martes, 10 de agosto de 2021

Marruecos y España: Priorizar el interés mutuo

Son conocidos los desacuerdos históricos entre Marruecos y España: el tema de Ceuta y Melilla o la visión sobre una solución del conflicto del Sahara. Cuestiones que aparecen cada cierto tiempo, tensan el entorno y complican la situación. Es urgente superar el contencioso y evitar exponer los intereses mutuos a serios peligros.

Demasiados estereotipos perjudican las relaciones entre España y Marruecos. Sin embargo, se necesitan mutuamente y su relación es estratégica para ambos. Desplazando las cuestiones delicadas, los dos países están creando fuertes vínculos políticos, económicos, militares, sociales y culturales. Porque el único camino son la cooperación y los intereses compartidos. Y es imprescindible encontrar las formulas que beneficien a las dos sociedades a ambos lados del estrecho.

Marruecos y España han superado otras tensiones en los últimos 15 años. Muchas veces facilitadas por  la aproximación entre los tejidos empresariales de ambos países, que han dado muestras de dinamismo y efectividad. 

Es bien sabido: la cooperación económica es la antesala del acercamiento político, y la base para un crecimiento sostenido. Los datos son claros: España es el primer socio comercial de Marruecos, el segundo mercado fuera de la UE y el primero de África. Los intercambios comerciales alcanzaron los 16.000 millones de euros en 2019. 22.000 empresas españolas exportan a Marruecos y más de 1.500 están presentes en múltiples sectores. Son socios naturales por cercanía y complementariedad.

El comercio Marruecos-UE representa el 60% del comercio exterior de Marruecos, España es el primer cliente de Marruecos con el 41,6% del total de la UE y el principal proveedor de Marruecos con el 35,6% del total de la UE.

Ampliar la cooperación multilateral entre ambos países en relación a África y Europa facilita poner en marcha proyectos de interés común y especialmente, en beneficio del continente africano. Marruecos y España podrían desempeñar un papel importante en sus continentes, por todo ello es importante avanzar e impulsar una mejor alianza euroafricana.

El camino es construir y reforzar el eje Rabat - Madrid para hacer prosperar el Mediterráneo y África, porque la geografía obliga. Los dos países enfrentan los mismos riesgos geopolíticos, sociales y medioambientales. Hay que aprender a desarrollar proyectos juntos: nueva economía, energías renovables, el túnel ferroviario debajo del Estrecho de Gibraltar entre otros, que pueden ser un catalizador formidable para un acuerdo bilateral.

Pese a las conocidas fricciones es posible llegar a consensos. No hay que olvidar, que casi toda la sociedad y los partidos políticos marroquís, consideran al Sahara Occidental como parte de su unidad territorial. También es conocida la herencia histórica, la sensibilidad a la causa de los saharauis en algunos ámbitos políticos y de la sociedad civil en España.

Han pasado 14 años desde que Marruecos presentó al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, su "Plan de Autonomía del Sáhara Occidental". Esta propuesta puede ser una base para empezar a encontrar una solución en el marco  de la ONU. España tiene que proponer espacios que ayuden a aproximar las posiciones.

Porque este conflicto ha impactado en el proceso de la construcción de la Unión del Magreb Árabe, en un momento crítico que exige aunar voluntades, reparar las grietas y buscar salidas de futuro para todos los pueblos del Magreb. En este proceso Argelia y Marruecos, que son los actores principales, deben buscar salidas para el conflicto del Sahara, fomentar la estabilidad en la región y neutralizar el peligro que representan las organizaciones jihadistas que están ganado terreno en el Sahel.

España y Marruecos pueden aspirar a construir una relación parecida a la que se mantiene con   Francia y Portugal, o con el Reino Unido, El interés mutuo minimiza problemas. Las relaciones humanas, turísticas, comerciales y culturales  pesan mucho más que los temas espinosos. 

Ni España puede perder un socio estratégico como Marruecos, ni Marruecos puede perder a España. Urge reconstruir la confianza que es vital para permitir la reconstrucción de soluciones orientadas al futuro sostenibles. Impulsar la cooperación es un antídoto para eliminar potenciales factores de desestabilización, y crear puentes entre los 14 km de estrecho que los separan, para protegerles de olas imprevistas.

Períodico El Mundo, Estrategia y negocios, Opinión, Viernes 6 agosto, 2021

https://www.elmundo.es/economia/2021/08/06/610bdc64e4d4d8c6018b45c3.html



lunes, 9 de agosto de 2021

Las islas, portaaviones del turismo Mediterráneo

Las islas del Mediterráneo han experimentado un gran desarrollo en los últimos años con la expansión de su sector turístico. El turismo integra muchos elementos positivos, genera oportunidades laborales, especialmente para jóvenes y mujeres, mejora ingresos estacionales, impulsa la construcción de infraestructuras, desarrolla tecnologías y servicios, y facilita el intercambio cultural y social que tanto enriquece al viajero y al destino. Sin embargo, hay una gran diferencia entre el crecimiento y la distribución justa y coherente de los ingresos, y hoy sabemos que "volver a la normalidad" no es la forma de construir un futuro próspero y sostenible. 

