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lunes, 24 de mayo de 2021
Renovables en el presente para sustentar el futuro
lunes, 10 de mayo de 2021
Hacia una industria agroalimentaria mediterránea sostenible
En el Mediterráneo, el sector agroalimentario ha mostrado una fuerte resistencia frente a la crisis de COVID-19, tanto en la producción como en la distribución. No obstante, el episodio de la pandemia hizo patente la crucial importancia de la soberanía alimentaria para esta región que está experimentando, por un lado, el crecimiento demográfico y, por otro, el impacto del cambio climático.
La COVID-19 ha generado una mayor conciencia sobre la importancia de la industria alimentaria, así como sobre su seguridad y sostenibilidad entre productores, empresas, gobiernos y consumidores. La producción agrícola es uno de los pilares de la economía, ya que representa el 3% del PIB mundial y casi el 30% del empleo global.
Sin embargo, los mercados agrícolas son inestables y reaccionan a pronósticos especulativos de los operadores experimentando variaciones en los precios, tal y como pasó en 1974, 1986, 1996 o 2008. Los fuertes aumentos de precios desencadenan disturbios y revueltas entre los consumidores, además de una alta inestabilidad de ingresos para los productores: las pymes agroalimentarias y granjas.
Además, debido a la globalización de los mercados, las cadenas agroalimentarias se han fragmentado, lo que las hace más vulnerables a las crisis económicas y de salud. Estas crisis, que se suman a la degradación de los recursos naturales (tierra, agua, biodiversidad) y al cambio climático, cuestionan directamente el sistema alimentario agroindustrial.
Agua para una industria agroalimentaria mediterránea sostenible
Los efectos del cambio climático en la región mediterránea están por encima de la media global. Algo que tendrá consecuencias sobre el bienestar humano en general y sobre el sector agrícola en particular.
El cambio climático y la escasez de agua en el Mediterráneo acrecentarán el impacto de los diferentes conflictos y retos. La mayoría de países han empezado a sufrir las consecuencias de la contaminación y sus efectos sobre la población y la vida. Existe una creciente conciencia de que la situación afecta a todo el mundo y no tiene nacionalidad, religión, ni ideas políticas. Por tanto, la situación exige movilizar y construir a nivel regional un medio ambiente sostenible.
El agua es un elemento vital en el Mediterráneo debido a cuestiones culturales, económicas y sociales. La historia de la región siempre ha ido unida al clima y la dieta. No hay que olvidar que los productos de la tierra dependen del cielo, y es precisamente la gran escasez sufrida a lo largo de la historia la que ha llevado agua a ser tan altamente apreciada, ya que sin ella la supervivencia, el desarrollo o la migración no habría sido posibles.
Se espera que la demanda de agua se incremente entre un 4% y un 22% para poder satisfacer las necesidades de la agricultura y compensar el crecimiento de la población.
Es imprescindible formular un nuevo consenso regional. Hay que dar pasos hacia el futuro y crear una industria agrícola eficiente y resistente al clima. Porque, sin un enfoque para romper las tendencias de despilfarro, sin una mayor cooperación y sin alternativas renovables, los países de la región no lograrán la sostenibilidad y el estrés hídrico aumentará inevitablemente.
Este es el primer paso hacia un futuro que debe aumentar la cooperación entre las riberas del Mediterráneo, y que requiere medidas para ordenar los usos, así como para proteger el ecosistema.
Construcción de nuevos sistemas
Es el momento de realizar planteamientos eficientes. Las dietas alimentarias patrimoniales, como la Dieta Mediterránea, deben ser la base para la construcción de sistemas alimentarios regionales basados en proximidad, solidaridad y autonomía y, por lo tanto, que sean más resistentes a las crisis económicas, sociales, de salud o clima.
Al movilizar la agroecología, la bioeconomía circular y la gobernanza participativa, estos sistemas tienen la capacidad de garantizar un desarrollo local sostenible recuperando el mercado interno de los productos locales. Todo ello permite contribuir a reducir las fracturas territoriales revitalizando las zonas rurales y también exportar a un mercado internacional más concienciado.
Hacia la sostenibilidad de la industria agrícola
La industria agrícola ha pasado en las últimas décadas por una fase de innovación. Ahora, la seguridad alimentaria, las nuevas tendencias y la sostenibilidad significan más oportunidades para las pymes agroalimentarias, tan necesarias para apoyar la seguridad alimentaria mundial.
