viernes, 2 de marzo de 2018

El móvil que revoluciona África

En la última década, seis de las diez economías con mayor crecimiento están en África. Favorecidas por la exportación de materias primas, el impulso del petróleo, los préstamos baratos de China y Japón y las remesas de la diáspora. El comercio, la construcción o los flujos de capital han permitido que la mitad de los países africanos mejoren su calidad de gobierno, el clima de negocios y los servicios básicos y esto se ha traducido en un aumento de los niveles de ingresos y un descenso de la pobreza del 51% en 2005, al 40% en 2016. 

Unos 350 millones de africanos ahora ganan entre 2 y 20 dólares al día. Aunque 400 millones de personas aún viven por debajo del umbral de pobreza y 200 millones habitan en estados frágiles o fallidos. Con 1.200 millones de habitantes, la mitad menores de 18 años, la demografía puede ser un dividendo o un desafío, dependiendo del acierto de sus gobiernos y la colaboración internacional. Es un factor importante. Al ritmo actual, en 2050 serán 2.000 millones, es decir, una persona de cada cinco en el mundo será africano, también uno de cada cuatro trabajadores.

12 millones de jóvenes africanos ingresan en el mundo laboral cada año, pero sólo una quinta parte consigue un empleo, 8 de cada 10 africanos son trabajadores autónomos y pobres atrapados.

Sin embargo, África está viviendo una revolución tecnológica. Centenares de millones de teléfonos móviles circulan por el continente. Internet facilita el salto tecnológico.

Es un momento de grandes cambios en el espacio global del sector de nuevas tecnologías y las telecomunicaciones. Muchas industrias y comercios tradicionales se ven amenazados por las nuevas aplicaciones que permiten servicios de datos y de voz. Tecnología que está impulsando nuevos modelos de negocio para millones de usuarios especialmente en África donde el e-commerce ya tiene una penetración del 20%.

Lo digital no ha nacido en África, pero la era digital africana se desarrolla ofreciendo sus propias innovaciones. En el contexto de un fuerte crecimiento en las redes móviles, instalación de banda ancha y la aparición de una multitud de aplicaciones, África innova a alta velocidad con nuevos usos y soluciones totalmente revolucionarias.

El despliegue de los clientes de prepago a finales de 1990, la llegada de los pagos móviles en la década de 2000 y el rápido desarrollo del comercio electrónico son los principales pasos de esta digitalización de las economías africanas. La tasa de penetración de la telefonía fue inferior al 3% a finales de la década de 1990, en la actualidad el continente cuenta con 850 millones de abonados a la telefonía móvil.

Telecomunicaciones, servicios financieros móviles, comercio electrónico, e-gobierno y las plataformas de economía colaborativa, son los cinco avances digitales que permiten a África saltar muchas etapas del desarrollo y pasar por delante de otros continentes.

La conectividad proporcionada por los teléfonos móviles puede remediar las deficiencias de las redes físicas e infraestructuras para facilitar el acceso a los servicios que antes eran inaccesibles como la salud, la educación o la inclusión financiera. África es un laboratorio digital y empieza a estar por delante en la economía digital con los modelos que fortalecen su desarrollo y transformación. 

Uno de los ejemplos más llamativos son los servicios financieros móviles; transferencias, pago, micro-crédito y micro-ahorro. En África, donde el 66% de sus habitantes no tienen acceso a una cuenta bancaria, es hoy el primer mercado del mundo del dinero móvil con el 53% de ofertas y 277 millones las cuentas creadas. Más de 100 operadores de telefonía móvil han puesto en marcha servicios para promocionar la inclusión financiera en el continente.

Es también en África donde se desarrollan con más velocidad el e-learning para estudiantes conectados, el escaneo biométrico de estados civiles, las ventas online, las aplicaciones para los agricultores, plataformas de salud de diagnostico para pacientes. Todas estas soluciones aportan una solución potente y competitiva a lo que era un cuello de botella en el desarrollo: acceso a la información, el mercado o los servicios.