Por un nuevo modelo de turismo

Con la COVID-19 las islas han sufrido unas pérdidas de miles de millones de euros de actividad, tanto directa como indirecta. El mundo ha atravesado una fase dolorosa, pesada y costosa en su largo enfrentamiento al virus, y la batalla continúa. Por eso estamos ante una oportunidad de reiniciar el sector y ofrecer un nuevo modelo de turismo post-COVID-19.

Los retos presentes y futuros, para el Mediterráneo en general y sus islas en particular, pasan por convertirse en un destino turístico sostenible e imponen una responsabilidad compartida basada en los tres pilares de la sostenibilidad: económico, ambiental y social. El turismo del futuro incorpora objetivos de desarrollo equilibrado y focalizado, y precisa un cambio de actitud de toda la cadena de valor: destinos, empresas y turistas.

El Mediterráneo es el primer destino turístico y supone el 30% de los ingresos a nivel mundial y el 12% de PIB regional un porcentaje similar del empleo registrado. Ahora sus islas requieren un apoyo vital que facilite su transformación hacia un nuevo modelo más resiliente, verde y azul, que fortalezca las economías locales de forma equilibrada y sostenible. Las islas deben convertirse en el portaviones de ese nuevo turismo regional.

Las islas del Mediterráneo deben coordinarse. Deben trabajar por sus objetivos comunes y para hacer frente a sus problemas comunes: el cambio climático, la rentabilidad, la estacionalidad, Es preciso un proyecto de cooperación de un mercado turístico mediterráneo coherente y eficiente. Consolidar una "Marca Mediterránea" y un turismo rentable y alineado con los Objetivos de Desarrollo.  Sin un plan integral que consolide su liderazgo, la recuperación y la sostenibilidad a largo plazo están en peligro. No podemos comprometer las necesidades futuras por una mala estrategia y gestión hoy.

Las islas son destinos de vacaciones especiales, están en nuestra cultura e imaginario, en ningún lugar más que en el Mediterráneo en verano. Pero, el impacto que tiene el modelo turístico actual, como la basura marítima en las playas, es especialmente visible en las islas. Hay que aprovechar la situación generada por la pandemia para repensar el modelo.

En momentos pasados, el sector turístico demostró su capacidad para superar crisis y adaptarse a los cambios, impulsar el crecimiento y crear puestos de trabajo, a pesar de los desafíos económicos, geopolíticos, del terrorismo o de los desastres naturales.

Las islas del Mediterráneo pueden salir de la pandemia fortalecidas, y seguir siendo un motor de la economía. Pero los gobiernos y el sector privado deben trabajar juntos para superar el impacto de la pandemia y esta crisis social y económica sin precedentes.

Es importante poner en valor el turismo en las islas Mediterráneas. Pero será necesaria una estrategia e instrumentos en que todos los actores implicados deberían implicar. Los responsables de las política nacionales y regionales deben utilizar nuevos enfoques para dar una respuesta sólida que ayude a la recuperación del sector.

Son precisos marcos normativos, regulatorios e institucionales con incentivos suficientes para estimular el desarrollo de la oferta y la capacidad productiva. Una estrategia común que garantice que el sector turístico mediterráneo se vuelva resiliente, sostenible, inclusivo y competitivo.

El turismo impulsado por la comunidad también promueve el comportamiento responsable del consumidor al fomentar un intercambio cultural y una comprensión más profundos que el turismo tradicional de sol y playa. No hay que olvidar la importancia de la concienciación del visitante. Los consumidores son un poderoso motor de cambio. Sus voces y demandas tienen el poder de mejorar la economía y el bienestar.

El punto transformador

La pandemia puede ser el punto transformador de las economías de las islas mediterráneas y desde ahí, de toda la región. Sabemos que debemos reducir a la mitad las emisiones de gases de efecto invernadero. Vivimos una Cuarta Revolución Industrial, con nuevas herramientas digitales, que son un poderoso acelerador de la inclusión, la competitividad y la cooperación que mejora la sostenibilidad. Desde la crisis financiera mundial de 2008, sabemos que hay que evolucionar. Si bien históricamente, el turismo ha demostrado una gran capacidad para adaptarse, innovar y recuperarse de la adversidad, esta situación sin precedentes requiere nuevos enfoques, una respuesta sólida y asociación a varios niveles.

Ferdinand Braudel decía que "el Mediterráneo no es un paisaje sino innumerables paisajes. No es un mar sino una serie de mares". El Mediterráneo es un mar de islas y por ello atrae millones de visitantes de todo el mundo. Ante la pandemia, la incertidumbre económica y el desafío continuado que plantea el cambio climático podemos enfrentarnos a los retos del futuro para la perdurabilidad a largo plazo de las islas Mediterráneas.

Anwar Zibaoui, Opinión.  Barcelona, Julio 2021

https://atalayar.com/blog/las-islas-portaaviones-del-turismo-mediterr%C3%A1neo

https://www.impresedelsud.it/puntare-sulle-isole-per-rilanciare-il-turismo-mediterraneo/

https://www.maltabusiness.it/en/the-islands-aircraft-carriers-of-mediterranean-tourism/



martes, 27 de julio de 2021

Barcelona, ADN "Start-ups"

 

Las "start-ups" son las empresas con mayor potencial para estimular y acelerar la recuperación económica, En el último año, globalmente, han crecido un 4% en financiación, unos 300.000 millones de dólares.