Digitalizar el sector con el fin de aumentar la producción agrícola y hacer frente a los riesgos climáticos ha demostrado su relevancia, pues promueve la cadena de valor en términos de productividad, trazabilidad, calidad, acceso al mercado o control de la salud.
A pesar de que las nuevas empresas agrícolas mundiales invirtieron casi 20 mil millones de dólares en tecnología digital en el Mediterráneo en 20119, las empresas están luchando por lograr un buen desempeño. Están decididas a asumir el desafío de la digitalización para conseguir una agricultura moderna, competitiva, global y sostenible con los recursos que sean necesarios, intentando así convertirse en un centro importante para la digitalización de la agricultura, dada la infraestructura de comunicaciones eficiente y el acceso a la información del que disponen. La transformación digital de la agricultura aumenta el atractivo del sector y ofrece oportunidades de empleo a los jóvenes en un mercado laboral más dependiente de la tecnología.
Sin embargo, hay opciones. Es posible implementar estrategias para lograr una industria alimentaria sostenible ayudando a los agricultores y pequeños productores. Es preciso eliminar las barreras. Por ejemplo, es preciso invertir en energías renovables como la eólica, solar o hidroeléctrica, a través de asociaciones público-privadas para aumentar el suministro de electricidad y facilitar la producción y el procesamiento local de alimentos.
Es posible mejorar las infraestructuras, carreteras, y caminos para conectar las zonas productoras rurales y agrícolas con los mercados, además de facilitar subsidios directos a los productores rurales, que son los que pueden evitar el hambre, la pobreza extrema y la emigración. Atraer inversiones internacionales hacia el sector agroalimentario regional puede incrementar el volumen de productos regionales e internacionales de manera significativa y sostenible. Algo que también promoverá el empleo equitativo entre hombres, mujeres y jóvenes.
Es urgente una nueva visión que pase por la asociación del sector agrícola y alimentario en el Mediterráneo, basado éste en redes de desarrollo conjunto que ayuden a superar las crisis actuales y futuras.
El potencial de la región mediterránea
Europa cuenta con un sector agroalimentario cooperativo y privado ansioso por desarrollarse en el Mediterráneo y, a través de la orilla sur, llegar al continente africano. Las empresas europeas tienen además un musculo financiero, medios que brindar a las empresas de la región, y conocimientos técnicos, más allá de la condición de mero proveedor. El Mediterráneo sur y oriental, así como el África oriental y meridional, ofrecen importantes posibilidades de expansión para las empresas europea. Por otra parte, la Zona de Libre Comercio Continental Africana, que entró en vigor el pasado 1 de enero, pronto conectará a 1.300 millones de personas, creando un bloque económico de 3,4 billones de dólares. El potencial de la región mediterránea es considerable en cuanto a que indicadores financieros alentadores pueden combinarse con objetivos reales de desarrollo sostenible.
El destino de Europa y África está vinculado, y el Mediterráneo es el espacio natural de este eje. Es por ello por lo que hay que aunar voluntades, defender los intereses convergentes y apostar por una mejor cooperación. Se debe romper con los miedos y dibujar el futuro de las próximas generaciones.
Varios medios, Sector agroalimentario, Opinión, 29 abril 2021
https://www.oleorevista.com/?p=382363
martes, 4 de mayo de 2021
De global a regional
El coronavirus sigue marcando el ritmo de particulares, empresas y gobiernos, nos mantiene obligatoriamente conectados y, a su vez, hace que se replanteen la logística, el libre comercio y la globalización. En esta nueva normalidad, resulta necesario valorar el establecimiento de cadenas de suministro más cortas y ágiles, y la creación de flujos comerciales que no dependan de destinos demasiado lejanos.
La globalización ha mostrado su debilidad e interdependencia económica, llegando incluso a afectar a la salud pública. Sin embargo, es posible combatir sus efectos perversos y las desigualdades que crea. Hemos alcanzado el punto de no retorno, siendo testigos de la globalización de los datos, de la educación, del conocimiento, del talento y de las ideas.
Esta crisis de salud hace evidente que las empresas deben diseñar sus cadenas de suministro en torno a la competitividad del riesgo, en lugar de solo el costo. “No tiene sentido abrir una planta de baterías a miles de kilómetros de la línea de producción de coches". Así lo ha indicado Luca de Meo, director general del Grupo Renault.