No esperaba Mark Zuckerberg, cuando inventó la plataforma Facebook, ni la fortuna que va a acumular, ni la amenaza que este sistema representaría para algunos gobernantes, ni cómo iba a revolucionar la economía mundial.

En África se vive una historia emocionante. Mucha gente nunca tuvo un ordenador o un portátil y pasaron directamente a usar la tableta o el móvil, su primera experiencia es a través de estos medios. La tecnología digital acelera las oportunidades de crecimiento y dibuja una nueva perspectiva, especialmente en África.

 Cronica Global. Diario Digital. 28/02/2018. Artículo Opinión. Análisis Económico
https://cronicaglobal.elespanol.com/pensamiento/movil-revoluciona-africa_123962_102.html

viernes, 16 de febrero de 2018

Ayuda al Desarrollo, malos tiempos.

Trump y la Ayuda al Desarrollo
Con 51.000 millones de dólares al año, Estados Unidos es el mayor donante de ayuda externa, un 0.2% de su PIB. Pero la administración Trump, con su política de "América Primero", propone reducirla un 30%, y vincularla a los intereses estadounidenses y a la votación en las Naciones Unidas a favor de EEUU. Como, por ejemplo, en el caso de Palestina: Los refugiados palestinos solo recibirán las ayudas de la agencia de la ONU si aceptan los dictados de la política estadounidense sobre el conflicto Palestino-Israelí. Pero las ayudas con condiciones solo perjudican a la gente necesitada como se demostró en algunos países.

La ayuda al desarrollo que los países ricos otorgan a los más pobres ha sido fuente de controversia durante décadas. El debate se ve agravado últimamente por la crisis financiera. Es difícil justificar ante los votantes el gasto en el extranjero cuando hay recortes presupuestarios y problemas para financiar servicios públicos como salud, educación o bienestar social. Los políticos populistas y algunos medios emplean un lenguaje tóxico y xenófobo olvidando que la ayuda externa no es caridad, sino una importante herramienta de política exterior, entre otros numerosos beneficios. 

Vivimos en un momento de desplazamiento de refugiados y emigrantes sin precedentes. Pero en lugar de prever nuevas iniciativas de desarrollo global y ayudar a solucionar los problemas en los países de origen, se construyen muros y todo tipo de impedimentos que multiplican la tragedia y aumentan la pobreza y alejan la solución.

Incluso para los más ardientes críticos de la ayuda exterior, sería difícil argumentar, por ejemplo, que el Plan Marshall de EEUU para Europa Occidental de 1947, o la reconstrucción de Japón después de la Segunda Guerra Mundial no rindieron enormes dividendos. Fueron proyectos de ayuda internacional completos y exitosos, sin los cuales Europa y Japón no se habrían reconstruido y la economía mundial nunca habría alcanzado los niveles de prosperidad que ha disfrutado desde entonces.

En 1970, La ONU adoptó una resolución que establece el objetivo de que las economías más ricas del mundo asignen el 0,7% de su PIB para ayudar a los países en desarrollo. Los países avanzados respondieron con diversos niveles de compromiso a esa directriz. Hasta ahora, solo Suecia, Noruega, Luxemburgo, Dinamarca y los Países Bajos han cumplido este objetivo de forma consistente, mientras que Francia y el Reino Unido se unieron a ellos en los últimos años. 

Pero continúa el debate sobre si la ayuda externa logra sus objetivos de erradicar la pobreza y promover el buen gobierno, o si por el contrario crea una cultura de dependencia, distorsiona el libre mercado y alienta la corrupción

Mejorar las condiciones económicas crea nuevos mercados. Priva a los movimientos extremistas de reclutas potenciales vulnerables, principalmente hombres jóvenes, y por lo tanto conduce a una mayor seguridad. El desarrollo también reduce la motivación de las personas para abandonar su tierra, un tema con el que muchos en los países más prósperos están tan obsesionados. Los programas de salud detienen la propagación de epidemias y salvan muchas vidas. Una mejor educación reduce la dependencia de los recursos estatales y aumenta las posibilidades de generar riqueza. Estos son solo algunos ejemplos de las retribuciones del desarrollo que, en muchos casos, son generadas por la ayuda externa y que benefician a la sociedad global, no solo a los países receptores.