Este crecimiento equivale al PIB de una economía del G-7, y revela que, a pesar de la crisis económica, social y sanitaria, hay grandes tendencias económicas y sociales positivas desarrollándose en el mundo y en el Mediterráneo. Porque la gran energía de la región es su capital humano. Millones de jóvenes a los que hay que proporcionar herramientas que canalicen su enorme energía, creatividad y capacidades. Sin embargo, hoy, la región tiene la mayor tasa de paro de jóvenes del mundo: un 32%.

Precisamos una generación de "creadores de empleo" en lugar de  "solicitantes de trabajo". Se necesitan jóvenes creadores de empresas, líderes de proyectos, emprendedores creativos, personas explorando sus talentos, utilizando la diversidad cultural, su creatividad y su energía.

ADN "Start-ups"

El ADN Mediterráneo es rebelde, creativo, viajero, curioso. Es sinónimo de innovación. Nos ha permitido superar muchas crisis. En el "Mare Nostrum" se comercia, se negocia, se navega y se lucha continuamente.

Se notan los cambios en los universitarios y emprendedores de Barcelona, Beirut, Casablanca, El-Cairo, Estambul, Marsella, Roma, Túnez..Se multiplican las iniciativas, aparecen aceleradores e incubadoras, inversores, business angels. Nuevas sensibilidades con las energías renovables, la robótica y otras tecnologías. Las grandes empresas internacionales empiezan a apostar por la región. Convertir las tendencias en una norma es un desafío que las empresas, gobiernos y la sociedad mediterránea no pueden dejar pasar.

A nivel Mediterráneo urge crear una plataforma líder para profesionales que buscan conectarse con empresas innovadoras, impulsados por la transformación digital de sectores esenciales, como la salud, la educación, las finanzas, el comercio o el entretenimiento entre otros.

 A medida que se descubren mercados sin explotar y se diseñan soluciones innovadoras, las startups pueden revolucionar las industrias mediante la introducción de nuevas formas de satisfacer las demandas o inventando nuevas posibilidades, lo que conduce al crecimiento económico y social.

Esto crea oportunidades que impulsan la economía. Nuevos empleos que precisan buena cualificación. Empoderando a las empresas emergentes y facilitando la educación de los talentos, los gobiernos deben ayudar a crear formas innovadoras de resolver los desafíos existentes de manera eficiente. Es crucial apoyar la puesta en marcha de proyectos locales que contribuyan a la economía nacional y regional.

Apostar por crear el concepto "Mediterráneo, región de las Startups", la región de las naciones que no solamente apoyan a las startups, sino que también piensan y actúan con el espíritu de los emprendedores que se atreven a crear, dar forma, imaginar y resolver los problemas que sigue enfrentando la humanidad.

Barcelona es la cuarta ciudad más atractiva para las startup en el top 10 Europeo y la primera en el Mediterráneo. Barcelona Debe emprender un proceso integral para perfilarse como la Capital Mediterránea global de startups y talento.

Una revolución tecnológica y una cultura innovadora se han puesto en marcha y  tienen la oportunidad de reinventar las economías y ofrecer una narrativa alternativa que podría dar forma al nuevo Mediterráneo y abrir grandes perspectivas de recuperación económica y revitalización regional y Barcelona tienen mucho que ganar en esta apuesta.

La Vanguardia, Domingo, 18 Julio 2021

sábado, 12 de junio de 2021

Inversión Internacional nueva normalidad

 Un mundo desbordado de cambios tecnológicos, geopolíticos, climáticos y económicos acelerados está ocasionando incertidumbre e influye en todas las decisiones especialmente el inversor internacional, El impacto del Covid-19 en las inversiones internacionales ha sido extraordinario, con una caída del 42% en 2020, estimado en 859.000 millones de dólares, y una recuperación modesta para el 2021. En el contexto de crisis los países deben diversificar sus socios y prepararse para enfrentar a una competencia feroz por la inversión internacional.

Sin embargo, la pandemia pasará, y es el momento de abordar la nueva normalidad. Los países deben conseguir la confianza de los inversores a través de decisiones políticas, marcos legales y un ecosistema que permita que tanto la sociedad como la economía prosperen, de forma que el desarrollo del mercado interno no obstaculice el comercio internacional. 

La inversión internacional y la reputación

La reputación de un país impacta sobre la dinámica de las exportaciones, su atractivo para las inversiones extranjeras o los flujos turísticos y es esencial para crear riqueza y empleo, Por otro lado, el dinero se protege, y los inversores tienen la libertad de elegir dónde quieren colocarlo. Los países y regiones deben prepararse para ofrecer lo mejor de sí mismos.

Hay nuevos desafíos, la industria 4.0, la digitalización, el futuro del trabajo, la conectividad, o los nuevos modos de colaboración. Muchos son los retos que se avecinan que requieren redoblar los esfuerzos innovadores para alcanzar niveles de éxito en  un futuro  diferente que nos lleva a un cambio global. 

