viernes, 4 de marzo de 2016

Internacionalización

En la internacionalización, aparte de la oportunidad, la seguridad y el marco jurídico hay otros muchos requisitos. Lo principal es el conocimiento de los mercados y su atractivo: la disponibilidad de unos mecanismos de soporte que lo permitan, las diferentes posibilidades de acompañamiento, especialmente de financiación y recursos humanos, la desaceleración del crecimiento en algunos mercados, la competencia en otros, la complejidad operativa o la búsqueda de talento.
Estos factores pueden frenar o acelerar el plan de expansión internacional, pero hay otro factor que se perfila cada vez de una importancia mayor, el cultural, sea para entrar en mercados exteriores  o para tener equipos capaces de gestionar esta aventura . 
Trabajar y hacer negocios en otro país implica tener que tratar con un entorno que en ocasiones es muy distinto al propio. Muchos no están formados para gestionar las diferencias. Eso provoca malentendidos,  conflictos y pérdidas de productividad, daños y perjuicios para la empresa y su marca. Las compañías deben desarrollar modelos de negocio altamente flexibles que les permitan responder a nuevas oportunidades y amenazas.
Las empresas internacionalizadas más exitosas serán aquellas que tengan el factor cultural como parte de su estrategia y que incorporan las influencias, prácticas y valores de otras culturas. Los nuevos equipos directivos y empresas serán cosmopolitas, multinacionales, en empresas con socios extranjeros, cadenas de suministro mundiales y ventas internacionales.
El mundo no es plano: está lleno de baches y turbulencias. Aparecen nuevos actores y mercados, la globalización aumenta y  las oportunidades son a menudo más difíciles de encontrar. Se necesita un cultura dinámica, un modelo para sumar diversidad y capacidades y utilizar esta sinergia de manera efectiva más allá del pensamiento clásico.
Las empresas, como las personas, envejecen. Comienzan  con ganas de sobrevivir, alimentadas por una energía juvenil e ideas frescas. Compiten, se expanden, maduran , y, finalmente, sin no se adaptan a los nuevos entornos  se desvanecen.
Contar con los mejores ejecutivos, alentar un liderazgo multicultural, un estilo incluyente que cultive la capacidad para sacar lo mejor de una fuerza laboral diversa, equipos  capaces de interactuar con otras culturas, escuchar, observar, respetar y aprender de ellos debe ser un elemento central en el proceso de internacionalización. En resumen disponer de perspectiva global, espíritu internacional y ciudadanía global.

Expansión, Edición Catalunya, Pag.2, Opinión, Martes 1 marzo 2016

martes, 1 de marzo de 2016

Europa, a exámen en el Mediterráneo

En el Mediterráneo se acumulan los problemas y se multiplican los actores y los conflictos, lo que constituye un desafío común que precisa de un enfoque coordinado y global. Las buenas intenciones y las palabras sin contenido no son suficientes. La tragedia humana que se vive en el Mediterráneo hoy muestra los desequilibrios.

La consecuencia natural de la guerra y la agitación, es el refugio o la inmigración forzosa, y eso es solo la punta del iceberg. ¿Cómo se puede pensar en retener a millones de personas que están tratando de evitar la guerra, el hambre, la dictadura? Una política solo orientada a la seguridad no puede ser la única opción que Europa presenta a sus vecinos del Sur. Ya no son efectivas las políticas de cooperación con regímenes autoritarios, ni los despliegues de fragatas.

Todo el Mediterráneo está experimentando un cambio radical, especialmente después de las «Primaveras árabes». La región vive una situación de incertidumbre: crisis económica, guerras, intentos lentos de reformas. Estamos en una etapa clave. No actuar multiplica el riesgo y afecta al conjunto. Los conflictos en Libia, Siria y Palestina. Los atentados terroristas. La seguridad. La energía. Los refugiados y la Emigración, son preocupaciones que la UE debe resolver.

