martes, 12 de noviembre de 2013

La llamada de Barcelona

Barcelona está de moda también en los países del Golfo y Oriente Próximo. La marca Barcelona y la pasión por el fútbol y el Barça son factores de peso, pero no dejan de ser claves los enlaces de vuelos directos que compañías como Qatar Airways, Emirates o Turkish han establecido para facilitar estas llegadas. También varios hoteles, algunos emblemáticos, de la ciudad  son propiedad de  inversores o grupos de esa región. Barcelona  está en el radar de los turistas con mayor capacidad de compra y gasto por estancia en el mundo.

EMPIEZA A SER habitual encontrar a estos turistas por las calles céntricas de Barcelona. Las tiendas de lujo, los grandes almacenes en la Diagonal, el Paseo de Gracia o la Plaza Catalunya, el Camp Nou  y otros lugares de Barcelona están en su agenda, como pasa en Londres, Ginebra, Nueva York o París. Ciudadanos saudís, emiratís, kuwaitís, catarís u otros de la región compran activos en algunas ciudades emblemáticas europeas. También son aficionados a vaciar sus billeteras en compras en Londres o París, y Barcelona debe aprovechar este tipo de visitantes incipientes y plantear iniciativas para rentabilizar al máximo este tirón y competir para atraerlos porque estos son buenos embajadores para vender la ciudad y atraer posibles inversores. También en este sector hay que situar la marca Barcelona en la pole internacional.

Como ejemplo, los turistas de Catar gastan más en el Reino Unido que cualquier otro grupo de turistas, unos 1.662 euros por día,  superando a los visitantes de los Emiratos Árabes Unidos, que gastan 1.350.  La transacción incluye gastos en hoteles, tiendas y otros.

En general, los visitantes buscan moda, productos de marca y de  lujo, y joyería fina. Muchos minoristas de lujo  mejoran su oferta con un tratamiento especial para estos compradores, incluyendo salas VIP y servicios como tiendas libres de impuestos, personal shopper, traductores, y café o té gratis.

Según un estudio internacional sobre los turistas que más gastan en el extranjero, el ránking lo encabezan los saudís, con un promedio de 4.866 euros por viaje. Los australianos, con 3.006 y los chinos, 2.792  no se quedan atrás. El presupuesto medio global por viaje está previsto que aumente de 1.745  a 1.826. Mientras en Barcelona o Catalunya cada turista gasta una media de 905 euros. Otro ejemplo significativo son los 12 millones de turistas saudís que gastaron en el 2012 en el exterior 10.000 millones de dólares. Los turistas del Golfo gastaron un total de 40.000 millones en todo el mundo.

En comparación con el resto del mundo, estos turistas del Golfo gastan 260% más en tarifas aéreas y 430% más en alojamiento, pero 13% menos en el alquiler de coches. Otro estudio indica la firme intención del 76 % de viajar más en el futuro, sobre todo los residentes de Arabia Saudí, Kuwait y Emiratos Árabes Unidos. Son viajeros experimentados: un 79% hace uno u dos viajes al año. 80% planifican sus vacaciones con antelación con una media de 10 semanas. Esta creciente disponibilidad es particularmente importante para la industria de las aerolíneas, donde el 85% de los viajeros prefieren viajar a destinos directos.

Las tendencias de viajes indican que el precio ya no figura entre las tres principales razones para elegir destino, tampoco es factor clave que el destino solo sea sol y playa, El tirón de diversas atracciones como ocio familiar, el paisaje y una cultura rica son las razones más fuertes para viajar. La comprensión de estos cambios es clave para facilitar la llegada de estos turistas. La creciente popularidad de esta región como emisora de viajeros implica impulsar en esta región un plan específico para la promoción de Barcelona y su entorno, organizando misiones institucionales o exposiciones anuales con todos los actores de esta  industria.

LA CARRERA entre las grandes ciudades para atraer al turista de alto poder adquisitivo se presenta cada vez más difícil. Solo resistirán las que apuesten por crear destinos competitivos diferenciados, innovar convirtiendo sus atractivos en productos, generar actividades de valor añadido, buscar mayores niveles de satisfacción del visitante. Asimismo facilitar la logística para la llegada de estos visitantes impulsando cambios positivos en el sistema de visados, lo que aumentaría el número de visitantes tan deseados en unos momentos de turbulencias económicas. Barcelona ha conseguido una transformación espectacular en su desarrollo interno y un dinamismo externo que le ha valido el reconocimiento y la admiración mundial. Pero la carrera no ha terminado. Vivimos en un mundo globalizado y la realidad muestra un aumento de la competencia internacional. Ignorarla sería muy peligroso.

El Periódico, Opinión, Pag.10, Miércoles, 6 de Noviembre 2013

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