Una nueva tendencia en esta nueva realidad es la "inversión ética", "inversión socialmente responsable" (SRI) o "inversión de impacto". Hay disponible una gran cantidad de dinero buscando opciones que puedan crear un impacto positivo en la sociedad. Inversiones en medio ambiente, sociedad o gobernanza. En 2019, esta estrategia aumentó un 37% a 445.000 millones de dólares. Son inversiones doblemente exitosas, generan retornos alentadores y tienen gran impacto social.

Exiten otras variables que consiguen que un país inspire confianza para atraer el inversor internacional, como son la calidad y el estilo de vida, la habitabilidad y sostenibilidad, un entorno político e institucional maduro, un sistema educativo de calidad, una economía estable, buenas infraestructuras, un sector de innovación y tecnología punteros, empresas o marcas exitosas, o una amplia oferta de ocio.

El impacto de la pandemia trae una forma diferente de operar para ciudades, regiones, países, empresas y instituciones. Hay que evaluar los riesgos, mejorar la resiliencia, reconsiderar las cadenas logísticas, Por ejemplo, el reshoring y el nearshoring pueden convertirse en una práctica importante, ya que las empresas que buscarán mitigar el riesgo localizando sus cadenas de producción y suministro a una distancia eficiente y más segura.

No solamente el trabajo de las agencias de promoción de inversiones está cambiando. La velocidad acelerada del cambio global presenta un profundo desafío para la capacidad de planificar, gestionar y atraer inversión. Para mantener una ventaja competitiva deben mirar más hacia el futuro y estudiar un espectro más amplio de posibles interrupciones globales y regionales si desean mejorar su desempeño.

La pandemia podría servir como un período de enfoque renovado para muchas entidades de atracción de inversión, con una visión clara de lo que pueden proporcionar para sus ubicaciones existentes o, a largo plazo, cómo les gustaría posicionar su ubicación para el futuro. Es imperativo que los gobiernos y las agencias trabajen juntos sobre expectativas realistas, subrayando el trabajo crítico y su eficacia.

La Vanguardia, Economía, Opinión, 6 Junio 2021

viernes, 11 de junio de 2021

Mediterranean Logistics Post-Covid-19: Opportunities come with challenges

 Artículo Publicado el 22/02/2021 en CETMO

https://www.cetmo.org/mediterranean-logistics-covid-19/

https://mailchi.mp/cetmo/newsletter1-post-covid19-8274456?e=d189785e94

CETMO, The Center for Transport Studies for the Western Mediterranean  is an organization that promotes cooperation on transport in the Western Mediterranean. 

The mission of CETMO is to "Improve transport conditions in the Mediterranean region, in order to facilitate commercial exchanges and movements of people in a safe, efficient and sustainable (particularly environmentally) way, and all with the general objective to sustain the socioeconomic development of the region and its people".

 

MEDITERRANEAN LOGISTICS POST-COVID-19 :

OPPORTUNITIES   COME  WITH  CHALLENGES 

Por Anwar Zibaoui

 

We are facing a challenge that will change the world. As countries take essential measures to protect their populations, no sector remains immune to change. Closed borders, telework, travel bans and confinement. The coronavirus outbreak is redefining how we stay connected. And with a fifth of the planet already isolated, it is imperative to keep the flow of goods so that critical supplies can get where they are needed. The global logistics industry faces its biggest challenge.

The COVID-19 outbreak has increased the importance of supply chains in responding to needs in real time and in the transportation of goods, whether in managing the increase in online retail demand or maintaining the supply of medical supplies and fresh products. The COVID-19 pandemic has shown that logistics needs to evolve to build stronger supply chains. We all depend on them to achieve food security, health and stability, as their mission is to keep people safe and businesses operational, while customers adapt to the new challenges.

Trade keeps the world connected. Maritime transport, where 80% of the goods and 50% of the oil consumed circulate (UNCTAD, 2018), is of vital importance in global geopolitics. In addition, transport and logistics promote cooperation and development. In developing countries, competitive logistics would help solve migration, radicalisation or job creation problems. Without a doubt, economy is an essential lever to fight poverty, inequality, and solve desperate socioeconomic conditions.

Impact of the COVID-19 pandemic

The pandemic has made the fourth industrial revolution a reality for millions of people. The contours of a new horizon are being configured. The digital future will create new opportunities for people, companies and governments. But if mismanaged, it will also bring new threats, polarisations between societies or divergent economies. The current economic models need to give new answers, since the existing measures are not enough. More economic integration, emergency plans and realistic solutions are needed to solve endemic problems.

The magnitude of the challenge makes the existing measures insufficient. Without an effective logistics sector, the economy cannot develop. An efficient logistics reduces costs in export, import and distribution in the domestic market. It is the lever for growth and competitiveness. Internationalisation requires emphasising the overall performance of distribution and supply networks, but also the regionalisation of sectors that benefit from geographic proximity and economic complementarity.

Furthermore, the sector is committed and has reacted by prioritising critical medical supplies, keeping the flow of fresh products and improving the use of technologies. The effort to maintain trade has been global. Governments and airport authorities across the world are implementing strict guidelines, such as increased disinfection, while protecting the safety and health of the workforce. We must thank workers and companies in the sector for their creativity, innovation and dedication to keep the supply chain operational, agile and robust in this time of crisis.