El modelo de abastecimiento global que alguna vez prevaleció en las cadenas de valor impulsadas por productos de bajo coste ha disminuido a medida que las nuevas tecnologías y los patrones de demanda de los consumidores han ido evolucionando.
"de global a regional"
La globalización no se ha revertido este año, pero se ha visto obligada a hacer balance y cambiar de rumbo, algo que inevitablemente cuestiona la existencia del modelo actual de las cadenas de suministro y los flujos comerciales en todo el mundo. La regionalización surge como una fuente inmensa de oportunidades, especialmente cuando permite reducir las barreras al comercio y los riesgos, mientras ofrece rapidez y rentabilidad. Los flujos comerciales regionalizados serán esenciales. Por este motivo, es conveniente fortalecer los bloques comerciales regionales con un nuevo diseño de los bienes y servicios de logística de extremo a extremo.
Puede que sea el momento de repensar la relación entre UE y el Mediterráneo e impulsar juntos un proyecto capaz de competir globalmente con otras regiones como el RCEP, el CPTPP o el CFTA. En este contexto, la región mediterránea podría convertirse en una pujante frontera de producción norte-sur, ya que su situación geográfica permite acortar los circuitos logísticos entre la UE y África, y reducir la huella de carbono.
Resulta también indispensable acelerar el proceso de integración Euro-Mediterránea en aras de favorecer la construcción de una zona política y económicamente estable, integrada y sostenible. Y es que la proximidad geográfica permite desarrollar la cadena regional Unión Europea-Mediterráneo-África. Europa cuenta con una oportunidad histórica en el desarrollo de esta nueva alianza.
Los modelos económicos en vigor se han quedado sin aliento por la velocidad con la que se suceden los numerosos cambios. Por ello es preciso dar nuevas respuestas.
La Vanguardia, Economía, Opinión, Domingo, 2 mayo 2021
viernes, 30 de abril de 2021
Canal de Suez y Cadena Logística : Lecciones post pandemia
El mega-buque de contenedores "Ever Given" ha sido liberado, y el Canal de Suez vuelve a ser transitable. Considerado como una de las rutas comerciales más cortas y efectivas del mundo, el Canal ha servido al mundo durante más de 160 años, ya que es una forma más rápida y rentable de transportar productos desde Asia a Europa que el antiguo camino del Cabo de Buena Esperanza.
Para Egipto, es una importante fuente de ingresos, unos 5.000 millones de dólares. Se estima que el costo de esta crisis es ha sido de 9.000 millones de dólares de pérdidas comerciales por día.
La crisis del Canal de Suez, junto con la pandemia Covid-19, marcarán el surgimiento de una nueva escuela de pensamiento de la logística comercial: ¿Pasará la gestión de la cadena de suministro global del "just-in-time” al “just-in-case”? Las cadenas de suministro se acortarán y los bienes esenciales se producirán cada vez más a nivel regional o local. La globalización puede dar lugar a una mayor regionalización. ¿Menos eficiencia pero mucha más seguridad?
Cadena Logística
El transporte marítimo constituye un pilar fundamental de la economía mundial. Por mares y océanos circulan más del 80% de las mercancías y alrededor del 50% del petróleo consumidos globalmente y juega un importante papel en las llamadas cadenas de suministro, en las cuales los múltiples componentes de un mismo producto son elaborados en distintos países.
El restablecimiento del tráfico es una buena noticia, pero teniendo en cuenta los difíciles momentos que vivimos, la mejora de la logística del comercio debe ser un asunto de todos. Porque la logística es necesaria para la economía incluso para sobrevivir. Por ejemplo, afecta directamente el precio y la disponibilidad local de alimentos, e influye directamente en los costes de exportación, importación y distribución interna y son parte integral de cada negocio. El sector es vital para la economía, un gran apoyo para el ecosistema industrial y una verdadera palanca para el crecimiento y la competitividad.
En un mercado global, la necesidad de ofrecer mejoras en costes y usar los recursos de modo eficiente obliga a las cadenas logísticas a prestar una atención máxima a los aspectos asociados a la intermodalidad, los hubs o los puertos. La internacionalización requiere poner un especial énfasis en el rendimiento global de las redes de distribución y suministro, pero también en la regionalización de sectores que se benefician de la proximidad geográfica y la complementariedad económica.
