viernes, 26 de abril de 2019

África debe confiar en África

En la última cumbre de la Unión Africana, se tomó una de las decisiones más importantes de la reciente historia de la organización: crear la zona de libre comercio. 44 de los 54 países aprobaron participar en una comunidad económica regional, con diversos grados de integración. El acuerdo firmado el 21 de marzo de 2018 en Ruanda entrará en vigor  el próximo mes de julio con una cumbre extraordinaria de la organización continental en Níger,y después de su ratificación por 22 países, el umbral mínimo requerido para su  entrada en vigor,  aunque aún queda mucho por hacer para que sea efectivo.

El mercado africano único aumentará el comercio interior al 25% en 2023, desde el 18% actual.  El potencial es considerable y la integración es un factor clave en el desarrollo. En Europa, el 64% de las exportaciones se realizan dentro de la UE, en Asia, la tasa es del 59%. Pero África es un continente muy poco integrado y que precisa derribar barreras para cambiar sus opciones.

Sin embargo, África no se puede describir con una sola narrativa. La brecha entre el país más rico y el más pobre es sustancial: el PIB per cápita en las Seychelles es de 16.000 dólares; mientras en Sudán del Sur es de 250 dólares. Pero existen preocupaciones comunes: el riesgo político y el déficit democrático  contaminan la región y los conflictos internos y transfronterizos afectan a una docena de países.

Las trabas a la integración regional son la seguridad, las débiles infraestructuras de energía y  transporte y la baja capacidad de procesado de productos. Una África unida, se convertiría en el mayor exportador mundial de petróleo, oro, cobre y cobalto entre otros muchos productos. Además, la población llegará a 2.000 millones de personas en 2050.  El continente no sólo es rico en recursos, su fuerte demografía, sus diversos ecosistemas, y su diversidad cultural, económica y humana abren muchas  opciones de futuro.

En un contexto internacional de incertidumbre, África mantiene el rumbo y es una esperanza para el crecimiento mundial. Se espera un crecimiento que pasa del 3.5% de 2018, al 4.0% en 2019. El continente precisa crear 20 millones de empleos al año y multiplicar centros de formación para satisfacer el crecimiento de la población y también, para evitar convertirse en el mayor exportador de inmigrantes y el escenario ideal para el crecimiento del terrorismo.

Cabe mencionar una evidencia sobre la migración Africana que preocupa mucho en Europa. El 80% de la migración se debe a las perspectivas económicas y sociales, no a la inseguridad y el 70% de los migrantes  un 3% de la población total del continente se mueven  dentro de África.

La proporción  general de la población que vive bajo la línea de pobreza ha disminuido, pero siguen siendo más de 431 millones de los 1.200 millones de africanos viviendo en la pobreza extrema.  La calidad de vida ha mejorado y habrá una aparición de una clase media regional.  África no fue responsable de la crisis financiera de 2008, ni de la crisis ambiental, aunque está sufriendo sus consecuencias, y por ello necesita abrir oportunidades económicas.

La integración regional puede aumentar la inversión, la competitividad y el tamaño del mercado, por lo que hay que  tomar medidas concretas para lograr estos objetivos, y no es solo una ambición política. África necesita la inversión en sectores como infraestructuras, tecnología y educación y apostar por la industrialización y la integración, que mejore su participación en el comercio mundial.

En África, los Estados deben facilitar el papel de las empresa y  estas deben ser las socias para ayudar a  resolver los problemas de los ciudadanos. El sector privado debe tener éxito, pero  necesita ser sostenible y rentable,  para crear empleos y ser una parte positiva del sistema. Las empresas deben ayudar a los gobiernos  a mejorar el contenido del crecimiento del empleo. En el siglo XXI, las economías están dirigidas por el sector privado, cuando el gobierno lo estaba haciendo en el siglo XX. En África, como un continente en crecimiento, es el momento de superar los retos.

El espíritu empresarial es clave para la liberalización económica de las mujeres. En África hay  una de las tasas más altas del mundo, con 7.5 millones de microempresas y pymes que trabajan en el sector formal liderado por mujeres, y cuatro veces más  en el sector informal . Las mujeres pueden jugar un papel clave cuando los esfuerzos se dirigen a cerrar y financiar las brechas económicas en África. Pero se necesita  42.000 millones de dólares en la financiación de proyectos dirigidos a las mujeres. El desbloqueo de la inversión  permitiría  un rendimiento increíble. Muchas dominan  sectores clave de la economía. Una mujer emprendedora exitosa, guía a otras, y reduce las barreras que crean brechas de género cuando se trata de acceder a oportunidades.