Obviamente, el enfoque populista sugiere que la ayuda es un tipo de caridad que priva a los países donantes de recursos, pero olvida estos beneficios comprobados, además de un fuerte argumento moral:  muchas dificultades de los países receptores pueden atribuirse a su legado colonial y a la estructura del capitalismo moderno que explota su mano de obra barata y sus recursos naturales.

La pobreza se ha reducido del 35% de la población mundial en 1990 al 10 % en la actualidad. Hay evidencias de que la ayuda externa contribuye a una tasa de crecimiento del 1-1.5% en el largo plazo. Al mejorar el acceso a escuelas, salud, electricidad, agua potable y otros servicios esenciales, se favorece también a segmentos de la sociedad tradicionalmente marginados, como las mujeres o las minorías. La ayuda al desarrollo no es el remedio para todos los males y muchas veces no alcanza sus objetivos, pero sin ella el mundo será un lugar más pobre y inseguro. Promover valores como la libertad y la dignidad humana es una tarea ardua y complicada.

El Periódico de Catalunya, Economía - Opinión, Viernes, 9 febrero 2018

miércoles, 14 de febrero de 2018

Jordania, evitar males mayores

Son tiempos difíciles para Jordania. Los problemas internos y regionales amenazan con perturbar su delicado equilibrio. Este pequeño país con grandes aspiraciones se enfrenta a una situación complicada en su entorno, su débil economía no consigue levantar el vuelo por las secuelas de las guerras en Irak y Siria, el terrorismo, el conflicto palestino-israelí, las tensiones entre Arabia Saudí e Irán, y los problemas y el boicot entre Qatar y varios países del Golfo que son sus principales avalistas ya que invierten grandes sumas de ayuda financiera y técnica, y hay una creciente sensación de ansiedad a nivel interno. Su estabilidad es de mucha importancia para Occidente ya que sería mucho más costoso para la comunidad internacional la desestabilización de este reino fronterizo con Arabia Saudí, Irak, Siria, Egipto, Israel y Palestina.

La historia y la geografía bendijo o maldijo a Jordania, según la perspectiva desde la que se mire. Mientras su posición geográfica --rodeada de 140 millones de personas--, su relativa estabilidad, un sistema financiero y unas infraestructuras que le conectan con los países del entorno afianzan su papel como plataforma regional, su geografía también le obliga a enfrentarse a una situación complicada como los conflictos múltiples de su entorno, que impactan en su desarrollo y crecimiento.

A nivel interno, los diferentes gobiernos y la oposición no han conseguido un consenso sobre la reforma política y de los derechos humanos, la debilidad de los partidos políticos no ha permitido que muchas de las reformas pasen del papel a la acción. La economía no se presenta mejor, su fragilidad es el desafío más urgente y complicado. Se encuentra estrechamente ligada a las economías de la región por su factura petrolera, las remesas de sus emigrantes, las inversiones y el turismo, por esto las autoridades tendrían que actuar con mucha cautela, impulsando una un política económica consensuada con los agentes sociales que permita reducir el impacto de los shocks externos.

Jordania se ha visto sitiada entre dos frentes de guerras, con un número creciente de refugiados que llegan de Irak y Siria. El país tiene una historia familiar con los desplazados, con casi la mitad de su población de 6,7 millones de habitantes originarios de Palestina. La escala del último flujo --casi tres millones de refugiados-- está sobrecargando su economía, aumenta el coste de vida, la demanda insostenible para la educación, la vivienda, la alimentación, la energía y el agua, y las cuestiones laborales se están convirtiendo en una amenaza para la cohesión social.
La economía de Jordania continuó luchando en 2017 debido a una desaceleración en sus sectores clave, la agricultura, el turismo y las exportaciones, así como el empeoramiento de la estabilidad regional, agravada aún más por la afluencia de refugiados de Siria.