El sistema de valores europeos está en juego, y en general, la UE no tiene ninguna estrategia o plan ante los cambios en la orilla sur y los problemas que los rodean. La UE parece un socio secundario, sigue ausente del conflicto palestino-israelí, no reacciona ante la guerra asociada al terrorismo, ni ante los problemas en la orilla sur. Y sin embargo, la región que va desde Marruecos hasta el Golfo, pasando por Damasco, es donde Europa tiene más intereses económicos y estratégicos.

La Guerra siria ha quemado todas las fronteras, y como se está demostrando, Europa no será capaz de aislarse de ella y evitar las consecuencias en lo que se refiere al asilo y el terrorismo. En el Mediterráneo sur y oriental y en el Magreb 40 millones de jóvenes están en paro, 27 millones de ellos sin formación. El 50% de los 369 millones de habitantes son menores de 25 años, lo que constituye una bomba de relojería.

Por supuesto, Europa no está en su mejor momento. Ha pasado una grave crisis económica y sigue en tensión entre la austeridad fiscal y la política de crecimiento. Los esfuerzos para integrar países de la región bajo un mismo paraguas, como el Proceso de Barcelona en 1995, la Política Europea de Vecindad en 2004, el Instrumento de Vecindad y Asociación en 2007 y la Unión por el Mediterráneo en 2008, han dado pocos frutos, y aún menos credibilidad.

El futuro depende de la capacidad para adaptarse a las nuevas realidades y no levantar nuevos muros de Berlín en el Mediterráneo, muros de prejuicio, miedo e ignorancia. Lo que está en juego es mucho.  Se necesita un nuevo enfoque europeo de las bases de la cooperación. Por ejemplo, aumentar el ritmo de inversión en la zona, empezando a salvar a Europa de la crisis económica. Un plan Marshall para el Mediterráneo como pasó después de la Segunda Guerra Mundial en Europa. No es una idea descabellada si recordamos que ese plan, en su momento, no solo salvó a Europa sino también a los EEUU.

Fomentar la cooperación económica ayudaría a solucionar los problemas de inmigración y radicalización.  Impulsar la interacción intra-regional, la creación de empleo, la inversión, la experiencia crediticia, y la promoción del turismo. Son las políticas clave que podrían ayudar a resolver las condiciones socioeconómicas desesperadas que desencadenaron las revueltas. Se lucharía contra la pobreza y el desequilibrio, y se incrustaría la democracia. Hay que apoyar a los países que están tratando de realizar su transición: Marruecos, Túnez, Jordania, el Líbano. Además, Europa también debe acelerar el proceso de adhesión de Turquía.

Poner en marcha un programa ambicioso que apoye la creación de un espacio común. Es una necesidad. La UE debe adoptar una nueva política clara y efectiva. La creación de una Comisaria para el Mediterráneo mostraría la apuesta estratégica que la situación requiere. Además, es preciso revitalizar la Unión por el Mediterráneo que constituye el marco regional de cooperación adecuado entre los 43 Estados miembros.

Europa tiene que implicarse, ya que su futuro está estrechamente relacionado con la capacidad de desarrollo de la otra orilla. Si los europeos y los mediterráneos quieren ser más que vecinos y convertirse en propietarios de un futuro común, deben entender esta evidencia. Hay que moverse de las emociones a las soluciones, y no esperar que crezca el riesgo y aumente el coste. Las oportunidades perdidas han sido muchas y muy dolorosas. Hace falta un poco más de generosidad y algo menos de egoísmo.

El Periódico de Catalunya, Pag.8 Opinión, Martes, 1 de Marzo 2016

jueves, 25 de febrero de 2016

Siria: Gritos en el silencio


Economia digital, 18/02/2016
http://www.economiadigital.es/es/notices/2016/02/siria-gritos-en-el-silencio-81819.php

La posibilidad de éxito respecto al acuerdo entre EEUU y Rusia de un alto de fuego en Siria tiene pocas probabilidades. Como siempre la clave sería su implementación que no está definida, lo que no podría ayudar a poner fin a la tragedia.