Lecciones post Pandemia
El incidente demuestra que el control del flujo logístico es clave para la seguridad económica global. El mundo occidental analiza continuamente los mercados mundiales y los posibles aumentos de precios o escasez de productos, centrándose en el petróleo y el gas. Pero, deberían revisarse mejor los puntos de estrangulamiento, la seguridad marítima, la geopolítica y la globalización. Porque, hay un cambio drástico en los equilibrios, y China esta irrumpiendo con fuerza en el tablero de juego.
El sueño del comercio global, entrelazando las economías y sociedades hasta un punto sin retorno, se ha visto afectado por la realidad.
El bloqueo del canal y el Covid 19 han mostrado en poco tiempo lo que podría ser un efecto de tsunami o mariposa en el comercio mundial si no se evalúa correctamente. Dado que el comercio marítimo es vital para Europa es necesario encontrar nuevas opciones que hagan que las rutas sean más eficientes. Se necesita analizar y decidir cómo cambiar la producción y el transporte, de manera que se puedan contrarrestar mejor estos riesgos futuros.
La mayoría de los centros de fabricación y las economías de todo el mundo dependen de suministros rápidos y fiables. Pero, el modelo de abastecimiento global que alguna vez prevaleció en las cadenas de valor impulsadas por productos de bajo coste ha disminuido a medida que las nuevas tecnologías y los patrones de demanda de los consumidores evolucionan. Acortar las cadenas de logística hacia modelos de abastecimiento regionales, con nuevos centros de fabricación más cercanos y sistemas logísticos más equilibrados
Amenazas como el bloqueo por un buque comercial podrían ser vistas por terceros como una opción fácil para golpear duramente a los adversarios. Es importante abordar los riesgos económicos y militares inherentes de la globalización y las rutas comerciales restringidas por factores geográficos, es el momento de repensar como fortalecer la economía en un mundo post-pandemia.
Periodico EL MUNDO, Estratégia y Negocios, Artículo Opinión, 22 Abril 2021
https://www.elmundo.es/economia/actualidad-economica/2021/04/22/607eb326fc6c83a5048b4655.html
martes, 27 de abril de 2021
Cruceros en el Mediterráneo : Emerger de la Pandemía
La industria de cruceros también se ha visto significativamente afectada por las consecuencias negativas de la pandemia del COVID-19.
Los cruceros han ido evolucionando en los últimos años, adecuándose a la demanda, desde el concepto de mero transporte marítimo al enfoque de ocio turístico.
Es un producto completo, con variedad de destinos, buena relación calidad/precio, que ofrece experiencias y emociones para todas las edades y además genera empleo directo e indirecto, ya que implica a embarcaciones, puertos, agencias de viajes, proveedores y a la cadena de suministro de bienes y servicios asociados.
El turismo de cruceros ha sido uno de los segmentos del mercado turístico internacional que mayor crecimiento ha experimentado en los últimos años, también en el Mediterráneo, con un incremento de la demanda del 20,5% desde 2016. En 2019, 29 millones de personas tomaron un crucero.
Por otro lado, a medida que crecen los destinos, esta industria resulta también ejemplo de la globalización. Con clientela y personal de abordo multinacional, y un nivel de independencia con respecto a comunidades y naciones nunca visto, su desarrollo tiene importantes implicaciones económicas, legales, medioambientales y sociales.
El Mediterráneo es el segundo destino de cruceros a nivel mundial, pero podría superar al Caribe, que hoy es el número uno, por sus excelentes condiciones climatológicas y el atractivo que supone su diversidad de culturas, su dieta y su historia.
La temporada de cruceros es más larga y cuenta con itinerarios diferenciados. Es por ello por lo que las principales empresas internacionales saben que este mar ofrece un enorme espacio de crecimiento.
El mar Mediterráneo cuenta con 45.000 km de costas, de los cuáles 19.000 km representan costas isleñas, soporta 30% del comercio marítimo mundial por volumen; tiene una ruta de tránsito para el 25% del tráfico marítimo petrolero, y más aglutina más de 450 puertos y terminales.
Con más de 150 puertos en las riberas mediterráneas, existen unos 70 operadores. Sin embargo, no todos los puertos gozan de los mismos privilegios. El puerto principal sigue siendo Barcelona, que ejerce como centro de todos los cruceros del Mediterráneo occidental.