Desde su ascenso al trono en 1999, el rey Abdalá II ha aprendido el arte de la supervivencia a largo plazo, juega con puño de hierro algunas veces, y de seda otras. Esta técnica ha demostrado su eficacia para mantener a Jordania aislada del tumulto regional. En los últimos 20 años, Jordania se dirigía a un estado en crisis, pero el líder ha sido muy astuto al equilibrar sus intereses en el país. Ha puesto en marcha importantes reformas económicas, como la liberalización del comercio y la privatización de empresas y servicios. Esta apertura ha tenido un relativo éxito, pero sigue siguiendo insuficiente. Las protestas han aumentado y la tasa de desempleo del 25% muestran que no satisface los retos sociales.

La gente está agotada de promesas. Está por ver la respuesta de la calle a la eliminación de los subsidios en los precios de los productos básicos como el pan y la gasolina. Las señales no son halagüeñas, a medida que las autoridades no gestionen bien el tiempo político, las demandas irán en aumento.

El reino también intenta satisfacer las necesidades de una población que aumenta a razón de unos 200.000 habitantes al año, y trata de estimular su economía con más apertura impulsando planes importantes de infraestructuras. Además, goza de elementos saludables para crecer a pesar de importantes retos como la situación regional, el paro, la corrupción​ y el déficit fiscal, las principales amenazas que pueden perturbar su delicado equilibrio.

Jordania tiene un considerable efecto arrastre en una región con muchos recursos. Pero el país, plagado por una economía frágil, bordeando guerras y tensiones regionales, y con una presión interna de mayores reformas, no puede permitirse el lujo de ver disminuir su economía y la apertura política, sino que estas deben ser la opciones prioritarias para evitar males mayores. Unos objetivos que los jordanos pueden y deben conseguir, pues la alternativa la están presenciado en sus vecinos Iraq y Siria.

Cronica Global. Diario Digital. 08/02/2018. Artículo Opinión. Análisis Económico.
https://cronicaglobal.elespanol.com/pensamiento/jordania-evitar-males-mayores_119600_102.html 

jueves, 8 de febrero de 2018

Turismo a largo plazo

Por octavo año consecutivo el sector turístico crece, alcanzando una tasa del 7% y los 1.322 millones de turistas. En 2017, Europa fue el líder, con un 8% de crecimiento favorecida por el auge de sus destinos mediterráneos especialmente España. África creció un 8%, Asia-Pacífico un 6%, Oriento Medio un 5%, y América un 3%. Este año se caracterizó por una recuperación en países que sufrieron caídas en años anteriores. Los resultados fueron en parte fruto de la recuperación económica global y de la fuerte demanda de mercados tradicionales y emergentes. Se prevé que en 2018 siga este ritmo, pero más sostenible, con un alza del 4%. 

El turismo es el tercer sector de exportación mundial, el 10% del PIB mundial y absrobe uno de cada diez empleos. Pero con el crecimiento viene la responsabilidad. Se estima que el turismo representa el 5% de las emisiones mundiales de CO2. Hay que avanzar hacia una turismo verde, donde el crecimiento se disocia del uso de los recursos naturales.

El impacto del turismo lo convierte en un instrumento vital para contribuir al logro de los 17 Objetivos de Desarrollo. Si se hace de manera responsable, el turismo estimula el crecimiento inclusivo y equitativo, crea Pymes y empleo, especialmente para jóvenes y mujeres, y atrae inversiones en infraestructura y tecnología. 

Pero esta industria a menudo vive al límite. El turismo no solo tuvo que enfrentar actos de terrorismo y asesinatos sin sentido, sino que la naturaleza planteó más desafíos, desde terremotos, huracanes y tornados hasta sequías. Además de epidemias, o crisis económicas. Lo que ocurre en el mundo afecta al turismo. 

En el turismo, una percepción puede no ser cierta, pero sus consecuencias siempre lo son. Las reputaciones negativas no son fáciles de borrar y las percepciones pueden se destructivas para esta industria.

El impacto del turismo no solo es importante en la economía. También es una experiencia de aprendizaje que abre nuevas perspectivas a otras culturas, facilita la comprensión de la historia, y el modo de vida de otros pueblos. Compartir una historia de viaje es inspirador y educativo. No es de extrañar que algunos de los mejores escritos de la literatura han sido producidos por viajeros como Marco Polo e Ibn-Battuta.