Pese al tiempo que dura la guerra, Siria ha visto como EEUU no se ha preparado lo suficiente y el Zar ruso ha conseguido ganar una batalla en una nueva guerra fría.

El fuego sirio está emitiendo radiaciones en dirección a países lejanos y cercanos. Pero como la ONU y los vetos de unos u otros han impedido tomar medidas para presionar y detener la contienda, se ha facilitado una tragedia para millones de personas.

Además, se permitió encontrar un nuevo refugio a grupos extremistas como Daesh, se promovió la violencia en algunos países vecinos y se exportó el problema a Europa empujando a centenares de miles de refugiados.

Los resultados sobre el terreno son impredecibles, pero las previsiones de un conflicto que ha matado ya a cientos de miles no son optimistas. De hecho, ha dejado muchas zonas del país en escombros.

Siria vive una despiadada y cruel guerra civil y una confrontación regional sin precedentes: una prueba de fuerza entre las grandes potencias. Siria necesita un consenso internacional y parar la guerra civil y la propagación de la crisis a los vecinos y a Europa.

Más allá de los bandos que luchan y la geopolítica de las potencias, por encima de todo hay que pensar en el alto coste humano imposible de cuantificar. En definitiva, un sufrimiento terrible a una población civil muy castigada, en un país sobre el que se cierne la realidad de la destrucción sin saber cuál es el futuro incierto que le aguarda.

Siria ha roto grandes hitos históricos vergonzosos: el número de niños y niñas obligados a huir de su patria ha alcanzado los 1,2 millones. Más de 270.000 muertos, la mitad de la población desarraigada y un país en ruinas. La revuelta contra el régimen se ha convertido en una guerra devastadora.

El balance no incluye los miles de desaparecidos cuya suerte se desconoce. 486.700 personas viven actualmente en una zona sitiada por el ejército o los rebeldes. Decenas de personas murieron a causa de la desnutrición y la falta de asistencia médica.

Con 23 millones de habitantes, 13,5 millones de sirios están desplazados por la guerra y se han quedado sin hogar. 5 millones de personas han huido del país. Se trata de la población de refugiados más grande para un solo conflicto en una generación. Turquía acoge a 2,5 millones, Líbano a unos 1,2 millones de personas y Jordania más de un millón.

Los refugios en los países vecinos están llenos y las organizaciones de socorro se han quedado sin existencias. Se enfrentan a la pobreza extrema, los problemas de salud y las tensiones crecientes con las comunidades locales.

Además de la crisis humanitaria, los riesgos políticos relacionados con los combates irán en aumento. Una gran mayoría de los refugiados quieren ir a Europa, por su cuenta y riesgo, a través de las redes de contrabando.

El conflicto ha devuelto tres décadas atrás la economía, que experimentó una desindustrialización masiva debido al cierre de empresas, la quiebra, el saqueo y la destrucción.

Las exportaciones cayeron un 90%. El país se ha privado de casi todos sus ingresos y la mayoría de sus infraestructuras están destruidas. Las pérdidas en el sector del petróleo y gas ascendieron a miles de millones de euros. Siria vive sin electricidad en casi 80% del territorio y escasea el agua.

Se estima que el coste económico de la guerra en Siria y su impacto en los países vecinos, Irak, Egipto, Líbano, Jordania y Turquía ascendió a unos 34 mil millones de euros. Este coste no incluye los recursos asignados por los vecinos de Siria para proporcionar servicios básicos a los refugiados.

Esta Guernica Siria ha dejado al descubierto no sólo la hipocresía internacional, sino también su impotencia. Una vez más, esta región imán para las intervenciones militares de grandes potencias ha causado enormes bajas que no han servido ni para restaurar la paz y la estabilidad ni la democracia.

El caos actual es difícil de entender para el ciudadano europeo, pero lo que está en juego en Siria afecta a todos. Urge detener la tragedia. Ya no vale pedir prudencia, cautela, consenso, y vetos, si se deja de proteger a una población indefensa.