La batalla de los cruceros se gana en tierra y los grandes puertos del Mediterráneo continúan desarrollando nuevas plataformas y grandes terminales marítimas con inversiones en millones de euros con el fin de atraer a millones de pasajeros y ofrecer productos diferenciados. Esto es una ganancia financiera real para la economía local. La visión de una flotilla de buques de crucero que se alinean en el puerto también hace que la ciudad sea más atractiva.
Esta industria supone una gran fuente de riqueza, pero debe afrontar un reto imprescindible para un desarrollo sostenible porque tiene un altísimo impacto medioambiental. Un informe reciente indica que la contaminación que generan los cruceros en los puertos donde atracan equivale a cinco veces el total de vehículos que circulan por su territorio. Por eso urge impulsar alternativas como la fabricación de cruceros eléctricos.
Además, es una industria controlada en un 80% por cuatro grandes grupos centrados en pocos puertos con gran impacto. A nivel mediterráneo, es importante ampliar la oferta hacia otras pequeñas ciudades portuarias para ayudar a vertebrar el territorio, ampliando así la oferta. La concepción tradicional de crucero es la modalidad vacacional reservada a segmentos con poder adquisitivo.
Otros retos a los que la industria debe hacer frente son los elevados costes: la construcción del buque, una tripulación cualificada, normas de seguridad adecuadas, hacer frente a la inestabilidad política, al comportamiento del precio del petróleo, … Todos ellos factores que impactan en el desarrollo del sector.
El crecimiento espectacular que han experimentado los cruceros en el Mediterráneo nos indica el camino para ganar la apuesta por promover una sociedad y un modo de vida común a nivel global. Aunque hasta ahora cada destino ha contado con sus prioridades y estrategias, todos deberíamos trabajar juntos a partir de ahora y con un objetivo único para promover la región.
Emerger de la Pandemia
Hay que apostar por crear una marca común que impulse la complementariedad de las ofertas en lugar de una competencia entre destinos. Otras regiones del mundo ya lo han hecho apostando por la promoción conjunta y por una marca común, como es el caso de la ‘Caribbean Tourism Organization’, en la que participan 33 países.
En este momento de reflexión impuesto por la pandemia, hacen falta nuevos planteamientos.
Se debe invertir en el desarrollo de una marca turística común que refuerce los atributos clásicos del Mediterráneo entre los consumidores, sobre todo en aquellos de mercados emisores lejanos. Los diferentes organismos mediterráneos deben promover un nuevo marco de cooperación y proyectos conjuntos para una nueva alianza mediterránea, algo que resulta clave para afianzar el liderazgo de la industria turística y alcanzar así la primera posición del sector crucero a nivel mundial.
Opinión, 9 abril 2021
https://atalayar.com/en/blog/mediterranean-cruises-emerging-pandemic
https://www.economiadehoy.es/cruceros-en-el-mediterraneo-emerger-de-la-pandemia
https://www.territoriobitcoin.com/cruceros-en-el-mediterraneo-emerger-de-la-pandemia/
https://www.cronicaeconomica.com/cruceros-en-el-mediterraneo-emerger-de-la-pandemia-154092.htm
miércoles, 10 de marzo de 2021
Una nueva África tras la pandemia
El 1 de enero entró en vigor la nueva Zona de Libre Comercio Continental de África. El proceso de integración económica y comercial puede marcar la diferencia en la viabilidad de la competitividad económica del continente. El proyecto ofrecerá un mercado unificado de 1.300 millones de personas y puede determinar el éxito de África como última frontera del crecimiento global.
La mayoría de los países africanos han escapado hasta ahora de los peores impactos de la COVID-19, pero éste amenaza a la región con su primera recesión en 25 años. Algunos países están realizando reformas e inversiones que serán cruciales para un desarrollo y recuperación sostenidos.
Una nueva África es posible
Está emergiendo una nueva África con un sentido de urgencia y un propósito y aspiración de volverse autosuficiente. Pero deben superarse numerosos obstáculos para que el bloque alcance su máximo potencial.
El Covid-19 ha demostrado que África es demasiado dependiente de la exportación de productos básicos, y de las cadenas de suministro globales. La región corre el riesgo de quedarse atrás a medida que otras regiones reconfiguran sus posiciones comerciales.