En África hay que crear riqueza y contribuir al bien común fortaleciendo el tejido social de manera sostenible y respetuosa con la dignidad humana y la naturaleza. Se sabe que una flor no hace la primavera, pero cien flores en plena floración, hacen que la primavera respire en todas partes. Tal vez la primavera Africana  está por llegar.

Todos creen que África es el próximo centro del mundo. Pero lo más importante es que también  los africanos lo crean. África debe confiar en África. Confiar en sus  jóvenes  y mujeres y  enfrentarse a sus desafíos.

Crónica Global, Pensamiento, Sábado, 13 Abril 2019

lunes, 15 de abril de 2019

Daesh, Christchurch, tratar de raíz la enfermedad

Pablo Picasso "Paloma de la Paz"1949
Mientras el llamado Estado Islámico o Dáesh pierde su último bastión en Siria, la batalla por expulsar definitivamente a este grupo marca el octavo aniversario de la Primavera Árabe y la cuestión del regreso de los miles de retornados extremistas con sus familias se ha convertido en una de las principales preocupaciones de muchos gobiernos del mundo. En Nueva Zelanda un grupo de extrema derecha racista, utilizando los mismos métodos de Dáesh, masacra a un centenar de personas en dos mezquitas como respuesta de su guerra santa racial.

Estos grupos, se llamen como se llamen, están motivados por las mismas creencias. Sus acciones permiten que prosperen la tiranía y la islamofobia. Desafortunadamente, hay un efecto secundario que puede causar inmensas complicaciones y conflictos si no se maneja correctamente; algo que ver con nuestro juicio. No juzgamos objetivamente. Es triste ver cómo la campaña que se basa en el principio de culpabilidad colectiva ha creado un conflicto más amplio y las sospechas y la desconfianza se han convertido en un obstáculo para buscar soluciones.

Los extremistas han secuestrado las religiones y causas nacionales y han creado un mundo lleno de problemas que se ve amenazado por los belicistas, xenófobos y racistas. Hay que reflexionar sobre por qué se perpetúan ciertos clichés y estereotipos, etiquetar a las personas en función de raza, credo o condición social, y sobre la falta de constancia de los que prefieren una elasticidad que les permite proteger ciertas opiniones extremistas y tipificar como delito otras.

El conflicto de civilizaciones ha cundido no sólo como explicación de la realidad sino como doctrina. Desde el fin de la guerra fría hemos pasado de las divisiones ideológicas a las divisiones identitarias. Con la globalización se ha globalizado el ultranacionalismo como forma de negación del principio de ciudadanía. El triunfo del modelo occidental paradójicamente ha debilitado Occidente. El pecado de Europa y Occidente no ha sido imponer sus valores sino renunciar a sus propios valores en la relación con los otros.

Hay que luchar contra las narrativas de los extremistas y encontrar soluciones justas a los problemas crónicos culturales e ideológicos. Más allá de los mercaderes del miedo, del choque de civilizaciones, que cotizan en la bolsa del odio, el fanatismo y la crisis de identidad. No se puede legitimar la tiranía que oprime en nombre de una religión o una patria.

Dáesh no nace del vacío, son los hijos de una situación deteriorada, de la tiranía, la ausencia de democracia y las condiciones de desarrollo miserable en unas sociedades que crearon el fuerte contraste entre los dueños de la riqueza y las grandes multitudes en la pobreza, el atraso y la ignorancia, el apoyo al terrorismo del estado, los hijos de la cultura de divisiones. Dáesh vino a llenar la falta de liderazgo en países que se desintegran, con comunidades desgarradas.

Se ha pagado el coste de no apoyar la Primavera Árabe, que ha pasado de la esperanza a la desesperación, la pérdida de legitimidad de la política, el terrible fracaso de los Estados de pertenecer a una era. Políticas viejas pintadas de tiranía. Los ríos de odio por otro diferente. Y décadas de incitación y escuelas fanáticas. El fracaso económico, la injusticia y la grave crisis de fanáticos de identidad facilitados por el secuestro de las universidades y las pantallas y agarrando el derecho de hablar en nombre de las masas.