La comunidad internacional no puede apartarse a lo que está pasando. La alternativa no es la pasividad o unas negociaciones para limpiar conciencias. En lugar de bombardeos y campañas militares, urge lanzar una ofensiva diplomática. Un plan que incluya un acuerdo político, una solución general de la situación en su totalidad, un enfoque más global que tenga en cuenta las aspiraciones de los sirios a la libertad y dignidad.

Y si no, ¿cuántos más sirios tienen que morir y cuántas ciudades deben ser destruidas hasta que la conciencia internacional se mueva para detener esta sangría?

miércoles, 3 de febrero de 2016

La joya de la Corona

La perspectiva de que Aramco, la compañía más valiosa del mundo, cotice en el mercado de valores, podría ser una realidad. Y esto ya plantea un 'Big Bang' del mercado mundial del petróleo. Aramco, el mayor grupo de petróleo global, está considerando opciones, incluyendo la cotización en bolsa "de un porcentaje adecuado de acciones de la compañía. Arabia Saudita no querría perder el control de su activo más preciado, la joya de la corona, y plantea esta medida como parte de un plan global de privatización para recaudar dinero en una era de petróleo barato.

Es realmente difícil de valorar un gigante como Aramco. Sus reservas de petróleo declarado ascienden a 261.000 millones de barriles, el 15% del total mundial; o diez veces más que las de Exxon Mobil, la mayor productora de petróleo que cotiza en Bolsa, que tiene un valor de 320.000 millones de dólares. No se puede evaluar si el precio de la saudita multiplica a su homóloga  estadounidense.

En cualquier caso, Aramco es diferente. Tiene acceso a un océano de petróleo barato, debajo de las arenas del subsuelo saudí.  Allí están  las segundas reservas mundiales de crudo y las quintas de gas natural.  El petróleo  proporciona la mayor parte de los ingresos del presupuesto del reino. La caída del precio podría continuar. De las  reservas acumuladas de alrededor de 650.000 millones de dólares, se redujeron unos 1.000 millones de dólares. Su deuda representa sólo el 5% del PIB, pero el déficit presupuestario de este año es del 15% y el gasto militar un  10% .  

La economía saudí, decimonovena a nivel mundial y la mayor de la región, se ha cuadruplicado durante los últimos 10 años,y el país es el tercero en reservas de activos exteriores del mundo. Arabia Saudita vive tiempos de grandes convulsiones animadas por una situación regional explosiva y una demanda de reformas interna. Tratándose de Petróleo, la política nunca se puede descartar como factor que regula  su precio y su producción. Arabia Saudita se ha embarcado en varias batallas, una contienda peligrosa con Irán, la guerra en Yemen, la guerra con el petróleo de esquisto, y  competir con Rusia en el mercado europeo .

A nivel interno impulsa cambios claves para reducir la dependencia del petróleo y diversificar los ingresos mediante la introducción de reformas, como impuestos, una revisión de los subsidios y la limitación de los salarios públicos Parece que el reino pretende cambiar todo para que nada cambie puesto que las reformas solo afectan a la economía y no a su cuestionado sistema político.

Expansión, Edición Catalunya Pag. 2 Miércoles, 3 febrero 2016

viernes, 29 de enero de 2016

Irán sí, pero con cautela


Economia Digital, dijous, 28/01/2016

http://www.economiadigital.es/es/notices/2016/01/refugiados-detras-de-los-numerosiran-si-pero-con-cautela-81256.php


Hay mucho ruido estos días con la eliminación de las sanciones contra Irán. Es cierto que es uno de los cambios más significativos en el panorama de los negocios y que ofrece grandes oportunidades para las empresas locales, regionales e internacionales pero hay que tomarlo con mucha cautela. Al igual que todos los cambios, lleva  potenciales oportunidades pero  también está  cargado de incertidumbre y riesgo.