El turismo es clave para la creación de empleo y la prosperidad. Sin embargo, se debe asegurar que su expansión beneficie a toda la población de los países receptores, y está en línea con los Objetivos de Desarrollo,y el desafío que plantea el cambio climático, fundamental para la perdurabilidad a largo plazo.

Expansión, Opinión, Edición Catalunya, Pag.2. Miércoles, 7 febrero 2018

lunes, 15 de enero de 2018

Túnez no está fuera de peligro

Otra revuelta social ha empezado en Túnez, la enésima desde la revolución del 14 de enero de 2011.Coincide con su séptimo aniversario y es una nueva prueba para el gobierno y especialmente para el Presidente Caid Essebsi. 

Túnez no ha conseguido cambiar la tendencia en los principales indicadores económicos deteriorados ni cumplir con las expectativas de la gente que se levantó cuando Mohamed Bouazizi se auto-inmoló por su dignidad.

La búsqueda del consenso y la negociación han permitido al país abrir los caminos para una transición hacia una democracia parlamentaria sin caer en el caos o la violencia. Pero las transiciones políticas son difíciles y requieren su tiempo. Este proceso necesita impulsar un plan de rescate económico para satisfacer las aspiraciones de los tunecinos, sobretodo los jóvenes desilusionados, reintegrarlos en la vida económica y política y mejorar la transparencia en la administración del Estado. 

El éxito económico es vital para el progreso político y su futuro. La economía de Túnez ha experimentado una fuerte desaceleración entrando en varios periodos de recesión debido a factores como las caídas de las inversiones y de las exportaciones, especialmente a la Unión Europea su principal socio comercial. También han caído la producción de sus sectores no manufactureros y los ingresos por turismo debido a los ataques terroristas, esto aumentó el paro y afectó a la recuperación. El turismo es la principal industria y aporta el 10% del PIB y 15% de empleos, de manera que el golpe a este sector daña la estabilidad política y económica. 

El alto desempleo Juvenil que provocó la revuelta y los casos de autoinmolación son una señal que muestra la profunda preocupación de la gente y los retos externos que llegan de sus fronteras con Libia y Argelia.

Ante la catastrófica situación económica, el gobierno ha adoptado medidas de austeridad, incluido un aumento de los impuestos, como el IVA de hasta 300% para algunos productos. Estas decisiones, con un alto coste de vida para la población, se tomaron para satisfacer los intereses de la deuda del país. Esta deuda contraída por las políticas del antiguo régimen de Ben Ali y que es una de las causas principales de la situación del país y su crisis, es rechazada por una mayoría de la población y ha motivado las manifestaciones. 

El aumento de la desigualdad es un fuente continua de malestar. Siete años después de la revolución, las regiones costeras siguen beneficiándose de mejores infraestructuras, y economías diversificadas, mientras que las comunidades del interior luchan con altos índices de pobreza, los niveles más bajos de educación y en algunos casos la dificultad de acceso a las necesidades básicas como el agua, la sanidad, las carreteras y la energía.

Túnez tiene los ingredientes para re-dinamizar su economía. Una fuerza de trabajo bien formada. Por su situación entre el Mediterráneo y el Sahara puede actuar como un enlace entre Europa y África. Apertura económica, turismo, energía y sol. Factores importantes para conseguir atraer la inversión. Pero tendrá que apostar por un sistema transparente y eliminar las redes de corrupción que nunca se fueron. También es preciso ofrecer garantías a la inversión extranjera dados los escasos recursos financieros nacionales y eliminar restricciones y trámites burocráticos. 

El modelo económico actual ha llevado a una baja inversión, baja productividad y bajo valor añadido. Hay una necesidad urgente de una reforma fundamental en todos los sectores de la economía, sobre todo nuevas leyes bancarias y de inversión son vitales. La economía ha experimentado una fuerte caída desde 2011, y sólo ha conseguido crecer un 3%, muy por debajo del 6,5% necesario para proporcionar puestos de trabajo y mejores niveles de vida.