El desempleo, la lucha contra la corrupción y una mayor participación democrática fueron factores fundamentales de los movimientos de protesta de la llamada Primavera Árabe. Pero, ocho años después, el cumplimiento de estas expectativas se ve lejano y el duro invierno ha provocado que decenas de miles de jóvenes decepcionados no ven futuro debido al fracaso político y económico, sus vidas se han transformado en un infierno, solo disponen de dos opciones: quedarse o emigrar lejos de la guerra y la miseria. Los jóvenes necesitan tener esperanza, estabilidad y prosperidad. Nada es más poderoso que la esperanza de una vida mejor.

Transformar la derrota en victoria requiere tratar de solucionar los problemas reales. Para frenar la tragedia hay que proporcionar herramientas, un proyecto, alternativas para acomodar la enorme energía de la juventud. No se les puede decir “siéntate y permanece callado” o se les está empujando al bando equivocado. Es preciso usar esa energía para reconstruir la región, liberarla del sectarismo, la tiranía y la injusticia.

La respuesta a los conflictos sangrientos que asolan varios países no son las soluciones militares que han demostrado su ineficacia. No se ganará esta guerra con bombas, liberando territorio y destruyendo ciudades. Porque la derrota de Dáesh no eliminará el nacimiento de un nuevo monstruo con otra marca o forma, y en otros lugares. La semilla venenosa volverá a crecer si no se trata de raíz la enfermedad.

Crónica Global, Pensamiento, Sábado,16/03/2019 

miércoles, 10 de abril de 2019

España-Argelia algo más que el gas

Argelia vive momentos históricos con una situación que empieza a alarmar a la Unión Europea y en especial a España. Argelia es el octavo mayor productor de gas del mundo y el tercer proveedor de la UE, que absorbe el 70% de su gas. En España casi la mitad del gas consumido proviene de Argelia a través de dos gasoductos: el Duran-Farell, con 12.000 millones anuales de metros cúbicos de capacidad, y el MEDGAZ, de Orán a Almería, con 8.000 millones anuales de capacidad. 

La alianza entre la empresa estatal de hidrocarburos de Argelia, Sonatrach, y Naturgy abrió nuevos horizontes a ambos grupos, y reforzó las relaciones bilaterales, lo que permitiría a Argelia consolidarse como un importante socio de España.

Si se completara el gasoducto MIDCAT, a través de los Pirineos, España podría suministrar el gas argelino a la UE, con numerosos beneficios y Argelia mejoraría su posicionamiento en el mercado mundial del gas. Para 2030, la UE necesitará incrementar los metros cúbicos anuales de gas importados. Hoy, un tercio del gas natural consumido procede de Rusia, y transita por la red ucraniana de gasoductos, lo que generó preocupación tras las crisis de Ucrania en 2013.

Con el carismático empresario Pere Duran i Farell empezó todo, al descubrir las posibilidades de Argelia cuando pocos apostaban por este país. El ingeniero catalán desarrolló numerosos proyectos y gracias a su visión, se materializó el primer gasoducto entre España y Argelia.

Además del gas, unas 300 empresas españolas se han instalado en Argelia en los últimos años. Muchas son multinacionales de sectores como la construcción y la obra pública. Las relaciones bilaterales son estratégicas por su proximidad geográfica, los intereses, comunes, por presentar elementos de complementariedad pero sin gran competencia. 

El gas y el petróleo representan el 60% de los ingresos y el 96% de las exportaciones. Los ingresos de los hidrocarburos ascendieron a 980.000 millones de dólares en el periodo 2000-2017. Pero las importaciones e inversiones fueron de 800.000 millones de dólares, por lo que es preciso contener la sangría y aplicar más rigor y reformas financieras. 

El tiempo apremia para una población con un futuro incierto que ha alcanzado los 42 millones de personas (un 65% tiene menos de 25 años) y aspira hoy al progreso económico. Argelia cuenta con todos los recursos humanos y materiales para hacer su revolución económica y situarse entre las economías emergentes, pero debe responder a los anhelos de su gente. Europa y España pueden ayudar a pavimentar este camino. 

Expansión, Ed.Catalunya, Pag.2, Martes, 9 abril 2019

martes, 2 de abril de 2019

Argelia no es una excepción

Tras 57 años desde la independencia y 40 de bonanza petrolera, llegan a Argelia las reivindicaciones de libertad, progreso y justicia social. Hay un profundo deseo de cambio, euforia y dudas ante la propuesta del Ejercito del cese del presidente por incapacidad, de abrir un periodo de transición y organizar elecciones.