El Plan Integral de Acción Conjunto (JCPOA) para eliminar las sanciones contra Irán, acordado el 14 de julio 2015, abre la posibilidad para que las empresas internacionales puedan hacer negocios con este Estado, a cambio de medidas creíbles para demostrar que su programa nuclear está diseñado exclusivamente para fines civiles. En el acuerdo, Irán aceptó que bajo ninguna circunstancia va a buscar, desarrollar o adquirir armas nucleares.

Como en la mejor tradición del bazar Persa, parece que el precio recibido por el programa nuclear que Irán ha vendido es bastante alto. La cantidad de dinero que recibirá Teherán será de 150.000 millones dólares que son sus depósitos congelados en bancos de Europa y EEUU. Un valor diez veces el costo del programa nuclear en venta durante los últimos diez años de negociación, hasta que llegó el momento adecuado para llegar a un acuerdo que puede ser un mal negocio para los grandes aliados de EEUU como Israel o Arabia Saudita, pero no necesariamente para toda la región o las empresas internacionales.

La economía iraní está configurada para entrar en una era de alto crecimiento impulsada por el aumento de los ingresos de exportación de hidrocarburos, petroquímicos y otros productos manufacturados, junto con el acceso a los activos congelados y la inversión extranjera. Un hecho, que podría acelerar el crecimiento del 2% este año a un 5,2% anual hasta 2019.

Las prioridades serán la industria del petróleo y el gas, sacar adelante una gran cartera de proyectos estratégicos paralizados en los últimos años y que las empresas energéticas empiecen a negociar inversiones y nuevos contratos. El país necesita con urgencia sacar provecho de sus 157 millones de barriles de petróleo y 34 billones de metros cúbicos de reservas de gas. El 9% y el 18% del total mundial, respectivamente.

Las misiones empresariales de Europa y Asia, han empezado la carrera y van preparando el terreno para realizar ofertas y van pensando en grandes beneficios del desarrollo de la infraestructura, y la importación o la fabricación de bienes de consumo. Sobre todo  automóviles y electrónica, alimentos y bebidas en el segundo mayor mercado de consumo de Oriente Medio.

Irán tiene un programa amplio para modernizar su economía y las infraestructuras. Sus  planes son aumentar su producción de acero, cobre y aluminio. Además cuenta con la industria minera más grande en la región, también pretende dotarse de 25.6GW de nueva capacidad de generación eléctrica que requerirá una  inversión de 70.000 millones de dólares, tiene planes para construir miles de kilómetros de nuevas vías férreas y líneas de metro, así como mejorar los puertos y aeropuertos, promover su sector turístico y hotelero.

Sin ir más lejos, la capital, Teherán, se enfrenta a una grave escasez de habitaciones. Sólo tiene 96 hoteles. Las cadenas internacionales ya están situándose en el mercado.

Este gigante regional dormido con una población de 80 millones y un PIB de 404.000 millones de dólares, se beneficia de una ubicación geográfica ventajosa. Con rutas de exportación establecidos en Asia Central y Oriente Medio, ofrece grandes oportunidades pero las empresas tienen que pisar con cuidado; el entorno empresarial sigue siendo difícil y complejo.

Hará falta mucho tiempo para recuperarse de los daños que causaron las sanciones. De momento, los impactos directos del comercio serán limitados. Algunos sectores necesitarán tiempo para materializarse. Las empresas internacionales tienen hoy la posibilidad invertir en las zonas francas o formar una empresa mixta con un socio local.

Seguramente en la nueva etapa que se abre, encontrar los socios será un gran reto tanto por la demanda como por la estructura y relaciones de negocios son opacas y quienes no están familiarizados con el país podrían tener problemas. Se recomienda a las empresas mucha  prudencia, cautela, conocimiento real del mercado y buscar el socio adecuado para sus negocios.

También hay factores de riesgos que van desde un colapso incontrolado de los precios del petróleo, debido a la competencia de  otros países productores después del fin de las restricciones a las exportaciones de petróleo iraní, reduciendo aún más los precios.