Beyond the immediate challenge, initiatives must be urgently promoted to make trade flows more robust. The construction of digital platforms will be crucial to adapt to this new type of crisis in the long term. The digitised supply chain, in addition to the global network of ports, terminals and economic zones, will guarantee the transportation of cargo from one place to another through just one click. New technologies are driving online logistics and enabling smarter commerce, with more efficiency throughout the supply chain and greater visibility and transparency; in turn allowing the movement of goods to be optimised and redirected to where they are most needed.

The role of logistics

This pandemic comes at a key moment. The global logistics sector is booming, with a greater demand for service from customers, the emergence of new competitors, the review of logistics processes and their incorporation into the digital revolution. Great challenges await us, such as the use of big data to efficiently manage logistics flows or the implementation of online platforms that optimise the volumes of cargo transported.

Logistics is one of the main columns of support for the continuous development of economies and its indicator of global competence. The increasing internationalisation of operations requires a special emphasis on the global performance of distribution and supply networks.

Trade logistics, or the ability of countries and companies to export products to international markets, is a key ingredient for economic competitiveness, growth, and poverty reduction. Poor logistics performance creates a sunk loss for producers and consumers alike, and results in a net loss of resources. Improved trade logistics, on the other hand, would give a positive boost to the economy at a time of fragile recovery from the global recession.

Logistics is necessary to flourish the economy and even the population to survive. For example, transportation and logistics directly affect the price and local availability of food. In developing countries, the impact of transport and logistics are between 20-60% on the prices of food delivered (World Bank, 2012). They constitute for some countries 40% of the cost of imported wheat. So, at a time of high prices for food and raw materials, enhancing and improving the logistics sector is necessary. Competitiveness is also the result of reduced transport time and costs.

Effects on global trade and logistics

Global trade is shifting, and the centuries-old model that saw maritime powers located in the Western world control cargo flows through is giving way to a more multidirectional and multimodal future.

In this new dynamic, China begins to exert a greater influence on world trade. The launch of the New Silk Road, an initiative with an investment of multi-trillion dollars, aims to reshape intercontinental trade through a new network of land and sea connections between Asia, Europe and Africa, based on the old trade routes. The Mediterranean holds the key. China’s expansion to gain supremacy in the region’s ports does not stop growing.

2000 years ago, the first concept of free port was created between Chaldeans, Phoenicians and Carthaginians to facilitate trade. But the Mare Nostrum runs the risk of losing its leadership despite its advantages. The Mediterranean is located right where Asia, Europe and Africa are very close to each other, which makes this sea not only a neighbour for nearby regions, but also for the world.

In addition, both in the Mediterranean and worldwide, the weight of the sector is important. Logistics must be effective because, without this, the economy cannot develop. Efficient logistics will contribute to reducing the total cost of products for export, import and distribution in the domestic market. It is simply blood for the economy and a real lever for growth and competitiveness.

The maritime power model that has been carrying cargoes across the high seas for centuries is giving way to a more multidirectional and multimodal future. The world shipping map will change. It is necessary and urgent to bet on the 2030 Agenda and on a sustainable model. 23% of CO2 emissions are attributed to transport (World Bank, 2016), so the common priority is to move towards greater efficiency and eco-sustainability throughout the Mediterranean region.

The shipping industry needs to set its own challenging but achievable voluntary CO2 reduction targets for the maritime sector or risk targets being imposed. Shippers are under increasing pressure to respond to the climate change challenge. “They must understand, monitor and report their supply chain carbon footprint in order to meet their reporting and regulatory obligations,” said GSF (Global Shippers Forum, 2015). “However, they are dependent on the shipping industry to provide accurate data on emissions and the GSF believes urgent action is now needed to agree targets. It is crucial to select a measure that will incentivise technical and operational measures to reduce CO2 and not simply pass on additional costs to shippers” (GSF, 2019).

The Mediterranean has more than 450 ports and terminals, represents 30% of world maritime trade by volume, and is the leading tourist destination in the world (UfM, 2016). It is the point of confluence of three continents (Africa, Asia and Europe), where 500 million people live. From this new situation, a large platform with unique characteristics may emerge to facilitate world trade.

This strategic location is unique to facilitate global trade and logistics. But the regional economic potential needs to be unlocked. For this, we must bet on integration and build a unified strategy that encourages investments, construction, modernisation and management of infrastructures, that also allows growth and competition with another region.

It is urgent to develop the interconnection of the South, create a communication network efficient land, air and maritime transport, and promote multimodal corridors. Here the Mediterranean corridor should be paramount. The region has a great potential to build up intermodal solutions engaging maritime and railway resources with other modes of transport to increase its global freight volumes and viability. What remains to be done is to promote and maintain emerging intermodal demands through the provision of a legal framework and financial or regulatory incentives, so as to foster intermodal transport, which can only come true with a regional alliance and its partnership with Europe. A roadmap is needed to allow a more efficient and sustainable growth of intermodal operations.