Rescatar Túnez, la cuna de la primera revuelta árabe es consolidar su apuesta por la modernización, la educación, los derechos de la mujer, y el papel de los agentes sociales, y demostrar que es posible cambiar por las urnas sin caer en la trampa de un golpe militar, una  vuelta a la dictadura o el despotismo. Se ha dicho que Túnez es como una "Startup", invertir en ella significa reforzar la democracia, la paz y la seguridad y el desarrollo. Junto con la voluntad y el arduo trabajo de los tunecinos se conseguirá transformar el país. Pero es una carrera de largo recorrido y la ayuda internacional sobre todo de la UE y el sector privado serán claves. Túnez todavía no está fuera de peligro.

sábado, 13 de enero de 2018

Iran, las espectativas económicas rotas

  En Irán, las protestas y la creciente indignación popular se han convertido en el peor enemigo del régimen. Los estómagos vacios y no las amenazas de Occidente habían obligado a Teherán a llegar a un acuerdo y detener parte de su programa nuclear. Han pasado poco menos de dos años desde la firma, pero parece que los beneficios económicos no están a la altura de las expectativas del pueblo.  

Los líderes gubernamentales declaran la victoria y dicen que las protestas han sido derrotadas. Pero incluso si el régimen logra suprimirlas, la profunda ira compartida por millones de iraníes continuará a fuego lento. 

Irán vive una grave crisis interna y una complicada situación externa. La tensión con Occidente es clara. El desempleo crece, el coste de vida es intolerable. La economía se ha visto perjudicada por las políticas exteriores, los persistentes problemas estructurales, el sistema bancario y el acceso a la financiación internacional y la corrupción. Además, con el acuerdo nuclear constantemente bajo amenaza de revocación, aumentan las dudas de los bancos y empresas internacionales en establecerse en Irán. Todos estos problemas han persistido desde que el modelo implantado por la republica islámica llegó al poder en 1980.

El presidente Rouhani ganó un segundo mandato en mayo de 2017, con una campaña de reformas, y vendiendo el acuerdo nuclear como el principio de un boom económico y el final de las privaciones, Pero no parece que haya conseguido gestionar las esperanzas de los iraníes, los temores de sus vecinos y el impacto de las sanciones de occidente, ni las líneas de demarcación con los intransigentes.

El gobierno de Rouhani había elevado las expectativas del acuerdo nuclear diciendo que mejoraría la economía, los niveles de vida y crearía empleos. Pero los iraníes se sienten cada vez más frustrados por la corrupción, y las malas condiciones económicas. Las recientes protestas han revelado la insatisfacción de una gran parte con el régimen. Muchos sienten que se está gastando la ganancia  del acuerdo nuclear en aventuras exteriores en lugar de invertirla en el crecimiento interno. La participación de Irán en los conflictos de Siria, Yemen, Iraq y Líbano es muy costosa.

La principal fuente de tensión es la incapacidad del gobierno de traducir los logros económicos recientes en mejoras concretas en los niveles de vida. Las protestas recientes se desencadenaron, en parte, por el aumento en los precios de muchos productos básicos de entre el 30 y el 50%. La inflación se mantuvo en un promedio del 10,5% en 2017. El 35% de los iraníes está por debajo de la línea de pobreza. La tasa de desempleo del 13%, son más de tres millones de parados, Sin embargo, se estima que la tasa extraoficial es casi el doble de esta cifra. El desempleo juvenil de un 30% y eso es demasiado alto en un país de 82 millones de personas donde el 60% son menores de 30 años. Y esto contrasta con el aumento del gasto en aventuras militares y políticas en algunos países de la región.

Por todo ello, la percepción de desigualdad y corrupción, y la frustración se han manifestado en la actual agitación. Y conociéndose, que, el crecimiento económico liderado por los hidrocarburos no se sostendrá, ya que Irán se está acercando al tope de producción acordado por la OPEP. Se espera un crecimiento más modesto del 3,5% en 2017 y el 3,7% en 2018.

Irán es una de las naciones más ricas del mundo en lo que respecta a los recursos naturales. Tiene la segunda y la cuarta mayor reserva de petróleo y gas del mundo, respectivamente. También disfruta de altos niveles de exportaciones en productos químicos, plásticos, frutas, productos cerámicos y metales.