Otro riesgo seria paralizar el programa de alivio de las sanciones, debido a las objeciones de los EEUU y la UE  por el no cumplimiento de Irán de las condiciones del acuerdo, lo que llevaría  a volver a imponer sanciones.

A nivel interno, el régimen se enfrenta a una sociedad civil  joven, enérgica y ambiciosa. Hay un profundo resentimiento por las malas condiciones económicas, como consecuencia de las sanciones y las guerras en Siria, Irak y Yemen. El desempleo crece y el coste de vida ha pasado a ser intolerable. Los iranís no van perder esta gran oportunidad económica para pedir reformas políticas que permitan a su país cambiar de rumbo, para volver a ocupar el lugar que le corresponde entre las naciones.

viernes, 15 de enero de 2016

Refugiados, detrás de los números


Economia Digital,  Miércoles,06/01/2016

http://www.economiadigital.es/es/notices/2016/01/refugiados-detras-de-los-numeros-80824.php

2015 se ha despedido, marcado por los conflictos, la violencia y una de las mayores crisis humanitarias ocurridas desde la Segunda Guerra Mundial: la crisis de los refugiados.

Expulsados de sus hogares por la guerra y la muerte, sus vidas se han transformado en un infierno y su futuro en espejismo.
Para poder vivir están dispuestos a todo, incluso a asumir el riesgo de morir.

Más de 3.600 personas han desaparecido este año en naufragios en el Mediterráneo. Un tercio, es decir, 1.300 son niños muertos ahogados, según los datos de Unicef. Entre ellos Aylan Kurdi, cuya foto conmovió la conciencia internacional, desgraciadamente sólo por una semana.

La inmigración forzosa es una consecuencia natural de la agitación, y es sólo la punta del iceberg. ¿Cómo se puede pensar en retener a millones de personas que están tratando de evitar la guerra, el hambre o la dictadura?

¿Cómo se puede creer que la política orientada a la seguridad es la única opción que Europa puede presentar a sus vecinos del Sur? Las políticas de cooperación con regímenes autoritarios que reprimen a sus ciudadanos ya no son efectivas. 

Se calcula que hasta diciembre 1.006.000 personas llegaron a Europa. El 80% cruzaron el Mediterráneo. El 50% de los refugiados lo hicieron desde Siria, el 20% desde Afganistán y el 3% desde Irak. Europa recibió casi un millón de nuevas peticiones de asilo entre enero y noviembre de 2015.

Actualmente el mundo paga el precio del terrible fracaso por no evitar las guerras en Libia y Siria. El Mediterráneo es hoy una región en transformación que está experimentando cambios políticos y socioeconómicos radicales y la huida masiva de miles de refugiados, demuestran cómo regímenes dictatoriales y corruptos y una desigualdad aguda puede provocar una profunda agitación política, económica y social.

No se puede permitir que el Mediterráneo se convierta en el cementerio de miles de personas, que huyen de sus países por guerras y muerte en busca de una vida digna. El Mediterráneo no puede ser una nueva versión del muro de Berlín durante la Guerra Fría.

Europa tiene importantes desafíos en las áreas de seguridad, en la acogida de estas personas y en las políticas internas. Es peligroso distraernos del Mediterráneo. Esto no haría más que alimentar la fractura socioeconómica de las riberas norte y sur.

Europa tiene que implicarse. Su futuro está estrechamente relacionado con la capacidad de desarrollo de esta región por la fuerte interdependencia y los múltiples canales de transmisión. Por lo que se necesita superar los muros de incomprensión, recelo y diferencias del pasado que entorpecen el futuro. No hacerlo, supondría un coste demasiado alto.

La magnitud del desafío, en medio de la agitación política y social, deja a las medidas existentes de asistencia financiera claramente  insuficientes para el propósito. Hace falta una nueva política europea para el Mediterráneo. Un Plan Marshall sería una solución realista para resolver los problemas económicos  endémicos.