After the COVID-19 pandemic, globalisation is wounded. For this reason, we recommend going towards the regionalisation of the economy, betting on the sectors that benefit from geographic proximity and economic complementarity. Regional economic integration and the creation of a common Euro-Mediterranean Economic partnership must be objectives to be achieved to face the new and post-pandemic challenges.

The economic and social importance of logistics and the awareness of its shortcomings in the Mediterranean, require a strategic vision shared by public and private actors. A national and regional policy articulated with professional players that integrates the other strategic objectives (ecological transition, industry, regional planning, …) is also needed, as well as a sustainable organisational approach and logistical planning of the territory, articulated with a new industrial policy reoriented on European, Mediterranean and African exchanges.

Conclusions

The pandemic has made the 4.0 industrial revolution a reality for millions of people. The contours of a new horizon are being configured and the digital future will create new opportunities for people, companies and governments.

It is crucial to support logistically the relocation of a certain number of industrial activities, by encouraging the local Mediterranean economy and industrial clustering and by strengthening shorter, more reactive and more resilient supply chains. A new industrial and logistics cooperation, more balanced between Europe and the Mediterranean, is also essential.

For the Mediterranean and Europe to regain sovereignty, logistics must be taken into account at the highest level of the State, with adequate governance and resources. The success of the sector cannot be proven without the incorporation of women into qualified jobs, especially in fields that are traditionally male dominated.

Betting on Mediterranean integration would change trends and benefit everyone. It would attract international companies, increase exports, and boost the creation of local jobs and businesses. Closing the existing gaps between two Mediterranean shores will not be easy but achieving it would mean a more effective transport network, more trade and development. The region has the capacity and ambition to become a key player on the international logistics scene.

The investment needs in Mediterranean region in the sector are estimated to be around 2% of GDP, a sum that the public sector cannot cope with and the contribution of the private sector will be necessary.

To reach a successful conclusion, it is necessary to overcome the obstacles and work to deepen the partnership in order to better control the challenges of development and favour reforms in this regard, strengthen the capacity of international institutions to take risks in financing infrastructure and facilitating the access of financial organisations and operators betting on a greater role of the private sector could help in this way.

25 years after the launch of the Barcelona Process, and provided the necessary mechanisms to accelerate the planned terms for the entry into force of the Euro-Mediterranean Association, the transport and logistics sector is considered an economic pillar and an important factor for this integration of all priority action projects.

The need to invest in the Mediterranean logistics sector is a driving force for development, which could be more if several elements, such as the development of infrastructure, the private sector and the complementarity of networks between both sides, are reinforced. Joining the dots across so many Mediterranean countries is not easy. The result would be a more effective transport infrastructure, more trade and development, and a stronger and more united Mediterranean.

Moreover, we need to strengthen cooperation on transport legislation and develop infrastructure to connect the two sides of the Mediterranean Sea. Transport is a key vector for achieving closer market integration and contributing to regional integration, economic growth, employment, tourism and increased regional trade. In the context of profound change in the Mediterranean region, transport cooperation between the EU and its neighbours is crucial and needs to be supported.

Relations in the field of transport between the European Union and its southern partners were formally established in 1995 with the Barcelona Process. The key priority of this cooperation is the achievement of a safe, sustainable and efficient transport system in the Euro-Mediterranean area.

The future of the region depends on the ability to adapt to new realities, build bridges, create meeting spaces to transform this threat into an opportunity and turn weakness into strength. This would allow properly facing the challenges, creating a common future by adding capabilities and applying this synergy to the search for new paths.

The task of making this sea a great platform capable of competing with other regions will be difficult but not impossible. This can only become a reality in an alliance between both shores in this Mare Nostrum.

It is time to act to reposition the Mediterranean as the great logistics platform for east-west flows and as the best option to channel cargo between Asia, Africa and Europe. Logistics has never been as important as today.

CETMO NEWS,  Anwar Zibaoui 02/2021

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lunes, 24 de mayo de 2021

Renovables en el presente para sustentar el futuro

 Sea cual sea la nueva normalidad, ésta estará definida por las decisiones que se tomen ahora.

 Por ello, es imprescindible aprovechar los rayos de esperanza en forma de iniciativas y propuestas que nos ha dejado el tsunami del Covid-19

No podemos permitirnos repetir los mismos errores y volver al mismo paradigma de un modelo económico insostenible; ni tampoco volver a la vieja actitud de encarrilar la economía a expensas del planeta. Los desastres naturales y el cambio climático son problemas que están afectando al mundo de manera drástica. Conocemos la limitación de los recursos disponibles, por lo que nos enfrentamos a la responsabilidad de responder debidamente con soluciones duraderas.
 
La opción es crear un concepto de vida sostenible que aborde los problemas actuales con el objetivo de proporcionar un futuro mejor y, al mismo tiempo, preservar tradición y herencia. Imaginar una comunidad que brinde a sus residentes muchas oportunidades para disfrutar de una alta calidad de vida y se esfuerce por conservar y mejorar su economía, su medio ambiente y la salud y el bienestar de su gente. Es decir, un proyecto autónomo y sostenible para el que la preservación del medio ambiente sea una prioridad y donde las personas adopten un estilo de vida productivo y saludable. Algo que supone un gran desafío.
 