Muchos años de desigualdad social y económica han empujado a decenas de miles de personas a unirse en contra las políticas del régimen que gobierna Irán durante más de tres décadas y ha sido incapaz de implementar reformas significativas. Razón por la cual estallan disturbios sociales y políticos cada década, en 1999, en 2009 y ahora en 2018.

El presidente Rouhani debería ser cauteloso. Se ha comprometido demasiado a pesar de que sus manos están parcialmente atadas en los grandes temas. La última palabra la tiene Ayatolá Ali Jamenei y  la Guardia Revolucionaria. Sin embargo, las actuales protestas corren el riesgo de socavar tanto al gobierno como al resto y la insistencia a que los iraníes tengan paciencia para que sus agravios sean atendidos ya no vende en la bazar nacional. Las protestas pueden animar la línea dura para asumir todo el poder y adoptar una postura aún más belicosa. Si además la administración Trump se retira del acuerdo nuclear, el logro principal de Rouhani se verá disminuido y sus políticas serán aún más cuestionadas.

El discurso del poder ya no está en línea con gran parte del pueblo. Una gran brecha crece cada día, Irán necesita una política pragmática para restablecer las relaciones con sus vecinos y gestionar sus enormes recursos naturales para mejorar la calidad de vida de sus ciudadanos.

Crónica Global. Diario Digital. 13/01/2018.  Artículo Opinión: Análisis Economía

lunes, 8 de enero de 2018

España - Marruecos, mucho mejor

Las relaciones entre España y Marruecos viven sus mejores momentos. Los dos países enterraron u obviaron los conflictos o temas espinosos y crónicos, e iniciaron una etapa de fuertes vínculos políticos, económicos, militares, sociales y culturales.

Salvo el tema espinoso del Sáhara y Ceuta-Melilla, la evolución es positiva entre los dos países en materia de lucha contra el terrorismo y por la seguridad y el control de fronteras y la emigración clandestina. Y las exportaciones agrarias marroquíes a la UE han dejado de ser un hándicap para las relaciones bilaterales. 

España y Marruecos se necesitan mutuamente. La relación de España con Marruecos se ha convertido en estratégica. El país magrebí es un aliado sólido y fundamental para España y su política exterior en el Magreb y en África. 

A España y a Europa les interesa que a Marruecos le vaya bien, que progrese sin grandes problemas hacia la democracia, los derechos humanos, la igualdad de los géneros y un reparto más equitativo de la riqueza. Cuanto mejor le vaya a Marruecos mejor le irá a España. Y viceversa. 

España es cada vez más activa en Marruecos en el terreno cultural, y dispone de la red de Instituto Cervantes más importante del mundo después de Brasil.

El vínculo económico entre España y Marruecos es asimétrico. Son socios naturales, complementarios y necesarios. España es el primer socio comercial, 22.000 empresas de España exportan a este mercado y más de 1.500 están presentes en múltiples sectores productivos y de servicios. Marruecos es el segundo mercado fuera de la UE después de EEUU y el primero de África.

Las exportaciones españolas a Marruecos crecieron un 16,3% de enero a agosto de 2017. España se consolida así, por cuarto año consecutivo, como el primer socio comercial de Marruecos. Los flujos bilaterales se duplicaron en los últimos seis años alcanzando los 12.600 millones de euros. Además, el turismo español es uno de los colectivos más importantes en Marruecos. 800.000 marroquíes viven en España, u miles de españoles trabajan en Marruecos.

Extender la cooperación multilateral entre ambos países en África para poner en marcha proyectos de interés común y en beneficio del continente africano, ofrece grandes oportunidades, pero también grandes desafíos. Con Marruecos se debe aspirar a construir una relación parecida a la que se mantiene con Francia y Portugal. El interés mutuo minimiza muchos problemas.las relaciones humanas, turísticas, económicas, comerciales y culturales pesan mucho más que los temas conflictivos.

Expansión, Edición Catalunya, Opinión, Pag.2  Lunes, 8 enero 2018