Es fundamental encontrar una alternativa a la campaña de desprestigio que retrata a los refugiados como terroristas y una amenaza para la sociedad de acogida.

Es triste ver cómo esta campaña, que se basa en el principio de culpabilidad colectiva, ha creado un conflicto más amplio y ha ampliado las sospechas y la desconfianza para crear división en la sociedad. Además, deliberadamente, distorsiona las enseñanzas de la tolerancia y la compasión para provocar una ruptura entre los países, sociedades y culturas.

La carencia de políticas eficaces y actuales que aborden de manera eficaz el tema de los refugiados requiere una respuesta urgente y coordinada a nivel regional e internacional con la participación de la sociedad civil, los gobiernos y los organismos internacionales. Se deberían impulsar iniciativas conjuntas a favor de los refugiados que nos recuerden, en primer lugar, que el carácter universal de los derechos humanos y libertades fundamentales no debería admitir dudas.

Los  refugiados son un hecho en estos tiempos, la tolerancia resulta indispensable para hacer posible la convivencia.

Detrás de estos números hay miles de historias. Miles de tragedias en medio de la incapacidad internacional para ayudar a estos seres humanos. Pero están aquellos que sobrevivieron para contar al mundo cómo fueron abandonados. Otros, por desgracia, han muerto y sus historias permanecerán en el olvido.

martes, 12 de enero de 2016

Marruecos avanza


Marruecos mantiene su estabilidad en un entorno regional tormentoso. Es la primera economía en el Magreb en términos de crecimiento. Una excepción que navega de forma equilibrada, entre la geoeconómica y la geopolítica, en un momento de cambios profundos.

Economía, reformas y estabilidad son las tres áreas que afectan directamente la vida de los marroquíes. Hoy, la estabilidad depende de cómo se gestionan la economía y la agenda de reformas, así como de la lucha contra los extremistas.  La economía empieza a beneficiarse de la modernización. En los últimos quince años, su modelo de desarrollo está cambiando. Hay avances en su apertura a nuevos mercados y la diversificación de sus socios. De seguir este ritmo el reino podría formar parte del club de los emergentes.

Reformas, inversiones en grandes proyectos de infraestructuras, programas para la emergencia del turismo, la industria y las energías renovables, obras como TangerMed - uno los puertos más grandes del Mediterráneo-, fábricas de automóviles,  como Renault, industria aeronáutica, tranvías urbanos, y alta velocidad - la mayor obra ferroviaria de África que estará lista en 2017- son ejemplos de la vitalidad del pais.

Marruecos intenta explotar su ventaja competitiva geoestratégica y posicionarse entre los campeones. Sin alejarse de Europa, se acerca a África, para convertirse en una plataforma de producción y exportación, una puerta de entrada entre ambos continentes. Esto no sólo beneficia a las empresas marroquíes: también aumenta el atractivo internacional del país.

El vínculo económico entre España y Marruecos es asimétrico. Son socios naturales, complementarios y necesarios. España es el primer socio comercial: 20.000 empresas españolas exportan a este mercado y más de 1.500 están presentes en múltiples sectores. En 2014, los intercambios comerciales alcanzaron los 10.000 millones de euros. Marruecos es el noveno mercado a nivel global, segundo fuera de la UE y primero de África.

Las nuevas realidades requieren escribir una nueva narrativa, una nueva alianza de ganadores que, además de potenciar la relación bilateral, apueste por competir juntos para desempeñar un rol puente entre África y América Latina. Marruecos y España tienen la estabilidad y liderazgo para asumir riesgos y avanzar. Los empresarios lo han traducido creando un consejo económico bilateral copresidido por Mario Rotllant.

Pero a pesar de estos importantes avances y medidas positivas, aún queda mucho por hacer para abrir sustancialmente el espacio político y crecer económicamente.

Expansión, Edición Catalunya, Pag. 2 Opinión, Lunes, 11 enero 2016