Dos periodos han marcado la historia reciente de Argelia. En 2011, para evitar una "primavera argelina", el gobierno pagó un alto precio en subsidios, aumentos salariales, puestos de trabajo públicos y la construcción de cientos de miles de viviendas sociales para jóvenes.  En el 2014, la caída del precio del petróleo redujo los ingresos a la mitad. Pero se compró tiempo para evitar lo inevitable.

El sistema ha logrado mantener la economía con las ganancias de los hidrocarburos, pero Argelia ha gastado en los últimos años 750.000 millones de dólares para calmar las iras sociales y no ha logrado sacar al país adelante. Petróleo y gas representan el 98% de las exportaciones, el 45% del PIB y el 65% de los ingresos. Argelia es el tercer proveedor de gas de Europa, el primero de España y el octavo mayor productor del mundo.

La evolución del mercado mundial de la energía y la tensión geopolítica obliga a Argelia a adaptar estrategias claras sin parches. La situación es preocupante. Aunque Argelia dispone de recursos, sufre por el excesivo peso del Estado, las subvenciones - que representan el 25% del PIB., y la excesiva dependencia de los hidrocarburos. Los jóvenes saben que se requiere un cambio estructural para aprovechar las oportunidades, la gran población, la ubicación geográfica y los reservas naturales que pueden resucitar la economía e incrementar el empleo.

El régimen puede desactivar las protestas acordando un candidato alternativo al Presidente Bouteflika. Pero, con el modelo actual, los problemas se mantendrán, porque la dependencia del sector petrolero no revierte las ganancias en una economía diversificada.

El mundo está cambiando.Las fronteras políticas y económicas están condicionadas por batallas geoestratégicas. Los futuros avances en el desarrollo dependen del buen gobierno y la mejora del conocimiento. Argelia tiene ambición pero requiere una estrategia para construir economías productivas e instituciones sólidas. El progreso económico depende de mejorar el clima social y desarrollar el sector privado. La clave es conciliar eficiencia económica y cohesión social.

Las medias concesiones no son el camino. La oleada de frustración no disminuirá sin modificaciones de fondo político y una respuesta eficaz a los problemas económicos. La población ha descubierto su fuerza, sabe que tendrá que mantener la presión si quiere alcanzar sus objetivos.

El cambio es lento pero ha empezado. No debe terminar en unas elecciones. La clave no es solo lograr el cambio democrático, sino garantizar su continuidad. Argelia necesita contar con todos los activos y actores para superar lo que probablemente será un período difícil.

El Periódico de Catalunya, Internacional, "Tensión en el Magreb" Pag.15, Martes, 2 de Abril de 2019

Edición Online:

miércoles, 13 de marzo de 2019

El turismo no es el enemigo

El turismo no puede separarse del contexto local, nacional o mundial en el que opera.  Sean epidemias, guerras, crisis económicas, o populismo, lo que ocurre en su entorno le afecta.

Mientras algunas ciudades añoran a los visitantes, en otras crecen las quejas por la llegada masiva de turistas, sobre todo, en aquellas ciudades que apostaron y se consolidaron como lugares de referencia.

Se olvida que los beneficios del turismo no solamente son económicos. Es una herramienta poderosa para aprender, interactuar con otra gente y otras culturas. Este contacto derriba estereotipos y contribuye a una mayor tolerancia. Pero, sobre todo, enriquece y aporta creatividad, estímulos, talentos y mejora de capacidades, todo ello imprescindible en un mundo global.

Demonizar el turismo, y culpar a objetivos fáciles es un enfoque simplista ante un desafío complejo.Es preciso huir de las emociones, dejar las tácticas a corto plazo y plantear estrategias con luces largas. Menos apelar al miedo ante lo diferente, y más políticas que alimenten la concordia, y que hagan de este mundo un lugar mejor.

El sector del turismo ha vivido un crecimiento espectacular en los últimos 70 años. Sus inconvenientes, en caso de estar mal gestionado, no pueden distraernos de las grandes oportunidades que ofrece si está bien administrado. Por su carácter transversal, impacta en otras 70 actividades económicas, y representa el 10% del PIB y el 10% del empleo.

