lunes, 7 de diciembre de 2015

Puentes sobre el Mediterráneo

Por octavo año, Barcelona ha vuelto a confirmarse como la gran referencia económica del Mediterráneo, acogiendo la Semana Mediterránea de líderes económicos. Más de 1.500 participantes de 32 países, entre representantes del sector privado, autoridades políticas y de organizaciones internacionales, se han reunido entre el 24 y el 27 de noviembre en esta ciudad a pesar de una situación compleja, en una región en la que parecen que son tiempos más de división, violencia y guerras que de encuentros, economía y desarrollo.

Esta edición ha coincidido con el 20 aniversario de la Declaración de Barcelona. A pesar de la gran ambición de las propuestas en su momento para crear una zona de paz, seguridad y prosperidad compartida, el resultado no está a la altura ni de las aspiraciones de los pueblos de la región, ni de los desafíos a los que se enfrenta Europa y el Mediterráneo.

En esta semana también 25 organizaciones y asociaciones del sector privado de Europa, el Mediterráneo y el mundo árabe han acordado 20 iniciativas, herramientas y programas eficaces para profundizar en las relaciones económicas y para redefinir el papel de los gobiernos y de las empresas en el marco de la asociación euro-mediterránea, trabajando juntos a favor del renacimiento de la región.

20 iniciativas que van desde impulsar el papel del sector privado como actor principal, estimular el espíritu emprendedor y la innovación, consolidar el rol clave de las mujeres y los jóvenes en la economía, la contribución de las diásporas y emigrantes, paliar la falta de inversiones privadas, la buena gobernanza, la economía social y solidaria, la economía verde, promover los objetivos de desarrollo sostenible (ODS) 2030, la apuesta por un modelo de ciudad mediterránea sostenible y competitiva, el apoyo a la Unión por el Mediterráneo, instrumentos de financiación de las PYMES, promover un Banco de Desarrollo Mediterráneo, asociaciones público-privadas, responsabilidad social, promoción del arbitraje, crear una Agencia Mediterránea de Turismo y una Marca Global Mediterránea, y una red multimodal de transporte integrada con el corredor Mediterráneo como prioridad

Todo el Mediterráneo está experimentando un cambio radical. Los recientes acontecimientos requieren una respuesta urgente a los problemas de empleo y desigualdad que están provocando una gran agitación social. En Oriente Medio y el Magreb, 40 millones de jóvenes están en paro, 27 millones sin formación, el 50% de los 369 millones de habitantes son menores de 25 años y esto es una bomba de relojería. Y podría afectar a la seguridad y la prosperidad en el conjunto del Mediterráneo y de Europa. Fomentar la cooperación económica, resolver las condiciones que desencadenaron revueltas y conflictos, ayudaría a solucionar los problemas de inmigración y radicalización. Se lucharía contra la pobreza y el desequilibrio, y se incrustaría la democracia.

Hoy es más necesario que nunca crear espacios de encuentros. Barcelona y los organizadores de esta semana económica han intentado facilitar esta apuesta. Los mediterráneos juntos conseguirán movilizarse para superar las dificultades y riesgos coyunturales, deben transformar la amenaza en una oportunidad y convertir la debilidad en una fortaleza. Esto les permitirá enfrentarse a los retos y construir un futuro común.

20 años después, los actores de la región, públicos y privados, han tenido otra vez la posibilidad de relanzar el espíritu del Proceso de Barcelona y de apostar por la integración económica con un objetivo principal: la creación de un espacio económico mediterráneo, con una población de 800 millones de personas, que emerge lleno de posibilidades. Pero deben enfrentase a las dificultades y muros de incomprensión, sobre todos las herencias y conflictos ya históricos que están hipotecando el futuro.

El Mediterráneo no puede permitirse quedar al margen del mundo en vista del potencial material y humano de que dispone. Esa suma debe convertirse en un elemento de competitividad y en una ventaja comparativa en relación a otras economías, como la China, la de EEUU o la de la India.

La falta de una verdadera integración está impidiendo atraer inversiones, y el crecimiento insuficiente supone pérdidas económicas. El sur del Mediterráneo es el menos integrado en el mundo de los intercambios: solo alcanzan 4%, frente al 62% de la UE y el 26% de ASEAN (Asociación de Naciones del Sudeste Asiático).

La región es uno de los primeros socios comerciales de la UE con más de 280.000 millones de euros de intercambios comerciales. El 70% de las importaciones proviene de la UE, mientras que el 12% de las exportaciones de la UE se dirigen a esta zona. La UE es el mayor inversor en la zona con más del 48% del total. El 40% del suministro energético de la UE proviene del sur.

La solución pasa inevitablemente por la reactivación del Proceso de Barcelona y la apuesta clara por la Unión por el Mediterráneo que agrupa a 43 países, y su dotación de instrumentos financieros eficaces es el camino a seguir. Sumando las fuerzas todos tenemos mucho que ganar. Unas economías de escala importante, un potencial real de crecimiento y un gran mercado de consumidores. En diez años, el Mediterráneo podría ganar el hasta 30% del PIB si finalmente decide abrir las fronteras y crear un área de integración económica y un mercado único.

El desarrollo es mejor antídoto contra los extremismos. Estamos en una etapa clave en la que hay que moverse y no esperar a que crezca el riesgo y aumente el coste por no actuar.


 Cronica Global, Viernes, 4 diciembre 2015

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