La prisa por volver a "los negocios como siempre" no debe conducirnos a volver a otra década de emisiones de gases de efecto invernadero sin precedentes y a los 10 años más calurosos en la historia de la humanidad. La década de 2010 será recordada como la que nos llevó a un dato potencialmente catastrófico de 3,2 grados de calentamiento Celsius en el mundo.

Renovables para sustentar el futuro
 
La recuperación mundial solo puede estar liderada por una transición energética global que integre paquetes de estímulo para la energía renovable en presupuestos nacionales de todo el planeta, lo que facilitaría la creación de empleo y un mayor crecimiento económico.
 
Las soluciones renovables pueden agregar 98 billones de euros a la economía global en los próximos años, generando más empleos, un mayor crecimiento económico, mejores condiciones de vida y un bienestar mejorado en un clima sostenible y bajo en carbono, que asiente a su vez las bases para un desarrollo económico estable a largo plazo.
 
En la última década, el mundo ha invertido casi 3 billones de dólares en energías renovables, lo que ha hecho que aumente al doble la capacidad energética instalada. Las energías renovables representan un 25% de la generación de energía y un 35% de la capacidad energética mundial. Los costes de la energía solar y eólica se han reducido, haciendo que sean ahora a menudo las fuentes más baratas de nueva capacidad energética.
 
Aunque los estragos causados en las cadenas de suministro globales también impactan en la industria de las energías renovables, ya que las piezas, materiales y suministros para proyectos se enviarán desde diferentes partes del mundo.
 
En la región mediterránea el enfoque hacia la sostenibilidad y la energía renovable debe ser integral e impulsar los cambios necesarios no solo en la producción y el consumo, sino también en las colaboraciones entre las múltiples partes interesadas: en asociaciones público-privadas, en el pensamiento económico ecológico y en las opciones de financiación verde. Somos conscientes de que todos deben participar de este movimiento para producir el impacto imprescindible para un cambio duradero.
 
El empoderamiento y la inclusión de la juventud y las mujeres es vital para promover la adopción de prácticas sostenibles y de fuentes de energía limpia. La mayor de la contribución de las mujeres a la construcción de un futuro sostenible ha hecho que el sector sea más dinámico.
 
La necesidad de un plan integral para impulsar las energías renovables de manera sostenible es primordial, ya que el aumento de la población y la diversificación económica han llevado a una mayor demanda energética. Las energías renovables, aunque son un participante relativamente reciente en el panorama energético regional, tienen un gran potencial para reducir los costes de la energía a largo plazo; reducir las emisiones de carbono; conservar la escasez de agua, y crear empleos. Sin las energías renovables, no podemos construir el mundo de nuevo. 

Barcelona, 24 Mayo 2021


versión en inglés

lunes, 10 de mayo de 2021

Hacia una industria agroalimentaria mediterránea sostenible

 En el Mediterráneo, el sector agroalimentario ha mostrado una fuerte resistencia frente a la crisis de COVID-19, tanto en la producción como en la distribución. No obstante, el episodio de la pandemia hizo patente la crucial importancia de la soberanía alimentaria para esta región que está experimentando, por un lado, el crecimiento demográfico y, por otro, el impacto del cambio climático.

La COVID-19 ha generado una mayor conciencia sobre la importancia de la industria alimentaria, así como sobre su seguridad y sostenibilidad entre productores, empresas, gobiernos y consumidores. La producción agrícola es uno de los pilares de la economía, ya que representa el 3% del PIB mundial y casi el 30% del empleo global.

Sin embargo, los mercados agrícolas son inestables y reaccionan a pronósticos especulativos de los operadores experimentando variaciones en los precios, tal y como pasó en 1974, 1986, 1996 o 2008. Los fuertes aumentos de precios desencadenan disturbios y revueltas entre los consumidores, además de una alta inestabilidad de ingresos para los productores: las pymes agroalimentarias y granjas.

Además, debido a la globalización de los mercados, las cadenas agroalimentarias se han fragmentado, lo que las hace más vulnerables a las crisis económicas y de salud. Estas crisis, que se suman a la degradación de los recursos naturales (tierra, agua, biodiversidad) y al cambio climático, cuestionan directamente el sistema alimentario agroindustrial.

Agua para una industria agroalimentaria mediterránea sostenible

Los efectos del cambio climático en la región mediterránea están por encima de la media global. Algo que tendrá consecuencias sobre el bienestar humano en general y sobre el sector agrícola en particular.

El cambio climático y la escasez de agua en el Mediterráneo acrecentarán el impacto de los diferentes conflictos y retos. La mayoría de países han empezado a sufrir las consecuencias de la contaminación y sus efectos sobre la población y la vida. Existe una creciente conciencia de que la situación afecta a todo el mundo y no tiene nacionalidad, religión, ni ideas políticas. Por tanto, la situación exige movilizar y construir a nivel regional un medio ambiente sostenible.

El agua es un elemento vital en el Mediterráneo debido a cuestiones culturales, económicas y sociales. La historia de la región siempre ha ido unida al clima y la dieta. No hay que olvidar que los productos de la tierra dependen del cielo, y es precisamente la gran escasez sufrida a lo largo de la historia la que ha llevado agua a ser tan altamente apreciada, ya que sin ella la supervivencia, el desarrollo o la migración no habría sido posibles.