El año pasado, se alcanzó un récord de 1.400 millones de viajeros, y para 2026 se esperan 1.800 millones de turistas. Si esto es una bendición o un desastre, dependerá de cómo se administra. Si es responsable,el turismo estimula el crecimiento inclusivo,crea empleos y pymes, atrae inversiones e impulsa los entornos.

Ciudades que prosperaron por la apertura, el intercambio, el comercio y el turismo, se enrocan hoy en hacer de los turistas un chivo expiatorio, En el turismo, una percepción puede no ser cierta, pero sus consecuencias lo son. Las reputaciones negativas no son fáciles de borrar y las percepciones pueden destruir esta industria. Una vez que se perciba que una ciudad no es hospitalaria perderá, no solo aquello que no quiere, sino mucho mas. 

Hay que centrarse en buscar soluciones a largo plazo. Que los beneficios alcancen a todos los ciudadanos. Mejorar la distribución del turista, disminuir la estacionalidad, aliviar la presión en los centros. Hay que trabajar con la industria, no en su contra.

El turismo no es el enemigo,pero si lo es su mala gestión.

Expansión, Edición Catalunya, Opinión, Pag.2 , Martes, 12 marzo 2019

martes, 26 de febrero de 2019

Automóviles "Made in África"

Los fabricantes de automóviles más importantes del mundo están transformando el norte de África en un centro de fabricación regional, construyendo nuevas unidades de producción, en su estrategia de apostar por el continente como la próxima frontera de crecimiento.

No era ningún secreto que muchos países de la zona quieren desarrollar una industria del automóvil, y esta visión ha comenzado a tomar una forma coherente en Egipto, Marruecos, Argelia y otros países.

La inversión extranjera directa en el norte de África aumentó de 5.000 millones de dólares en 2011, a 15.000 millones de dólares en 2018, en gran medida impulsada por la inversión de los fabricantes de automóviles. La situación en la región se está estabilizando, para construir plantas de ensamblaje a cambio de garantías gubernamentales para proteger las inversiones.

Hay un gran nicho en los vehículos de bajo coste, en los transportes comerciales y colectivos, y en la fabricación de componentes. Además, las inversiones de los fabricantes de automóviles en la región se están expandiendo, en parte porque varias naciones africanas han comenzado a rechazar las importaciones de automóviles para atraer la capacidad de producción, y porque las perspectivas de crecimiento en África superan con creces los mercados más maduros. Las ventas de vehículos nuevos en EEUU, China o Europa están disminuyendo tras una década extraordinaria. Las empresas también reconsideran sus cadenas de suministro globales, a medida que aumentan las barreras comerciales en todo el mundo, impulsadas en gran medida por las políticas del Presidente Donald Trump.

Marruecos ya ha superado a Sudáfrica como centro automotriz del continente, y pronto se espera que produzca más automóviles al año que Italia. El reino también se está convirtiendo en un proveedor importante para las fábricas de automóviles europeas. En Marruecos, Renault, que tiene una participación de mercado de más del 40% en la región, ha construido dos plantas de ensamblaje en los últimos cinco años que producen más de 200.000 automóviles al año. Peugeot, en una importante unidad de expansión, está construyendo una planta en Marruecos que se pondrá en funcionamiento a finales de este año.

Desde el año pasado, Argelia ha requerido que casi todos los autos nuevos vendidos en el país se produzcan allí. Esa decisión ayudó a convencer a Renault y Volkswagen de construir una nueva planta, y SEAT, la unidad española de la compañía, está produciendo algunos de sus modelos.

Los gobiernos locales, deseosos de atraer inversión extranjera, en parte para pagar los préstamos de infraestructura, están adoptando políticas favorables a los negocios, como el relajamiento de los controles cambiarios, la creación de zonas de libre comercio y el suministro de incentivos financieros. Algunos también están construyendo o expandiendo carreteras, enlaces ferroviarios y puertos de aguas profundas.

Los fabricantes de automóviles son conscientes de los riesgos de hacer negocios en África, donde las combinaciones de corrupción, inestabilidad económica, terrorismo o turbulencia política son altas en muchos países. Las anteriores incursiones en mercados extranjeros como Sudamérica, Rusia e India parecían prometedoras, pero han agotado en gran medida las finanzas de la industria automotriz.