En el nuevo escenario económico pos-COVID-19, las cadenas globales de suministro están acortándose, lo que obliga a Europa a variar su estrategia y fortalecer su asociación con el sur. Es esencial construir el eje Europa-Mediterráneo-África y convertirlo en un área de competitividad y desarrollo solidario.
CFTA Área de Libre Comercio Continental
La pandemia agrava La falta de comercio interregional, lo que ha impedido al continente desarrollar todo su potencial. La entrada en vigor del Área de Libre Comercio es, por tanto, una gran oportunidad al acelerar la integración y generar nuevas fuentes de prosperidad a partir de sus propios flujos comerciales y nacionales.
El mercado africano único puede aumentar su comercio interior del 18% actual a un 25% para 2023. La movilización es inmensa, pero también lo son las recompensas, el factor clave es la integración.
Hay grandes diferencias entre el país más rico y el más pobre, pero también existen preocupaciones comunes, el riesgo político y el déficit democrático contaminan la región con conflictos internos y transfronterizos. Las trabas a la integración regional son la seguridad, las débiles infraestructuras de energía y transporte y la baja capacidad de procesado de productos. Una África unida, se convertiría en el mayor exportador mundial de petróleo, oro, cobre y cobalto entre otros muchos productos. Además, la población llegará a 2.500 millones de personas en 2050.
El continente no sólo es rico en recursos, su fuerte demografía, sus diversos ecosistemas, y su diversidad abren muchas opciones de futuro.
África precisa crear 100 millones de empleos en los próximos 5 años para satisfacer el crecimiento de la población y también, para evitar convertirse en el mayor exportador de inmigrantes y el escenario ideal de países fallidos.
Es urgente acelerar el ritmo de reformas en el sistema educativo. Dos tercios de los jóvenes creen que su formación no está en línea con el mercado laboral. Cerrar la brecha reduciría la pobreza un 13% y las desigualdades un18%. La proporción general de la población que vive bajo la línea de pobreza ha disminuido pero la pandemia podría cambiar la tendencia otra vez hacia la pobreza extrema.
La integración regional puede aumentar la inversión, la competitividad y el tamaño del mercado y mejorar participación continental en el comercio mundial.
En África, los Estados deben facilitar el papel de las empresa y estas deben ser las socias para ayudar a resolver los problemas de los ciudadanos. La mujeres también pueden jugar un papel clave. Ya están liderando 7.5 millones de microempresas y pymes en el sector formal, y cuatro veces más en el sector informal. Es preciso reducir las barreras que crean brechas de género y favorecer la liberación económica de las mujeres y su espíritu empresarial.
Es el momento de superar los retos para crear riqueza y contribuir al bien común fortaleciendo el tejido social de manera sostenible y respetuosa con la dignidad humana y la naturaleza. África debe confiar en sus jóvenes y mujeres y enfrentarse a sus desafíos.
El Periódico de Catalunya, Opinión, Pag. 27 Martes, 9 Marzo 2021
lunes, 8 de marzo de 2021
Mujer Mediterránea, motor del cambio y la recuperación
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| Mediterranean Forum Entrepreneurs Forum BCN 2020 |
Las mujeres de la región mediterránea se han enfrentado a la pandemia en condiciones particularmente duras.
Han liderado el frente de la salud con un 79% de enfermeras. Pero a pesar de sus múltiples responsabilidades, las mujeres en la región tienen las tasas más bajas de participación en la economía y fuerza laboral del mundo.
En la etapa post COVID-19, las mujeres pueden marcar la diferencia en el proceso de recuperación y apostar por un nuevo modelo de desarrollo.
Ahora es el momento para que ocupen el lugar que les corresponde en la economía, en los puestos de liderazgo en la región, de y que actúen como el motor del cambio y recuperación.
La integración de las mujeres en la economía en la región mediterránea sigue siendo una asignatura pendiente, a pesar de los progresos en algunos países. Lamentablemente la renta per cápita sigue siendo de las más bajas, la pobreza continúa afectando a amplias partes de esta región y la coyuntura internacional ya no es tan favorable como en el pasado.
La mitad de la población mundial en edad de trabajar son mujeres, el 50% de ellas en sectores empresariales frente al 80% de hombres. Se estima una pérdida de riqueza debido a la brecha de género del 10% del PIB en las economías avanzadas y de más del 30% en la región Mediterránea.