Se espera que la demanda de agua se incremente entre un 4% y un 22% para poder satisfacer las necesidades de la agricultura y compensar el crecimiento de la población.

Es imprescindible formular un nuevo consenso regional. Hay que dar pasos hacia el futuro y crear una industria agrícola eficiente y resistente al clima. Porque, sin un enfoque para romper las tendencias de despilfarro, sin una mayor cooperación y sin alternativas renovables, los países de la región no lograrán la sostenibilidad y el estrés hídrico aumentará inevitablemente.

Este es el primer paso hacia un futuro que debe aumentar la cooperación entre las riberas del Mediterráneo, y que requiere medidas para ordenar los usos, así como para proteger el ecosistema.

Construcción de nuevos sistemas

Es el momento de realizar planteamientos eficientes. Las dietas alimentarias patrimoniales, como la Dieta Mediterránea, deben ser la base para la construcción de sistemas alimentarios regionales basados en proximidad, solidaridad y autonomía y, por lo tanto, que sean más resistentes a las crisis económicas, sociales, de salud o clima.

Al movilizar la agroecología, la bioeconomía circular y la gobernanza participativa, estos sistemas tienen la capacidad de garantizar un desarrollo local sostenible recuperando el mercado interno de los productos locales. Todo ello permite contribuir a reducir las fracturas territoriales revitalizando las zonas rurales y también exportar a un mercado internacional más concienciado.

Hacia la sostenibilidad de la industria agrícola

La industria agrícola ha pasado en las últimas décadas por una fase de innovación. Ahora, la seguridad alimentaria, las nuevas tendencias y la sostenibilidad significan más oportunidades para las pymes agroalimentarias, tan necesarias para apoyar la seguridad alimentaria mundial.

Digitalizar el sector con el fin de aumentar la producción agrícola y hacer frente a los riesgos climáticos ha demostrado su relevancia, pues promueve la cadena de valor en términos de productividad, trazabilidad, calidad, acceso al mercado o control de la salud.

A pesar de que las nuevas empresas agrícolas mundiales invirtieron casi 20 mil millones de dólares en tecnología digital en el Mediterráneo en 20119, las empresas están luchando por lograr un buen desempeño. Están decididas a asumir el desafío de la digitalización para conseguir una agricultura moderna, competitiva, global y sostenible con los recursos que sean necesarios, intentando así convertirse en un centro importante para la digitalización de la agricultura, dada la infraestructura de comunicaciones eficiente y el acceso a la información del que disponen. La transformación digital de la agricultura aumenta el atractivo del sector y ofrece oportunidades de empleo a los jóvenes en un mercado laboral más dependiente de la tecnología.

Sin embargo, hay opciones. Es posible implementar estrategias para lograr una industria alimentaria sostenible ayudando a los agricultores y pequeños productores. Es preciso eliminar las barreras. Por ejemplo, es preciso invertir en energías renovables como la eólica, solar o hidroeléctrica, a través de asociaciones público-privadas para aumentar el suministro de electricidad y facilitar la producción y el procesamiento local de alimentos.

Es posible mejorar las infraestructuras, carreteras, y caminos para conectar las zonas productoras rurales y agrícolas con los mercados, además de facilitar subsidios directos a los productores rurales, que son los que pueden evitar el hambre, la pobreza extrema y la emigración. Atraer inversiones internacionales hacia el sector agroalimentario regional puede incrementar el volumen de productos regionales e internacionales de manera significativa y sostenible. Algo que también promoverá el empleo equitativo entre hombres, mujeres y jóvenes.

Es urgente una nueva visión que pase por la asociación del sector agrícola y alimentario en el Mediterráneo, basado éste en redes de desarrollo conjunto que ayuden a superar las crisis actuales y futuras.

El potencial de la región mediterránea

Europa cuenta con un sector agroalimentario cooperativo y privado ansioso por desarrollarse en el Mediterráneo y, a través de la orilla sur, llegar al continente africano. Las empresas europeas tienen además un musculo financiero, medios que brindar a las empresas de la región, y conocimientos técnicos, más allá de la condición de mero proveedor. El Mediterráneo sur y oriental, así como el África oriental y meridional, ofrecen importantes posibilidades de expansión para las empresas europea. Por otra parte, la Zona de Libre Comercio Continental Africana, que entró en vigor el pasado 1 de enero, pronto conectará a 1.300 millones de personas, creando un bloque económico de 3,4 billones de dólares. El potencial de la región mediterránea es considerable en cuanto a que indicadores financieros alentadores pueden combinarse con objetivos reales de desarrollo sostenible.
 
El destino de Europa y África está vinculado, y el Mediterráneo es el espacio natural de este eje. Es por ello por lo que hay que aunar voluntades, defender los intereses convergentes y apostar por una mejor cooperación. Se debe romper con los miedos y dibujar el futuro de las próximas generaciones.

Varios medios, Sector agroalimentario, Opinión, 29 abril 2021

https://www.igpmanzanillaygordaldesevilla.org/hacia-una-industria-agroalimentaria-mediterranea-sostenible/ 

https://www.oleorevista.com/?p=382363