Por supuesto, hay riesgos. Pero lo que se ve es el potencial de la región. Es un mercado muy joven que se está volviendo más industrial cada día. La industria del automóvil tiene sentido en el norte de África, hay muchas ventajas: energía barata, materias primas, dinero, ubicación geográfica y mano de obra joven que puede ser formada con las habilidades requeridas. Otra gran ventaja es el efecto multiplicador de la creación de nuevas empresas y oportunidades para los jóvenes. Un 45% de la población son menores de 21 años, y la creación de empleos aleja la emigración, la delincuencia y el extremismo. La estabilidad y la prosperidad en la región son claves para la seguridad de todos.

La visión debería ser crear un hub mediterráneo mundial, para fabricación de automóviles, tanto de bajo coste como de alta gama, y los coches del futuro de nueva generación tecnológica o eléctrica. Y las cadenas de valor industrial y logística asociadas. Porque la competencia no es entre el norte y el sur del Mediterráneo. En un mundo globalizado hay que competir con otras regiones, especialmente Asia.

Los últimos obstáculos que frenaban el desarrollo de una industria del automóvil local se están eliminando, Sólo podía ser una cuestión de tiempo  para que esta industria inicia su despegue y se perfila como una gran oportunidad para la región.

Crónica Global,  Economía - Pensamiento, Sábado, 23 /02/2019 

martes, 19 de febrero de 2019

España - Marruecos : interés mutuo

Demasiados estereotipos perjudican las relaciones entre España y Marruecos. Sin embargo, se necesitan mutuamente y su relación es estratégica para ambos. Por supuesto, hay temas espinosos, como el Sahara, Ceuta-Melilla o la Inmigración. Pero la evolución es positiva en materias como la lucha contra el terrorismo, la seguridad o la cooperación económica.
  
Desplazando las cuestiones delicadas, los dos países están creando fuertes vínculos políticos, económicos, militares, sociales y culturales. Porque el único camino son los intereses compartidos. Y es imprescindible encontrar las formulas que beneficien a las dos sociedades a ambos lados del estrecho.

En lo político, Marruecos es un aliado fundamental para España y su política exterior en el Magreb y en África. Es imprescindible, reforzar la cooperación multilateral, poner en marcha proyectos de interés común y en beneficio del continente africano. Rabat y Madrid pueden jugar un papel importante, convertirse en ejes entre África y Europa, impulsar una mejor alianza euroafricana. Es un gran desafío, pero ofrece grandes oportunidades.

Socios Naturales

En lo Económico, los datos son conocidos, con un crecimiento sostenido de los intercambios comerciales. España es el primer socio comercial del Reino. Marruecos es el segundo mercado fuera de la UE y el Primero de África. 22.000 empresas españolas exportan a Marruecos. Más de 1.500 están presentes en múltiples sectores. Somos Socios naturales por cercanía y complementariedad.

Marruecos presenta una paradoja: a pesar de los grandes avances sigue siendo una sociedad que enfrenta serios desafíos sociales y desigualdades de desarrollo. Pero a España y Europa les interesa que a Marruecos le vaya bien, que progrese sin grandes problemas hacia la democracia, los derechos humanos, la igualdad de los géneros y un reparto más equitativo de la riqueza.

En el terreno cultural, España es cada vez más activa y dispone de una las de redes más importantes de Institutos Cervantes. Una relación provechosa y sostenible se basa en la cooperación y el conocimiento mutuos, en conectar las sociedades y desmontar estereotipos.

Uno de los problemas comunes entre Europa y África, y entre Marruecos y España, y principal fuente de tensión entre ambas orillas del Mediterráneo, es la emigración. Hoy, cerrar fronteras o cerrar los ojos no es la solución. De ahí la importancia del Pacto Mundial sobre Migración, que se firmó en Marrakech el pasado diciembre. Buenas intenciones para que el fenómeno sea digno, ordenado, más justo y más humano.

Con Marruecos se debe aspirar a construir una relación parecida a la que se mantiene con   Francia y Portugal. Es preciso recordar las relaciones geopolíticas, humanas, turísticas, económicas, comerciales y culturales, extender la cooperación multilateral entre ambos países en África para poner en marcha proyectos de interés común. Para beneficio de ambos países y del continente africano. El interés mutuo minimiza los temas espinosos.

El Periódico de Catalunya, Actualidad Política. Mirador, Página 18, Viernes, 15 febrero 2019
https://www.elperiodico.com/es/opinion/20190214/espana-marruecos-interes-mutuo-articulo-anwar-zibaoui-7304889