Las cifras son abrumadoras: solamente el 49,2% de la población en la parte sur y oriental del Mediterráneo participa en el mercado laboral en comparación con el 63,5% a nivel mundial. De estas cifras, tan solo el 30% son mujeres, alcanzando el paro femenino el 41% en mujeres jóvenes. El desempleo entre graduadas llega al 45% y, pese a que ahora existe un mayor acceso a la educación, todavía están excluidas. En realidad, aumentar la participación de la mujer añadiría un 47% al PIB en la próxima década.
Se trata de una baja tasa de participación en la economía del sur del mediterráneo, con tan solo un 16%, mientras que el promedio mundial es del 33%. Ello implica una triple pérdida en capital humano, en crecimiento y en igualdad social. Con la participación de la mujer en el trabajo se aumenta la clase media y se reducen las desigualdades sociales y de género.
Incorporar a las mujeres es una necesidad que condiciona el éxito o el fracaso del desarrollo económico y social de toda la región. En el proceso de integración mediterránea, es preciso conseguir el equilibrio de género y la igualdad de oportunidades. Hay que disponer de estrategias a largo plazo con programas específicos, ya que el apoyo a las mujeres podría añadir 12 billones de dólares al PIB mundial para el año 2025.
Alentar a las mujeres a emprender y aumentar el número de emprendedoras garantiza ganancias económicas y acelera la igualdad. Se trata de diversidad e inclusión, no de mujeres versus hombres. Se trata de un equilibrio que contribuya a una toma de decisiones mejor informada. La mujer tiene el potencial para ser un contribuyente al crecimiento económico.
Hay mucho en juego. Muchas dificultades se podrían evitar facilitando las condiciones para promover su papel en la economía, eliminando los obstáculos reales para que las mujeres asciendan en el escalafón corporativo, ofreciendo igualdad de oportunidades en retribuciones y ascenso, y no encasillando a las mujeres en cargos determinados.
Las desigualdades que afectan a las mujeres en el sector empresarial tienen, entre otras causas, las normas culturales, el apoyo insuficiente a las empresas lideradas por mujeres, la falta de marcos políticos que aborden la brecha de género, y el reto de equilibrar las responsabilidades familiares con el trabajo.
Pero las mujeres emprendedoras constituyen una realidad cada vez más consolidada y presente en el mediterráneo, y su papel es clave para alcanzar los objetivos de integración regional. Las mujeres comparten una tradición de cooperación, pueden aprovechar su fuerza para crear nuevos escenarios, compartir sus experiencias y establecer relaciones empresariales.
Es preciso aprovechar la creatividad y potencial de las mujeres. Se les debe dar el apoyo, la oportunidad y la libertad para que puedan realizar su contribución. Aferrarse a las tradiciones obsoletas es cómodo, pero puede matar el genio de la innovación. El cambio es inevitable y puede ser enriquecedor si todos participan y se abren a las ideas y puntos de vista de los otros.
La participación de las mujeres en la economía es una prioridad y un imperativo debido a su impacto positivo para impulsar el crecimiento económico. Con su contribución podemos reducir las desigualdades sociales porque la prosperidad es interdependiente de la inclusión. También del hecho de que ningún emprendimiento es sostenible si no incorpora y refleja a su sociedad.
Es imposible avanzar en la región sin construir juntos una sociedad basada en la igualdad de oportunidades o sin asegurar la participación de las mujeres en el desarrollo económico y empresarial. Las mujeres son actores importantes para la creación de empresas y cuentan con una ventaja competitiva: son innovadoras que creen nuevas soluciones para mejorar la vida de las personas. Su impacto en la sociedad puede ser determinante y clave para el desarrollo y la recuperación en esta etapa post COVID-19. Sin ellas es imposible avanzar, ya que son socias en las evoluciones y revoluciones, como lo son en la sociedad.
Anwar Zibaoui, Opinión, Marzo 2021
https://www.innovaspain.com/mujer-mediterranea-motor-del-cambio-y-la-recuperacion/
https://www.economiadehoy.es/mujer-mediterranea-motor-del-cambio-y-la-recuperacion
https://www.territoriobitcoin.com/mujer-mediterranea-motor-del-cambio-y-la-recuperacion/
https://www.revistaaral.com/opinion/mujer-mediterranea-motor-cambio-recuperacion_15145029_102.html





