidad o mejorar la imagen de un país.

Las competiciones reúnen a equipos nacionales compuestos por jugadores de diferentes orígenes étnicos, todos defendiendo la misma camiseta y colores con pasión. En el caso del fútbol, a pesar de las contradicciones, el deporte ayuda a la integración, promociona la diversidad, y crea marcos de encuentro  en un momento en que se multiplican los desencuentros . Millones de fans y seguidores quieren vibrar de emoción con sus futbolistas y equipos preferidos más allá de colores, naciones, religiones.  Es el mensaje que se debería lanzar en estos momentos de creciente tensión entre los extremistas de todos los  lados.

A nivel social, la pelota ha logrado más que la política tanto en la integración como en destacar la riqueza y las posibilidades de la diversidad en las sociedades.

Para Qatar, organizar el mundial  ha sido un reto en varios frentes y las críticas sobre el respeto a los derechos humanos no han desaparecido. Pero, desde la perspectiva económica, al unirse a las comunidades globales vinculadas a estos eventos, los países deben comprometerse a cumplir con normas y responsabilidades internacionales.

El modelo qatarí asume un alto riego en una zona donde las alianzas y las enemistades cambian a un ritmo rápido, tanto en política como en economía. El pequeño estado en extensión pero grande en proyección, necesita desarrollar una estrategia coherente pensando en el largo plazo no puede basarse solamente en las infraestructuras o eventos sin un equilibrio a nivel humano y social.  

Hay un gran contraste entre la gran riqueza petrolera y las oportunidades de desarrollo, combinados con la falta de transparencia de una región muy tradicional que intenta impulsar cambios rodeados de incertidumbre y un creciente clamor por los derechos sociales y políticos. las críticas internas y externas, pueden ser valiosa, Nadie puede progresar en una burbuja.

El objetivo es posicionarse como gran centro del conocimiento, asociarse con los mejores y crear una reputación internacional. Veremos si  Qatar puede ganar este partido.

Anwar Zibaoui, EXPANSIÓN, opinión, Edición Catalunya, Economía, 13 diciembre 2023

https://www.expansion.com/catalunya/2022/12/13/6398eb9ae5fdea38558b471d.html